Winchester Mod. 70 Classic Hunter

Para todo, para siempre

 

Hoy presentamos a un clásico entre los clásicos, al eterno y archiconocido Winchester Modelo 70. Efectivamente, después de 74 años esta maravilla sigue fabricándose aunque, eso sí, con algunas modificaciones.

Dejó de fabricarse en el año 2006, tras el cierre de la planta de New Haven en Connecticut (EE.UU.), lugar donde se habían manufacturado rifles y escopetas Winchester durante 140 años. En octubre de 2007, Browning International, actual propietario de la marca, anunció que se volverían a producir rifles Modelo 70 del tipo Pre-64 en una fábrica de su propiedad ubicada en la ciudad de Columbia, en Carolina del Sur (Estados Unidos).

Hablar del Modelo 70 podría parecer anacrónico, puesto que poco podemos decir de él que no se haya contado. Es un arma muy conocida, utilizada y valorada por los cazadores y tiradores en todo el mundo de la que se han fabricado cerca de 2.000.000 de unidades de sus tres diferentes modelos básicos desde que se inició su fabricación en el año 1936. El primero de estos tres modelos, conocido como Winchester Modelo 70 Pre-64, fue fabricado entre los años 1936 y 1963 –el último tenía el número de serie 581.471–. Este rifle marcó una época, hasta ser considerado como una leyenda –hoy es una apreciada pieza de colección altamente valorada, sobre todo las fabricadas en calibres europeos o poco comunes y siempre y cuando se encuentren en un buen estado de conservación–.


El primer Pre-64

Diseñado a partir del Modelo 54, su robusta acción –con unas claras reminiscencias del Mauser Modelo 1898–, su cerrojo con dos tetones de cierre en cabeza y extractor de fleje, su sencillo pero excelente gatillo, la tapa de su depósito de cartuchos abatible y fabricada en acero –así como su guardamonte– y su interesante y competitivo precio le convirtieron rápidamente en el favorito de miles y miles de cazadores y deportistas de todo el mundo. Utilizaba normalmente largos cañones, de 24 ó 26 pulgadas, dotados de miras abiertas y fue recamarado prácticamente para todos los cartuchos comerciales conocidos en aquella época, desde el pequeño .22 Hornet hasta al potente .458 Magnum.

A partir de 1964, y para luchar con su competencia más directa, Winchester decidió realizar unas modificaciones en el Pre-64 para reducir los costos de fabricación. Fueron básicamente tres: la transformación de la cabeza del cerrojo para poder suprimir el extractor de fleje tipo Mauser, cambios en la forma y calidad de la madera de su culata y la utilización de picado por estampación en lugar del clásico realizado por corte. Estas variaciones derivaron en un robusto aunque muy espartano rifle de caza. Este segundo modelo se fabricó desde 1964 hasta 1991, aunque con continuas modificaciones –a mediados de la década de los 70 utilicé uno durante varios años, recamarado al potente .375 H&H Magnum, para todas las modalidades de caza mayor de nuestro país–. Desde 1992 y hasta el año 2006 Winchester volvió a fabricar su modelo original Pre-64 dotándolo de ligeras variaciones y mejoras y se empezaron a utilizar, con cierta asiduidad y en determinados modelos, culatas de resinas sintéticas y fibra de vidrio.

 

Así es el nuevo modelo

El rifle que tenemos en las manos es uno de los considerados como 'de última generación'. Su mecanismo es del tipo tradicional Pre-64, funcional y muy fiable. Su robusto cajón es el clásico del Modelo 70, mecanizado en acero y con un diámetro exterior de 34 milímetros. Cuenta en su parte superior con cuatro taladros para la posible colocación de bases y la sujeción de elementos ópticos. Como hemos comentado, su cerrojo es el original del Pre-64 dotado de dos robustos tetones de acerrojamiento, y cuenta con el largo extractor de fleje giratorio. El cuerpo del cerrojo tiene un diámetro 17,6 milímetros y está terminado con un bello jaspeado circular en brillo. La palanca del cerrojo es la clásica de este modelo, doblada hacia atrás, con la bola en forma de pera y moleteada periféricamente, mediante lo cual consigue un toque muy agradable y elegante. Cuenta en su nuez con un seguro lateral de aleta de tres posiciones, muy sencillo de accionar con el dedo pulgar de la mano. Su depósito admite tres cartuchos del calibre .300 Winchester Magnum, y el deslizamiento de su cerrojo al introducirlos y expulsarlos de la recámara es perfecto.

 

Disparos sin arrastre

Este arma cuenta con un nuevo sistema de disparo denominado MOA por sus fabricantes y que está formado básicamente por tres piezas: gatillo –que viene regulado de fábrica a 1.400 gramos–, accionador y disparador. Todas están fabricadas en acero inoxidable, y para reducir al máximo su fricción las dos primeras están recubiertas por un tratamiento de níquel-teflón. De esta forma, se consigue un disparo neto, sin ningún tipo de recorrido ni arrastre.

Su cañón, roscado sobre el cajón de mecanismos y de 65 centímetros de longitud, se produce mediante el sistema de martillado en frío –a partir de una barra de acero– en la misma planta norteamericana donde se fabrican los cañones para fusiles y ametralladoras que utilizan las fuerzas armadas estadounidenses. Este cañón, flotante en toda su longitud, tiene en boca un diámetro de 14,9 milímetros y cuenta con un refrentado frontal bastante profundo que evita que se puedan dañar las estrías. Lleva instalados alza y punto de mira especiales de tipo batida que confieren al arma una línea muy elegante, además de permitir un perfecto encare para realizar disparos rápidos. Su punto de mira, de rampa, cuenta con un punto de fibra óptica roja muy visible.

 

Una cantonera que reduce su retroceso

Su culata, con carrillera, es de buena madera de nogal con terminación satinada y picado clásico en guardamanos y empuñadura perfectamente realizado. La gruesa cantonera con que viene dotado reduce considerablemente el retroceso producido por los cartuchos .300 Winchester Magnum que dispara el modelo probado. La terminación de este arma es excelente, tanto en su madera como en sus partes metálicas, que cuentan con un pavonado brillante impecable.

 

Probando esta nueva arma

Fuimos al campo de tiro para realizar algunos disparos y comprobar así el comportamiento del remozado Modelo 70, a pesar de que teníamos la certeza de que no era necesario puesto que es un rifle que ha sido sobradamente probado y utilizado durante años y años con inmejorables resultados. Primero disparamos algunos cartuchos para ver su funcionamiento y el control del arma durante el disparo. Después realizamos tres series de tres disparos cada una, apoyados en un banco de tiro y a unos blancos colocados a 100 metros. Las agrupaciones fueron buenísimas, a pesar de que los elementos de puntería de tipo batida no son los más idóneos para hacer precisión.

A continuación quisimos realizar una prueba más en consonancia con el tipo de utilización del arma que estábamos usando y disparamos a unos 30 metros sobre dos blancos que representaban sendos jabalíes en tamaño real y que se utilizaban, en otros tiempos, para la práctica de una disciplina deportiva de tiro en movimiento. Los dos guarros acabaron siendo abatidos. En definitiva, nos encontramos ante un arma dura, robusta, fiable y funcional. Un arma para los amantes de lo clásico; para todo y para siempre.