A Vuela Pluma

05 oct. 2006 14:40

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La Blaqui (y II)

Antonio, con esa sabiduría adquirida después de tantos años detrás de los pájaros en la sierra, siempre en la sierra, me leyó el pensamiento: "Asómate a ese tajo, que de ahí abajo siempre se arranca alguna".

Claro que luego, cuando escuchó el disparo, pensó que el jodido niño se estaba quedando con él: "Antonio, si no fuera porque ha seguido volando hasta que la he perdido de vista, diría que va tocada". "Este puñetero chiquillo -debió de pensar él- me quiere tomar el pelo". Y no le faltaban motivos, porque llevábamos toda la mañana pateándonos el campo sin haber visto ni pelo ni pluma. Sacamos el bocadillo y yo seguía convenciéndolo de que, como él me advirtió, una perdiz se arrancó desde el pie del tajo, muy larga, que la tiré al tuntún y que hizo un raro escorzo en el aire, como dándose media vuelta, para seguir volando y perderse abajo, entre los olivos. Que sí, que no, que la madre que te parió niño, que no te burles de mí... "Oye, ¿y la perra? ¿Dónde se ha metido la Blaqui?".

Admito que el final de la historia es el previsible, pero no me resisto a contarla. Me volví a asomar al tajo y vi un puntillo negro moverse entre los olivos. Premio: la perra. ¿Y qué traía en la boca? Premio: el pájaro.

Realmente fue aquel día cuando la perra se quitó la etiqueta de El Corte Inglés. Y desde entonces no paró... de parar, se entiende. Lo más curioso, por extraordinario, cuando aquella mañana de octubre paró una liebre en el pie de un olivo en Bobadilla. Paco, Ignacio y yo viéndolas a las dos, a la perra y a la liebre, que no se atrevía a saltar porque nos veía con sus ojos saltones demasiado cerca de ella. El animal no debió de percatarse de que detrás estaba la Blaqui y la dejó acercarse tanto que la cogió viva con la boca.

Así llegamos a la fría tarde de enero en la que mi padre la halló muerta en la perrera. Y aquí terminaré de contarles historias de la perra, que me ha venido a la mente en estos días de vísperas. Al fin y al cabo, seguro que ustedes tienen anécdotas y perros mucho mejores. Me encantaría conocer esas historias.

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Sebastin Torres
Sebastián Torres: Periodista y cazador empedernido. Sevilla.

«El enemigo del cazador no es el ecologista, sino el furtivo».

«No hay mejor ecologista que un verdadero cazador».

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