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Desde mi Tronera

Miguel Ángel Romero

…Y sigue el inocuo y caro tantra prometiendo salvar a la perdiz roja (2/2)

Miren ustedes, toda alteración de cualquier elemento animal, vegetal o mineral llevado a cabo en la naturaleza, repercute de forma directa o indirecta en todos y cada uno de los elementos que componen el ecosistema. Y la alteración de un ecosistema, repercute sobre los otros.

10 ago. 2018 - 4.360 lecturas - No hay comentarios

Perdiz roja

El planeta Tierra es de una gran fragilidad que el humano conculca de forma sistemática, lo que propicia un cambio constante que tenemos sobreexplotado, pues una muestra de ello es el cambio climático, entre otros cambios. Y ese cambio repercute en la perdiz roja y en toda la biodiversidad. Y si lo tratamos unilateralmente o bajo las recetas de un solo sabio, por muy honrado y válido que sea, jamás podrá abarcar todos los campos del saber que necesita para llevar a cabo una repercusión previamente definida y posteriormente seguida.

Pero es que aquí se quiere salvar un ave, la perdiz roja, sin un estudio previo del antes y otro deseable del después para luego ir paulatinamente realizando los cambios precisos allá donde haga falta nivelarlos. Es más, en el caso que nos ocupa, la recuperación se basa en establecer un patrón de raza y soltar muchas perdices en el campo para darles matarile durante una temporada, pues por muy mal que se pongan las cosas siempre quedará madre a través de la granja criminal. El resto de esteparias a todos les importa un real. Eso es así, el resto son macanas.

Perdiz roja

Alguno pondrá en duda que sembrar habas pueda repercutir sobre el manto del planeta Tierra, que en realidad es un geoide del que escribiré en otra ocasión. Como resumen final de esos asuntos les diré que toda alteración del medio repercute en las aves y que de ahora en adelante voy a referirme en exclusiva a las perdices perdiendo una buena ocasión para escribir de plagas y del resto de aves esteparias de España. Por otra parte, tampoco voy a sofisticar el artículo en aras de que lo podamos entender todos y de que yo no me equivoque.

Los tiempos modernos nos han traído la imperiosa necesidad de que para llevar a cabo cualquier trabajo se necesita conocer a fondo varias disciplinas. Hoy, un ingeniero agrónomo, para ejercer como tal, necesita también ser informático y tener un máster en estadística y otro en horticultura —es un ejemplo exagerado—. Los políticos no necesitan tales conocimientos.

También los hay que teniendo grandes títulos e incluso doctorados jamás practicaron alguno de los teóricamente sabidos agarrándose a los académicos cuando les fallan todos los demás. Y ya, para dar por concluido este breve resumen, les diré que esos sabios de pandereta desprecian el saber empírico que —en estos casos— es fundamental.

Lo antes escrito me trae a la mente un libro publicado en 1634 cuyo título es ORIGEN Y DIGNIDAD DE LA CAZA. Escrito por Juan Mateos, montero y ballestero al servicio de los reyes Felipe III y Felipe IV : «E Las Caças, y Monterias muchos han efcrito lo que han eftudiado: yo efcriuo folamente lo que he hecho, y lo que he vifto; y lo que he vifto hazer. En aquellos Efcritores es eloquente la notticia; en mi ferà prouechofa la experiencia: yo doi a leer mis ojos, y mis manos, no mi prefuncion, como muchos, que folo faben lo que fe perfuaden que saben menos que ellos».

Y por desgracia, en demasiados casos, los salvadores de la perdiz roja me traen también a la mente al Padre Isla y al contenido de su famosa obra titulada: Fray Gerundio de Campazas (alias ZOTES).

Los planes de gestión y de seguimiento

Pretender recuperar o nivelar una determinada especie en uno o varios ecosistemas sin un censo fidedigno de todas y cada una de las especies es como pretender hacer un rascacielos sin planos.

El desconocimiento en todos sus niveles y vertientes —totalmente vinculante— para tratar de recuperar alguna especie animal, en este caso la perdiz roja, es como dejarle a un ciego practicar el tiro de precisión.

No utilizar absolutamente todos los datos que se puedan obtener del Estado, la autonomía o el ente que fuere, es traicionar a la biodiversidad en todas y cada una de sus formas.

Perdiz roja

Herramientas de gestión para una recuperación

Vivimos en un mundo donde el manejo eficaz de los datos es la clave de la innovación. Y así, a bote pronto, me viene a la mente la reutilización de la información. Pero oigan, que hay una ley al respecto y unos superordenadores en las comunidades autónomas y el Estado que están subutilizados. Me refiero a la ley Ley 37/2007, de 16 de noviembre, sobre reutilización de la información del sector público. ¿Ustedes se imaginan si tuviésemos todas las capas de cartografía que andan por ahí subutilizadas y dispersas con preciados datos? Y si además de las capas citadas dispusiésemos de las de la PAC de los años que tengamos digitalizados. Es más, tenemos hora a hora la meteorología de todo el Estado.

Con esto sólo teníamos un gran camino andado si se define bien y se utiliza el personal adecuado. Y si además de eso tuviéramos los planes de aprovechamiento de los cotos, caso de que se hubieran hecho con fundamento, que —como todos sabemos— se hicieron a fotocopia convirtiéndose en una simple tasa y poco más, el conjunto de datos debidamente estudiados nos daría para mucho más. Y no lo tomen a broma, pues IBM ya está construyendo el primer ordenador cuántico universal. No debemos olvidarnos de que el Big Data ya es una herramienta de gestión muy generalizada entre una juventud a la que hay que pasar el testigo de inmediato para poder contestar a quienes sistemáticamente dificultan nuestro mundo rural donde la caza es una patita más.

Pero para explotar los datos que provengan del aprovisionamiento que genere el Big Data pensando en un data warehouse convencional, se necesitan unos conocimientos multidisciplinares que no podemos obviar y que van un poco más allá de la ofimática convencional. En definitiva, para montar un sistema de esta naturaleza se necesita implicar a muchos entes capaces de sacar provecho de nosotros y nosotros de ellos, por eso en la creación inicial se necesita —insisto— un equipo multidisciplinar. Y no nos olvidemos, a Dios rogando y con el mazo dando, pero necesitamos un lobby en Bruselas que mueva nuestros asuntos y alguien que controle si los mueve de verdad, pues entre esa gente todo puede pasar.

Perdiz roja

No hay que despreciar el saber empírico del colectivo, a menos que tengamos ganas de fracasar. Ese patrón de mayorías absolutas y elecciones por aclamación popular esconde sibilinas maneras de proceder decimonónicas ancladas en mundo de siglos atrás.

Las revoluciones, cuando lo nuevo sustituye a lo viejo, generan situaciones de incertidumbre ante el cambio, motivo este por el que es indispensable ayudar a quienes vayan a llevar el peso del trabajo desterrando viejos fantasmas del pasado. Los profesionales ya han desterrado aquel célebre libro titulado: ¿Quién se ha llevado mi queso? Escrito por Spencer Johnson que fue el paradigma del final del pasado siglo siendo un libro muy utilizado para alienar al personal y de paso meterles miedo. En vez de luchar para convencer fue utilizado para vencer. Pero a la vez se estaba dando un reconocimiento merecido a la INTELIGENCIA EMOCIONAL comenzando de una manera muy descafeinada por un tal Daniel Goleman, aun cuando la citada ciencia ya era conocida.

Perdiz roja

Para cualquier institución son indispensables los valores junto a la imagen corporativa, pero los mandamases de los cazadores jamás atisbaron otros que premiar a los campeones que más mataban en menos tiempo. La imagen corporativa ni se ha cuidado ni se está cuidando. Pues hasta hace poco la RFEC ha estado dividida, han nacido más sociedades salvadoras que champiñones y los enfrentamientos han llegado a cotas inimaginables. Pero señores míos, que ya nadie ignora que los planes de gestión se hacen a fotocopiadora y los censos son estimas con miras diferentes a los intereses del cazador de a pie. Ustedes se han disfrazado de salvadores pero se les ha visto la patita.

Perdonen que haya escrito sobre valores e imagen corporativa, pero es que tengo muy claro que la tecnología —a la que estamos abocados— no nos brinda un sentido de moralidad ni puede decirnos qué decisiones tomar como seres humanos. Por eso insisto en que somos nosotros quienes tenemos que fijar y mantener el límite de nuestros valores éticos y morales. Y de eso no se ha hecho nada al respecto. Todo lo citado debe de beneficiar a la gran mayoría del ente federativo en cuestión, ya que no sería de recibo, como no lo es ahora, que beneficie a unos pocos y perjudique o ignore a la inmensa mayoría.

Aun cuando alguno se ría, estamos ante la cuarta revolución industrial que conlleva otra transformación de la humanidad, pues de hecho ya está cambiando de forma fundamental la manera de vivir, de trabajar, de relacionarnos entre nosotros, etc. etc.

Ya están aquí y han venido para quedarse la inteligencia artificial, la robótica la impresión 3D, la nanotecnología, la biotecnología, la ciencia de los materiales, el almacenamiento de energía y la computación cuántica entre otros muchos campos donde todos tenemos un acceso al saber permanente. Pero para ello se necesitan unas bases y son muchos los jóvenes que se quedan por el camino o dejan demasiados pelos en la gatera.

El mundo ha cambiado y lo sigue haciendo a gran velocidad y sin frenos. Los biólogos, por citar un ejemplo, deben de ser expertos estadísticos y cualificados informáticos para desenvolverse en condiciones capaces de explotar el potencial de la ciencia que necesitan para su trabajo en equipo.

Perdiz roja

Labor de campo muy resumida

Todo lo anteriormente escrito nos va a permitir hacer un estudio exacto previo, medio y posterior al impacto que vamos a causar en el ecosistema soltando o abatiendo una perdiz. Y eso sobre la pantalla de cualquier herramienta ya conectable entre sí, puede servirnos como les sirven a los de los planes de gestión ahora sus perogrulladas, pero hay que llevarlo a cabo sin engañar a los sistemas y mucho menos a los usuarios. Ahora no sólo se les engaña, pues encima se les viola haciendo los planes a fotocopia y hasta se tiene la cara de recopilarlos en un Power Point para presentarlos a las altas instancias sin advertirles que cualquier coincidencia con la realidad era mera coincidencia, así tenemos garantizadas nuestras necedades a la prensa.

La labor de campo es fundamental y sin ella toda actuación no sirve para nada. Como me estoy yendo fuera del espacio comprometido, voy a citarles a mano alzada algunas soluciones que se pueden aplicar de inmediato teniendo en cuenta la Red Natura 2000, la nueva concentración parcelaria, la restauración de los caminos y cordeles de La Mesta, la restauración medioambiental de lugares que no pueden aprovecharse para el cultivo del cereal. La nivelación de depredadores protegidos y sin proteger. La restauración de fuentes, arroyos, márgenes de ríos, etc., etc.

Selección de fitosanitarios que no maten a los saltamontes y hormigas que necesitan los primeros días las polladas para salir adelante. Reposición de zarzas que les permita a las perdices resguardarse de zorros, águilas y demás depredadores. Dejar una melga de hierba en las linderas para que puedan criar.

Habilitar normas del laboreo del campo tanto en la siega como en la recogida de la paja pasando por la siembra y el arado.

No escatimar normas para la recogida y volteo para el secado de las pratenses.

Esto que termino de escribir en el capítulo es un breve resumen de lo que hay que hacer, motivo este por el que a su debido tiempo escribiré largo y tendido sobre un asunto vital, pues de nada nos serviría tener unas buenas herramientas de oficina sin hacer nada en el campo o hacerlo sin pisarlo. Y yo, señores míos, lo piso, lo fotografío y lo cazo.

 

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