Diario de Caza

Grandes Calibres

«Cada cacería tiene su picardía».

08 feb. 2007 - 5.386 lecturas - 10 comentarios

Este dicho, que nace de la sabiduría popular, va perdiendo poco a poco validez.

A lo largo de mi vida como cazador observo cómo han ido cambiando, en términos generales, las mañas, modos y motivos para abatir piezas.

Cuando empecé a “envenenarme” en el arte venatorio, las cosas eran distintas. Para recechar, por ejemplo, un venado o una cabra había que acercarse a distancias que ahora se han triplicado y cuadruplicado. Para llevarte a casa tres o cuatro perdices del mismo bando tenías que pegarte un palizón soberano detrás de ellas hasta lograr que se aguantaran y llegar cerquita para poder “bajar” alguna. Las prestaciones de las armas de las que disponíamos distaban años luz de las actuales.

Nos vamos volviendo cómodos al amparo de lo que nos brinda el progreso. Ya no queda nadie, al menos no conozco a ninguno, que no busque y se aproveche de tal o cual cartucho que “tiene más llegada”, que no haya sacrificado el arte de acercarse a una pieza a cambio de un rifle con más potencia y buena rasante para sorprender al animal y ahorrarse la posibilidad de que nos “barrunte” y escape.

Tan sólo los arqueros y los pescadores submarinos —que ahora también se llaman cazadores submarinos— conservan las esencias de ese oficio tan bonito que es el rececho. Incluso los furtivos, que no porque sea algo prohibido vamos a negar que existan, incluso ellos se han olvidado de esa difícil actividad. Han cambiado al tiempo que lo ha hecho el motivo para ser furtivo. Desde la necesidad de dar de comer a la familia al ansia de abatir trofeos sin pagar un duro. Y, para más INRI, son los que llevan las armas, visores y artilugios más sofisticados para matar por sorpresa.

El rececho se va convirtiendo cada vez más en tiro al blanco. Asomarse a una peña y pegarle un tiro a un macho montés que está a trescientos y pico metros paciendo tranquilamente no tiene, para los antiguos cazadores, más secreto que algo de pulso, un buen visor y un buen calibre. Sólo el esfuerzo de subir a buscarlos lo complica pero hasta para eso disponemos de coches que nos alivian del esfuerzo y nos acercan un buen trecho a nuestro objetivo. Antes parecíamos indios haciendo aproximaciones…

Y qué decir de la munición… Antiguamente los cartuchos eran todos parecidos. Si un cazador destacaba de los otros era por su habilidad. Hoy la mayoría lo hace porque tiene más dinero y caza donde hay muchos animales o porque dispone de mejores armas. En los viejos tiempos había que apañarse con lo que teníamos… estábamos más acostumbrados a fallar. Hoy, el cazador se toma muy a mal que se le vaya una pieza. Antes, era el pan nuestro de cada día, hoy andamos más confiados por el monte, sabiendo que, si vemos un bicho, tiene pocas oportunidades de escapar. Mi padre no hacía más que repetirme que a la caza había que darle la oportunidad de irse… Eso ahora no se entiende bien.

No sé… eran otros tiempos… no había tantos cazadores… pero… eran de más calidad que ahora y de “otra pasta”.

 

10 comentarios

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09 feb. 2007 23:47
Pedro Bautista
Eres un monstruo. De gente como tú podemos aprender mucho.
11 feb. 2007 09:01
Che
...Pedro...el sentimiento de la amistad te hace desvariar jjajaa..
Un abrazo
Che
11 feb. 2007 11:38
Rafael Lurueña
Pedro, de Che lo mejor que puedes aprender es como se hace una tortilla de patatas ... con calabacines. Entre la amistad y los cambios climáticos por Almería en los últimos tiempos ...

Un abrazo y recuerdos para Andrés, Ginés, Juan Ignacio y el resto de la tropa.
12 feb. 2007 01:25
Rayón
Si ahora creo que hay unos aparatejos como un canuto que mirando por ellos te dicen hasta a la distancia que está el bicho que quieres matar en rececho. Lo malo que creo que tiene ese aparatejo es que hay que llevar junto a él una calculadora para hacer no sé cuantos cálculos aritmeticos para graduar el tiro, y si te equivocas al apretar una tecla de la cálculadora, joé, Che, ya sabes, el tiro lo mismo va a pegar al tejado de la casa del guarda y se la llenas al pobre hombre de goteras. En fin, ver para creer, Che, a nuestros años y con esos canutejos nos vienen ahora.

Un abrazo, maestro.
Rayón.
12 feb. 2007 10:58
zafiro
1º punto y unico.
NO HACER LO QUE A TI NO TEGUSTARIA QUE TE HICIESEN. Y SI LO HACES NO CRITICAR A LOS DEMAS.(NO MOVERSE DEL PUESTO).ENTRE OTRAS COSAS.
12 feb. 2007 21:55
Pedro Bautista
Hola, Rafael! Aunque este es el sitio de Che, te mando un fuerte abrazo y a ver cuando te dejas ver por Almeria.
13 feb. 2007 22:49
FL
Hola Che
Hay cosas que no cambio ni por todo el diñero del mundo.Una es el placer de cazar con un Cazador. Además porque son cosa rara por los muy pocos que hay y en riesgo de extincion.
Si acaso, un dia, hay oportunidad, me gustaria hacerte compañia ni que sea como mochilero. Sera siempre un grandisimo placer.
Un abrazo.
FL
14 feb. 2007 07:54
Che
...el mochilero del mochilero?..Porque ése es mi oficio actual. He sido degradado y he vuelto al puesto en el que empecé.
Sería, por otra parte, un grandísimo honor para mí el pasar unos ratos contigo por el monte. Y prometo llamarte la próxima vez que pase por " El Puerto" que no será a mucho tardar porque estoy enamorado de Portugal.
Un abrazo.
16 feb. 2007 13:19
Kachy
Me ha gustado el comentario, escrito con estilo fino, como siempre, sin embargo y a pesar de que estas en lo cierto en cuanto a tecnología aplicada a la caza yo creo que hay muchos matices.

Creo que hay especies a las que la tecnología les ha afectado mucho, por lo tanto, tal vez debiéramos los cazadores estar al tanto y solicitar de la administración, que manda mucho, que recorte artilugios en un símil con la formula “one”, nada extraño para otros gobiernos en otros países.

La mentada cabra hispánica es uno de esos ejemplos, un animal cuyo rececho, armado con un rifle capaz de acertar a 300 metros y enfundado en prendas con apellido ...tex, se ha convertido, como los trujas y el jamón de cinco jotas, en light.

También arqueros y pescasub (o cazasub) han sucumbido a la tecnología, como practicante de ambas modalidades puedo afirmar que hoy por hoy los arcos y todo lo que les rodea, rezuman tecnología por los cuatro costados, desde cobertores de olor, prendas silenciadoras de movimiento hasta visores especiales ultraligeros, ni siquiera los astiles de las saetas conservan madera, manufacturándose ahora en aluminio de aviación o carbono de última generación, ni que decir tiene que aquellas primeras inmersiones, con unas ridículas aletas y una camiseta de algodón por montera, difieren mucho de los 7 mm de neopreno que ahora llevan los hombres-rana, de nuevo el aluminio y el carbono, desde varillas hasta aletas, pasando por los “lumen” de la linterna, han modificado las inmersiones en el silencioso azul, para conseguir aros menos repletos.

Por tanto.....la esencia queda relegada a frascos muy pequeños, como siempre ha sido, en lugares muy remotos donde se sigue aplicando la alquimia para a base de alambique elaborar filtros que siguen haciendo bonito ese “oficio” que es el rececho.

De ahí que a pesar de aplicar la tecnología y no desestimar un medidor de distancias, un buen visor de muchos duros, unas botas que eviten el rocío mañanero o unas armas capaces de desplumar un grajo a kilómetro y medio, soy de la opinión que la esencia hay que buscarla en otro lado y no solo en el momento de aplicar matarile al “bisho”, el arte se demuestra desde que se abre la puerta de toriles, por chicolinas o dando naturales, acabar la faena es lo de menos, si bien, dado que se trata de hacerlo lo más rápido y mejor posible, no veo porque hemos de dejar de lado la tecnología.

Vuelvo a que hay piezas, hay sitios, donde los lances siguen teniendo la misma intensidad que ayer, que hoy y que a buen seguro mañana, también a buen seguro, mañana seguiremos, s.d.q. medrando en años haciéndonos más cascarrabias y estando más resabiados, acordándonos de los buenos y vibrantes lances en buena lid y olvidándonos de las mil diabluras y perrerías que si hoy extrajésemos de nuestros oscuros rincones, más de uno clamaría por nuestra cabeza, siempre recurro al eran otros tiempos aunque a veces, se me va la pinza y me digo ¿pero no somos los mismos?.

Kachy.
16 feb. 2007 13:34
Kachy
Se me ha quedado un párrafo en el tintero:

No son los medios, sino lo que realmente es nuestro propósito, lo que justifica el uso de los mismos.

Es cierto que el rececho puede parecer a priori facilon y simple, pero querido Che, lo que tu expones, es lo mismo que exponen los neófitos, que se quedan con el perfume a granel sin pararse a oler la esencia que lleva dentro, me consta que sabes de lo que hablo, el que debe hacer complicado un rececho es uno mismo, buscando superar el resultado, el fín, ansiando un trofeo determinado, en unos casos buscando centímetros, grosores o formas, en otros limitando el tipo de animal, recehando lugares inaccesibles donde le echas un pulso a la vida cuando tu obsesión es la única que tira de ti en un risco alpino.

Lo sencillo, era antaño, cuando nuestro listón estaba situado más bajo y cuando no necesitábamos más que la del doce o una tahitiana afilada mil veces, para acabar el jovial lance, y es que cuando eres joven, todos los lances son buenos.
Juan José Guevara Juan José Guevara es reconocido forero de Club de Caza y escribe con el nick de Che.

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