Diario de caza

25 jun. 2008 11:10

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Alternativas al plomo

José Luis Garrido

Me dijo un amigo que había que quitar más hierro que plomo a la nota de prensa elaborada por el CSIC, que salió a finales de mayo hablando de contaminación en codornices escabechadas. La nota hacía referencia a un estudio realizado en el IREC por Rafael Mateos y otros, en el que llegaban a la conclusión de que el plomo se transfiere y contamina a la caza menor y, según aseveraban en uno de los subtítulos de la noticia, un solo perdigón por pechuga intoxica la carne por encima de los niveles máximos establecidos por la UE.

Siempre que aparece una noticia de este tipo —me refiero a las que ponen en un brete algún flanco de nuestra actividad venatoria— la RFEC, como entidad responsable, está obligada a investigar e informar de la verdadera dimensión del asunto, evitar alarmas injustificadas y recomendar lo que a su entender parezca más prudente. Y esto es lo que hizo, además de extrañarnos por la noticia, ya que no se ha dado ningún caso de saturnismo que conozcamos en España, ni en Europa, por comer caza escabechada, que parece es la que se contamina con plomo por reacción de éste en medios ácidos.

El plomo es un metal que siempre ha ido asociado a la caza desde que a finales del siglo XIV se inventasen las armas de fuego con munición de ese metal. Las intoxicaciones humanas por plomo estaban controladas desde mediados del siglo XIX, pues el saturnismo (saturno era el nombre antiguo del plomo entre brujos y alquimistas) era una enfermedad que padecían metalúrgicos, pintores, fontaneros y trabajadores de algunas industrias químicas. Cada vez están reduciéndose más algunas aplicaciones del metal de cara a disminuir la peligrosa contaminación. En este sentido ha sido especialmente significativo que hace pocos años se eliminaran de las gasolinas los antidetonantes con base de plomo, que esos sí que han contaminado en cantidades peligrosas para la salud. Pues ni en esos años de acumulación ambiental de plomo, se conoce que algún cazador de esos oficios tuviera problemas sanitarios comiendo caza escabechada.

El estudio parte de un supuesto recreado en el que se cocina con vinagre una pechuga de codorniz de 18 grs. a la que se añade cuatro perdigones. No indica la nota del CSIC de qué calibre, aunque hay notable diferencia en masa de plomo entre perdigones de 4ª y 10ª. Una codorniz entera con una dosis de plomo equivalente a las del ensayo requeriría llevar encima veinticuatro perdigones del mismo calibre. Los que cazamos codornices sabemos que si a una codorniz la aciertas con esa perdigonada —cosa que sólo puede ser a mucha menor distancia de la que recomiendan las buenas prácticas cinegéticas—, la codorniz queda destrozada por el disparo y sólo encuentras algún trozo de codorniz y plumas en el aire. Para que el perdigón no atraviese al ave y quede incrustado entre la carne por falta de energía, es necesario disparar a determinada distancia. Pero a esa distancia en la que el perdigón no tiene energía suficiente para atravesar a la codorniz, la apertura entre perdigones no permite concentrar a veinticuatro de ellos en una silueta de codorniz que es inferior a medio decímetro cuadrado. La codorniz cae generalmente con uno o dos perdigones, por lo que plantear un supuesto de veinticuatro perdigones incrustados, me parece posible, pero muy excepcional.

Da la impresión de que la noticia en esas fechas ha aprovechado, más que una investigación bromatológica —que seguro que también—, la oportunidad mediática de la guerra entre fogones que mantienen en estos días dos notables cocineros, Santi Santamaría y Ferrá Adriá, a la que se han sumado todos los cocinillas que en el mundo han sido.

Dejando estas impresiones personales de gastronomía os comento, aunque para muchos sea algo muy conocido, que el plomo para cartuchos no pasa de un mínimo porcentaje del consumo mundial. La utilización de plomo para baterías de coche y acumuladores representa el 60%, la utilización en pigmentos y aleaciones otro 15 %, y el 25% restante se utiliza en cerámicas, cubiertas de cables, pesca, armamento y municiones de caza. El plomo utilizado en la caza en todo el mundo estimo que representa menos de un 3% del consumo mundial calculado en 2.800.000 Tm. Excepto en situaciones concretas no es el plomo de las municiones el más peligroso para el hombre.

Otro frente abierto por el plomo es el de la intoxicación de anátidas. Hasta hace unos años no llegaron las primeras alarmas denunciando los envenenamientos de patos por plumbismo al tragarse perdigones que encuentran entre limos y gravas del fondo de los humedales donde se haya cazado. La peligrosidad del plomo para algunas anátidas es consecuencia de que engullen los perdigones al confundirlos con los chinarrillos que las aves meten en la molleja para su digestión (gastrolitos) y como consecuencia se producen sales de plomo, que envenenan a la acuática si antes no ha expulsado el perdigón por vía fecal.

La ley 42/2007 de Patrimonio y Biodiversidad, contestada y conocida por los cazadores como la Ley del Plomo, prohíbe portar o utilizar en los humedales 30 grs. de plomo en un cartucho de caza. Sin embargo, permite transportar y dispersar por ese mismo humedal cualquier cantidad de plomo, también con forma de perdigón, si se usa como lastre de aparejos de pesca ¿Ustedes entienden esto del plomo?

Como responsable del plomo que vierto, he vertido al ambiente y me he tragado durante mi vida cazadora, no tengo ninguna conciencia de culpabilidad. Los poderes públicos que representan a la colectividad o las industrias mundiales que se enriquecen vendiendo perdigones deberían haber buscado ya una alternativa asequible al plomo. Creo que, como siempre, los únicos intentos están hechos por los cazadores. Por esto, digo y he dicho sobre aquella nota de prensa lo que honestamente me sugirió el asunto sin eufemismos ni necesidad de barnizar noticias y menos aún camuflar datos, por cierto ya publicados, de investigaciones que aparentemente son serias y los cazadores responsables estamos obligados a tener en cuenta. Si no lo son, pronto podremos contrastarlas. No he entendido el alboroto interno alrededor de una noticia que fuera de nuestro consumo apenas ha tenido recorrido. Bajo mi punto de vista, si lo hubiera tenido me daría lo mismo. Creo que informar adecuadamente es propio de una entidad responsable y seria. Y si algún medio intitula para impactar con la anécdota, en vez de con el fondo de la noticia, está en su derecho. Quienes no van a estar nunca justificados son los que desde fuera y desde dentro quieren matar a los mensajeros.

 

5 comentarios
25 jun. 2008 20:18
Plúmbeo
¿Acaso no es también matar al mensajero, o al menos endiñarle comprometido tirascazo, decir que si son exagerados plomos para una codorniz, que si otros envenenan y hasta más nosotros podemos envenenar, que si yo certifico que ningún cazador ni respectivos miembros familiares habn sufrido jamás desde que el mundo es mundo de saturnismo por ponerse ciegos de codorniz o perdiz escabechada...?
Lo cierto es que el plomo de las municiones cazadoras envenena, muy especialmente el de los perdigones para la caza menor (sea ésta la que fuere), tanto a los ejemplares de caza como a quien los ingiere en escabeche, estofado o con patatitas y guisantes de guarnición. Y es cierto también que los cazadores son responsables, aunque ellos mismos jamás hayan reconocido ni vayan a hacerlo su culpabilidad. Como es de ley que se establezcan Leyes y prohibiciones, y hasta aboliciones si es necesario. Sobre todo si se tiene en cuenta, incluidos todos los agravios comparativos que se quiera, que la caza deportiva es una mera diversión encima de una escasa minoría.
26 jun. 2008 00:01
Ángel
Señor Plúmbeo, me gustaría mandarle una foto para que viera eso de "una escasa minoría", da a entender que esta actividad es elitista y quiero abrirle los ojos para que vea. Si no es mucha molestia indique su dirección electrónica para que pueda mandársela.
Lo del plumbismo, si, es cierto que el plomo es tóxico, pero personas de mi familia tienen y han tenido perdigones incrustados. Pero como el cuerpo humano es sabio, los perdigones que han sido extirpados tenían formado un quiste alderrendor para evitar el envenenamiento.
Lo de "ponerse ciegos" es curiosa la frase, puesto que si se tiene en cuenta en ejercicio físico que se ha de realizar para echar una perdiz a tiro y matarla, el balance energético sale negativo.
Asimismo, creo que don José Luis Garrido no ha dicho: "que si otros envenenan y hasta más nosotros podemos envenenar", sino su idea representa el linchamiento político de moda a la caza, radicado en la negación de la muerte y la película Bambi, entre otras cosas.
Asimismo no me quiero despedir del señor José Luis Garrido sin agradecerle sus palabras, su actividad aquí y en la RFEC.
Ciao.
26 jun. 2008 00:19
Juan Manuel Pérez Sánchez
Tu título ha quedado muy de central nuclear.¿No serás por un casual, vamos digo yo... podría ser que pudiera... tal vez... un "fundamentalista" ecologista?.
¿Por qué tantos cambios de "mote"?. Ahora coturna, ahora plúmbeo.... buscando dar por saco al sr. Garrido.

¿Que pueden haberse dado casos de saturnismo?. Seguro que sí y que no se han diagnosticado correctamente, también.
Pero todos sabemos lo perjudiciales que pueden ser los metales pesados(Hg,Cu,Pb,As-semimetal-, Al....) y se están poniendo los medios para evitar en lo posible su uso.
¿Que con los perdigones para la caza no se ha hecho nada?. Mentira! Se han hecho estudios muy interesantes y algunos con resultados verdaderamente sorprendentes. ¿Por qué no salen a la luz?. Intereses creados: Don Din....

Que la caza deportiva es una "mera diversión" y que sólo la practican una minoría, lo dirás tú.
Recuérdame que cuando termine mis estudios de antropología te cuente algunas cositas.

¡Anda, machote, pon los pies en la tierra!

Juanma Larache
30 jun. 2008 19:37
Nikao  
No puedo evitar una carcajada de cachondeo cuando me invocan estudios serios e investigaciones solventes como si fueran dogmas inatacables para combatir la caza.
Y cuando oigo decir que el plomo es veneno, no puedo evitar apagar la luz y que le vayan dando. Con ignorantes no se puede dialogar, en especial porque no admiten diálogo.

El plomo se usa para obtener compuestos, de plomo por supuesto, que nos permiten disponer de unos a unos productos con características buscadas, sea de colores, sea de protectores, etc. etc. Son estos productos obtenidos a partir del plomo los que pueden ser nocivos para la salud animal. Igual ocurre con muchos otros elementos, metálicos y no metálicos, inofensivos o inertes hasta que la química los combina con otros elementos. Así ocurre con el cobre, con el azufre, o el aluminio, por citar algunos. Es cierto que también hay elementos que como el fósforo, son veneno por sí solos. Para no extender la lista citaré el ejemplo del aluminio, muchas de cuyas sales son altamente venenosas, cuando no mortales, y ello en pequeñas dosis.

El saturnismo es una enfermedad profesional, propia de quienes trabajan compuestos de plomo. Pero no es el plomo, sino los compuestos de plomo quien causa la enfermedad. Lógicamente el plomo está presente como elemento del compuesto, pero no es el plomo el causante del trastorno.

Mucho y muchos años se utilizó el plomo para conducciones de agua en los domicilios de muchas ciudades. Pocos enfermos de saturnismo se diagnosticaron por esta causa.

Hay quien comenzó a guardar bajo la lengua los perdigones que tiraban con el tirachinas, después los plomillos para la de aire comprimido, y siguió comiendo las codornices, perdices, conejos, etc. etc. cazados con perdigones de plomos. También conozco a quien hace como cuarenta años se aficionó al conejo y en el primer año acumulaba en las piernas perdigones para recargar cartuchos, detalle por el que excusé entrar en su coto. Curiosamente sigue sin el menor síntoma de plumbismo o saturnismo. Y en aquellos años no había perdigones de acero ni ecológicos. Seguro que no sería tan malo aquel plomo.

Hoy don dineros anda por todas partes pudriéndolo todo, muchas tuberías han sido sustituidas, y muchas pinturas y colorantes "ecológicas" ocuparon el lugar de las diabólicas antiguas. Lo que no tengo tan claro es que se haya logrado algo de verdad, o solo se haya cambiado el fantasma. De subvenciones y de intereses comerciales posiblemente haya mucho más de lo que se predica al exterior.

Ah!, y los patos saben seleccionar los chinarros que ingieren, y desechar los que no les gustan. No son tan tontos como para dejarse engañar con perdigones, por mucho que digan los estudios solventes poco contrastados y menos fiables.

Saludos. Juan

07 jul. 2008 13:01
Juan Manuel Pérez Sánchez
No hay que ser médico de reconocido prestigio ni ornitólogo de fama, para comprender algunas cosas sobre las enfermedades de los humanos y otras sobre los hábitos y comportamiento de las aves.

Por llevar los perdigones de 4.5 mm en la boca, es muy probable que no salgan “pupas”, pero tal vez nos podamos “agarrar”: un dolor abdominal, unos daños cerebrales, unas alucinaciones, una agresividad….

Aunque los mayores daños puedan ser provocados por compuestos de plomo, no por eso vamos a despreciar los daños provocados por el metal ingerido. Una vez dentro del cuerpo humano (el mejor laboratorio químico, sin duda), sufre transformaciones que son las perjudiciales para nosotros.

Estudios serios para eliminar el Pb de la munición de caza se han hecho : en USA, bastantes; en Canadá, algunos; en Gran Bretaña, otros pocos; en Francia….. En España, oficialmente uno, que intenta conseguir la patente. Lógico ¿no?.
Vamos a decirles a los yankees que perdonen alguna patente de cualquier invento por muy tonto, estúpido y chuminero que sea.
¡ Cuánto inútil perdiendo el tiempo ¿verdad?!

Hace dos Telediarios, más o menos, en mi casa, comíamos el pan tostado en un artilugio cuya base (la que se apoyaba en el fuego), era de amianto. ¿Maaaandeee?.
Como somos así de caprichosos, ya no queda ni uno. ¡Ojo, que yo no tengo cáncer de pulmón…., lo podía seguir usando¡

Lo que cada vez tengo más claro es que hay, por lo menos, dos Españas. A esta mía, la del Sur, todavía no han llegado esos patos que traen de serie un detector de plomo en el pico…..
Algunas acuáticas son realmente tontas, pero no “carajotas” der tó. Gastrolito = piedra, concha, cristal, cemento, perdigones de plomo, acero, bismuto, zinc, volframio…. que meten en su molleja para triturar los alimentos de verdad : semillas, insectos, crustáceos….

A mí, a veces, me entran ganas de ir al campo en taparrabos, pero por donde me muevo hay unos jérguenes (calicotome villosa) que pinchan más que un acerico. Y, aparte, pienso que la evolución en muchas cosas es imprescindible; sino estaríamos en estado de eucariotas o seguiríamos tostando el pan con amianto.

Para no estar fuera de juego, voy a dejar la luz encendida un ratito más. No es por nada, es que si la apago, me duermo. Y dormido, suelo estar poco receptivo (con lo que a mí me gusta aprender!!!).
Saludos cordiales,

Juanma Larache



José Luis Garrido José Luis Garrido ha ocupado destacados puestos en la estructura federativa.

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