El Blog de J.A. Sarasketa

10 mar. 2013 10:10

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Devoradores de hombres

Son muchas las historias de animales salvajes que atacan y devoran a los hombres, causando como es lógico un gran impacto social en la zona. Sin embargo todas estas leyendas no están exentas de un cierto grado de tremendismo, entiéndanme, tanto por las circunstancias que lo rodean como por el número de las víctimas.

Desgracias que acontecieron más bien en el pasado y que en la actualidad difícilmente pueden darse con una cierta normalidad. No quiere esto decir que ocasionalmente no estén expuestos los humanos a desgracia alguna de este tipo en la África profunda o en la India rural, pero en España tendrían que darse muchas coincidencias para que una manada de lobos al menos lo intente. Insisto, dificilísimo.

Macedonia posiblemente sea el país que más lobos cobija en proporción a su extensión, y que sepa yo que los he cazado, nadie me habló de desgracia alguna, a pesar de que cuando el frío aprieta y la nieve cubre los montes los lobos merodean alrededor de los pueblos en busca de basura, sin aparente peligro para sus habitantes.

Los verdaderos devoradores de hombres, en el sentido que le dan en África y sobre todo en la India, mucho más poblada, son los leones, leopardos y los tigres de manera especial. Jim Corbett, en su libro Las fieras cebadas de Kumaon describe el exterminio de alguna de estas fieras detallando las causas que pueden llevar a un tigre a cebarse con la carne humana. Afirma que de cada diez casos solo uno se debe a la vejez y el resto a lesiones recibidas por accidentes o heridas de bala.

Según Corbett, los leopardos también pueden ser devoradores de hombres cuando, en determinadas condiciones, se agota la caza en su zona de influencia. Cuenta que en 1918, solamente a dos leopardos abatidos por él se les atribuían cientos de muertes de personas.

Menos poblada que la India, África también sufre los ataques de los leones, extremadamente peligrosos, cuando están sin alimento o heridos. De hecho hacen cubiles en las cercanías de los poblados y cuando han dado muerte a su víctima la esconden para devorarla al día siguiente. Sin embargo, el animal que más muertes produce en África es el hipopótamo, de afable apariencia pero rápido y de una mala baba en tierra que para sí la quisiera el más fiero de los leones.

De todas formas, amigo cazador, comprenderás que hechos aislados de este tipo hay que considerarlos como meros accidentes de una Naturaleza donde impera la ley de la supervivencia. Los animales, todos, merecen nuestro respeto, en tanto en cuanto no se salgan de madre. Y el que lo haga habrá que meterle en la vereda.