foro Corzos-L, creo que después de las muchas páginas que se escribieron el asunto no ha quedado muy claro. La verdad es que a mí me preocupa poco si el precinto sirve para algo o no, ya que en realidad servirá para tanto como nosotros queramos que sirva."/>

Diario de caza

03 sep. 2007 10:22

8 comentarios
14.378 lecturas

Corzos, precintos y problemas

Santiago Segovia

A pesar de que este tema de la idoneidad de los precintos de la caza mayor, y en especial del corzo, y los problemas que su uso trae aparejado, ha sido ya tratado en uno de los foros de la Asociación del Corzo Español, el foro Corzos-L, creo que después de las muchas páginas que se escribieron el asunto no ha quedado muy claro. La verdad es que a mí me preocupa poco si el precinto sirve para algo o no, ya que en realidad servirá para tanto como nosotros queramos que sirva.

Lo que si me preocupa son los efectos que su imposición ha causado y que están bastante lejos de lo que se pretendía. En estas páginas se explicaron varios puntos de vista en que se analizaba su función como identificador de un animal y toda su información como dispositivo inicial de su trazabilidad, como elemento disuasor de furtivos, e incluso se habló de la posibilidad de llevar a cabo centros comarcales de precintado a manera de los utilizados para los salmones, en donde cada animal abatido pasaría unos controles sanitarios, se le tomarían muestras, mediciones, etc. y se procedería a su precintado legalizador.

Los problemas de los precintos


Sin embargo, no es mi intención entrar en estos temas relativos a la función última del precinto, ya que mi empeño es analizar la posibilidad de que su utilización no creara la disparatada demanda en precios que tenemos con toda su ruindad y corrupción asociadas.

Lo que no debería existir es un cazador pagando la astronómica cifra de 3.000 € por un precinto de corzo, ni tampoco un Ayuntamiento, Junta de Vecinos, Asociación de Propietarios o lo que sea, pero titulares o arrendadores del coto en definitiva, recaudando esa cantidad a sabiendas de que se van a cobrar varios corzos por cada uno de los permisos concedidos. Este no es un problema policial, es un problema de otro tipo. Por otro lado, está demostrado que los controles de la guardería o de la Guardia Civil no sirven para nada, ya que se llevan a cabo en ínfima cantidad porque no hay suficientes efectivos y los que hay se tienen que dedicar a multitud de asuntos, quizás más graves.

Quién es el responsable


Pero también creo que se ha perdido de vista que no hay legislación autonómica alguna que no dicte que la responsabilidad última sobre la gestión de un coto es de su titular, por lo que no llego a entender muy bien como ese mismo titular se desentiende de su competencia recayendo todo el peso de la ley sobre el cazador en caso de ser aprehendido infringiendo la normativa, y encima engrosa su cartera a sabiendas de que se está contraviniendo la ley con su consentimiento y con la percepción de un beneficio ilícito. Por tanto, al primero al que habría que inculpar es al titular que no ha dispuesto de las medidas precisas para evitar esta mala práctica.

Lo normal sería disponer de uno o varios guardas que acompañasen obligatoriamente al cazador en sus salidas, pero a muchos de nosotros esto no nos gusta, y menos aún en nuestro propio coto.

Como soy ingeniero no creo en los sistemas en los que para su funcionamiento precisan de un continuo control humano, y menos cuando hablamos de sistemas por debajo de un determinado número y variedad de señales así como de respuestas a gestionar. Lo que tenemos ahora es algo así. Un sistema muy sencillo, pero que precisa de un permanente control externo, que casi nunca funciona porque no existen recursos para asignar al proceso de control, y porque sólo se controla un lado del problema.

Como he dicho antes si tenemos en cuenta que el titular también debería estar involucrado en este asunto y además como agente principal, ¿por qué no crear un procedimiento en que cazador y titular se controlen mutuamente, y tan sólo haya que corroborar periódicamente que el sistema de control funciona?

El sistema


Imagínese que el cazador da muerte a su animal. Coloca su precinto, banderita, crotal, lazo azul o lo que sea, y por obligación ha de acudir en presencia del titular. Este corrobora la muerte del animal, y abre la ficha correspondiente de algo que sería como el libro de registro anual de caza. Este libro se puede complicar todo lo que queramos, desde un simple recuadro en la página donde se anote la fecha, la hora de la muerte, el paraje, el sexo del animal, el cazador y el número del precinto o crotal, con la firma del cazador y del titular, y la matriz del precinto grapada, hasta una ficha de campo completa con todos los datos interesantes sobre la biometría del animal. Lo importante es que en cada registro ha de quedar la matriz del precinto y la firma de ambos protagonistas y el sello en su caso. Si algo de esto falla, hay trampa.

Pero antes de esto hay que ver que gran parte del problema proviene de la ausencia de control de la presencia del cazador por parte del titular. Esto quiere decir que si ni siquiera sabe que el arrendatario está cazando, menos va a saber lo que caza, porque en muchos casos se accede y luego se abandona el coto pasando desapercibido. Para evitar esto que es el comienzo de todo, este registro ha de disponer en cada hoja un cupón recortable numerado y con la identificación del coto, con la página correspondiente, en donde se especifique el día de caza y la firma de ambos. No se podrá entregar más que con una antelación inferior a unos pocos días, y si el cazador es sorprendido cazando sin el cupón será sancionado, ya que el precinto no valdrá a estos efectos. Al término de la jornada pasará por el responsable del registro para obrar en consecuencia. Si ha conseguido abatir un animal se sigue todo el proceso, si no lo ha conseguido, al menos deberá facilitar la revisión del vehículo por el titular, anotando en la ficha la ausencia de captura, teniendo que conservar el cupón durante su viaje de vuelta. En caso de haber tenido éxito, el titular arranca otro cupón específico para la captura, y esa será la prueba de que el cazador ha pasado por el control del mismo.

Se puede argumentar que el titular no tiene o no puede estar continuamente a disposición del cazador para el alta en el libro registro, pero pueden reconocerse en este proceso personas auxiliares, como el alguacil, el juez de paz, o cualquier vecino de probada honradez que sea designado de forma reconocida ante el estamento público responsable de la caza.

Si el cazador desea escamotear una captura y es descubierto, en el libro de registro faltará la anotación, su firma, la matriz del precinto y además carecerá del cupón de salida con la pieza. Con esto el titular no tiene responsabilidad alguna sobre este hecho, pero sólo de forma temporal.

El contrato que exista entre ambas partes podrá ser revocado de forma inmediata por el titular, sin derecho alguno por parte del cazador, incluyendo garantías o señales depositadas, por incumplimiento fraudulento del mismo.

Sin embargo, se hará la oportuna anotación en el expediente del coto, por lo que ante una reiteración de faltas de este tipo le podrá ser exigido al titular la imprescindible contratación de un guía para acompañar a los cazadores, o disponer de cualquier otro método fiable de control, en caso de desear efectuar cualquier aprovechamiento. En caso de reincidirse en estas acciones se debería abrir un expediente en el que tuviera penalizaciones en gradientes crecientes, desde la imposibilidad de homologar un corzo de este coto hasta su clausura, con las multas correspondientes.

Pero también puede ocurrir que ambos personajes se pongan de acuerdo, de manera que el cazador exhiba su precinto y su cupón, que estará previamente firmado y sellado sin fecha, que se rellenará de forma precipitada, pero no aparezca la anotación en el libro registro. Esto es difícil porque tanto la hoja del registro como el cupón llevan el mismo número y la identificación del coto, pero se podrían intercambiar los cupones de cotos distintos. El agente medioambiental puede proceder a su comprobación inmediata, con anterioridad a que se pueda remediar la triquiñuela. En caso de demostrar la maniobra, el titular debería pagar como debe, comenzando por su imposibilidad de cazar y de titularizar un coto por un tiempo determinado.

En el caso de que el propio titular sea el cazador sólo debería llevar a efectos de control su precinto, pero este sistema habría de ser aplicable a sus amigos, invitados y clientes.

Si además contamos con…


Con esto creo que la situación en la que nos encontramos con los precios y aprovechamientos abusivos de los permisos de corzo se podría atajar. Pero no hemos de olvidar tampoco que la administración debería estar obligada a conceder los permisos que se contemplan en cada plan técnico. Si les parece que adolecen de defectos deberían ser comprobados, ratificándolo y emitiendo el informe técnico adecuado, pero de no ser así se habría de conceder lo solicitado, no lo que le parece al funcionario de turno de forma arbitraria.
Si a todo esto añadimos la implantación del tan solicitado registro central de infractores, con esta medida cualquier titular tendrá un conocimiento más acertado del posible arrendatario, sus socios, amigos e invitados y sus tendencias, que tanto pueden llegar a afectarle en el futuro.

Conclusión


En definitiva y resumiendo, desconozco si este sistema será el más acertado, pero tengo claro que el cazador debe dar cuenta de sus acciones y ser controlado por el titular del coto, siendo éste el último responsable de lo que ocurre en su coto, no pudiendo excusarse de esta importante función que la sociedad ha delegado en él.

Se deberían arbitrar mecanismos sancionadores para los incumplimientos en ambos lados, procurando ayudar a los titulares en el cese de sus relaciones con los infractores, amparando la revocación de los contratos que les unen, y facilitando que los titulares puedan conocer el historial censurable de los posibles interesados previamente a la formalización del contrato.

Con esto además se conseguiría ir acorralando poco a poco a los infractores, hasta que llegase el día en que les fuera imposible cazar, porque tendrían cerradas todas las puertas de entrada a cualquier coto.

Estoy seguro de que en el momento en que el precio de mercado de cada permiso de corzo se situase en límites racionales las acciones furtivas, el fareo nocturno, los tiros desde los coches y los animales decapitados y abandonados en cualquier cuneta desaparecerían de nuestro panorama.

 

8 comentarios

AntiSpam: Para enviar el comentario, por favor,
escribe la palabra de la coordenada C1:

  A B C D
1 perdiz paloma corzo zorro
2 liebre urraca becada ciervo
3 conejo lobo codorniz torcaz
4 oso rebeco elefante zorzal

¿Por qué debo hacer esto?

Al tener que introducir la palabra que aparece en la coordenada nos estás ayudando a evitar los post automatizados realizados por spambots —robots publicitarios que llenan los foros de mensajes no deseados—.

El funcionamiento es muy sencillo: sólo tienes que escribir en el cuadro de texto la palabra que aparece en el cruce de la columna y la fila especificadas. Para más facilidad puedes seleccionar la palabra con el puntero del ratón y arrastrarla hasta el cuadro de texto.

Los usuarios registrados de Club de Caza no necesitan dar este paso.

05 sep. 2007 10:33
josu
Compañero en San Huberto Santiago Segovia, todo lo que planteas esta muy bien pero, ese pero de la realidad es que hace imposible tu premisa, de que esto se arreglaría si bajan los precio de los corzos razonablemente.
Esto es un imposible por la sencilla razón de que el mismo se deriva del abuso de los contratos de los predios a cazar, llamados acotados. Si yo tengo un coto que me cuesta al año 48.000 € y sólo me dan 8 precintos de corzo y tres de ciervo, ¿a que precio tengo que poner cada corzo? Pues eso. Lo primero es lo primero y ya lo he comentado en otros foros, justiprecio en los arrendamientos para empezar lo demás tiene que venir sobreañadido. Es mi parecer de lo que he vivido, y vivo.
Saludos.
05 sep. 2007 18:20
Santiago Segovia
Estimado Josu:
Creo que el problema es al revés.
Los cazadores hemos sido los que ante un sistema de precintado imperfecto, y ante una ausencia de control, nos hemos dado cuenta de que podíamos matar muchos más corzos que los autorizados.
En este escenario, los arrendadores de cotos o los titulares que venden precintos, se han dado cuenta de que ellos actuaban siendo los perdedores, por lo que han reaccionado subiendo los precios dado que con cada precinto no se estaba matando un sólo ejemplar, sino varios. Y ese es el origen de la carestía de los cotos y los precintos. Lo que nosotros mismos nos hemos buscado. Este círculo vicioso cada vez de pone peor, y la única solución es romperlo haciendo responsables a ambos personajes; cazador y titular por igual.
Esto es lo que haría bajar los precios de los precintos de inmediato, no al revés como plantea Ud. porque lo que plantea no ocurrirá nunca en el estado actual de las cosas.
El precio sólo se ajusta cuando se ajusta la demanda.
Saludos.
06 sep. 2007 09:31
josu
Estimago santiago: Discrepo de tus aseveraciones pues mi experiencia es muy otra.No quita que ese punto de vista sea factible en aquellos que se dedican al negocio de la caza y efectivamente, en ese caso, es como la pescadilla que se muerde la cola, pues en un pais de envidiosos, como el nuestro, si vemos que alguien se enriquece enseguida le ponemos palos en sus ruedas o tratamos de medrar de esa fuente de riqueza, que como bien dices es lo que hacen los ayuntamientos respecto a los acotados.
Mi punto de parecer es el del cazador, cazador, que arrienda un coto sin ánimo de lucro pero que al ser éste tan caro intenta paliar los gastos con la venta de parte de su opción a cazar. Yo mismo me ví obligado a vender uno de mis dos precintos de abate del corzo ante el déficit de 9.000 € que tuve en mi coto. Sin esta premura ¿de qué voy yo a venderlo y dejar de cazar? Creo por lo tanto que hay que hacer las dos distinciones. Lamentablemente las dos nos conducen a lo mismo.Carestía irracional de la caza y abusos sobre el medio. Tu abarata los acotados y grava a aquellos que se dedican al negocio de la caza y ya verás como cambian las cosas.
Salud.
08 sep. 2007 11:28
Antonio Alvarez
Después de leer a ambos creo que efectivamente a quien habría que controlar es a los negociantes de la caza, a los especuladores que cogen los cotos para vender corzos y de cuatro precintos sacan cuarenta.

A estos habría que denunciarles por su actividad ilicita, aniquiladora de la caza e ilegal por fraudulenta ante Hacienda.
En cada provincia hay gente de esta catadura que son bien conocidos.

En León existe un individuo de Ponferrada que desde hace años tiene montado un negocio al por mayor de venta de corzos sin precintos y con total impunidad. Según un informe que se ha enviado a la Delegacion del Gobierno, es el mayor caso de furtivismo conocido en la Comunidad y posiblemnte en todo el país, ya que se habla de cientos y posiblemente miles de piezas de caza mayor comercializadas y cazadas furtivamente.
Este grupo es bien conocido y actua en el Bierzo y en la Maragatería con procedimientos claramente mafiosos que incluyen la compra de silencios de agentes del orden, la colaboración de políticos de las más altas esferas de la Junta de Castilla y León (que cazan como invitados en sus cotos), amenazas de muerte para cualquiera que se interponga en su camino y la compra de funcionarios y ediles corruptos para lograr silencios y favores.
El grupo está perfectamente identificado y se conocen sus sistemas para burlar la vigilancia, entre otros cortar las cabezas en el monte y conservarlas en las cámaras de los mesones de la zona para enviárselas a los clientes diás después por Seur.

Vende corzos en toda España y sus anuncios salen en las revistas del ramo.
También vende lobos y puestos de batidas pero el silencio se impone. Todo el mundo lo sabe, todos, menos los de la Junta por más que tengan denuncias de grupos convervacionistas y políticos.
La corrupción lo domina todo y el corzo no se libra de ella.
Poner más precintos y para qué, para la gente legal, los sinverguenzas no los necesitan.
Antonio Alvarez

13 sep. 2007 20:43
jose
saludos
os cuento lo q me a pasado, el año pasado me quede yo con un coto de castilla y leon,con el unico interes de meter la gente justa y no ganar ni un duro en el, en el tema de la pluma lo estoy haciendo, el coto tiene 2 precintos de corzoq en años anteriores se vendian a 1000€y como sabia el rollo q hay y mi intencion no era ganar dinero los puse a 300€ para sacar un dinero para soltar conejos.
con la condicion de q cada vez que se haria un rececho yo le esperaria en el coche al cazador, y mi sorpresa es que no hubo forma de venderlos el que los tenia de otros años me los compraba y me dabas mas de lo q pagaba primero pero el iria a su bola,el ultimo dia antes de abrir la veda le tube q llamar y darselos asi q. ¿q esperamos?
un saludo
23 sep. 2007 22:55
yubert ramos
como cazar mejor
26 sep. 2007 14:42
Fernando Ruiz
Estimado Señor Segovia.

Creo que al, llamémosle “concurso de baile”, ha olvidado invitar una parte, el jurado. En este debate estamos hablando de los propietarios o arrendadores por un lado, y de los cazadores (no diferenciaremos entre legales y no legales) o arrendatarios por otro, pero personalmente creo que hemos olvidado al juez que parece, y solo digo parece, en ocasiones tiene parte en este baile, refiriéndome a las distintas administraciones, o por no generalizar, por lo menos algunas. Sobre determinado personaje de Ponferrada al que ya se ha hecho alusión, es notorio entre cualquiera que se mueva en el mundo del corzo su existencia, siendo como ya se ha dicho el mayor traficante o uno de los mayores, que se mueve por nuestro mundillo cinegético. Personas de Córdoba, Madrid o Valladolid, montan con sus servicios verdaderas romerías por los montes de León, formándose grupos de hasta 8 o 10 cazadores en cada jornada, cuando todos sabemos que el número máximo de ellos por coto, precinto, corzo, jornada de caza, etc., esta perfectamente regulado y es ese, … dividido por cinco. Todo el que ha salido en su vida un par de veces al monte, sabe perfectamente que personas como esta, se dedican a cortar la cabeza de los corzos teniéndola cerca del precinto, avisando para que saquen del monte una canal, de la que argumentarán descubiertos por el Seprona, tiene el precinto el cazador junto a su trofeo, “pues se marchaba ya para su tierra”, algo fácilmente demostrable, si estos sinvergüenzas llaman a sus compinches por el móvil y estos aparecen con la cabeza y el precinto perfectamente colocado. ¿Qué se ha perdido, un precinto?, les da igual, por cada canal o precinto que gasten si les descubren, habrán sacado una docena de corzos que viajarán a su destino en una preciosa cajita en cualquier compañía de transporte, a los pocos días.

Señor Segovia, recuerdo un Jefe de Servicio de determinada Comunidad Autónoma, que argumentaba para cerrar la temporada del corzo, que si coincidía con la apertura de la general, algunos usarían los últimos precintos cazándolos en batidas o circunstancias no permitidas. Señores, si ustedes no tienen capacidad para controlar el monte, para hacer cumplir las reglas, para hacer su trabajo, por el que cobran, no vengan a fastidiarnos a los que vamos de legales, pongan remedio, controlen que con cada precinto se caza lo que se ha de cazar, cuando se ha de cazar y como se ha de cazar, que la oferta y la demanda del corzo se regulará sola, pues si tiene usted conocimientos de economía, sabrá que la elasticidad de esa oferta y demanda de la que también ha hablado, es la que marca los precios, y como baje la oferta ajustándose a la legalidad, verá si baja la demanda y los precios. ¿Sabe que pasaría si los que tanto nos quieren imponer y que luego no saben ni controlarnos, lograsen que en cada coto solo se pudiesen cobrar animales en número y forma legales?, ¿sabe que pasaría si entonces los cotos pretendiesen mantener los precios y los cazadores no quisiéramos pagar esas cifras absurdas dejándoles con sus precintos encima de la mesa?.

El problema de la caza no es de los propietarios y los cazadores Señor Segovia, es de unos dirigentes incapaces de hacer nada por utilizar de forma sostenible unos recursos, y que con sus posturas solo fomentan una comercialización brutal y antinatural de un medio, que cuando no se pueda recuperar tenderá a mantenerse de forma artificial, terminando cuando nos quedemos sin lo que el monte puede dar, con simples terrenos que llenaremos artificialmente de animales para continuar vendiendo.

Cuando se mueve dinero, a mi me da por pensar que tontos y ciegos no hay muchos, así que termino por opinar que la única posibilidad es que lo que tengamos es mucho … cegados. ¿Cómo era eso de … no hay más ciego que el que no quiere ver?.

















30 oct. 2007 09:21
Juan A. Cabo
Como aficionado al corzo he entrado a leer lo que se ha escrito sobre los negociantes de la caza y concretamente de los comerciantes de los precintos en Castilla y León.
Se da la casualidad que yo mismo he sido estafado tanto en Soria como en León y cuando pensaba que iba a cazar legalmente con un precinto que me vendía un arrendatario de un coto, me encontré que después de muerto el animal no me querían poner el precinto y me decian que me enviarían la cabeza por seur. Esto me sucedió en León cazando en la zona de Santa Colomba de Somaza o algo así, y al individuo en cuestión le armé el follón para conseguir que pusiese el precinto teniendo que llamar por teléfono a la persona que me había servido de contacto para que interviniese ante el impresentable y amenazando a ambos con ir a denunciarlo.
Esto es lo que teniamos que hacer siempre todos los verdaderos cazadores ante esta gente sin escrúpulos.
Este de León no se corta en presumir que tiene apoyos en la Junta de Castilla y León y que conoce a fulanito y menganito que cazan con el y al parecer y por lo que decís debe ser verdad por lo que sería bueno tirar de la cuerda y saber quién está detrás de este negocio, como suele decirse, detrás de cada corrupción siempre hay un político.
Lo de Soria es igualmente de juzgado de guardia, el individuo en cuestión se está quedando con todos los cotos de la provincia para vender los precintos después de multiplicarlos como los panes y los peces . Y que no se diga que esto no lo sabe la Junta de Castilla y León y las autoridades provinciales del Servicio de Caza porque no me lo creo. Como en el caso del de Ponferrada, habra seguramente detrás alguien de dentro de la administración o de la política que le apoya.
Soria es una provincia donde casi todos se conocen y lo de este individuo es algo que no se puede ocultar.
Deberíamos ser los propios cazadores y la Federación la que tomase de inmediato cartas en el asunto y denunciase estas prácticas que se basan en el abuso, en la sobreexplotación de los recursos y a la postre en el furtivismo más descarado.
Estos especuladores de la caza son los que están subiendo los precios de los cotos. Pagar millonadas por cotos con dos o cuatro precintos es prueba inequívoca de que algo hay detrás. Bien facil lo tiene la Administración si quiere. Controle las subastas y vea que, al igual que en la contratación de obras y servicios son siempre preocupantes las bajas temerarias, en este caso son sospechosas las alzas desorbitadas, detrás de las cuales están sencillamente los explotadores y en resumen: el furtivismo.
Desde Almeria, saludos a todos.
Santiago Segovia Santiago Segovia es Ingeniero Técnico Agrícola.

Conversaciones Activas

Archivo

RSS

Escaparate cinegético Ver más

Línea Härkila Metso
Conjunto Excur de Seeland
Makers&Takers inaugura las rebajas en visión térmica y nocturna