Diario de Caza

¿Dónde quedó la presunción de inocencia?

El pasado 16 de julio la Agrupación de Cazadores de Gilena (Sevilla) recibe una notificación de la Consejería de Medio Ambiente mediante la que se le comunica la suspensión cautelar de la actividad cinegética en los dos cotos que titulariza por la aparición, en uno de ellos, de siete lazos de acero sin tope. Los lazos fueron encontrados por el Seprona el día 8 de marzo, cuatro meses después, la Administración inhabilita la práctica de la caza en los dos cotos gestionados por la Sociedad, basando su decisión en la URGENCIA de evitar o reducir el riesgo para los recursos naturales.

04 sep. 2009 - 2.798 lecturas - 3 comentarios

La Delegación Provincial de la Consejería de Medio Ambiente de Sevilla, una vez más, vuelve a adoptar una medida de suspensión sin audiencia previa, sin respetar la vigente legislación cinegética. ¿Dónde está la presunción de inocencia de la que tanto se habla en nuestros días?

Bien nos enseñan a los periodistas a escribir con cuidado para no dañar sensibilidades, presunto siempre presunto. Así, el presunto maltratador, el presunto asesino, el presunto pederasta, siempre presunto.

Pero en el caso que nos ocupa, ¿dónde queda la presunción de inocencia de la que tanto se habla? Aquí el mundo al revés. Primero el castigo, luego la investigación de los hechos.

No es de extrañar la indignación (y cierto aire de tristeza) con la que me hablaba el Presidente de la Agrupación de Cazadores de Gilena, José Manuel Ruiz. Sus palabras denotaban con precisión la impotencia del inocente acusado de cometer un crimen. En el momento de cerrar nuestra edición de septiembre, José Manuel me cuenta que gracias a las presiones hechas por la propia Sociedad de Cazadores, por el Delegado de la FAC en Sevilla, José Luis Luque y por los Servicios Jurídicos de la Federación Andaluza, la Consejería de Medio Ambiente ha autorizado la práctica de la caza en el coto titularizado y gestionado por la Sociedad, mientras que el coto en el que aparecieron los lazos, titularizado por el Ayuntamiento de Gilena y gestionado por los Agrupación cinegética, continúa inhabilitado.

De cualquier forma el coto habilitado no es suficiente para albergar a los trescientos cazadores con los que cuenta la Agrupación, y la cosa se complica todavía un poco más al ser zona de olivar, lo que dificulta la práctica de la caza.

Mientras tanto, la lucha sigue y los cazadores gilenenses se movilizan recogiendo firmas de los vecinos y de asociaciones ecologistas locales que avalen su impecable comportamiento e implicación con la conservación del medio ambiente. Ahora el objetivo está claro, intentar negociar con la Administración para que habiliten el coto suspendido, estableciendo un perímetro alrededor de la aparición de los lazos.

Ocurra lo que ocurra, lo único cierto en esta historia es el daño ocasionado a la Agrupación de Cazadores de Gilena y, sobre todo, los peligrosos precedentes que se crean, pues cualquiera que desee hacer daño a una Sociedad de Cazadores lo único que tiene que hacer es entrar al coto y poner lazos. ¡Vendidos ante los bárbaros!


Macarena Astorga
Profesora Comunicación Audiovisual
Colabora con el Gabinete de Prensa FAC

 

3 comentarios

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05 sep. 2009 13:08
Virbio
Como quieran los anticaza, nos cierran todos los cotos......
09 sep. 2009 10:53
j.cazador
Esto ocurre por habernos tragado una ley de flora y fauna silvestre, contra la debimos haber luchado en vez de vendernos.
10 sep. 2009 20:34
Nikao  
Los candidatos a la autoría de colocación de lazos sin freno y uso de venenos en los cotos no son sino los propios anticaza. Resulta curioso que tras alguna llamadita anónima se monte un dispositivo de control que localiza los lazos y los venenos sin mayor problema. Vaya, poco más o menos, como si lo hubieran puesto los propios "buscadores".

Es curioso también que todo se termine en casi todos los casos con la sanción de clausurar la caza en el coto. Poco se suelen esmerar en descubrir a los infractores materiales. Ya tienen a quien colgar el sambenito para apuntarse un "servicio".

El astuto legislador ya cuidó que se invirtiera lo de la presunción de inocencia con una norma que no se sostiene ni colgada. Por cierto, tal vez fuera más equitativo sancionar con algo de empleo y sueldo a quienes dicen ser titulares de las facultades de vigilancia y hacen dejación de dichas facultades.

Si en algún caso el coto consiguiera localizar y acreditar quin fuese el autor, no vendría mal reclamar a la precipitada sancionadora los perjuicios causados por su infundada precipitación sancionadora.
Saludos.
Federación Andaluza de Caza Blog de la Federación Andaluza de Caza

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