Desde mi Tronera

La alarmante disminución de la rana común

No voy a enrollarme copiando o dejándome llevar por las grandes disquisiciones científicas sobre la mengua de la rana común (Pelophylax perezi). No. Y no lo voy a hacer porque esos ‘cráneos privilegiados’ mienten en beneficio de las multinacionales de los productos químicos para la agricultura, productos que van a dar a todas las masas de agua dulce para luego contaminar también el mar. ¿O no?

02 abr. 2013 - 8.607 lecturas - 16 comentarios

Yo, como pescador de a pie que soy, les diré que cada año hay menos ranas y que lejos de estudiar el motivo de su disminución, la administración veda su pesca para no tener testigos molestos de tal sin razón. Sepan que esta manera de proceder y mala gestión, ya ha sido denunciada por Europa. Y las denuncias de Europa a España no son sólo por las cuencas hidrográficas. Qué va. Aquí no se respetan caudales mínimos de los ríos y mucho menos de las masas de agua discontinua tales como lagos y lagunas naturales. Luego dicen: EUROPA prohíbe el parany. ¡¡¡Bastante les importa a ustedes lo que diga Europa!!! Un día voy a publicar todas las denuncias que Europa ha puesto a España y lo verán.


LOS PRINCIPALES MOTIVOS DE LA DISMINUCIÓN DE LAS RANAS

Los motivos de la disminución son la destrucción de su hábitat, el uso irracional de las aguas que se merman por debajo del caudal mínimo y los productos químicos vertidos en el campo que van a parar a los ríos para luego contaminar también el mar. PUNTO.

MAREANDO LA PERDIZ SIN MOLESTAR A LAS MULTINACIONALES DE LA QUÍMICA AGRARIA

El día 6 de abril de 2005 la web Agrodigital.com publicó un artículo titulado: EFECTOS TÓXICOS DEL ROUNDUP SOBRE LOS ANFIBIOS. Decía: «El herbicida no selectivo ROUNDUP a base de la materia activa glifosato, ampliamente utilizado en todo el mundo, es muy tóxico para los anfibios, según un reciente estudio de la Universidad de Pittsburg». Pues bien. ¿Qué se ha hecho en España desde entonces?: NADA. Bueno. Se ha hecho menos que nada. En vez de poner pie en pared y coger el toro por los cuernos, se ha recurrido a lo que se recurre siempre en España, o sea: a la prohibición de su captura, a muchos planes sobre el papel, a reuniones de altos cargos con dietas a cuenta del Estado y a la cría en cautividad tal y como se viene haciendo con: perdices, conejos y liebres. Pan para hoy y hambre para mañana.

La granja es una forma cruel de taparse los ojos ante una realidad sustituyéndola por especies criadas en cautividad que dan la puntilla final a lo autóctono y, como en el caso de las perdices, vinculan a la repoblación. De lo contrario, ¿dónde está el negocio de los granjeros? De todas las maneras, en el año 2005, ya apenas había ranas en las charcas donde en sus inmediaciones el cultivo principal era el cereal, pues el problema viene de mucho antes, por eso en el año 2002 la Universidad de León hizo el gran descubrimiento del siglo anunciado a bombo y platillo la cría de ranas en cautividad. El día menos pensado inventarán la cría de orangutanes en los bolsillos del pantalón.

Como una vez anunciado el problema de la disminución de los anfibios la cosa no tenía visos de solución, la ONU puso en marcha en 2005 un plan de 400 millones de dólares para salvar a los anfibios. «Un plan de acción, elaborado durante una cumbre del organismo de la ONU celebrada en Washington, el citado plan incluía medidas para la protección del hábitat, prevención de enfermedades, programas de cría en cautividad y planes de respuesta ante emergencias. Según informa la BBC, el dato es todavía más preocupante si tenemos en cuenta que en los últimos 25 años han desaparecido 122 especies de estos animales vertebrados. Los expertos reunidos en Washington durante tres días señalaron una lista de seis causas como las principales responsables de la actual situación de los anfibios: la degradación del hábitat, la chytridiomycosis (enfermedad infecciosa altamente dañina para los anfibios), el cambio climático, la contaminación química, los depredadores, las capturas indiscriminadas». O sea: enmascararon el gran problema con otros, pues al fin y al cabo los lobbys de las grandes multinacionales lo pagan todo y son verdaderos especialistas en silenciar la voz de la razón.


¿QUÉ SE HA HECHO EN ESPAÑA PARA EVITAR EL PROBLEMA?

Nada. Se echa la culpa al cambio climático. Se hacen estudios parciales y otros a nivel de Estado que no se materializan en algo tangible. O sea: se cubre el expediente.

El glifosato es el principio activo del RoundUp, el herbicida más usado en todo el mundo y propiedad de la conocida multinacional Monsanto tal y como decía al principio. Pues bien. A día de hoy todavía lo estamos utilizando con denuncias de todos los colectivos y con afanes desmedidos de continuidad avalados por las multinacionales, reverenciados por la administración y sembrando en el campo la desolación de las ranas y de todo lo demás. El resto son ganas de filosofar. No obstante, el glifosato no es el único problema químico de los anfibios en particular y de las ranas en general. Pues la depuración de las aguas residuales no se lleva debidamente a cabo, tanto es así, que Europa también lo ha denunciado. Pero bueno, con prohibir la pesca de las ranas, ya está todo arreglado. No obstante, los sapos parteros nunca se han pescado y también van a menos.


EL DINERO DESTINADO A LA MEJORA DE LAS AGUAS CONTINENTALES SE GASTA EN CONGRESOS Y CUCHIPANDAS QUE NO SE TRADUCEN EN NADA TANGIBLE, SALVO CATÁLOGOS, LIBROS Y PROHIBICIONES

Pero tranquilos, que esto se arregla no dejando pescar ranas.

Si por lo legislado fuera, ya había desaparecido la contaminación de las aguas hace años, pero luego vienen las moratorias y las ventas de esa química agraria no reglada ni autorizada que ante la falta de inspección al respecto, nunca pasa nada. De lo mucho que se ha vertido sobre el papel, les voy a poner algunos ejemplos que no se han materializado en nada tangible. Es más, cada vez vamos a peor. Y luego hablamos de la biodiversidad en el campo sin tener en cuenta que todo bicho viviente necesita agua para beber. Un agua que cada vez está más contaminada. Por eso los cotos que son granjas al aire libre están llenos de bebederos prefabricados cuya presencia es un insulto a la naturaleza.

Sepan que en España, hasta quieren privatizar el agua. Aquí, el día menos pensado privatizan hasta al Gobierno.

Si lo legislado y no cumplido sobre el agua se lo pusiera por autonomías o escribiese todo a nivel de Estado clasificándolo por fechas y refiriéndome a los últimos cinco años, necesitaría un tocho muy grande para decirles lo que todos sabemos. Y si la información que tengo sobre el mal uso que se le da al agua, la cruzara con los productos fitosanitarios, sus moratorias y la madre que lo parió a todo. Nos íbamos a cabrear más de lo necesario.



TENGO MIS RAZONES

Ya sé que muchos que me conocen dirán que lo que pasa es que estoy cabreado porque no me dejan pescar ranas en las aguas donde lo hice siempre. Es cierto. Lo estoy. Y mucho. Pero es una verdad a medias, pues en el tocho del Boletín Oficial de Castilla y León de fecha 29-11-12, número 230, donde detallan la orden de vedas de pesca para 2013 en sus 104 páginas, hay algunas provincias tales como León donde dejan pescar ranas, por el momento. Y León me pilla muy cerca de Saldaña (Palencia). Sepan que sea como fuere, ningún año de mi vida, desde que pude atar un hilo a un palo, las he dejado de pescar. Si bien es cierto que ahora tengo ballestas y buenas cañas. Ahora, cuando precisamente no hay apenas ranas. Ahora, cuando las ballestas están prohibidas. Ahora, cuando las piernas me flaquean…

De niño iba por la orilla del arroyo y cuando saltaban al agua, nadaban y dejaban una mancha de cieno removido donde se ocultaban. Yo iba con tiento, metía la mano no precisamente en el centro y la rana pasaba a hospedarse en mi fardel. También las pescaba con saltamontes y grillos poniéndoles un anzuelo por debajo del collarín que separa el tórax de la cabeza a fin de que se movieran los insectos y fueran como locas. El pastor de mi pueblo me enseñó que con una vedija de lana pintada de anilina roja y sin anzuelo, abocaban el invento y si no se cambiaba el ritmo al sacarlas, no soltaban la vedija jamás. Con un poco de tiento se las podía poner uno en la mano sin necesidad de dejarlas en el suelo y luego correr detrás de ellas.

Me gustaba sorprenderlas cuando tomaban el sol y ponerlas delante el cebo. A veces pasaba el cebo por las flores y plantas propias de las lagunas y de repente venía una saltando por el agua como una posesa. A menos de 50 metros de mi casa había una laguna que se tragó la Concentración Parcelaria donde habré cogido ranas por sacos.

Las ancas nos las comíamos en casa y el resto del cuerpo servía de cebo para los rételes. Para los cangrejos autóctonos el mejor debo que había eran las ranas, los barbos y las carpas.

Si sobraban cabezas de rana se las comían los patos o los cerdos. ¡¡¡Qué tragaderas tienen los patos!!! ¿Y los cerdos?: esos se lo comían todo y encima cuando se les sacaba de la cuadra rebuscaban en el abono para degustar unos gusanazos grandes y blancos que no sé como se llaman. Reciclaban el abono que teníamos en todos los corrales donde las gallinas ya lo habían dado una buena pasada antes de que los visitaran los puercos. Ahora en los corrales hay tiestos con plantas alóctonas o se han derrumbado en esa Castilla mía. CLARO QUE TENGO RAZONES…

Algún día les escribiré cómo las cigüeñas son mejores pescadoras de ranas que yo y para alimentarlas con lo que no hay, se las reclama mediante señuelos. Me alargaría mucho si les dijera que los visones americanos no dejan una y hay visones en todos los ríos por un tubo. Ya ponen jaulas los metidos a pescadores con estudios superiores, pero para eso hay que saber y esa materia no viene en los libros.

Ya sé que algunos utilizan la piel de rana como un cebo para pescar a otras, pero a mí eso no me ha gustado nunca.

Ahora me veo solo por las charcas y camino por cameras sin pisar… Esto se acaba.

En agosto veo cantidades tremendas de renacuajos y de ranas pequeñas. Luego, en junio veo pocas grandes. Habrá que hacer un estudio, previas reuniones de sesudos sabios de esos que cobran dietas y algo más para luego escribir un libro que no diga nada, excepción sea hecha de la prohibición de pescarlas. Ustedes, señores míos, serán los cómplices necesarios y los mamporreros de los dueños y señores de la miseria que están provocando entre todos.

 

16 comentarios

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02 abr. 2013 19:28
cortapelos
Os envío el enlace de un reportaje de pesca de Ranas para uno de los pocos raneros que van quedando. espero que os guste. http://www.campanosoriano.com/video-sobre-pesca-de-ranas/
02 abr. 2013 21:43
+1
Fuente Andrino  
El enlace de CORTAPELOS es estupendo. Así las pescamos en las provincias y en las aguas permitidas de Castilla y León. Pero insisto en que quedan pocas y en que hay que mirar el boletín oficial, pues en todas las provincias no se pueden pescar y en las que se puede, cada año dejan en menos agua. La disminución en las zonas cerealistas es brutal.
Otra modalidad ancestral que va relegándose al olvido.
Miguel Ángel Romero Ruíz
04 abr. 2013 08:45
jmmontoyao@terra.es  
Si en un lugar abundan las ranas, coger una parte de ellas contribuirá al saneamiento y mejora de la población (quien no quiera entenderlo, que estudie ecología). Si en un lugar escasean las ranas, nadie en su sano juicio irá a cogerlas para no pescar nada (principio de marginalización de los recursos naturales renovables, y el que no lo entienda que estudie cálculo de sostenibilidad de las estructuras biológicas). Prohibir la pesca de la rana es absurdo y dañino en el primer caso, e inoperante en el segundo. Los problemas de la rana son otros, y nadie como nuestro querido y admirado amigo D. MIguel Ángel Romero Ruíz para señalarlos en su esencia y para denunciarlos en lo que a la mangancia nacional concierne. El valor para la corrupción científica de cualquier especie silvestre (animal o vegetal), aumenta conforme disminuye el número de ejemplares. Prohibir su uso racional, es el primer paso para que comience a generar rentas espúreas ¿Adónde puede ir nuestra Naturaleza si todo lo convertimos en una carga para el contribuyente? Por cierto: pensar no es caro.

Miguel Montoya

P.D. Aunque a algunos les moleste, pienso seguir explicando la pesca de la rana en la Escuela de Ingenieros de Montes. No necesito medrar haciendo lo contrario.
04 abr. 2013 11:31
Fuente Andrino  
Ustedes me perdonarán por empezar hablando de mí en aras de contestar a don José Miguel Montoya Oliver. Don José Miguel, sin lugar a dudas, es el hombre más preparado en España para hablar del campo y estar al frente de su gestión en la mayoría de sus diversas vertientes. Luego les cuento.

Yo, soy un simple cazador de a píe con 62 años muy trabajados a mis espaldas y un fuerte amor al mundo rural de esa Castilla que me vio nacer. Una Castilla y León de la que muchos han recibido toda clase de premios por tratar de opacarla a través de la literatura y han conseguido, eso sí, que sus novelas premiadas y sin premiar sean a Castilla La Vieja, lo que las películas de vaqueros de Sergio Leone con música de Ennio Morricone y paisajes de Almería, fueron al Oeste Americano. O lo que la música militar es a la música. O lo que la honradez es a los políticos en general por no citar casos en particular.

Escriben de las ratas de agua confundiéndolas con las ratas comunes. Y ni siquiera reparan en su diferente anatomía. Claro, por eso intoxicaron su forma de cazarlas cuando las había, pues ahora las masas de agua están muy contaminadas y esos bioindicadores de rabo corto en forma de brocha no abundan. Síííííí…es así. No me insulten ni desprecien esos probos y competentes mamporreros del progreso, pues Bruselas ha denunciado a España ante la justicia europea por el retraso en los planes de gestión de cuencas hidrográficas. Sepan que Europa da dos años a la CHS para que el Segura sea un río que permita la vida. Y no sigo por no echar gasolina al fuego de las todavía presentes inundaciones. Pero el problema de las aguas de nuestro País no radica en que mi humilde persona enseñe a sus nietos a pescar ranas como le enseñaron a él.
El señor Montoya Oliver me podía haber dicho que en la Dehesa Española hay ranas y que junto a los espárragos trigueros y los caracoles se venden al borde de algunas carreteras. Es cierto. Pero preciso que en las zonas donde hay cereales cercanos se mueren y en otros muchos lugares también. Montoya es un señor de la cabeza a los píes y ve la esencia de mi queja.

Miren ustedes, este su modesto cronista puede contarles de primera mano como cuidaba con un palo las pocas y malas fincas de su familia cuando era niño y pasaba la trashumancia. Todavía recuerdo al Rabadán cuando nos decía: niños, decirles a vuestros padres que no metan tanto el arado. Y nosotros nos quedábamos extasiados ante los inmensos rebaños, los mastines con carlancas, los burros con cazuelas y sartenes, los careas con mucha más inteligencia que la mayoría de los diputados. Es más, decía el cojo de mi pueblo que las cagadas (cagalitas) de las merinas abonaban el camino y que eso era bueno para todo. Por eso siempre se les obsequiaba con algo a los pastores y ni decirles quiero la fiesta que se armaba si acampaban en un área de descanso próxima al pueblo. Lo malo es que a cierta distancia les seguían los lobos, por eso hacían velías con la escopeta y a veces se nos quedaba alguno en la zona. Lobo al que había que poner en su sitio si se hacía notar en los rebaños de los pueblos vecinos o en los animales de tiro estacados. Pues había huebras para tales menesteres y quien me diga que en Tierra de Campos no había, ni hay lobos, es un necio. Yo, les he visto criar en las mimbrajadas del río Valdivia a su paso por el término de mi pueblo. Ojo, que a los lobos si no atacaban a los rebaños o a los animales estacados, no se les hacía nada. Era un pacto tácito. Ah, los delincuentes de la Concentración Parcelaria se llevaron por delante los caminos y cordeles de la Mesta.

Toda esta perorata para tratar de transmitirles el inmenso aprecio que todos los hombres del Mundo Rural, cazadores o no, sentimos por don José Miguel Montoya Oliver. Ingeniero Superior de Montes y profesor de la Escuela de Ingenieros Superiores de Montes en Madrid. Un hombre que junto a su señora, doña Marisa Mesón García,. ha escrito una prolija, documentada y buena bibliografía que respeta los valores de lo nuestro. Un hombre que lejos de mofarse de nosotros o de mirarnos como a “bichos raros” o esperpénticos, lleva lo nuestro a la Universidad a fin de que quienes tengan la suficiente sensibilidad y amor por su profesión, sigan siendo los garantes de un mundo que han condenado a desaparecer.

Para este cazador y pescador de a píe nacido en Fuente Andrino (Palencia), es un honor que un hombre del prestigio internacional del señor Montoya le tenga en cuenta sin importarle que muchos me vean anclado en un tiempo pluscuamperfecto. Pero espero que en el futuro, el señor Montoya forme a hombres capaces de desentañar nuestros valores patrios desde sus cimientos a fin de construir sobre ellos algo más sólido que lo que tenemos.

MUCHAS GRACIAS, SEÑOR MONTOYA. Muchos españoles ausentes le bendecirán desde sus tumbas por hacer justicia a un saber milenario del que no debiéramos de habernos desprendido jamás. Y como informático, les diré que si eso hubiese sido así, hoy no nos veríamos como nos vemos. Sí hombre, sí, el señor Montoya fue el primero en España en utilizar la Cartografía y la Informática haciendo que la comprendiera todo aquel que le leyera.

P.D.: Si los cráneos privilegiados supieran el hambre que quitaron las ranas en España, otro respeto las tendrían. Son un manjar en todo el Mundo, menos aquí, donde se le ha dado la vuelta al paladar en pro de la hamburguesa y el pollo frito. .
04 abr. 2013 11:34
Fuente Andrino  
Sin ánimo de presumir, pero sí de dar debida cuenta de mi sensibilidad, les diré que todas las fotografías publicadas en mi blog las he hecho yo. Decirles, cómo no, que al fotografiar las ranas, me latía el corazón.
04 abr. 2013 23:13
+1
chemamuri
Querido amigo, hace poco estuve de charla con unos amigos hablando de lo nuestro. Me comenta el pastor como lo quieren crucificar por amontonar la cirria de las ovejas en una era después de sacar los corrales. Habla de la curiosa vara de medir del MAGRAMA con su persona y como consienten, eso sí, muy legalmente y con la firma de quien corresponda que los lodos residuales de las depuradoras se viertan en nuestros campos. Creo que si los analizaría alguien más seria otra posible denuncia por parte de Europa.
Cuando la realidad sobre el roundup, el glifosato y la mayoría de la química que se vierte en el campo nos explote, las bombas de Hiroshima y Nagasaki van a parecer dos petardos de feria.
Echo de menos unas buenas ancas de rana en la dieta, pero siempre me gustaron más las ratas de agua y como mordían si no andabas listo.
No te canses nunca de escribir.

Un abrazo
08 abr. 2013 12:01
Fuente Andrino  
Querido amigo CHEMAMURI, muchas gracias por tus palabras de aliento, pero poco puedo yo añadir a tu exquisita sensibilidad, a tu formación y a esa tu escala de valores que te hacen ser un hombre justo en un mundo corrompido por los mismos poderes fácticos que nos robaron, nos siguen robando y encima tratan de darnos lecciones de moral. GRACIAS DE CORAZÓN.

… el abono de las ovejas … sus cagalitas eran el mejor abono después de la “palomina” (excremento de las palomas). La palomina se metía en sacos y se vendía a un muy buen precio para utilizarla como abono natural. Pero el abono de las ovejas, los cerdos, los semovientes, los conejos, las gallinas, etc. iba a un montón al corral que todas las casas tenían. Todavía recuerdo los albañales por donde salía el agua putrefacta cuando llovía y los líos que, entre vecinos, originaban los derechos de albañal. Si bien es cierto que nunca llegó la sangre al río. Todos los años después del verano se sacaba el abono y se depositaba en montones en las fincas de manera que al esparcirlos quedarán igualados en la tierra. El abono del corral era lo más reciclado que uno pueda imaginarse, pues primero lo batían las gallinas, después los cerdos y cuando había mucho y se medio solidificaba, tanto las gallinas como los cerdos hacían unas huras que nada tenían que envidiar a las de los conejos de campo y vuelta a empezar. Es más, en un lugar apartado del corral y generalmente resguardado con la cartola (tablero) delantera del carro. estaba el excusado al resguardo de miradas indiscretas. Dicho lugar de respeto siempre tenía a mano un mimbre bien largo, pues como te descuidaras leyendo las hojas de EL CASO, que también se reciclaban para los menesteres corporales mayores, las gallinas te podían hacer una operación de hemorroides sin anestesia. No. No había agua corriente en las casas y la luz eléctrica había que utilizarla con mesura ... En las cuadras, paneras, cuartocarros y demás dependencias, se utilizaba el candil o el farol y en las habitaciones las palmatorias con unas velas hechas de cera de abeja que olían a gloria celestial. Nada de parafina.
Ese abono reciclado, sobre todo por mí cuando nevaba y después de limpiar la nieve ponía una capa de paja y cepos con trigo para los pardales. Decía que ese abono reciclado formaba una capa compacta que nada tenía que ver con los purines de ahora que son líquidos formados por las deyecciones y las mingitaciones de los animales a los que hay que añadir los restos de los muchos tratamientos veterinarios a los que son sometidos. Las camas … son pajas de cosechadora manchadas de mierda contaminada. Me quejé una vez de los purines y como pescador y recolector de lombrices que soy, morugas, que llamábamos en mi pueblo, conozco sus efectos devastadores para con los animales silvestres por envenenamiento de los campos y praderas. Me pusieron a parir en esta misma web. Baste decirte, CHEMAMURI, que me gustaba limpiar la cuadra de los cerdos por lo contentas que se ponían las gallinas con su abono y ellos con el abono del corral cuando lo daban la vuelta en busca de gusanos. Luego, los pobres, se ponían contentísimos con la paja limpia de trillo que les echaba y cuando me veían con el cesto y la paja, iban como locos a foscarse en ella. Por eso jamás pude aguantar que los mataran. Recuerdo que ese día me tapaba los oídos y me subía a la ahora derrumbada torre de mi pueblo a llorar hasta que me entraba el hipo. A los cerdos, los perros, las gallinas, etc. siempre les llevaba algo y eran muy agradecidos todos ellos. Las únicas que me hacían la vida imposible eran las ovejas al ordeñarlas, pues me cagaban en el caldero y algunas, las pobres, padecían mamitis y pateaban de dolor, les echaba manteca de cerdo en las tetas y con paciencia … . Pero las ovejas son muy cabezonas. Al pastor no se le movían, pero a mí no me hacían ni caso. Te he dado una perorata con el abono, pero es que estas cosas me sublevan. Si no quieren vivir en nuestro sacrosanto mundo rural, que se vayan a la ciudad, y mucho mejor si no nos vienen a salvar los pueblos ciertos capitalinos.

No quiero aburrirte, pero en mi casa, como en todas, siempre hubo gatos para los ratones y perros cusquejos para todo. Yo, tenía una perrita que nos regaló el veterinario (Don Pablo) de Villahereros que era un prodigio cazando ratas. En milésimas de segundo las traqueteaba para romperles la columna vertebral y las lanzaba al aire para abocarlas cuando cayeran de forma que no la mordieran. No las soltaba hasta que emitían el último latido. Entonces, la pobre perrita, me las tría. Cazaba codornices como una leona y buenas propinas que me gané con ella haciendo de morralero cuando se desvedaba la codorniz. Yo, ponía mi leal saber, la perra y el burro para llevar los cartuchos llenos. Los cartuchos vacíos los recogía y luego vendía las vainas.
Tenía en la huerta unos cepos rectangulares que eran una maravilla. También las esperaba en las huras del agua con la mano abierta cuando trasteaba la perra por el arroyo. Había que apretar la mano en el preciso instante en el que la rata te pisaba el dedo índice con las patas delanteras, si te movías o te adelantabas, el mordisco era tremendo. En casa había pincho, pero a mí me gustaban más los cepos y cazarlas con los cusquejos. Ojo, que una rata vendida en la cantina valía más que una codorniz.
PERDONA. De las ratas de agua, de las ranas, de los caracoles, de los berros, etc. etc. puedo escribir hasta sangrarme los dedos. Pero contradiría a muchos que no lo han hecho como lo hemos hecho nosotros. ¿Cómo se han atrevido a meterse en nuestro mundo sin conocerlo?.
Las revistas de caza de todo el Mundo tienen un apartado para eu no se pierda lo nuestro y no les duelen prendas en publicar un artículo de berros, pongo por caso, detrás de uno sobre la caza del rinoceronte en África. Aquí somos unos incultos.

UN ABRAZO Y MUCHAS GRACIAS POR NO RIDICULIZAR A ESTE NOSTÁLGICO OBLIGADO A EMIGRAR POR POBRE Y ESPOLEADO POR LOS PODERES FÁCTICOS DE AYER, DE HOY Y DE SIEMPRE.
08 abr. 2013 15:41
chemamuri
Sí, mi querido amigo, estoy seguro de que nos contaras un montón de cosas sobre todo lo que rodea nuestro mundo rural, aunque te sangren los dedos. Por mi parte me gustaría contarte a ti y a los que lean estas líneas, como, de las varias formas de capturar las ratas de agua, era la que más me emocionaba.

Solíamos ir mi tío y yo con una azada y un caldero y acompañados de su perra, hermana gemela de la que hablas en tu post. Acudíamos a un regadío donde el agua no faltaba nunca (había hasta cachuelos) la perra las daba en los agujeros o las hacía meterse a las que andaban fuera, eso si no las cogía antes. Alrededor del agujero más cercano al agua hacíamos una presa que superara con creces la altura de este. Con la misma tierra de la acequia tapábamos el resto de salidas, excepto las de arriba que las cubría la perra, luego con el caldero echábamos agua al interior de la presa inundando todas las galerías. Cuando a las ratas no les quedaba otro remedio que salir a respirar estas lo hacían asomando solamente el morrito en el agua de la presa, momento en el que había que cogerlas con gran decisión y destreza para evitar un mordisco seguro ante el mínimo error. No era la forma de coger mayor cantidad, pero mi corazón sufría unas aceleraciones tremendas, era muy emocionante. A día de hoy, ver solamente una, es motivo de taquicardia y poco menos que un milagro y seguro que nos echan la culpa de su escasez a los cazadores y pescadores de siempre. Perdón si no me explico muy bien, soy un negao con el ordenador.

Un abrazo muy fuerte Miguel Ángel
08 abr. 2013 20:54
Fuente Andrino  
Querido amigo y compañero CHEMAMURI, en primer lugar, te explicas perfectamente con el ordenador y la historia que cuenta es preciosa. Yo, así nunca las he cazado, pues en mi pueblo sólo había arroyos y la laguna que estaba detrás de mi casa. Pero esa modalidad es preciosa. Y tiene que ser efectiva. Toda esta ciencia debía de recopilarse como una forma ancestral de Cultura. Sabes manejar los perros para cazar ratas, qué maravilla. Cómo trabajaban los pobre perrillos. Unos perros que lo mismo te cuidaban el hato que cuando corría detrás de un bando de pollos de perdiz y se escondían en las morenas del campo, previamente daban la vuelta al montón de míes y luego se metían por el lugar más adecuado y no se nos iba ni un pollo. Siempre venían al campo debajo del carro. Cómo nos han engañado estos hideputas so pretexto del progreso.

La rata de agua está en franco retroceso como consecuencia de la contaminación de las aguas. La gente al oírnos nombrarla se cree que nos referimos a la rata de alcantarilla. Cuando una rata de agua es a una de alcantarilla lo que un perro a un gato. La de agua tiene un rabito terminado en brocha, unos ojos más saltones, un color diferente, una anatomía que difiere totalmente de la otra. En fin, que –si Dios quiere- daremos fe de que nos han quitado mucho, MUCHÍSIMO, pero de que no nos han engañado. Ahora bien, ellos fueron y son unos miserables, pues siempre tomaron como rehenes a la familia y por la familia se da la vida si hace falta.

UN ABRAZO DE CORAZÓN
12 abr. 2013 20:27
+3
BARBAS
BARBAS  
Da gusto leer cosas como estas. Me vienen a la mente un montón de recuerdos campestres de cuando yo era niño y adolescente. No es que yo residiera en el campo de continuo pero el campo estaba dentro de mi y me daba cuenta, cada vez que acudía, de la mano de mi padre, a los entornos camperos a nuestro alcance, pra cazar o para lo que fuera. Claro, que han pasado tantos años, que da mucha nostagia recordarlos.
Miguel Angel, por favor, no te desanimes nunca a escribir, aunque no obtengas respuestas y aunque no sea de perdices - ya comprendo que, de esto último, te sea doloroso hacerlo, a la vista del percal-, porque no solo de caza vive el campero y algunos necesitamos creer que aquello, lo que describes, era el mundo real, no este que nos han vendido -y a nosotros con él-.
Además, es que, de caza, no se si merece la pena leer algo.
Si las revistas de caza tuvieran la decencia de incluir apartados sobre las costumbres, el mundo rural, etc. etc. tal vez volvería a comprar alguna.
Enhorabuena, gracias y un cordial saludo
13 abr. 2013 18:10
jmmontoyao@terra.es  
¡Joder BARBAS! (Con perdón). No se puede decir más claro ni mejor. Enhorabuena a tí y al clan que alguno llamaría "de la rana", y otros de los defensores de las tradiciones, vivencias, culturas y comportamientos del campo español ¿Qué pedazo de país el nuestro, resistir todo esto! Está abonado con la sangre y los restos de cuantos nos precedieron. Sólo falta sembrar, cuidar y cosechar. Aún quedamos muchos del "clan de la rana" para acabar con la cizaña.
Un abrazo. Miguel
13 abr. 2013 18:15
Fuente Andrino  
Amigo BARBAS, muchas gracias por unos elogios que no merezco, pues –como puedes comprobar- en mi blog escribís personas más formadas que yo.

Sois muy honestos al escribir sin tapujos y con mucha claridad el valor, no sólo sentimental, de una cultura ancestral que nos trataron de borrar sin darse cuenta de que algunos somos fieles a nuestro sino y no nos avergonzamos de la naturalidad y pureza de nuestras vivencias en compañía de gente que nos quería y a la que querremos siempre, aun cuando hayan pasado a ser difuntos. Querido Barbas, estos mentecatos no saben que el pasado, presente y futuro de nuestro mundo rural lo llevamos grabado en nuestros genes y acusamos el dolor que nos hacen aun cuando –por el momento- no lo devolvamos.

Tienes razón. Nosotros cazamos y pescamos. Eso es cierto. Pero es una consecuencia directa de ver siempre en actividad a nuestras generaciones viejas, no obstante amamos y nos embelesamos ante una brizna de hierba o ante el estático aleteo de un cernícalo encima de su potencial presa.

Sobre las perdices se están publicando unas majaderías que estoy tentado en salir al paso. Nos están preparando para que aceptemos a las de la granja criminal y van dando un pasito adelante y otro más corto hacia atrás.

El mundo rural de mi Castilla del alma esta desapareciendo y la sufrida gente no se queja por pudor, mientras, tienes en las ciudades a quienes viven de las ayudas y las subvenciones.

Los políticos siempre fueron igual, si bien es cierto que jamás habían robado como ahora amparados en una constitución obsoleta y con la suficiente permeabilidad como para permitir tropelías que saltan a la prensa como si fueran apocalípticas y luego se quedan en nada. Y los muy cabrones van a “tierra quemada” con una economía prestada que nos encadena a no poder dar marcha atrás basando nuestro bienestar en un mundo rural tan expoliado y violado. SE ESTÁ SUFRIENDO A RAUDALES.

UN ABRAZO
19 abr. 2013 20:59
BARBAS
BARBAS  
Gracias por vuestras positivas respuestas a este estepario.
Me caen muy bien las ranas, la verdad, pero preferiría que nos llamasen "el clan de la estepa", un suponer. Es verdad que los anfibios están que dan pena, los reptiles son un verdadero desastre, pero las aves y en concreto las llamadas esteparias son para mí un símbolo, un grato recuerdo, consideradas naturalmente aves salvajes en estado de plena libertad, (ya que de granjunas no hablamos). Lo refiero, al recordar que yo he visto avutardas en bandos de mas de cien, a un kilómetro de casa, gangas, ortegas, alcaravanes, etc. etc. y por mas que intento olvidarlas, no lo consigo. Las llevo grabadas en mi trasnochada e irrelevante memoria. Para mi, estas aves, sin desmerecer a ninguna otra, de las peor tratadas siendo de las mas representativas de los pobladores de dos alas y de dos patas, de la estepa castellana, son uno de los indicadores mas claros de que el campo tradicional -y con él todos sus habitantes, su saber y su cultura- se explota y degrada sin rigor y sin sentido, bajo el imperativo de eso que llaman progreso, mercado y rentabilidad -que yo llamo fraude global consentido- para que unos cuantos miles de golfos, lejos de procurar el bienestar colectivo rescatando y manteniendo el sentido social de la empresa, engorden sus cuentas particulares en las Islas Caimán, mientras mueren, unas, las aves, por venenos legales y otros, los amigos de la tierra, de amnesia inducida, melancolía, tristeza, incomprensión y frustración, es decir, nosotros los esteparios. Esta es la ponzoña y la cizaña que pretenden inocularnos sin decencia, sin descanso y sin control. Causa primera y definitiva de la actual situación del campo.
Perdonadme por haber soltado las tripas -aunque someramente- pero no he podido evitarlo. Aqui me paro.

Sobre la perdiz, decirte lo que ya sabes, pero que me apetece reiterar, una vez mas y ahora: A algunos ya nos da igual, -nos causa risa- la linea argumental, fáctica y pseudocientífica a favor de la granjuna y en contra de la campera. Que hagan lo que quieran, que no intenten meternos en el redil de la granja, intentando someternos, cautivos como corderos, condenados a acudir a ella, uno, otro año y el siguiente, como si del supermercado de la droga se tratase. No lo han conseguido, no lo van a conseguir y ellos -los del fraude y el paraíso fiscal, que son los mismos- lo saben. Somos pocos, viejos y algo intolerantes, pero ya nos conocen, irreductibles. La decisión firme y definitiva de colgar la escopeta antes de sucumbir al gallino, cuando desaparezca la roja, pero mientras tanto, de escudriñar campos, sierras y campiñas en busca de la salvaje, apoyándola con nuestros recursos -y mas ahora que nunca- les sigue haciendo mucho daño en su campaña de mentiras, porque sigue habiendo esteparios rebeldes y, además activos, en silencio y para siempre, tras la defensa de la reina de la caza.
Animo y un abrazo a los dos,
20 abr. 2013 20:06
Fuente del Manzano
Quería felicitarte por el artículo Miguel Ángel y darte ánimos para que sigas escribiendo sobre temáticas relacionadas con actividades tradicionales. Yo siempre he tenido admiración por las fringílidas, principalmente por jilgueros y pardillos, me lo ha transmitido mi padre. Son unas aves que sigo de cerca. Tengo bien guardado un artículo tuyo del 2009 referente a cómo controlar con efectividad los depredadores, donde comentabas aspectos referentes al pardillo, diciendo con razón, que vienen detrás de jilgueros, verderones y verdecillos a las ciudades. Algo muy raro no hace muchos años. Y que ciertos productos químicos están reduciendo sus poblaciones de forma considerable. Espero que algún día puedas escribir algún artículo sobre estas bellas aves, tan populares en este país.
Pues nada que sigas escribiendo, que es un placer leerte.
Saludos
26 abr. 2013 19:06
Fuente Andrino  
Amigo BARBAS, gracias a ti por tu comprensión y defensa de aquello a lo que tantos amamos tanto.
Sí, aun cuando mi pueblo no está en el epicentro de Tierra de Campos, es tan terracampino que salvo los chopos del río Valdivia que lo tocan de forma tangencial, no hay un solo árbol en sus campos para asustar al viento. Qué vergüenza. Antes todos teníamos nuestro plantío con chopos y olmos para calentarnos en invierno con la leña procedente de las podas y por si les hacía falta a las conejeras una viga, pongo por caso.
Es cierto lo que dices. Yo transito siempre que puedo por el camino que va de Villaherreros a Villasirga y en él veo avutardas casi siempre, aun cuando también me he encontrado con algún casquillo de rifle… En nuestra Tierra, aparentemente sin vida, hay ortegas, alcaravanes, pocas liebres ibéricas y menos perdices autóctonas como consecuencia de la villanía de quienes obligan a nuestra noble gente a elegir entre envenenar la tierra o el destierro. Todavía por estas fechas paso horas enteras oyendo a las calandrias y qué te voy a decir si hay una lámina de agua en el suelo. La Laguna de la Nava era nuestro mar de Tierra de Campos y ahora lo han prostituido para coger cuatro granos en una tierra que no vale para eso después de siglos de encharcamiento. Han hecho cuatro caminitos, dos carteles y un aparcamiento y lo publicitan hasta llegar al esperpento.
Evidentemente. Nosotros, los castellanos y más concretamente los terracampinos, somos la gente que más amamos lo nuestro y que menos protestamos. Nuestra tierra se está envenenando, derrumbando sus edificios, la gente emigrando y siempre hemos permanecido callados con un silencio de corderos que nos mata por dentro.
No has soltado las tripas. Qué va. Has sido valiente en decir lo que sientes sin sentir lo que dices. No eres de esos que vienen al pueblo presumiendo de cómo en nuestros destierros patrios atan los perros con longaniza. NO ES CIERTO. Yo quiero mucho a mi tierra de acogida y en ella se han integrado mis hijos. Pero siempre he dejado bien claro que soy castellano y que de haberme dejado lo justo para comer, no hubiera emigrado de la mano de mis padres que sufrieron lo que no te puedes imaginar con semejante atentado a nuestros antepasados.
Sí. Somos esteparios y amamos lo mismo a las avutardas que a las ratas de agua. ¿Qué pasa?. Ah, y nos encanta comulgar con esa soledad que asustaría a otros.

UN ABRAZO
26 abr. 2013 19:25
Fuente Andrino  
Amigo Fuente del Manzano, gracias por tus elogios, pero creo que tú lo harías igual o mejor que yo. Pues ambos escribimos con los sentimientos sin importarnos si somos o no políticamente correctos.

Los fringílidos … a veces paseo por los parques de Vitoria y veo muchos más que en el campo. Si bien es cierto que en nuestra Castilla también les veo por pueblos y jardines abandonados donde he hecho bastantes fotografías de nidos a pesar de los que se zampan los gatos. Me dan pena los muchos que veo ahora en La Rioja y luego, cuando hacen nido en las cepas los pardillos (qué siempre les gustaron mucho) los fumigan sin cuento y al final de la temporada hay muchos menos que al comienzo. Sobre todo en lo que a jilgueros se refiere.

Además de mis perdices, nunca me faltan mis dos fringílidos bien educados para la captura mediante cimbel y red de libro. Cantan que se las pelan y a veces están como sonido de fondo, sin proponérmelo, en mis programas de radio. Tengo un piso con dos terrazas muy grandes, pero mi mujer nunca llevó bien eso de tener pájaros. Los perros los tengo en la perrera y sufro un montón por ello.

Las urracas en Vitoria se toman unas libertades que no son propias ni de las palomas domésticas. Si tú las vieras meterse entre los niños cuando están en los columpios para arramplar con lo que se les cae de la merienda, te parecería mentira. Pero hay demasiadas. Yo las quiero mucho, pero las veo como acechan a los nidos de todas las aves y se atreven hasta con los de los de las tórtolas turcas. Yo creo que allá en el invierno, cuando no estén criando, habría que disminuir una población que se nos ha ido de las manos. Pero en las ciudades nadie se preocupa de la biodiversidad y eso es un problema monumental dado que en el campo está desapareciendo por los venenos criminales.

UN ABRAZO Y TE PROMETO QUE ESCRIBIRÉ SOBRE FRINGÍLIDOS EN CLAVE … DE CÓMO LOS CAZÁBAMOS Y LOS CRIÁBAMOS ANTAÑO. Bueno, antaño y ahora. Tengo buenas fotos hechas por mí.
Miguel ngel Romero Miguel Ángel Romero Ruiz es colaborador habitual de publicaciones cinegéticas.

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