Diario de Caza

Orgullo de cazador

Tenía ganas de que llegaran momentos como este en los que la caza es solicitada como solución a problemas de diferente índole. Piden los agricultores de zonas forestales nuestro auxilio ya que en muchos territorios es imposible cultivar porque lo destrozan los jabalíes y los de la España cerealista y de cítricos lo mismo por los conejos y las liebres, mientras que los viticultores se quejan del exceso de estos y de corzos.

24 jun. 2012 - 3.834 lecturas - 7 comentarios

La Delegada del Gobierno de Soria pedía hace unos días que cazáramos más corzos porque producen casi dos accidentes diarios de automóvil en la provincia menos poblada de España. Los criadores de porcino en montanera piden mantener a raya al jabalí, porque como transmita alguna enfermedad de las de cuarentena no vendemos un jamón. Los ganaderos de Galicia y Castilla y León piden que cacemos más lobos porque en estos momentos no se puede sacar adelante la explotación con tantas pérdidas. Los salvadores del urogallo piden —ya a destiempo—, que se cacen jabalíes, martas y zorros porque con tanto predador el ave en peligro de extinción va en barrena hacia el precipicio. Ha habido en 2011 siete mil accidentes por irrupción espontánea en la carretera de las tres reses más cazadas y de zorros. En la mayoría de los casos se condena injustamente al titular del coto.

Hemos cazado más de cincuenta y seis millones de conejos y de trece millones y medio de liebres; más de un millón ochocientos cinco mil jabalíes, un millón cinco mil venados y ciento noventa y seis mil corzos, (más de tres millones de reses) en los últimos once años. ¿Se figuran cómo podría estar el campo y la ganadería de acosados y las carreteras de peligrosas si la progresión casi geométrica de especies no hubiera tenido nuestro control? Un control imprescindible que hacemos felizmente los cazadores y nos asisten razones para que nos guste hacerlo, porque tenemos ese derecho de disponer del ocio social, como cualquier otro deportista, ya que la caza es una actividad legal y muy reglada por cuyo ejercicio pagamos y creamos riqueza.

Todo el mundo solicita que cacemos más aún, como solución; pero deberíamos hacernos de rogar, porque nos están haciendo pagar como si fuéramos el problema. Ya lo dije hace unos años en la Escuela de Caza y el mensaje tiene simpatizantes: Si un día dejáramos de cazar a nuestra cuenta y cargo, los poderes públicos tendrían que crear el cuerpo de cazadores y pagarlos con cargo a las arcas del estado y de los impuestos de todos los ciudadanos. Esto es irrefutable: tendrían que abonar más o menos los miles de millones que ahora pagamos los cazadores. La caza que recomendamos: racional, deportiva, ética y sostenible es una actividad imprescindible para el equilibrio de los ecosistemas y la recuperación de la fauna silvestre más sensible; para el control poblacional y la remisión de daños a las personas, a la ganadería, a la agricultura y a las cosas, así como para mantener los valores silvestres de la bravura y seleccionar a los mejor dotados de una población cinegética. Y además, sin que sea lo más importante, genera mucho dinero —cerca de cuatro mil millones de euros—, y fija población en los territorios más abandonados y sensibles.

No es de extrañar que hace ya veinticinco años la asamblea del Consejo de Europa recomendara la caza como alternativa a la agricultura en las zonas rurales más deprimidas de Europa. Y lo expresó perfectamente a través de la Resolución 882/1987, de 1 de julio, como nos ha recordado recientemente Santiago Iturnmendi, recomendando conocimiento y formación contra demagogia y sectarismo talibán.

A pesar de la necesidad imperiosa de la caza, la sociedad más torpe con la naturaleza —la urbanita—, ignorando lo que pasa en el campo, pide que no cacemos y además, como en las mejores dictaduras, niega nuestro derecho a transmitir las bondades de la caza a los futuros actores que serán los que controlen las poblaciones y salven a las especies, las cosechas, las ganaderías y muchas vidas humanas en el futuro.

Estos dictadorcillos que ignoran la caza; como hace pocos días María Esteso Póver, en el periódico Diagonal y el presentador Gran Wyoming en la sexta de TV, arremeten contra el presidente de la Federación de Caza de Castilla y León, porque se le ha ocurrido enseñar a los niños cómo es la naturaleza real. Esta sociedad prefiere enseñar a los más jóvenes una naturaleza ficticia y sin sentido natural, como es el mensaje que transmite a través de todo el mundo mediático Walt Disney, ideal pero incierto. A cuenta de esa intención pedagógica, la primera le tilda reiteradas veces a Santiago de exmilitar, como si fuera un pecado (será un guiño ante su grupillo antisistema), y el showman haciendo mofa de nuestra actividad, con la facundia que le es propia. Sepa la señora Esteso que estamos muy orgullosos de este militar en activo, no ex, señora, que estuvo en Bosnia de Casco Azul de la ONU varios años, defendiendo la vida y los derechos de las personas, a cuenta de exponer la suya.

La sociedad en que vivimos harta de la violencia humana —que entra cada día por los ojos de todos, pequeños y adultos, a través de la televisión—, es contraria a la caza porque la percibe como si fuera una actividad antinatural y cruel, cuando en realidad se trata de un hecho natural y una actividad cruenta, que no quiere decir cruel. Caza es lo que un animal hace para apoderarse, vivo o muerto, de otro que pertenece a una especie vitalmente inferior a la suya. La caza no es faena exclusivamente humana, sino que se extiende por casi toda la escala zoológica. La caza es una faena entre dos animales de los cuales uno es agente y el otro paciente, uno cazador y otro cazado, según apuntó con tino José Ortega y Gasset.

La complacencia con la caza es habitual en un alto porcentaje de no cazadores del medio rural, sin embargo, en la sociedad urbana el rechazo por la caza es muy alto porque en ese medio se desconoce la naturaleza, la fauna y sus necesidades de control. El conocimiento del hecho cazador y su introducción en el mundo juvenil es necesario para que sepan que la caza es un hecho natural y necesario, imprescindible para el equilibrio de la naturaleza y que, como un actor natural a mayores, también participa en ella el hombre cazador para equilibrar las poblaciones y aportar sustento.

No se obliga a nadie a ser cazador, faltaría más, pero es muy bueno que la cultura sobre la naturaleza y las necesidades de esta sociedad lleguen a los niños con certeza, para aliviar el desasosiego que produce la ignorancia en la materia, tan alimentada por esta sociedad que no quiere enseñar que para comer filetes hay que matar reses, para comer nécoras hay que cocerlas vivas y para no tener ratas hay que envenenarlas.

 

7 comentarios

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25 jun. 2012 14:47
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Santiago Segovia
Santiago Segovia  
Querido José Luís:
Tu artículo es un acierto de arriba a abajo, y no expresa más que una realidad que algunos quieren negar.
Muchas gracias por escribirlo.
Un fuerte abrazo.
Santiago Segovia Pérez
25 jun. 2012 16:09
bala2
bala2
Bueno, vaya por delante que el Sr Iturmendi no es santo de mi devoción, ni muchos que me medran al socaire de una federación cada vez más en entredicho. Dicho lo cual, creo que se queda corto. El Wymoning éste, que milita en la secta, no es más que un jeta que vive del cuento progre de izquierdas y que es un patético payaso porque no ha podido ejercer de médico, a Dios gracias. La otra debe ser una cantamañanas del mismo corte. Eso mismo sostengo yo -que dejemos de cazar para que nos paguen por ello- pues ya lo hacen algunos guardas en algunas regiones -ya sé que a algunos no les gusta, que prefiere eso de agentes medioambientales, pero cazar cazan y a nuestra costa vía impuestos. Dejemos de cazar y ya veremos. ¿Qué hay que tener bemoles para ello, pues si, y quién ha dicho que nada en este mundo salga gratis? Y por llevarle la contraria: para no tener ratas, no hace falta envenenarlas, sólo no ser un ignorante con el cerebro lavado por quienes usted y yo sabemos. Y por supuesto no darles la mano, que además de clavarte la espina te muerden la mano. Creo que he sido claro, ¿No? ¡Que le voy a hacer, nunca creí en ciertas cosas del progrerio! Será que ya estoy vacunado.
25 jun. 2012 17:19
j.cazador
Sr. Garrido, independientemente de nuestras pasadas o futuras discusiones, su artículo es estupendo. Claro, conciso y orgulloso. ¡Propio de un cazador!

Un saludo.
25 jun. 2012 19:58
Falco peregrinus
Falco peregrinus
Absolutamente de acuerdo con Usted Sr. Garrido en el fondo, además no se puede decir más claro, pero me va a permitir que en la forma de exposición del asunto, disienta abiertamente con su particular manera de enfocarlo, que no deja de ser la misma, del general de los mortales que somos cazadores. Y es que uno empieza a estar muy cansado con ese tipo de interpretaciones, en las que se pone de manifiesto, bien sea de manera subliminal, o directamente como ocurre en la mayoría de las manifestaciones, que en los diferentes medios de comunicación se lee , vemos o escuchamos, el que si un individuo ha dicho o hecho algo contrario a nuestra manera de interpretar un determinado asunto, sea por eso “ progre “ o “ retro “, de “ derechas “ o “ izquierdas “,
del Real Madrid o del Barcelona, y así un largo etcétera. ¿ Por qué tenemos el vicio o la mala costumbre de etiquetar a todo bicho viviente ?, ¿ por qué no somos capaces de ser absolutamente imparciales , a la hora de emitir un juicio ?.
Ya se que actualmente lo que es importante, y lo que “ vende “ es la bazofia, la descalificación, el charlatanerismo, el mal gusto, la mala educación…, pero a poco que seamos consecuentes con nosotros mismos, creo que podemos desterrar a todos estos ínclitos “ charlatanes de mala feria “, de todos esos lugares mediáticos a los que se agarran, cuan garrapatas chupadoras de sangre.
Estoy absolutamente convencido, que el ser Cazador, no está reñido con ser de un partido político u otro, y menos con ser de un equipo más goleador que otro, o estar casado o soltero, y ni mucho menos con ser católico o protestante, otra cosa sería, que la “ conditio sine qua non “ para ser Cazador, comportara ser o estar en un sitio u otro, o pensar de una madera determinada, pero no es ni por asomo tal cosa.
Por lo tanto, vamos a ver si somos capaces entre todos, de evidenciar determinados asuntos o personales puntos de vista, para afianzar de una buena vez, lo que tan bien ha reflejado el Sr. Garrido, la Caza es necesaria, por lo tanto desarrollémosla sin fisuras, como una piña, seamos partidarios o no de la Federación de Caza y o de sus representantes, seamos cazadores, o lo que es lo mismo, los mejores intérpretes y defensores del medio natural, por supuesto, con caballerosidad, empatía y con ganas de hacer cosas, porque sino acabamos siempre tirándonos piedras en propio tejado, y las goteras que eso produce, como siempre, son aprovechadas por esos de verborrea fácil,
y sobre todo de los que viven de la “ santa subvención “.
Animar y felicitar al Sr. Garrido por sus artículos, por su labor en defensa y fomento de la Caza, y pedirle mis más sinceras disculpas, si me he extralimitado en mi humilde matización.
Reciba un cordial y afectuoso saludo, al igual que todos los Cazadores.
25 jun. 2012 23:08
canasca
Un acierto su articulo , ojala y todos nos pudieramos expresar como usted lo hace ,para que mucha gente nos pudiera entender lo que sentimos la gran mayoria de cazadores, un saludo a todos
27 jun. 2012 09:27
Francisco Chan  
Quiero reconocer este magnífico artículo, a la par que, dar público testimonio de lo que para mi es la actividad más ilusionante que se desarrolla con los dineros de los federados españoles.Hablo de FEDENCA y de su director.

(Disculpen todos, especialmente el Sr. Garrido por semejante tostón que largaré en este espacio, que es su blog)

Cada día tengo más claro que existen dos tipos de cazadores, los que sólo se preocupan de su afición cada fin de semana de temporada y otros que, al contrario que los primeros, se desviven en todo momento y luchan por el derecho a que todos, los que deseen cazar, puedan ejercer su pasión.
Esto, que ya lo he comentado en más de una ocasión, se complica al intentar explicar comportamientos particulares de ciertos individuos dentro del segundo grupo. Me centraré en estos últimos, porque al diseccionarlo, sería fácil describir interiormente a otros dos colectivos distintos: el de los idealistas y el de los oportunistas.
De los idealistas, a los cuales suele acompañarles su trabajo, encontraremos pocos ejemplares que estudiar, si se me permite la expresión. Pero menos mal que siempre están ahí; si no existiesen, ya poco se podría salvar del colectivo. Esta opinión brota de mis adentros, después de haber asistido ayer, ocho de junio, a las magníficas “Xornadas sobre Xestión Cinexética” de Portas. Gracias a estas ponencias, de las que cabe destacar la exposición que sobre las actividades de FEDENCA hizo su director, José Luis Garrido; pudo, el público asistente, conocer sin tapujos y con valentía, la realidad de la vacuna recombinante de boca del propio José Luis, idealista donde los haya. Otros, los oportunistas, en su lugar se hubiesen callado al no haber sido alcanzados todos los objetivos de este proyecto. Habló también con vehemencia de como, con los proyectos de FEDENCA, se ha conseguido alargar las temporadas de caza de unas especies y salvar formas de caza tradicionales, demostrándole científicamente a la Unión Europea, cuando y como se producen celos, migraciones y ciclos biológicos de las distintas piezas de caza por estas latitudes. La conclusión científica más importante, en mi opinión, consistió en la identificación de los plaguicidas que actúan como exterminadores de nuestra brava perdiz roja. Señaló Garrido, al más mortífero de todos ellos, el Imidacloprid, causante de la muerte de 100% de las perdices que ingieren este producto en contacto con las semillas. José Luis Garrido fue condecorado en estas jornadas con el “Coello de Ouro”, merecidamente.
Los oportunistas, en cambio, pasan por nuestras instituciones y asociaciones, con el único interés de dotarse de una pretendida gloria que ellos creen que es inherente al puesto, para cuyo ejercicio la naturaleza no parece haber sido capaz de dotarlos; sustrayéndoles de las capacidades precisas para ejercer su encargo, facultades tan importantes como la cultura y la inteligencia. Porque de mala fe y de picaresca si suelen andar sobrados.
Si todos los cuartos de nuestros seguros federativos se gastasen en proyectos científicamente contrastados como los de FEDENCA, o los de la Escuela Española de Caza, no habría un cazador que, siendo gente de bien, discutiese euro más, o euro menos en un seguro. El problema surge cuando oportunistas adláteres meten la mano en el cajón, o cuando se dan explicaciones, tarde mal y a rastras de proyectos que nos ilusionaron mucho, y a muchos. Ejemplo de lo cual ha sido lo ocurrido con el sucedáneo del plomo que, aunque contablemente no haya nada que reprochar, según dice el informe oficial, moralmente ni ninguno de los responsables da entera satisfacción, ni muchos de los comisionados señalan. No sea que moviéndose, luego no salgan en la foto.
Luego me extraño de que asociaciones que pululan por ahí, como UNAC, en vez de reunirse con FEDENCA, para ayudar a defender ante la Unión Europea una PAC más sostenible, apoyada en el proyecto científico más serio que se ha realizado en España sobre los efectos de los plaguicidas en nuestros campos; lo haga con los ecologistas de salón que tanto nos maltratan . Sinceramente, ya no sé que pensar. Pero lo que tampoco voy a consentir es que ningún ocupa de poltrona me señale, si con mi opinión se ve su incapacidad ofendida, porque lo primero que hacen los mediocres cuando no dan para más es envolverse en la bandera y decir de aquellos críticos de su incapacidad, que mancillan a la patria. A mi patria federativa sólo la ofenden gravemente aquellos oportunistas que, desde dentro, están más pendientes de pillar cacho unos, y de no soltarlo otros, que de defender con trabajo, humildad, esfuerzo y capacidad, a la caza y a los cazadores.

16 jul. 2012 11:06
PPtero
Gracias a todos por ser tan amables conmigo y leerme. Siempre he analizado con mucho interés todo lo que opináis sobre mis escritos y como generalmente es para bien, rectifico en lo que me es posible. Os agradezco mucho a los más críticos, sobre todo cuando dáis la opinión sin ánimo de herir, buscando nuevas vertientes que, a veces, en el fragor del artículo nos pasan desapercibidas. Creo que eso es lo honesto y lo que nos hace mejor a todos. A los amigos, que se os ve mucho,gracias además por vuestra amistad.
Tomo nota, como siempre, por el bien de la caza. José Luis Garrido
José Luis Garrido José Luis Garrido ha ocupado destacados puestos en la estructura federativa.

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