Desde el Puntal

17 feb. 2012 23:34

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Cazar es gestionar

Parecen que no se han enterado todavía las Administraciones que la caza es la mejor y más efectiva forma de gestión que existe hoy día para controlar la densidad de población en un ecosistema y mantener con buena salud su hábitat.

Son muchos y continuos casos donde en zonas de especial protección, reservas de fauna o parques naturales, aparecen enfermedades contagiosas y/o aumentos desmedidos de individuos. Las primeras de ellas no sólo acaban con los especímenes del grupo portador, sino que lo transmiten a otros animales que comparten su entorno, como al ganado doméstico. Las segundas provocan graves perjuicios en el ecosistema que habitan, que tantos años ha tardado en generarse, así como innumerables daños en la agricultura o aumento de los accidentes de trafico de zonas limítrofes.

Por cada una de estas incidencias que producen, las Administraciones tienen la obligación de reponer en forma económica los perjuicios ocasionados por estos animales que protegen. La solución que encuentran para aliviar estas cargas de población o erradicar enfermedades es la de pagar (de nuestros bolsillos) a empresas privadas o mandar a los propios agentes de la Administración a dar cazar de forma selectiva a estos moradores sobrantes y/o enfermos. En algunas ocasiones, y sometidos a las presiones ecologistas, ni siquiera se puede cazar en algunas de estas zonas, por lo que se sirven de métodos prohibidos y no selectivos para controlar estas circunstancias (como lo sucedido en P.N. de Cabañeros hace unos años, en la que el uso de lazos sin freno era frecuente entre la guardería). Así sucedió también en el P. N. de Cazorla, donde, a finales de la década de los ochenta, la sarna casi exterminó la población de cabra montes, quedando unos 500 ejemplares, de una población estimada en 11.000, por no permitirse su caza. Hoy es el caso del P.N de Monfragüe o el de la RC de Cortes-La Muela, donde la tuberculosis o la sarna, junto con el exceso de población, están causando graves perjuicios a los ganaderos y agricultores colindantes.

Toda esta problemática se resolvería permitiendo la caza selectiva a los aficionados que, bajo la supervisión de la guardería, estarían encantados de abonar la tasa correspondiente. Con esto no habría problemas poblacionales, se controlaría rápidamente cualquier enfermedad que apareciese y los pagos por daños apenas existirían. Además, la Administración se lucraría con el pago de estos permisos, sumando dinero extra para realizar acciones de mejoras en estas zonas de protección. Sólo hay que observar el estado de muchos cotos, donde la población existente de especies cinegéticas, protegidas y el estado del medio vegetal es sensiblemente mayor al de muchas zonas controladas por las Administraciones.

Dejen de lado la tendencia ecoterrorista, políticamente correcta, que destruye espacios naturales y masacra enormes cantidades de animales y sean útiles para el Medio Ambiente.

 

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26 feb. 2012 11:03
Menta
Menta «Mi querida extremadura..»


Los cazadores alegan que mantienen el equilibrio ecológico con la práctica de la caza, realizando el papel que harían los predadores naturales.

No se tiene en cuenta que fueron ellos quienes acabaron a tiros con los grandes predadores. Además, siguen asesinando sistemáticamente a los pequeños predadores que les puedan “robar” sus “capturas”, puesto que el control de predadores es una medida de gestión habitual en los cotos de caza.
mierda de pais
28 feb. 2012 17:06
Slytherin
Estimado Antonio

En esta como en otras ocasiones, tengo que estar de acuerdo contigo, con peros, cazar es gestionar, si pero...
Cazar es gestionar si se ha realizado un adecuado estudio de la zona donde se quiere usar esta herramienta, se ha afinado bien con los cupos y se ha llevado a cabo un intenso trabajo de campo que justifique técnicamente las modalidades a utilizar y las épocas en las que se va a llevar a cabo.
Estamos de acuerdo, en muchas zonas protegidas es una aberración la gestión que lleva a cabo la administración, zonas en las que, con la caza prohibida, se producen superpoblaciones de especies cinegéticas, hay explosiones de enfermedades (sarna, tuberculosis, etc...) y encima afectan al ganado domestico.
Como también estoy de acuerdo, que hay maravillosas fincas privadas, muy bien gestionadas, donde se caza y se lleva a cabo una labor encomiable, y en la que no solo hay unas poblaciones magníficas de especies cinegéticas, si no que además campan por ellas especies protegidas señeras de la fauna ibérica: lobo, aguila imperial, lince...
Pero.... pero las hay también, que se dedican a pasar el rodillo, haciendo auténticas escabechinas, o que quieren tener tantos animales que la flora, y el ecositema en general de esas fincas se ve seriamente afectado.
Está claro que la caza tiene que ser herramienta de gestión, le pese a quien le pese, y que además, puede ayudar a sanear las cuentas de zonas muy castigadas economicamente por la situación actual, que puede financiar una gestión adecuada para esos parques nacionales y naturales, ahogados por los problemas de las administraciones y que puede ayudar a hacer viables económicamente estudios científicos con fauna salvaje, que son tan necesarios.
Antonio Adn Plaza Antonio Adán Plaza es colaborador de revistas de caza.
@aadan_plaza

 

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