El Cazador Conservador

El modo de cazar y no espantar

Una vez más hay que volver sobre los acotados, en este caso en abierto. Normalmente los cazadores modestos, que somos los más numerosos, estamos sujetos al territorio que delimita nuestro coto. Muchas veces nos preguntamos extrañados lo qué habrá ocurrido con aquellos venados que extrañamente han desaparecido, en lenguaje coloquial «no se les ve». Naturalmente ni se les ve ni se les espera, porque simplemente se han marchado.

14 may. 2017 - 8.199 lecturas - No hay comentarios

Estos cotos a los que me refiero son multiusos —lo que técnicamente decimos de aprovechamiento cinegético múltiple—. Son a la vez cotos de caza menor y de caza mayor. Lo que no siempre es bueno para la fauna cinegética.

Hay actividades venatorias que son incompatibles unas con otras. Así, en la primera quincena de septiembre, a la par del principio de la berrea, hay cazadores dedicados a la caza de la codorniz; los perros por el monte y los disparos aumentan el nivel de estrés que padecen los venados en su época de reproducción. En estos territorios tendría que prevalecer la preservación de la berrea ante el aprovechamiento cinegético de la codorniz. En primer lugar porque la codorniz en estos terrenos más forestales será escasa, por lo que no tiene fundamento castigarla durante un mes entero; en segundo lugar, y principal motivo, para que la reproducción del ciervo se lleve a cabo de la forma más próspera posible, y además se pueda ejercer caza controlada.

En el coto multiusos es corriente dar algunos ganchos para la caza del jabalí. Los ciervos que entran en la armada —a los que no se puede disparar en esta modalidad dentro de la autonomía de Castilla y León—, no esperarán a la siguiente batida y se irán a buscar tranquilidad en lugares próximos, que en sitios como el noroeste de la provincia de Zamora será la reserva regional de caza de la sierra de la Culebra.

La solución será siempre la de una buena gestión planificada. Procurar eliminar estas incompatibilidades forma parte de ésta. Lo que no es nada fácil, porque la superficie de estos acotados no da para mucho… ya que aunque aparentemente sean de gran extensión, las superficies habitables por fauna mayor comprenden áreas superiores.

Los que han leído anteriores post saben que abogo por la unión de cotos, como solución a este y más problemas. Se trata de definir los perfiles de cada territorio, y de esta manera podrían darse en un macrocoto, como unidad de gestión no necesariamente de superficie continua, que la caza con galgos, la de la perdiz y de la codorniz con perro de muestra, las esperas al jabalí, los recechos al corzo y al ciervo y las monterías fueran actividades venatorias que no se interfirieran unas con otras, evitando el perjuicio de todas.

La manera de cazar influye muchísimo sobre el resto de la fauna, sea o no objeto de cinegética en ese momento. La legislación pasa de puntillas sobre esto… Puede arruinar más una tirada de palomas en un pinar que abatir una res indebidamente. Estudiar la pirámide poblacional atendiendo solo a las entradas (nacimientos) y salidas (animales abatidos y muertes naturales) para estudiar el censo en un área no es exacto, ya que este se verá notablemente alterado si el modo de cazar en el acotado provoca el éxodo de especies.

 

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Jos Luis Charro Caballero
José Luis Charro Caballero. Ingeniero Superior de Montes. Titulado Experto en Caza y Pesca e Investigación Forestal. Manager Internacional y Gestor Cinegético.

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