El Luchadero

Salvemos la perdiz roja

En materia de caza no es fácil avanzar sin apretar las tuercas a más de uno, por mucho que estén los cazadores cargados de razones.

05 may. 2013 - 3.266 lecturas - No hay comentarios

Se escurren como anguilas cuando no pasan al ataque con más prohibiciones si detectan que el interlocutor es vulnerable o poco representativo. Además, los hay que se quedan tan tranquilos. Entienden que la sociedad les apoya por muchas memeces que larguen. ¡Pero ay amigo! Cuando los tanques de la Brunete en forma de cientos de pancartas con una legión de cazadores tras ellos salen a la calle, duele y la retirada se consuma. Es triste que algunas veces no haya otra solución, pero es lo que hay, lo que hemos elegido. Somos los malos de este sainete y lo saben, a no ser que tropecemos con algún ministro como el actual del MARM que conoce bien de qué va esto de la caza. No en vano todo parece indicar que con la Ley de Montes quiere poner un poco de orden en esto de la Naturaleza, no es poco.

Veinte largos años llevamos denunciando que mata más, mucho más, la receta que la escopeta. Incluso con estudios de gran calado realizados a petición nuestra por el IREC (Instituto de Recursos Cinegéticos) que han determinado fehacientemente que las perdices se mueren al ingerir la semilla de cereal y maíz tratada con determinados fungicidas e insecticidas. Y curiosamente han sido los apicultores los que han levantado la liebre en Bruselas.

Y es que se mueren las abejas a consecuencias de los mismos fitosanitarios denunciados por los cazadores. Menos mal que les han hecho caso después de manifestarse a las puertas del Parlamento Europeo. Lástima que no nos avisasen para que les echásemos una mano.

Así y todo algunos países no lo han apoyado, España sí, menos mal. El caso es que por manifestación o por convicción, les ha venido al pelo a los cazadores. Un problema menos, aunque todavía colea por ahí algún que otro fitosanitario que se ha salvado de la quema. Sin embargo al margen de las semillas tratadas, los enemigos de las patirojas son muchos más.

Procede ahora elaborar un listado de buenas prácticas agrícolas —la Oficina Nacional de la Caza lo está haciendo— que sean respetadas por todos aquellos que vienen cobrando las ayudas comunitarias. No va a ser fácil pero algo me dice que Bruselas es más sensible en estos temas. Se la haremos llegar, y si hay que manifestarse a las puertas del Parlamento Europeo, lo haremos.

Por cierto, debo puntualizar una vez más que los del tractor poca o ninguna culpa tienen en estos despropósitos. Se limitan a utilizar lo que el mercado pone a su disposición y a trabajar la tierra ni más ni menos como se lo permiten. Aunque alguno pase el arado hasta la puerta de las Iglesia y deja los campos como un erial. Así y todo bastante tienen con sacar cuatro perras, si es que las sacan. Y es que muchos por una u otra causa han colgado la chapa.