A Vuela Pluma

12 ago. 2006 16:38

No hay comentarios
1.431 lecturas

El puto fuego

Ocurrió una noche de finales de julio de 2004, cuando las llamas devastaban las hectáreas por miles en los términos de El Garrobo y Berrocal. Aquella noche, Javier Rubio, Antonio Salvador y servidor, después de un cierre de edición frenético pendientes del incendio, nos tomábamos unas cervezas en la terraza del bar Tribuna, en pleno barrio de Triana.

Del cielo llovían cenizas, pavesas que el fuerte viento del Norte -siempre agradecido en verano- empujaba desde la sierra a la capital. Y sobre nuestra mesa se posó una pavesa mayor que el resto que nos dejó a los tres boquiabiertos: era una hoja de encina perfecta, intacta, con las nervaduras prominentes aún, pero completamente calcinada. Aún así había sido capaz de resistir un largo viaje de casi cien kilómetros empujada por el aire. En ese momento fuimos consciente del nivel de destrucción de aquel incendio. "Puto fuego", murmuró alguno de nosotros. Al día siguiente, los coches amanecieron cubiertos de cenizas.

Ahora, los vecinos del Norte de Madrid están asustados porque huelen a quemado y hay calima en el ambiente. Las llamas están a 500 kilómetros, en Galicia. ¿Cómo será entonces la devastación en los lugares del fuego para que el humo se haga notar tan lejos? El humo, las cenizas, una minúscula hoja de encina calcinada empujada por el viento, nos abren los ojos a la catástrofe, al desastre natural del fuego, con más efectividad que las llamas que vemos por televisión.

El olor del humo y el tacto de las cenizas nos ponen en contacto directo con el infierno y nos hacen exclamar que maldito sea el fuego. Y nos hacen sentir miedo y culpabilidad. Pensemos que -salvo los originados por los rayos de una tormenta seca de verano- los incendios son obra del hombre, y no necesariamente de pirómanos. El rastrojo, la colilla de cigarro, la botella que dejamos abandonada, los papeles, las bolsas de plástico… Sí, por más que nos duela ese olor de la destrucción, la densidad del humo, nosotros somos los culpables del puto fuego. Y que no se repita.

AntiSpam: Para enviar el comentario, por favor,
escribe la palabra de la coordenada C1:

  A B C D
1 paloma perdiz elefante torcaz
2 zorro ciervo becada urraca
3 rebeco liebre oso codorniz
4 zorzal conejo lobo corzo

¿Por qué debo hacer esto?

Al tener que introducir la palabra que aparece en la coordenada nos estás ayudando a evitar los post automatizados realizados por spambots —robots publicitarios que llenan los foros de mensajes no deseados—.

El funcionamiento es muy sencillo: sólo tienes que escribir en el cuadro de texto la palabra que aparece en el cruce de la columna y la fila especificadas. Para más facilidad puedes seleccionar la palabra con el puntero del ratón y arrastrarla hasta el cuadro de texto.

Los usuarios registrados de Club de Caza no necesitan dar este paso.

 

Sebastin Torres
Sebastián Torres: Periodista y cazador empedernido. Sevilla.

«El enemigo del cazador no es el ecologista, sino el furtivo».

«No hay mejor ecologista que un verdadero cazador».

Conversaciones Activas

blogdecaza@hotmail.com

RSS