Diario de Caza

Perdices

Yo no podría empezar un diario de opinión sin hablar de perdices. La perdiz roja tiene por derecho propio un lugar en mi corazón y creo que en el de muchos cazadores. La llamamos reina de la caza menor por el reto deportivo que supone la dificultad de su captura, por sus características gastronómicas, por su reparto en toda la geografía nacional —aunque en las autonomías asturiana, cántabra y vasca tenga capturas nulas o testimoniales— y también porque su caza genera, según los aprovechamientos declarados, alrededor de 240 millones de euros (cuarenta mil millones de pesetas), cantidad a la que no se aproxima la caza de ninguna otra especie española.

26 feb. 2007 - 6.207 lecturas - 4 comentarios

La perdiz en los últimos veinticinco años ha pasado de reina de la caza menor a ser el caos cinegético que nos aflige en estos momentos a tantos cazadores que añoramos tiempos pasados de generosidad y bravura perdicera. Hablar actualmente de perdices salvajes, en un momento en que la brava perdiz roja se nos viene abajo, es hablar de una entelequia. Me comentaba un genético que analiza perdices de toda España, que quedan muy pocas islas con perdices genuinas; el resto del territorio está pringado del chapapote granjero. En la mayoría de las regiones del norte de España la perdiz siempre fue escasa, pero brava, y nos hemos resistido a echar perdiz de granja. De Madrid hacia el sur el campo siempre fue generoso en perdices y los negocios cinegéticos no se han resignado a la escasez. Han aliviado la penuria perdicera a base de la llamada peyorativamente «perdiz de bote». En 1980 la producción de perdices de granja en España se estimaba en unas trescientas mil y actualmente se manejan datos de unos seis millones, de las que sólo llegan al día de caza un pequeño porcentaje, porque las bajas son muy elevadas en las repoblaciones.

La perdiz de criadero llena el morral, pero se entrega mansueta y no satisface al cazador recio, que busca el reto en la dificultad del lance. La claudicación de la perdiz de granja, sin ninguna resistencia ni rebeldía, infravalora a la caza deportiva y disminuye el estímulo del deportista. Pero, además de mansa, la perdiz de granja, cuando está manejada por inexpertos y criadores poco profesionales, es un gran peligro para la amenazada y escasa perdiz montaraz que fue siempre orgullo de la caza en España. Una perdiz de granja pura y sana, aunque no se adorne de ese atributo singular del valor silvestre de la bravura, es una perdiz admisible que puede ir adquiriendo difidencia si somos capaces de mantenerla viva en el campo el tiempo suficiente como para que, o espabila, o la naturaleza le aplicará inexorablemente la filosofía darwiniana.

El grave peligro reside en que al campo se está echando de todo: perdiz criada con ciertas garantías y también mucha morralla, mucha perdiz hibridada, enferma y portando parásitos extraños. Los garantes de la defensa de la biodiversidad: las administraciones públicas, no controlan las granjas, ni las sueltas, y los cazadores tampoco hacemos nada por evitar este bastardeo continuo a la naturaleza. Entre todos estamos acabando con uno de los grandes valores naturales de la fauna española. Esto es así porque la caza es una actividad que en su esencia es incertidumbre y nos pueden vender lo que quieran, que los cazadores, ávidos por colgar perdices, se lo compraremos. La batalla está perdida porque, con carácter general, a los consumidores no nos preocupa otra cosa que el traqueo y el adorno de una percha esplendorosa. Y eso se consigue con poco esfuerzo y suficiente dinero. Me gustaría pensar que aún estamos a tiempo.

 

4 comentarios

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26 feb. 2007 23:49
antonia
Estimado señor garrido por su ultima frase parece que usted aun vislumbra un rayo de luz, en este negro horizonte perdicero, pero creame no esta ni solo , ni mal acompañado, somos muchos los que nos vemos reflejados en su mismo espejo,los que vemos en cada perdiz algo unico e irrepetible y como no, volvemos al hogar siempre con el alma llena por vacia que llevemos la percha,somos muchos los que miramos al cielo cada primavera esperando esa climatologia tan crucial o llenamos charcas y bebederos en ese largo infierno en que se a convertido el estio.Pero somos pocos los que como tan bien hace usted, defendemos a nuestra perdiz en lo publico y visual , que es donde si sabe actuar " el cazador mutante" vendiendo un sucedaneo de la perdiz, con mas o menos vuelos e insinuando que esta es la unica perdiz que nos queda y amen¡¡ . Que idea , como la perdiz no la podemos plagiar, pues plagiaremos al cazador, y asi nace el cazador mutante, sinceramente pienso que antes desaparecera el cazador convirtiendose en un mutante que la perdiz brava de nuestros campos. MCHAS GRACIAS POR DEFENDER LA PERDIZ Y LA CAZA , SEÑOR GARRIDO Y RECIBA UN CALIDO ABRAZO DE LA GENTE DE - APEGAPERDIGUERS.COM
27 feb. 2007 17:43
PEPEJUAN
Desgraciadamente lo que le ocurre a las perdices , es el fiel reflejo de la sociedad en la que vivimos, ,donde priva lo efímero y lo que se puede comprar. ¿Para qué?, el valor y el esfuerzo , si todo se puede adquirir con unos cuantos Euros . Basta que llamemos a un gestor de los miles que hay sin escrúpulos y nos organizara la cacería de nuestra vida, ¡ eso sí , nos garantizaran un buen morral , previo pago en metálico. Y al día siguiente, a organizar otra cacería para otro grupo de incautos o ilusionados “ cazadores “. Abrimos las jaulas, en pretemporada, un poco de aclimatación, y cuando empiece la temporada parecerán auténticas ( las que queden, pero el negocio sigue siendo bueno )

El mercantilismo de la caza es la peor lacra que le puede suceder a nuestras perdices, amen de insecticidas, herbicidas, concentraciones parcelarias, políticas Agrarias, abandono del campo, y esta cultura que lo que priva es lo rápido, abundante aunque no sea puro, “ qué más da “ lo que importa es que nos vean con el morral lleno.

En cuanto a las sociedades de cazadores, en teoría garantes de las perdices salvajes, han sucumbido al mercantilismo y a la presión de ciertos socios que lo único que quieren es llenar el colgador los tres primeros días de apertura, olvidando después del coto durante todo el año y yendo a cazar a cotos intensivos, o simplemente cazando tres días al año.

Cuando hay excesiva presión sobre el acotado, ¿solución? hay que repoblar, aunque no sirva de nada , pero acallamos las voces de los “cazadores de tres días “ que es lo que prima entre los jóvenes y menos jóvenes de hoy, salvando honrosas excepciones .

Así que con esta filosofía de vida que mal lo tienen nuestras perdices y nosotros también.

Saludos, Victor Ferri.
05 mar. 2007 22:23
Jose Maria Moreno
Amigo Jose Luis que en la geografia española tambien se integran las islas Canarias y en ellas,eceptuando Gran Canaria,tampoco se caza la patirroja,la que se caza por esos lares es la perdiz Moruna.Valga mi comentario como puntualisacion de cual es "la geografia Española".
Atentamente....un Chicharrero
06 mar. 2007 11:19
CHANTEO
Estimado Sr. Garrido:

Después de leer su artículo en consonanccia con el cargo honorífico que ostenta en la Escuela Nacional de caza, no puedo si no quedarle agradecido por la defensa de nuestra reina cuyo derrocamiento bastardo es el negocio cinegético en boga.

Sr. Don José Luís resulto sobretodo cuquillero además de batirme tras la reina bretón a mano en época de volateo y puedo asegurarle que es en el canto donde los oficiosos cuquilleros denotamos el inaguantable bastardeo.

Le recomiendo, si me lo permite, que lea un artículo denominado "Loa a la perdiz salvaje" de un autor llamado Don Eduardo Coca Vita facsimil publicado por la Consejería de Medio Ambiente en Madrid.

Sinceramente agradecido, estimado Sr.

Chanteo-Jaén.
José Luis Garrido José Luis Garrido ha ocupado destacados puestos en la estructura federativa.

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