Desde mi Tronera

02 mar. 2011 10:55

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Cazador de nacencia

Los recuerdos de mi infancia no están ligados a ningún patio de Sevilla, no, y mucho menos a un huerto claro donde madura el limonero. Qué va. Los recuerdos de mi infancia están ligados a unos campos áridos y duros donde hasta las casas eran de tierra como el nido de las golondrinas.

También había chopos que se elevaban al cielo como saetas en demanda de justicia. A casi nadie le faltaba: la guindalera, el majuelo, la era, el huerto, el pajar, la bodega y muchas cosas más, cuya pérdida sólo valoramos de verdad cuando, fundamentalmente por la forzosa emigración, lo perdimos todo ello y poco a poco fue volviendo a su matriz, que es la tierra.

En mi Tierra sobraban: la pobreza, la injusticia y ese sufrimiento que todos llevábamos dentro con una dignidad perfectamente plasmada por el pintor burgalés Vela Zanetti en sus lienzos.

Yo, nací en Fuente Andrino (Palencia), precioso pueblecito ubicado en plena Tierra de Campos Palentina y tan cerquita de la Montaña como de la Vega de Saldaña. Pequeño pueblo y casi extinto. Yo, a mi pueblecito del alma, siempre lo tengo presente y posiblemente lo tendré en mi mente en el preciso instante de mi muerte.

A muchos niños de mi época, la necesidad nos empujó a refugiarnos en los conventos. A mí me tocaron en suerte los Franciscanos con quienes guardo todavía buenas relaciones y donde la mayoría de los frailes eran y son (sin lugar a dudas) unos santos con vocación y devoción fuera de toda duda. Pero desde el 14 de junio hasta el 12 de octubre, nuestros padres nos sacaban del convento por que nos necesitaban para recoger el verano y —de paso— dejar la sementera ya muy avanzada o terminada. Trabajo duro en exceso en el que siempre había algún receso para ir tras de los pájaros y hasta de las mariposas, cuanto si más de las avutardas o de los vencejos. Pero no reniego de eso. Qué va. Pues con ello aprendí a amar a la agricultura y a la ganadería con una intensidad que me acompañará hasta el final de mi vida. Sí. Soy un nostálgico de otras formas de vida a las que tarde o temprano volverá la humanidad con la cabeza vacía y los pies calientes. Volverá como consecuencia de que esta vaca que es la Tierra, no da ya leche para todos y encima la estamos haciendo filetes. ¡¡¡MÁS MADERA!!!

Leo en las revistas especializadas lances con elefantes, leones y hasta con borregos cimarrones del desierto. Lances muy importantes, eso es cierto. Nuestros lances son mucho más modestos. Pero tal vez nos causen la misma emoción que quienes capturan un oso sobrio en vaya usted a saber dónde.

A mis casi cincuenta y diez años, me late el corazón deprisa cuando hurgando y hostigando con una paja a un grillo en su hura, le veo asomar el culo o la cabeza, depende de la rapidez con la que se haya metido en su preciosa y sobada cueva. TODO UN MUNDO DE SENSACIONES. Pero no oculto que me late el corazón con la misma intensidad cuando en esas noches sin luna, escucho al jabalí a pocos metros de mí.

Era para mí una emoción indescriptible la que sentía cuando se podían cazar gorriones con una linterna y una escopeta de aire comprimido. Ahora no puedo infringir la ley, pues han matado a los gorriones rurales con los venenos criminales del laboreo agrícola y los de las ciudades los matan los matabichos profesionales pagados con el dinero de todos. Confieso que cambiaría esperas nocturnas a los jabalíes o recechos de corzo por volver a apuntar sigilosamente al gorrión albergado en el travesaño de una panera. Soy un enamorado del aire comprimido y de la caza en todas y cada una de sus modalidades. Fotografío sus nidos y lo hago con la misma ilusión que cuando los descubría de niño. Sólo que ahora no me llevo nada a casa y, muchas veces, ante el miedo de que los aborrezcan sus padres o estén ojo avizor los depredadores, me voy con la música a otra parte sin hacerles fotografías y ni siquiera pararme.

Tenía yo siete años cuando mi tío Benito (R.I.P.) que vivía en Vitoria, donde ahora yo vivo, me regaló una carabina de aire comprimido. Cara escopeta, pues luego le tenía yo que hacer de morralero sin descuidar los trabajos que en mi casa me tenían encomendados. Sí, sí. Antes se empezaba a trabajar antes de los siete años aun cuando sólo tuviera uno fuerzas para trillar o para coger para los conejos. Desde entonces estoy trabajando, a ver quién me echa un galgo. Oigan, que cuando no era morralero de mi tío, lo era de otros bajo estipendio que variaba si ponía los perros y el burro. Y quieren alargar la edad de la jubilación quienes jamás trabajaron. LA MADRE QUE LES PARIÓ A TODOS. Y encima a la hora de cotizar no cuenta el Servicio Militar que uno se chupo en circunstancias manifiestamente mejorables. ¡¡¡VAGOS!!!


NOTA FINAL

No. No voy a repetir la tan manida frase de «venare non est occidere». No. Pero sepan que cazar es observar y querer hasta la última brizna de hierba de una Creación Divina preciosa en todas y cada una de sus formas, tanto minerales como vegetales o animales. Mal cazador será quien no las conozca a fondo. Y quien las conoce, las quiere de corazón sin ninguna excepción.

En este articulillo quería brindarles algunas de mis querencias que cada día me tienen más absorto, el resto… ustedes lo juzgarán, pero no tengo edad ni ganas de deslumbrar a nadie. Tampoco tengo ningún interés en parecer bueno o malo. Soy, un hombre ya de vuelta, al que le han dado muchos palos sin venir a cuento. ¡¡¡¡CRIMINALES!!!

 

6 comentarios
02 mar. 2011 12:55
JVF
JVF
Buen artículo.....como ya se habrá dado cuenta en el mensaje privado que le he mandado...... creo que compartimos una misma visión del campo... supongo que despúes de le leer mi mensaje entenderá perfectamente mis palabras
02 mar. 2011 22:32
Fuente Andrino  
JVF, con independencia de que le escriba a su correo y le llame por teléfono, quiero dejar constancia de lo que pienso de usted después de haberme informado debidamente, claro.
Los problemas en el ámbito donde se desenvuelve usted, los conozco en profundidad y alguno me ha salpicado sin venir a cuento. Ni pensar quiero lo que me ocurriría si no pusiera distancia de por medio. Yo, voy mucho a Galicia y no sólo a PERIODIPESCA. Yo, voy por libre. No milito en ningún partido, cuanto si más en camarilla alguna. A todos ellos les trato con distancia e indiferencia. No me gusta la descalificación por la espalda. No me gusta que en Internet la opinión la conviertan en NOTICIA. Y ... por esos lares hay gente encantadora. Eso es cierto. De lo contrario no iría tanto, pero a renglón seguido le digo que hay sujetos de los que prefiero no opinar. Pocos, pero hacen un daño criminal.

En primer lugar, muchas gracias por darme su pésame por mi padre recientemente fallecido. GRACIAS DE CORAZÓN. Aquí, tienes a un amigo.

Le voy a ser sincero. No le he contestado antes por que me he vuelto loco buscando su contestación en el mi MURO de Facebook, twitter, meneame y demás redes sociales. No caí en buscar en lo evidente. Me estoy haciendo viejo. Le ruego que me disculpe.
Por tu edad, me permito tratarte de tu y te digo que lo hagas tú también conmigo.
Estás mucho más preparado que yo en todos los sentidos. No me duelen prendas en decirlo. PUNTO. Ahora bien, no esperes que con esa preparación y ese buen hacer en tu devenir vital, vayas a contar con muchos amigos. Te tendrán envidia. PUNTO.
Tus aportaciones a mis escritos, son más importantes y valiosas que lo por mi escrito.
Yo conozco el campo por haber sido una obsesión vital, por tener 60 años y por tener una herida sin cerrar que me hicieron en el corazón cuando tuvimos que emigrar. No me quejo de mi tierra de acogida. Es maravillosa en todos los sentidos. Y como mis hijos tienen hecha su vida aquí, y en el pueblo donde nací no me dejan cazar (faltaría más), aquí sigo si bien es cierto que tengo una casa en Saldaña (Palencia) cerca de los míos.
También debo de decirte que estos días he estado en Torres (Jaén), el pueblo del juez Garzón, concursando en la caza de la perdiz con reclamo. Lo hago en reivindicación de esas cazas autóctonas que se están perdiendo.
La Botánica ... gracias por animarme. Pero en pocas páginas web y revistas encuentro sensibilidad para, por lo menos, escribir sobre los berros. Hoy en día se lleva lo de “matar” o figurar.
Mira, JVF, yo, soy secretario de una sociedad de caza social donde no paso gastos y pago la cuota como cualquier socio. Pues bien. A veces casi han llegado hasta la agresión física. Menos mal que a los que Dios no nos dio inteligencia, nos ha dado fuerza bruta que ahora mengua con el inexorable paso del tiempo. Jamás pegue a nadie. Pero como sé defenderme, no he permitido que me peguen a mí tampoco. Si tú has llevado un coto, por cierto: muy bien llevado, no esperes agradecimiento. El agradecimiento es una carga de la que los humanos enseguida tenemos prisa por desprendernos. Pero piensa que poco habrá hecho en esta vida quien a una determinada edad no cuente con feroces desagradecidos. No olvides que una putada te la perdona todo el mundo, pero si haces un favor a alguien, ese no te lo perdonará jamás. Hay excepciones, claro está.
Yo te animaría a escribir lisa y llanamente de tus vivencias y experiencias que además de grandes, son interesantes y con base técnica. Aquí, sobran figurones y faltan científicos.
Te ruego que me perdones el rollazo. Voy a preparar el guión de DESVEDA en Onda Vasca, una de las radios en las que colaboro.
UN ABRAZO Y MUCHAS GRACIAS POR TODO
03 mar. 2011 10:13
HARTZ  
Corroborar lo dicho en anteriores opiniones , eres un campeon..Agur
03 mar. 2011 11:05
Fuente Andrino  
Kaixo HARTZ, como siempre, eres muy ambable conmigo. ¡¡Qué alegría encontrame -también aquí- con uno de los míos!!
AGUR BERO BAT
03 mar. 2011 17:13
JVF
JVF
Por favor yo no me siento digno merecedor de tan bellas palabras soy un simple cazador y es lo que me gustaría seguir siendo.

Gracias hablamos
03 mar. 2011 19:44
Fuente Andrino  
JVF, yo, no regalo elogios a nadie, jamás, a no ser –claro está- que le crea merecedor de ellos. Tú, navegarás por otras webs y verás que no soy ningún angelito del Cielo. A veces lamento ser tan agrio.

Decirte, que te ruego me perdones por haberme informado sobre ti. Y después de ello, subrayar –UNA VEZ MÁS- que lo que digo sobre tu persona es cierto y creo haberme quedado corto. Muy corto.

Toda persona que siente admiración por la Naturaleza y cada vez se da más cuenta de que sabe poco y de que necesitaría tres vidas para saber algo, tiene todos mis respetos.

Quienes con titulaciones para parar un tren, cual es tu caso, son conscientes de que jamás se acaba de aprender y no se suben a predicar desde ningún púlpito, cuentan con mi más profunda admiración y de forma implícita me tienen a su entera disposición.

Tú, para mí, te mereces un respeto profundo. Tanto, que de tus textos he tomado buena nota y te doy las gracias por haberme enseñado cosas que no sabía.

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Miguel ngel Romero Miguel Ángel Romero Ruiz es colaborador habitual de publicaciones cinegéticas.

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