Desde el Puntal

05 may. 2014 11:24

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¡A mí la Legión!

Esta popular expresión pertenece al título de la película dirigida por Juan de Orduña en 1942 y que versa sobra las peripecias de dos amigos legionarios. Uno de ellos, Mauro, se ve involucrado en una trifulca que acaba con él en prisión. Su compañero, el Grajo, remueve cielo y tierra para esclarecer el caso y librear de su injusta condena al soldado.

La infatigable ayuda prestada por el Grajo, junto a otros compañeros del destacamento de la 4ª Bandera, responde a la llamada que cualquier legionario debe atender para auxiliar a otro que la proclame, ya sea con o sin razón.

La Legión, y el Ejército en general, no están sólo para ayudar a compañeros soldados o intervenir en contiendas, sino que en numerosas ocasiones son los primeros en acudir al rescate de miles de personas en apuros tras un desastre natural, como en el reciente tifón Haiyan que ha arrasado Filipinas, o salvando vidas en un conflicto bélico. Para cumplir satisfactoriamente con estos menesteres, utilizan la maquinaria y la tecnología más sofisticada que los avances científicos permiten.

No obstante, estos adelantos no sólo se han creado para luchar en tiempo de guerra, ayudar en la vida cotidiana o salvar vidas, sino que también son empleados con el fin de combatir el incesante furtivismo que asola gran parte de África, como así han puesto en práctica Kenia, Sudán, Sudáfrica o Etiopía.

En la Reserva Nacional keniata de Masai Mara se están utilizando desde hace algún tiempo aviones no tripulados para tomar imágenes aéreas de los cazadores furtivos y de los Masai, quienes en ocasiones matan a los animales que interfieren en el pastoreo de sus vacas. Estos drones, como son conocidos popularmente, tienen la capacidad de disparar bolas de pintura cargadas de picante para ahuyentar a los paquidermos de zona conflictivas o alejarlos con el ruido de su vuelo. En uno de estas salidas son capaces de cubrir 10.000 acres (40 kilómetros cuadrados), lo que equivaldría al menos al trabajo de 50 scouts para llevar a cabo estas mismas tareas de vigilancia y disuasión.

Actualmente, estos aviones se están preparando para enviar imágenes en directo a los guarda parques, o localizar fuentes de calor en mitad de la noche, lo que ayudará en gran medida a controlar las reservas naturales.

Otra de las aplicaciones tecnológicas que se emplean contra el furtivismo es Google Earth, que actúa como herramienta para el seguimiento vía GPS de elefantes y rinocerontes, a los que previamente se le han instalado collares radiolocalizadores o minúsculos microchips.

Gafas de visión nocturna, helicópteros militares y efectivos castrenses son otras ayudas que reciben los Gobiernos africanos para reforzar las patrullas de conservación que luchan contra el feroz enemigo: el furtivismo.

Toda ayuda es poca para frenar y prevenir esta lacra que cada día arrebata la vida de una forma despiadada a un buen número de especies de alto valor natural. Por ello, las autoridades no deben avergonzase de exclamar ¡A mí la Legión! y servirse de los fantásticos recursos que ofrecen los cuerpos de seguridad de los países más desarrollados, adaptándolos a los servicios de vigilancia y conservación de los espacios naturales.

 

1 comentarios
06 may. 2014 14:41
codornicero
codornicero   «No me saques sin razón ; no me envaines sin honor.»
Estimado Antonio:

en primer lugar debo comentar que mucho me alegra saber que, de manera periódica, contamos con tu fina pluma con regularidad en esta santa Página. Hacen falta conciencias como la tuya para despertar de este letargo intelectual que sufrimos el colectivo cazador.

Comentando tu artículo, muy interesante, debo decir que no se imagina este castellano a la legión desfilando por el "bush" o por la floresta con la cabra por delante y el mentón dd la barbilla bien salido denotando orgullo. Es broma.
Cualquier acción contra el galopante furtivismo que asola muchas zonas de África, tanto por hambre como por lucro económico, debe ser perseguido si queremos que nuestros hijos disfruten en un futuro de emblemáticas especies como el gorila de montaña, el okapi o simplemente un paquidermo.

Respecto al plano tecnológico, el de los drones, debo decirte que tengo un buen amigo que los diseña y fabrica él totalmente y les da aplicaciones tan útiles como colocarles una cámara termográfica y comprobar dónde están las goteras en la mayor fábrica de galletas de España, situada cómo no, en Aguilar de Campoo.
La he visto sobrevolando y grabando manifestaciones y ahora está negociando con Red Eléctrica Española para realizar seguimiento de las torres de alta energía. Imagina el trabajo que quita a los operarios que a pié realizan rutas de inspección en zonas tan agrestes como Picos de Europa o sistemas montañosos.
Esto de la tecnología es increíble: hasta los tractores se conducen ya solos. Sólo falta una aplicación para detectar esos nogales que pueden esconder "ojos de perdiz" que harían marear al mejor culatero inglés.

Mucha suerte en tu aventura corcera.

Un abrazo.
Antonio Adn Plaza Antonio Adán Plaza es colaborador de revistas de caza.
@aadan_plaza

 

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