El Luchadero

El espíritu de Dima

Que Dima es distinta a otras ferias o fiestas que se realizan alrededor de la caza, es algo que se constata rápidamente por cualquier persona que asista a la misma.

19 may. 2013 - 3.098 lecturas - No hay comentarios

En principio por el entorno, de cuadro, en plena naturaleza, bonito donde las haya. Su ubicación y accesibilidad, con toda la infraestructura precisa para pasar una jornada campestre con familiares y amigos. Pero sobre todo porque Dima tiene ángel para los aficionados. No en vano de su pequeño campo de aviación han despegado múltiples reivindicaciones que se han ido materializando poco a poco en el tiempo, para alegría de un colectivo que es un ejemplo de andar por el campo y por la vida. Y es que en Dima, llueva o nieve, se dan cita tal número de aficionados que hace del lugar un referente en el estado.

Además, en las campas de Zumeltza, a diferencia de otros lugares, los aficionados se sienten cazadores con toda la enjundia que ello conlleva. Escucharán atentos el mensaje y hablarán de lo que va bien y mal, como en las buenas familias, así como de las medidas a tomar. En definitiva una cita obligada en un lugar de encuentro en la que todos sin excepción serán bien recibidos el día 16 de Junio. Y este año más que nunca, porque reivindicaciones históricas están a punto de materializarse, a nada que sigamos demostrando capacidad de convocatoria y buen hacer.

Este año se cumple el XX aniversario de la Directiva Habitats, movimiento europeo que ha contribuido a detener la destrucción en gran escala de nuestros recursos de biodiversidad más valiosos de Europa. Junto a la Directiva de Aves, establece la normativa para la conservación de la Naturaleza en 27 países de la UE y permite a los estados miembros trabajar de forma conjunta hacia un objetivo común dentro del mismo marco legislativo con el fin de proteger a nuestras especies y hábitats más amenazados, independientemente de fronteras políticas o administrativas.

Pues bien, esto que así contado debería tener todas las bendiciones de cualquier ciudadano de a pie, no las tiene tanto —entre los cazadores— en algunas modalidades cinegéticas practicadas en zonas muy concretas de este amplio territorio europeo. Quizá por desconocimiento del arte en cuestión o por presión de determinados grupos ecologistas el caso es que modalidades ancestrales y selectivas —hay estudios solventes que lo certifican— donde las haya, como el parany o barraca practicadas antiguamente en Valencia y Cataluña o la contrapasa en Euskadi y Navarra están momentáneamente prohibidas a instancias de los grupos ecologistas. Pero todo se andará y más en estos momentos.