Diario de caza

21 feb. 2010 9:25

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Los ciudadanos tienen derechos, los cazadores obligaciones

Belén Pinilla

Hace aproximadamente quince días, tuve la ‘suerte’ de toparme con una de esas afortunadas ciudadanas que sólo tienen derechos —precisamente por ser ciudadana— y ninguna obligación, pues, al parecer, las obligaciones, en mi amada España, tan sólo nos corresponden a los cazadores.

Era la primera vez en vida que la veía; y seguramente —si de mí depende— la última también, porque prefiero invertir mi cariño en cultivar amistades con mentes más sanas. El caso es que nos encontrábamos celebrando el cumpleaños de un amigo, cuando decidí incorporarme a la conversación que mantenían cuatro señoras (tres de ellas amigas mías). Mi llegada al grupo fue triunfal. Todas ellas, menos la ‘ciudadana’, me miraron con cara de sorpresa y, al mismo tiempo, cierto afán por cambiar el tema de la conversación, pero la ciudadana estaba tan inmersa en su resentimiento que mi llegada no hizo más que hacer crecer su ego ante una espectadora más. Jamás había visto antes tanta aversión y hostilidad acumulada en una persona de tan pequeño tamaño; después sí, en ella misma otra vez, y reconozco que gracias a mi colaboración.

Cuando me incorporé a la conversación, la ciudadana estaba ya terminando el primer acto de su libreto.

—¡Es una vergüenza; y no estoy dispuesta a tolerarlo! —proclamaba indignada.

Ante mi cara de indiferencia, pues no sabía a qué se debía su irritación, automáticamente volvió al inicio de la historia, y esta vez —como ya he dicho antes— más crecida aún en su papel y con mucha más saña.

Por lo visto, la buena mujer, ciudadana ella, tan solo había salido a pasear por el campo, como todos los días, con su enérgico y juguetón perro, al cual, dicho sea de paso, le encanta corretear ‘con los conejos’. Por supuesto —matizó—, sin hacerles ningún tipo de daño.

Hasta esta parte de la historia, todos más o menos contentos —menos los conejos, supongo, pues aunque al perro de la ciudadana le encante corretear con ellos, no creo que el regodeo sea recíproco—. El problema surge cuando continúa relatando la anécdota, y poco a poco comienza a florecer nuevamente su rabia. Por fin salen a escena los responsables. Y, ¿adivinan quienes eran? Efectivamente, una cuadrilla de cazadores a los que, en plena temporada y con todos los permisos en regla, se les había ocurrido celebrar una batida en su propio coto.

—¿Y dónde está el problema? —pregunté.

—¡Pues en que esos animales podían haberme pegado un tiro! —me respondió cargada de razón—. ¡Y, encima, para colmo —me aclaraba—, viene uno a decirme que me marche, que por ahí no puedo pasear con el perro porque están de montería…! ¡Pues solamente faltaba eso! —le respondió–. ¡Qué tenga que darme la vuelta porque vosotros estáis cazando…!

Yo, que siempre me he considerado persona pacífica, de muy buenas y calmadas maneras, le quise hacer ver que aquellos cazadores estaban monteando legalmente y en su pleno derecho. Pero, ¡ay…!, pronuncié la palabra mágica: ¡derecho!

—¿Derecho? —me preguntó—. ¡Derecho el mío! ¡Cómo ciudadana que soy, tengo derecho a pasear por el campo, pues para eso pago mis impuestos!

—¡Vaya hombre…! ¡Ya estamos con los derechos de los ciudadanos! —exclamé–. Y, ya que eres una ciudadana en toda regla, ¿por qué no instalas el salón de tu casa en la plaza del pueblo? Al fin y al cabo, y teniendo en cuenta que con el pago de tus impuestos pagas también el alumbrado de la calle, estás en tu derecho, ¿no?

Pues bien, querida ciudadana, los cazadores, y concretamente los cazadores propietarios del coto por el que tú paseas todos los días con tu perro, somos también ciudadanos, pues también pagamos los impuestos como tú, pero, además, pagamos por el uso y disfrute de ese coto —terreno por el que tú paseas de gorra—, y pagamos —entre otras muchas cosas— por una licencia que nos da DERECHO a ejercer la actividad cinegética; es decir, nos da DERECHO a cazar en ese coto. Por lo tanto, ahora soy yo la que pregunta: ¿derecho…? ¡Derecho el mío, respetada ciudadana!

En cualquier caso te diré que, como ciudadana que eres, también tienes alguna obligación que otra; en primer lugar, la obligación de respetar a otros ciudadanos —que, insisto, también lo son, aunque sean cazadores—, y, en segundo lugar, la de aprender a respetar los carteles en los que bien claro puede leerse: «¡Prohibido el paso, montería!».


Publicado en Caza y Safaris, marzo de 2010

 

11 comentarios
21 feb. 2010 14:02
novato04
novato04
hola belen buenos dias, soy venezolano aficionado a la caza, ademas soy un nuevo registrado y deseos tener amigos para compartir comentarios. y disculpa que mi comentario no se relacione con el tuyo...
21 feb. 2010 19:32
ajnr
esto si uno vive o mejor dicho caza dentro de la provincia de madrid y si es no muy lejos del centro, es muy habitual, lo mismo con ciclistas,paseantes, recoge setas, esparragos, etc etc... es posible que uno este camuflado para hacer una espera zorruna, con un ciclista totalmente reflectancte al lado.... je je je son situaciones muy curiosas. y todos creen tener razon y sobre todo derechos, claro que los cazadores no, solo a pagar....
buen detalle este articulo, daria para mucho....
saludos a todos...
21 feb. 2010 20:15
JC  
Querida Belén: Ya sabes aquel ciudadano con tantos derechos que hasta podía cortar las cabezas de sus conciudadanos, totalmente de acuerdo contigo, como no puede ser de otra manera, todos los cazadores hemos vivido encuentros con esos ciudadanos llenos de derechos tu supiste responder.

Por cierto el ciudadano Robespierre que tenía tantos derechos terminó perdiendolos al mismo tiempo que la pellica.

Un fuerte abrazo y otro para Jorge,

JC
22 feb. 2010 19:11
jep
Desgraciadamente te encuentras muchas veces a personas que parece que el campo sea suyo,yo creo que si eres titular de un coto y pagas su correspondiente accion
tienes mas derecho ,que la persona que esta paseando,y si no que pague por pasear y asi tendremos el mismo derecho.
saludos Belen y gracias por defender a los cazadores
24 feb. 2010 11:12
303030
Pues nada chica, tranqui... esto no es mas que una raya más para el tigre
24 feb. 2010 20:54
bala2
bala2
Me temo que es el pan nuestro de cada día para los que tenemos cotos donde el desarrollo urbanístico han hecho que los chaletes florezcan como setas. No es que me oponga a ellos, pero como no tienen bastante con la parcela, tienen que sacar todos los días los perritos a cagar al campo, y no sólo por los caminos. Si de paso ven una huerta y no está el dueño, pues deben pensar: ¡conchos que estos tomates los da el terreno y no son de nadie! O las uvas o las aceitunas, o lo que sea. Y si el perro pisotea el cereal porque el dueño o dueña, voy a ser de la igual-dá, le tira una piedrecita, que importa, si el propietario tiene muchas espigas más para recoger. Y el domingo el derecho a salir al campo es sólo suyo. No pagan por nada, no cuidan nada y no respetan nada, pero es la ciudadanía que algunos pretenden "educar". Lo tenemos crudo, porque aquí nadie respeta ya nada, ni a nadie. Y no quiero hablar de los lindos gatitos, y el daño que causan. Suerte tuvo, Sra Pinilla que no la dio un paseillo -usted ya me entiende-.
24 feb. 2010 20:57
bala2
bala2
He dicho "desarrollo urbanístico han hecho" cuando debería decir "ha hecho". Me gusta el español, y tratar de escribir correctamente, y darle más patadas de las que sufre, no está bien.
26 feb. 2010 00:15
vicente cardaor
vicente cardaor
El campo es tan grande que hay sitio hasta para los ignorantes dejarle pasear y tener cuidado pues además de tener muchos derechos y pocas aligaciones estas personas tienen por su imprudencia MUCHO PELIGRO
28 feb. 2010 07:04
icaro1
icaro1  
No encuentro otra explicacion a este tipo de aptitudes que se adoptan en la vida ,el campo no tiene dueño y es de todos ...como no hay puertas me meto en todos sitios y como no me da la gana de leer los carteles de aviso y menos de de hacerles caso ,pues lo dicho,la lastima es que en este pais si no nos meten en cintura con multa y pago al canto no hacemos caso...ante estas aptitudes lo mejor es hacerles entender su equivocacion y si no es posible no ceder un paso atras en defender nuestra postura ,que en seguida te lanzan lo de "QUE YO PAGO MIS IMPUESTO.."y de paso invado una propiedad privada ...señora a tomar viento...
Saludos
02 mar. 2010 13:05
lince
Estimada Belén: Me ha parecido extraordinaria la forma y la convinción con la que has defendido al colectivo. Si cada uno de nosotros al encontrarnos en situaciones similares nos comprtáramos de la misma manera, es posible que la opinión publica fuera tomando concien cia de la verdadera realidad, es decir, todos tenemos derechos y todos tenemos obligaciones. Y esto es lo que muchos no quieren aceptar. Veo también que tu artículo ha sido publicado en Caza y Safaris. Entiendo Belén que esta revista e un medio especializado en caza al que solamente accedemos los cazadores. ¿ No seria mucho mas ilustrativo que además se publicara en un periodico de tirada nacional al que lógicamente acceden muchas mas personas del colectivo y fuera del colectivo?. Perdónam e el atrevimiento. Saludos
20 sep. 2010 19:10
erresse
Por la forma como siempre te has afrontado a los que nos creen sin derechos a los cazadores.
Lo digo yo que soy Portugués, pero testigo de tal actitud.
Aprovecho también a felicitarte por tu inclusión como vocal en la Asociación que publicamente se enseñara el próximo 3 de Noviembre en Madrid, ya que su objectivo es muy noble, por lo de "cazador, naturalista y loco, todos tenemos un poco".
Un cordial Saludo
Belén Pinilla Belén Pinilla es colaboradora en revistas de caza.

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