Desde el Puntal

15 dic. 2011 10:0

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¡Cuidado, por favor!

Hace unos días se publicó una noticia muy preocupante dado su alcance: «Heridos tres niños durante cacerías en Andalucía en sólo quince días». Por desgracia, este escalofriante titular no ha sido el único.

En las Islas Canarias se han registrado otros accidentes, por ejemplo: «En menos de un mes, hasta cuatro cazadores de Tenerife han sufrido heridas por arma de fuego cuando se encontraban practicando su afición». Tres de estos accidentes acabaron con heridas graves para las víctimas, mientras que el cuarto supuso la muerte de un joven de dieciséis años.

Más preocupante es aún saber que este joven no estaba participando en la cacería, sino que paseaba en compañía de su padre cuando un cazador le confundió con un animal y le disparó, causándole la muerte.

La caza es un deporte de riesgo, como bien sabemos todos, y aunque se produzcan menos accidentes o victimas que en otros muchos deportes catalogados como menos peligrosos, es necesario reducir al mínimo el número de accidentes que se producen cada temporada.

Ningún cazador está a salvo de sufrir o provocar un percance en el desarrollo de su actividad favorita, pero tenemos que ser conscientes que lo que portamos en nuestras manos es una arma de fuego. Por ello, debemos ser prudentes en el manejo de la misma, siguiendo los consejos que con sabiduría nos han dado nuestros mayores.

Éstos no son otros que llevar descargadas las armas antes de comenzar la acción de cazar, abrir la escopeta al pararnos a descansar o terminar una mano, o tener el seguro puesto hasta el momento justo antes de efectuar el disparo.

Es posible que por esta situación se nos pueda ir un conejo que pasa al trasluzón o un guarro que de callada salta corriendo el cortadero, y que después de haberlo seguido bien con la mano, oímos el ‘click’ que indica que el seguro estaba puesto. Hay veces que es mejor pecar de prudente que no excedernos en confianza, pues un error o un descuido con el arma puede traer consecuencias fatales e irreversibles.

La mayoría de los accidentes se producen por no cumplir las leyes establecidas, por la falta de prudencia en el uso de las armas y por disparar sin tener perfectamente definida la pieza.

Hay mucha gente que, por no haber tenido tradición cinegética en su familia o algún maestro del que aprender las leyes no escritas de la caza, en ocasiones le surge dudas de cómo actuar en una postura. Ante estas dudas o desconocimientos, consulten sin ningún reparo a guías o postores, pues para algo existen estas importantes figuras en la caza, tan despreciadas hoy en día. No sólo debemos ser cuidadosos en el manejo del arma, sino que tenemos que presentarnos en nuestras cacerías en plenas facultades, evitando así también caídas y sustos que nos podrán amargar la jornada.

Señores, por favor, seamos serios, respetuosos y precavidos en todas y cada una de nuestras acciones para poder seguir gozando de satisfactorias jornadas cinegéticas sin sufrir o provocar accidentes que, en muchos casos, les cuestan la vida a una persona.

 

1 comentarios
20 dic. 2011 20:44
wmayca
wmayca
Acá en Costa Rica he tenido el displacer de conocer sobre accidentes de caza que pudieron evitarse con un poco de precaución, algunos de ellos durante jornadas de caza de venado con perros y otros en modalidades no autorizadas como lo es el "encandilamiento" que por realizarce nocturno genera un ámbito de riesgo mayor, caso particular, uno de los actores abate una pieza y de inmediato se dirige al punto de ubicación de su compañero,con la pieza en hombros,este oye la bulla y al accionar la luz observa únicamente el resplandor de los ojos de la pieza,acto seguido dispara con escopeta hiriendo mortalmente a su compañero, por lo que procede a quitarse igualmente la vida. En otro caso nocturno, con tres actores, el de la punta divisa el venado y busca posición para apuntar, no obstante, uno de los de atrás también apunta y por ansiedad dispara antes a la pieza, pero en ese mismo momento el puntero buscaba mejor ubicación por lo que lo impacta por detrás (en los hombros) y este fallece. Como podemos ver, existe un factor común de ansiedad por disparar que a la postre lleva a cometer errores mortales de seguridad. La aplicación de otras medidas como descargar toda arma al montarse en un carro, en una lancha u otras mayores cuando estemos en presencia de algún riesgo siempre serán loables y bienvenidas, recordemos que los cazadores ejercemos nuestra actividad rodeados de nuestros mejores amigos, familiares,e hijos, por lo que cualquier accidente se convertirá en una desgracia personal de magnitud inconmensurable.
Antonio Adn Plaza Antonio Adán Plaza es colaborador de revistas de caza.
@aadan_plaza

 

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