El Luchadero

«Caballero y cazador»

Darío, el célebre caudillo persa, hizo grabar en su epitafio: ‘Amé a mis amigos y fui caballero y cazador’. Bellas palabras. Uno, que no entiende mucho de sutilezas gramaticales, presiente que Darío quiso transmitir que ser cazador, con toda la enjundia que esta palabra conlleva, supone mucho más que salir al campo a abatir piezas. Y lo es.

26 may. 2013 - 3.220 lecturas - No hay comentarios

Ser cazador de cuerpo entero implica toda una forma de ser, en el campo y en la vida misma: sacrificio, voluntad, racionalidad, humildad, compañerismo… Valores no siempre aflorados por todos, lamentablemente, pero sí por una gran mayoría. El cazador vasco, como otros muchos, es un ejemplo de estos principios. Lo decía D. Miguel Delibes: «el cazador vasco en un ejemplo de andar por el campo».

Sin embargo hay momentos en los que el corporativismo es vital para que en la actualidad el cazador pueda seguir despejando los problemas que se le plantean. Dima, la fiesta de cazadores y pescadores el próximo 16 de junio, es el lugar adecuado para que el cazador con su presencia avale la continuidad de su afición. No en vano se oye más a los pocos que no comulgan con ellos que a los miles de cazadores que guardan respetuoso silencio. Porque eso de estar sumido en el regusto de la tradición y esperar que otros solucionen sus problemas ni va con el principio de la solidaridad ni vale para seguir avanzando. Y es que el político, a la hora de decidir en materia de caza, es muy sensible al sentir social y a la capacidad de convocatoria del colectivo.

Tampoco se trata de sacar pecho y decir, aquí estamos y que vengan por donde quieran. No, simplemente denotar unión, respeto y exigencia de ser atendidos como se merecen unos colectivos tan numerosos. Defender a un colectivo que no se implica es tarea imposible y más aún cuando se trata de una actividad con sentimientos enfrentados.

No basta pues argumentar que uno es cazador y está orgulloso de ello, que está bien, pero conviene también comprender que quien estime parecida gloria a la de Darío, no confunda caballero con mal compañero y cazador con escopetero.