A Salto de Mata

27 sep. 2007 19:42

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¡Está pasando…!

«La España de charanga y pandereta, cerrado y sacristía, devota de Frascuelo y de María, de espíritu burlón y de alma quieta, ha de tener su mármol y su día, su infalible mañana y su poeta».

¡Pues no! Sin que sirva de precedente y a fuer de recibir las consabidas críticas de los egregios intelectos de este nuestro suelo patrio, me voy a permitir el lujo de llevar la contraria al maestro de maestros poetas, don Antonio Machado. Lo siento, en el alma, Maestro. Lo siento porque esa España que usted anhelara inhumar de una vez por todas entre funerarios carraras, está vivita y coleando. Es más, Maestro, en aras de la mal llamada cultura del pelotazo —mezclar en esto a la cultura es poco menos que un oprobio—, en aras del máximo beneficio con el mínimo esfuerzo a costa del sufrido honor del prójimo, en aras del todo vale mientras yo incremente mi cuenta corriente… su España, la de charanga y pandereta, ha pasado a ser la España verdulera, chafardera y chismorrosa, falsotestimoniera e inquisitorial en la que a poco que se rasque sale, a barullo, la caspa y la mugre. Lo siento Maestro, a mí, y otros muchos, también nos duele… como a usted si levantara la cabeza.

Días atrás, finales de la media veda más o menos, unos cuantos ilustres del arte de la trola, artistas del funámbulo, sagaces genios de la tergiversada averiguación —que recaban con las más infames tretas y ardides plagiados de la camorra—, se permitieron, en un flatulento magacín, poner en solfa, entre kikirikíes de palurdo gallinero, la afición venatoria de nada más y nada menos que S.A.R. la princesa de Asturias, doña Letizia Ortiz, a la que, en un inusitado alarde de prepotencia y mala educación sin límites ¡osan tutear! Ver para creer.

El saltimbanqui mayor, charanguero y panderetero donde los haya, argüía, entre otras muchas falacias, que la Princesa no puede y no debe practicar su afición cinegética, si es que la tiene, porque unos trescientos cincuenta mil afiliados (¿a qué?) ecologistas, se iban a sentir muy ofendidos. ¡Pasmao, Maestro, me quedé! Si la colección de tontolinabas volatineros que se supone le informan, supieran, cosa que dudo, simplemente, además de preguntar contar (de uno en uno), sabrían que cazadores somos algunos cuantos más y, en consecuencia, ante semejante tontuna de premisa, doña Letizia tendría la obligación de cazar. ¿Hasta qué extremos somos capaces de estirar la estupidez? Es más, el prócer insigne se vanagloria habitualmente de conocer la historia de nuestra Monarquía. Reyes godos, cristianos y musulmanes, que los hubo, Garcías condes primero, reyes y reinas después, de Castilla, de Aragón, de Navarra, ilustres y menos agraciados antecesores de las dinastías que han reinado en nuestra patria, Trastámaras, Austrias o Habsburgo que es lo mismo, Borbones e, incluso, Saboyas, que también hubo alguno, príncipes y princesas, de Asturias y otros, infantes e infantas reales, condes, marqueses y otros nobiliarios títulos, y algunos más que, seguro, se me escapan… Todos, absolutamente todos, salvo honrosas excepciones, insisto… ¡Todos han sido cazadores! Y algunos muy buenos. ¡Bendita Princesa, futura Reina, si sigue la costumbre y tradición de sus, nuestros, ancestros! Y si no, también. ¿Por qué y hasta cuándo tiene alguien que avergonzarse de ser cazador?

Cuentan, y me creo, que el llamado «mejor alcalde de Madrid», el rey Carlos, el tercero de los Borbones, cazaba, decía él, para eludir la locura. Imitarle debían algunos… para evitar la tontuna.

Así están, Maestro, las cosas de la charanga. Los inquisitoriales carroñeros, que no buitres que merecen nuestro respeto, campan a sus anchas despellejando vísceras como aquellos que en sus hermosos versos, usted, en otro tiempo, deseara para siempre enterrar. No hemos aprendido nada… Y duele, Maestro, en el alma, duele.

 

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28 sep. 2007 18:51
Che
EL CAZADOR MAS SABIO DEL CHRISTIANISIMO BOSQUE

Apunta en este Romance las experiencias de la Caça politica à su Amado Nieto el Rey N. Señor D. Felipe Quinto, que Dios guarde.


Contemplote , Gran Felipe,
en tu quietud, y sosiego,
libre yà de las fatigas
de los baybenes del tiempo.

Contemplote yà adorado
de los vasallos, que el cielo
te diò, para que influyeses
todo tu cariño en ellos.

En estas contemplaciones,
me asiste el conocimiento,
de que ha menester un Rey
aliviar un rato el peso.

Que el individuo, oprimido
con el continuo desvelo,
suele discurrir cansado,
y terminar ligero.

Sabiendo, pues, que has tomado
para tu divertimiento
el recreo de la caza
y el alivio del passeo.

Como Anciano, como Rey,
como Amigo, como Abuelo,
te recuerdo las lecciones,
que aprendiste en Fontaneblo.

Es la caza un exercicio
digno de un Rey: pues sabemos,
Que si para el cuerpo es gusto,
Para el alma es documento.
Y asi, observa de la caza
el govierno de tu Reino,
y seras gran Rey, si atiendes
de la caza à los sucessos.

La espera en el cazador,
para su logro es acierto,
y el Principe ha de tener
mucha espera en sus Decretos.

En resoluciones prontas
esta muy probable el yerro:
y es bien, que se piènse un año
lo que se hace en un momento.

Puesta la Escopeta en punto
siempre ha de poner, temiendo
no se pesse la ocasion
de lograr el tiro a tiempo

Que en prevencion repentima,
cuando ay lugar para ello,
siendo el yerro inevitable
son acaso los aciertos.

Pues qué serà, si por falta
de aver registrado el cebo,
al disparar, no dà lumbre,
ni hace la polvora efecto.

Queda el cazador burlado,
y sin fruto su desvelo,
sus acciones no temidas,
y la caza sin rezelos.

No hay cosa que mas desprecie
las ordenes del Supremo,
que el vèr, que de sus mandatos
se suspende el cumplimiento.

Para pronunciar la Ley,
mirala muy bien primero,
y despues, lo que ella ordena,
si no es contra Dios, hazerlo.

Una polvora ay tan fina,
que acosa la Caza luego,
y logra, sin hazer sangre,
al cazador su deseo.

Desta polvora has de usar
en todos tus mandamientos;
no importa, que no hagan sangre,
como pongan el remedio

Si al cañon le echan mas carga
dela que sufre su esfuerzo,
ò se rebienta, y se quiebra,
ò le dà una coz al dueño.

Si tu quieres conservar
la firmeza de tus Pueblos
cargalos segun sus fuerzas
y alguna vez menos.

Y aun de las cargas antiguas
aliviadas porque es acierto,
que una carga muy añeja
suele quebrantar un hierro.

Para encarar la escopeta,
se pone el punto derecho
descubriendo algo la caza,
porque el tiro vaya recto.

Ten siempre el punto à la vista
para cualquier movimiento,
que el Rey, que no mira el punto
harà muchos desaciertos.

Y hasta descubrirla caza
de la verdad, estar quiet;
que el tiro de la justicia,
no es bien se dispare à tiento.

Nunca tires al ayre,
porque te pones à riesgo
de que salga mal tiro,
por contradezirle el viento.

Y asi, dispon tus mandatos
conforme al comun assenso;
porque el mismo les darà
à tus Leyes mas esfuerço.

Y aunque algunas bocanadas
se muevan de malcontentos
contrarias; no importa nada,
siendo el Comun contra ellos.

Siempre es preciso el hacer
de la distancia concepto,
que ferà perder el tiro
el dispararle muy lexos.

Al tiempo del disparar,
cerrar los ojos, no es bueno;
que dar ordenes à ciegas
ocasiona muchos muchos yerros.

Jamàs dispares al ayre
tus Ordenes, advirtiendo,
no estàn en el ayre bien
los soberanos Decretos.

Que aunq la voz del mandato
haze en los oidos eco,
si solo se queda en voz,
se pierde el tiro, y el tiempo.

No cazes siempre en un soto;
reparte el divertimiento;
no lleve todas las cargas,
quado ay muchas , solo en un pueblo.

El Soto, que conocieres
pobre de caza, es bien hecho,
le dexes por muchos dias;
sin sacarle , ni un conejo.

Con eso daràs lugar,
que se vaya rehaciendo,
y en estando el soto rico
tendràs tu mayor provecho.

Su pongo, que has de tener,
si eres Cazador Maestro,
como aparejos precisos,
Redes , Hurones, y Perros.

Unos perros ay que van
por la caza:Aqui te advierto,
que pongas mucho cuydado,
porque te va mucho en esso.

Pues ay perros tan golosos,
y de natural tan fiero,
que ellos se comen la caza,
y dexan burlado al dueño.

Que importa, que cazes rentas
abundantes en tu Reyno,
si los que vàn à cogerlas
se quedan con el progresso.

Ministros Executores,
perjudican mucho al Pueblo;
pues los salarios que llevan,
es otro tributo nuevo.

Con lo que aquestos se comen,
en renta no tiene aumento;
sangran al Pueblo, y no puede
hazerse los pagamientos.

Ellos hazen su negocio,
que el Rey es lo de menos;
pues estandoellos pagados,
mas que nadie seté contento.

No permitas, que estos anden
las veredas discurriendo,
que para que no les falte
dexan siempre el campo abierto.

Si los cuartos que estos llevan
se aplicaran à tus tercios,
se podrà el septimo en orden,
y tu cobraràs mas presto.

Las Villas podràn llevar
tus Rentas al Tesorero,
y con dos reales haràn
lo que ellos no hazen con ciento.

Perros de agua no hazen daño
à un buen cazador tenerlos,
y mas tu, que tienes indias,
con el Oceano en medio.

Si estos tales no son fieles,
como està el tiro tan lexos,
te traeràn gato por liebre;
y asi, cuydado con ellos.

Quando vienen con la caza,
tén vigilancia en los puertos;
porque te la cogeràn
cazadores Estrangeros.

Nunca concedas Indulto,
que los que tienen manejo,
sacan sus caudales libres,
y al pobre cargan el peso.

Registra toda la caza;
paguen todos sus derechos;
quien trae mucho, pague mucho,
y el que poco, pague menos.

Baxandoles el tributo,
le pagaran por entero,
y multiplicas, fumando,
lo que perdiste partiendo.

Otros Perros ay de muestra,
que conocen por el viento
donde ay caza, y estos son
para que te ayuden buenos.

Em qualquiera Tribunal
has menester consejeros,
que te muestren con su ciencia
los distamenes mas rectos.

Mas uydado, que ay algunos
de resabios tan aviesos,
que en la vista muestran caza,
y es un lagarto su objeto.

Estos echarlos del mundo;
pues engañando, y mintiendo,
hacen, que ponga la mira
el Principe en devaneos.

La justicia toda es una,
y de todos eres dueño;
quien la hiziere, que la pague;
que Dios no acepta sugetos.

No es bien, que las Reses anden
paaciendo pastos agenos,
comiendose sembrados
de los pobres Cosecheros.

Con el respecto de tuyas,
nadie se atreve al rtemedio;
ponle tu con la justicia,
armando a sus pasos zepos.

Tus Sotos no lo arriendes,
que de los arrendamientos,
siendo el interes dudoso,
es el menoscabo cierto.

Pues qualquiera arrendador,
solo procura en su tiempo
disfrutar muy bien la renta,
aunque destruya el efecto.

Ellos triunfan, y atesoran,
tienen el riñon cubierto,
estàn ricos siendo pobres;
pues como puede ser esto ?

Sino es quitandote à ti
ò à los pobres su dinero?
yo creo, que es uno, y otro,
que ay mucha trampa en los huecos.

En los perros son distintas
las condiciones; pues vèmos,
que los naturales son
unos de otros muy diversos.

El galgo sigue a la liebre,
al conejillo el podenco,
el mastin persigue al lobo,
y al puerco espin el sabuesso.

Conforme sale la caza
assi has de aplicar el perro;
porque si truecas las fuertes,
no ay que esperar buen suceso.

Si al paje le dàs vengala,
siendo solo en achas diestro
haciendo dos cortesias,
volverà casaca luego.

Como podrà dàr buen voto
en militares confejos,
quien solo sabe, que ay guerras,
por lo que oyò en el brasero?

Dàrle al acero la mitra;
darle à la mitra el acero,
es dàr puesto à la persona
mas no dàr persona al puesto.

Dàle la guerra al soldado;
al arbitrista el manejo
de tu hacienda ; y al letrado
la decisiòn de los pleytos.

Con esto las Dignidades
proporciona, y los sugetos,
y tendràs en esta caza
felicissimos aciertos.

En los sotos suele ver
algunos animalejos,
que mas que te sirven, dañan;
estos, quitalos de en medio.

de què te sirve una zorra,
muy erguida de pescueço,
con el jopo muy peinado,
passeando los terrenos.

Ella come, y se pasea,
y no come yerva: luego
es preciso que lo paguen
los pobrecillos conejos ?

Destruye esto animales,
persiguiendo; porque entiendo,
que fino hurtan, no comen;
y comen, y visten :Ergo.

Con esto estaràn seguras
en tu Corte, y en tu Reyno
Iglesias, casa, y haziendas,
vidas, honras, y dineros.

La caza de los hurones,
es caza de gran provecho;
pues siendo el ruido poco,
es muy seguro el privecho.

Un monarca ha menester,
para el prudente govierno,
quanto en tu Reino passare,
de bueno y malo, saberlo.

Lo que no puede saber,
ni averiguar por si mesmo,
por los hurones espias
lo sabrà muy por extenso.

Y con esto los vasallos
obraràn con mas acierto,
temiendo, que tus acciones
ha de saberlas su dueño.

La caza de redno es buena;
porque es de un monarca ageno
el andar con los vasallos
con trampas , y con enredos.

La red es barrelo todo;
como quedaràn los pueblos,
si los caudales de todos
se lleva la red un buelo ?

No cazes de esta manera,
que esta es la caza de avarientos,
que consiguiendolo en sì todo,
dexa el comùn pereciendo.

Caza: Mas caza de modo
que dexes en todo tiempo
tu Corona bien sentada
en los hombros de tus pueblos.

Con esta regla de caza
puedes ìrte entreteniendo,
que son reglas de experiencia,
que es el mas sabio Maestro.

Yà sè, que cazas, FELIPE,
hasta aora con acierto,
y que ;a todos tus vasallos
los tienes de gozo llenos.

Yà se, que se miran todos
en ti, comoen un espejo,
y que te estiman, y te adoran,
como a embiado del Cielo.

Corresponde à tus finezas,
desvelate en sus consuelo;
y me bendiciòn te alcance,
con muy felices progresos.
01 oct. 2007 20:38
APEGA
Antonio de lo unico que se puede avergonzar la realeza es de que sus fincas de caza donde reinaba la realeza de nuestros campos " LA PERDIZ", reine ahora la cortesana :la perdiz de goma,bote ,plastico o !!!de granja no , de ..... como anuncian sus mas grandes comerciantes.
Antonio Mata Antonio Mata es redactor de la revista Caza y Safaris.

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