No Perdamos el Norte

Galicia bosque animado

El magnífico Wenceslao Fernández Flórez parió de su magín, allá por los cuarenta, una novela fantástica donde en un mágico trozo del mundo llamado Cecebre, los árboles tomaron criterio y opinión, que vida ya la tenían.

22 ene. 2012 - 4.562 lecturas - 3 comentarios

Las aguas exteriorizaban un alma que todos intuimos que tienen. Porque si no fuese así, no serían capaces, como realmente lo son, a repartir vida. Hasta los topos, seres de soterrada faena, tenían su opinión y se erigían en protagonistas de los acontecimientos.

Hoy, la fraga de Cecebre resiste como una hermosa miniatura impresionista de lo que fue en tiempos de D. Wenceslao. Un bosque mágico era capaz de hacer conversar a sus habitantes en tertulias inútiles sin que supiesen ver que aquel poste de largos hilos metálicos, que los hombres habían plantado en medio del bosque, iba a ser la primera piedra de su destrucción. La vida siempre se abre paso. Hoy Cecebre tiene vida aun diezmado y rodeado de humanidad, en el sentido más inhumano del término. Un embalse, vías públicas y las típicas viviendas dispersas han circunscrito su magia a una sombra de lo que fue.

Pero su magia perdura, como perdura en grandes zonas de la costa gallega encerrada entre selvas de extraños eucaliptales. Permanece latente en los muros tapizados de musgo que serpentean entre abandonados sotos, hoy faltos de jóvenes y blancas manos que recojan, con amor, sus frutos.

La velocidad con que la naturaleza gallega es capaz a regenerase después de un desastre, no se explica sin considerar que esa magia de druidas celtas perdura entre la bruma.

Cuando la naturaleza de Galicia sea la triste sombra de un recuerdo, aún en ese momento, al igual que la fraga de Cecebre seguirá guardando, entre sus piedras, la magia que unos queremos ver, o el germen de la vida que dirán los más pragmáticos.

El destrozo hoy en mi tierra no viene de la mano de taladores de árboles, hoy cada vez los bosques avanzan más; ciertamente llega del atentado a la razón que significa que nuestros gobernantes se dediquen a practicar políticas populistas, destruyendo cualquier atisbo de gestión sostenible de la caza mayor. Lo hacen tan sólo para crear placebos que dirijan las iras de los agricultores dañados por el jabalí contra los cazadores, quienes en realidad son los únicos que realmente les pueden ayudar. Y los cazadores de bien, se sienten solos, despreciados, utilizados como matarifes baratos en época de cría.

En nombre de la naturaleza hay muchas bocas humanas que se alimentan, de los políticos y sus decisiones ya he hablado, cada palo que aguante su vela. ¡Menudo sinsentido! Otros, como los ecologistas de ADEGA, piden que se ponga en libertad a los asesinos de ecosistemas que liberaron miles de alóctonos visones; destruyendo, con una irreversibilidad mayor nuestro medio que aquel ponzoñoso barco de infausto recuerdo.

¡Que fácilmente se retratan los proxenetas de la tierra! Los libadores de subvenciones que tanto cacarean su amor por la Madre Naturaleza, y a la primera de cambio defienden a quienes la destruyen, siempre que sean de su cuerda política, evidentemente.

Pobre Cecebre, fiel retrato de mis amados y mágicos bosques donde, oculta en las piedras seguirá, a pesar de tanta mediocridad, viva la magia de milenarios druidas, solo tapada por el musgo y por la sinrazón.

Ya todo Galicia es Cecebre, reducto inasequible, o zozobra moral de quienes dicen proteger la vida de sus criaturas que ya no hablan en un bosque animado. Ahora callan. Por vergüenza ajena, evidentemente.

 

3 comentarios
24 ene. 2012 18:22
Antón
tiene razón el autor para decir que toda Galicia se ve reflejada en la Fraga de Cecebre. Pero en Fitur los alcaldes sacan pecho para lograr visitantes y engañarlos con cantos de sirenas. Galicia es un desproposito dañado por todos, cuando esto tenía que ser la dispensa de europa, hace 70 años Wenceslao hizo un canto a Galicia, a su bosque, a sus cazadores, pero con un control y esa parte del libro no fue leída...
Gracias, por acordarse de Wenceslao y de nuestra Fundación en su Casa Museo Villa Florentina.
Antonio Montero
Secretario FWFF
24 ene. 2012 22:49
Fuente Andrino  
Mi querido amigo Chan, como sabes, soy un admirador de todos los autores gallegos sin excepción. Confieso que después de don Francisco de Quevedo y Villegas, don Ramón María del Valle Inclán es mi autor Español preferido. Lo que no quiere decir que no haya releído a Wenceslao Fernández Flórez, si bien es cierto que prefiero a Álvaro Cunqueriro Mora. Y además, tengo muchas de sus obras en Gallego. ¿No estamos en el año de don Álvaro Cunqueiro?. A lo mejor se le a olvidado al presidente de la Xunta, hombre de gran acerbo cultural taurino.

Citas al palo de la luz, pero no dices que les reñía y ridiculizaba a los carvallos cuando cantaban. ¿Quién te parece a ti que en Galicia sería hoy el palo de la luz?.

No citas a Fendetestas, con quien don Wenceslao se esmeró de lo lindo ¿Quién sería en la Galicia de hoy Fendetestas?.

Te lo voy a poner muy fácil, tanto es así, que te lo voy a contestar yo. Para mí, Roque Freire serían los MERCADOS, quienes nos roban a todos, son ricos y son quienes verdaderamente mandan hoy en día mientras todos nosotros escondemos la cabeza debajo del ala por no plantarles cara. De democracia, nada. Los partidos pintan lo mismo que Geraldo en el Cabildo Catedralicio de Burgos.


Fiz de Cotobelo y la Santa Compaña …

UN ABRAZO
Miguel Ángel Romero Ruíz

NOTA: Ya ves que soy políticamente correcto y solicito la venía taurina.
26 ene. 2012 15:15
Francisco Chan  
Los dos son muy amables. Estoy muy de acuerdo con Romero, podemos decir que el castellano ha tenido sus mejores plumas, después de D. Francisco Quevedo, en autores gallegos. Todos cortados por un patrón similar...Atados a la tierra, a la naturaleza, a la caza, al buen yantar, a los viajes en busca de la esencia del terruño. Los grandes periodistas de Madrid, han sido Camba y Wenceslao Fedez. Florez. No dejemos atrás al maestro Cunqueiro, a mi admirado Castroviejo, al venatorio Froilán Troche, Cela también era viajero. No quiero dejar correr la circunstancia de que el autor del Quijote aporta dos apellidos galaicos de absoluta convicción....de Cervantes y Saavedra. De entre todos ellos Wenceslao Fernández ha sido quizás, el que mayor grado de dulzura ha alcanzado en su relato.
Hoy, amigo Romero sigue habiendo postes espurios en nuestros montes. Engendros dignos de la obra de Frestón, ladrón de libros de caballerías y encantador de gigantes para convertirlos en molinos que manchan nuestros montes, nuestra vista y matan nuestras aves. Ni ecológicos ni sostenibles, más que para los bolsillos de cuatro caciquillos neofeudales que hacen y deshacen a su real gana en las directivas de las comunidades de montes. Realmente Galicia es “sitio distinto”