Cada cosa en su tiempo y sitio

Rayón

 

A finales de Abril o mediados del pasado mes de Mayo, no recuerdo con exactitud, les escuché decir a unos cazadores aficionados a las esperas nocturnas de jabalí, que no se explicaban lo que les estaba pasando con unos cebaderos que le habían preparado a los marranos, ya que se veían pisadas de estos animales en los alrededores de ellos pero no los habían tocado para nada. Cada uno opinaba del tema de diferente forma, pero uno de estos cazadores dijo algo con lo que me quedé muy bien por ser lo que yo hubiese dicho u opinado en caso de haber intervenido en la charla que mantenían.

Este hombre decía, que lo que nos pasaba a muchos cazadores es que creíamos que porque un determinado método de caza fuera bueno en una época del año, tenía que serlo el resto de éste, y que eso era una gran equivocación.

Y este hombre tenía toda la razón, pues hay quien piensa que en primavera cuando el campo está repleto de comida para estos animales, los cebaderos los toman como cuando no la hay, y esto no es así.

Los marranos en primavera, sobre todo cuando es como la que ha terminado hace poco, que ha sido lluviosa y la despensa del campo ha estado repleta para el jabalí, éstos en la mayoría de los casos pasan de cebaderos artificiales. Lo que más les gusta en esta época del año en que todavía está el terreno blando para poderlo levantar con sus potentes jetas, son los bulbos de algunas plantas y otros tipos de comida que hay en el campo que ellos ven como verdaderos manjares. Lo mismo que les ocurre con la bellota cuando es su tiempo y hay abundancia de ella. Así que esto es muy importante tenerlo en cuenta cuando se piensa hacer un cebadero, que no en todas las épocas del año puede ser atractivo para los marranos.

Aunque también hay otras cosas que algunos cazadores no tienen en cuenta a la hora de hacer un cebadero que también les puede hacer fracasar en su intento de atraer los marranos hasta él.

Hace poco escribí aquí mismo un artículo sobre las esperas, en el que daba algunos consejos para los cazadores que se iniciaban en ellas y, uno de estos consejos, recuerdo que era sobre un lugar donde no se debían hacer los cebaderos si queríamos que los marranos, sobre todo los grandes, entraran a ellos sin demasiado recelo.

En ese artículo decía, (aunque era una opinión muy particular que posiblemente otros cazadores no compartiesen) que los cebaderos no se debían hacer en claros muy grandes del monte donde los marranos tuvieran que llegar hasta ellos demasiado "destapados", ya que eso era algo que los retenía demasiado a la hora de entrar, que lo mejor era hacerlos en un claro del monte no demasiado grande y cerca de una "raspa" de éste o de piedras por donde pudiesen llegar hasta ellos sin tenerse que "destapar" demasiado, ya que esto, sobre todo en noches que alumbra bien la luna, no les gustaba para nada.

Pero es que en ese artículo, por no extenderme demasiado, no expliqué otros lugares donde los marranos tampoco entran con demasiadas "alegrías" a los cebaderos, algo que hoy voy a tratar de explicar.

Según mi criterio, los cebaderos tampoco se deben hacer cerca de los encames de estos animales ni de sus pasos obligados ¿y por qué (según mi criterio) no se deben hacer tampoco los cebaderos en estos lugares? Pues porque a los marranos cuando se levantan de los encames no les gusta pararse mucho tiempo junto a ellos, tan solo suelen hacerlo el tiempo justo para hacer una escucha y observación de la zona para después salir zumbando hacia sus careos nocturnos en busca del agua y la comida, motivo por el que en esos sitios no suelen mirar y aún menos pararse en los cebaderos.

Y en cuanto a los pasos obligados, pues lo mismo. Los marranos cuando cruzan por uno de estos sitios (por ejemplo por la "gatera" de un cercado) lo que suelen hacer es pararse antes de pasar el tiempo que ven necesario para observar si hay algún peligro en la zona y, en cuanto lo han hecho, si han visto que no lo hay, que el camino está libre, pasan por ellos como verdaderos "cohetes" sin pararse a nada, pues saben que en esos sitios pueden correr peligro, así que ni en ellos ni en las cercanías se suelen parar, ya que lo único que intentan es poner rápidamente tierra de por medio de esos lugares.

Así que mi consejo es, que no porque se vean rastros de los marranos en estos sitios debemos hacer un cebadero, ya que aunque los lleguen a pisar, jamás se suelen para en ellos y, si alguno se para, será un marranete, pero difícilmente un buen solitario navajero.

De todas formas, algunos cazadores estarán pensando que a veces ellos han hecho cebaderos en esos sitios y los marranos han entrado a ellos, algo que no voy a discutir, tan solo diré, que no todos los marranos ni en todos los sitios se comportan de la misma forma, ya que su comportamiento mayoritariamente se deberá siempre a los "castigados" que estén estos animales. Está claro que el comportamiento de un marrano que ya ha recibido ciertos "sustos" durante sus paseos nocturnos, nunca será igual al entrar a un atrayente que el de otro que no ha recibido aún ninguno.

También habrá quien piense, que en más claro que suele estar un cultivo de cereal o un rastrojo, nunca lo va a estar un cebadero y sin embargo los marranos entran a ellos sin reparo alguno, que la comida es la comida y estos bichos al necesitarla entran a ella donde esté. Pero de esto también debo decir algo, que un cultivo de cereal o un rastrojo nada tienen que ver con un cebadero artificial, ya que se trata de comederos naturales a los que los marranos entran sin recelo alguno. Pero es que por otro lado, hay una circunstancia muy especial que se da cuando los cultivos de cereal están ya con su grano. En esa época del año, precisamente es cuando también los marranos entran a los cebaderos artificiales dejando ciertos recelos de lado, ya que además de ser una época en que la comida escasea en el campo, las noches son muy cortas y los marranos tienen que buscarla sin tantos reparos por tener mucho menos tiempo para hacerlo. Aunque también les puedo poner otro ejemplo de cebaderos artificiales donde los marranos entran sin reparos por no verlos así y sí como comederos naturales. Me refiero a los pesebres donde en algunas fincas les ponen pienso al ganado. A esos pesebres donde antes decía que les ponen el pienso al ganado durante el verano, si hay marranos por la zona o alrededores, suelen entrar muy bien a primera hora de la noche en cuanto el ganado los abandona, así que si encima cuando el ganado se ha marchado de ellos le ponemos un poco de pienso, esos pesebres se pueden convertir en el mejor de los cebaderos, ya que los marranos no recelan al entrar a ellos por estarlos viendo y visitando desde que eran rayones y acompañaban a sus madres.

De todas formas hay algo que también me gustaría decir, y es que a mi nunca me ha llamado mucho la atención ponerme a esperar los marranos en cebaderos artificiales o rascaderos "aliñados" con ciertos "potingues". Siempre he pensado que hay (al menos para mí) otras formas y lugares más efectivas y efectivos para tirar los marranos más grandes, como puede ser cortándoles sus viajes nocturnos si antes hemos sido capaces de averiguarles bien sus querencias naturales.

ESPERAS A FINALES DE PRIMAVERA Y EN VERANO EN LOS CULTIVOS DE CEREAL

A finales de primavera y en la época estival, los cultivos de cereal pienso que son buenos sitios para hacer esperas. Pero hay algo que en estos lugares puede hacernos fracasar en nuestro intento de abatir un buen solitario navajero, ya que estos bichos grandes, en la mayoría de los casos, lo que hacen es quedarse merodeando por los alrededores o por el mismo borde del sembrado hasta que han entrado y llevan algún tiempo dentro de él alguna piara o primalones sueltos, ya que así es como tienen por norma comprobar si hay o no algún peligro acechándoles antes de entrar ellos. Y ya lo creo que es una buena estrategia por su parte, pues a veces los primalones o piaras te dan la vuelta por detrás, se cargan de aire, se espantan y, al final, lo que ellos estaban esperando, la voz de alarma o "cante" de nuestra presencia y la espantada por su parte.

Para mí, el mejor sitio para esperar los marranos grandes que entran a un cultivo de cereal, creo que son los vereones o lugares por lo que vienen y se acercan hasta él. Y lo digo por dos motivos diferentes, el primero, porque nos puede pasar lo que antes comentaba, que unos marranchones o piara les den el "cante" o "chivatazo" de nuestra presencia a los marranos grandes que vengan a entrar y nos joroben la espera y, en segundo, porque para los que hacen las esperas con un arma como la que yo utilizo para ellas, que no es otra que una paralela del calibre 16, puede ser desesperante si nos ponemos dentro del sembrado, ya que podemos estar viendo marranos toda la noche y por motivos de distancia, (que no ha de ser mucha si la espera se hace con escopeta) no poder tirarles.

Pero claro, para ponernos en esos lugares que antes comentaba, lo que hay que hacer es patear a primera hora de la mañana los alrededores del sembrado, en los que veremos los rastros de entrada de los marranos que lo hayan visitado la noche anterior y, entre todos ellos, los del "generalazo" que pretendemos tirar.

Y ya cuando hemos visto y analizado con detenimiento y bien esos rastros de entrada, lo único que nos faltará es averiguar con exactitud de dónde y por dónde viene a entrar ese marrano que pretendemos tirar, para poder cortarle el viaje esa misma noche y tirarle cuando aún se acerca al sembrado sin demasiado recelo y confiado y, sobre todo, para hacerlo a una distancia que nos permita apuntarle bien con la paralela y hacerle una buena "pupa" con ella para poderlo cobrar después sin ningún tipo de problemas.

 

ESPERAS EN LA ÉPOCA ESTIVAL EN CHARCAS O BAÑAS

Otros buenos sitios para hacer esperas en la época estival son los arroyos y riachuelos en los que quedan algunas charcas en este tiempo, donde los marranos además de acudir a beber, acuden también a bañarse o embarrarse en los bordes de ellas para intentar quitarse de encima todos esos parásitos que durante esta época del año tanto los joroban o martirizan. Aunque hay otro motivo por el que los marranos también acuden a esas charcas que no es el de beber agua o bañarse. En esas charcas cortadas de los arroyos y riachuelos los marranos encuentran una comida que les encanta: ranas, galápagos y otros bichejos que cuando hay poca agua en esos sitios se concentran en las pocas charcas que quedan en ellos.

En esas charcas hay veces que se disfruta de una espera a lo grande escuchando y viendo las escandaleras y chapoteos que algunos marranos forman persiguiendo a esos bichejos dentro de ellas. Escándalos que en el silencio que reina durante la noche en la sierra se oyen a distancia, sobre todo cuando persiguen y cogen un galápago, pues el ruido en ese caso suele ser doble, el que forman con sus chapoteos detrás de él y el que suelen formar cuando mastican su caparazón.

Aunque en realidad, en las bañas que pienso que mejor se puede tirar un marrano grande, un buen navajero, son en las que a base de patear la sierra podemos encontrar entre el monte de cualquier umbría o barranco. Bañas que los marranos suelen hacer en pequeños manantiales o "chortales" que encuentran en los lugares más recónditos del monte.

Si tenemos la suerte de encontrar una de estas bañas que además esté formada en tierra rojiza de tipo arcilloso, el éxito estará casi asegurado de antemano, ya que son las que mejor suelen tomar los marranos por saber que ese barro es muy compacto y capaz de dejar cuando se seca pagado y paralizado al más terrible y molesto de los parásitos.

 

ESPERAS EN OTOÑO Y PRINCIPIOS DE INVIERNO

Cuando acaba el verano y da paso al otoño hay una época muy bonita para las esperas. Me refiero exactamente al tiempo de la bellota, un tiempo en que los marranos se mueven sin parar durante toda la noche por los encinares serreños buscando ese preciado fruto para ellos.

En los encinares lo más importante a la hora de hacer una espera es averiguar que encinas son las que tienen las mejores bellotas para el paladar de los marranos. Algo que aunque les pueda parecer difícil de saber, no lo es tanto. Y no crean tampoco que para ello hay que probar las bellotas de todas las encinas que forman el encinar para saberlo, ni mucho menos. Eso es fácil de saber con tan solo patear el encinar a primera hora de la mañana hasta encontrar la encina o encinas que menos bellotas tienen bajo ella o ellas pero más cáscaras masticadas por los marranos.

Esa es la inequívoca señal de haber encontrado la encina o encinas preferidas por los marranos para comerse su fruto y el mejor lugar para hacer la espera con éxito. Aunque en este caso lo mejor es darle unos palos a la encina durante tres o cuatro mañanas antes de ponernos, para tirarle unas bellotas abajo, (no demasiadas) ya que eso les hará fijarse mejor en la encina y ser más seguros en ella la noche que nos pongamos a esperarlos. Eso si, lo que en este caso debemos hacer, es quitar de debajo de la encina todas las ramitas que hayamos tirado de ella con el palo al varear las bellotas, ya que así los marranos no encontraran nada raro, pues aunque parezca exagerado, a lo marranos grandes eso les pude hacer recelar a la hora de entrar y no hacerlo, ya que se suelen fijar hasta en la más mínima alteración del "escenario donde después queremos representar la obra".

 

ESPERAS EN INVIERNO Y PRINCIPIOS DE PRIMAVERA

En estas fechas del año tenemos otros lugares para hacer esperas que pueden darnos muy buenos resultados con los grandes marranos debido a sus caprichos y manías.

Normalmente los marranos viejos no suelen cruzar por cualquier (aunque puedan hacerlo) sitio los arroyos y las pequeñas alambradas de tres o cuatro alambres de espino que hay en algunas fincas para delimitarle al ganado su zona de pastos, como hacen las piaras y los marranchones o primaletes. Estos marranos grandes suelen cruzar esas alambradas y los arroyos por el mismo lugar durante cuatro o cinco días seguidos, para después cambiar el viaje y hacerlo por otro sitio, y así sucesivamente.

Como estos "generales de sierra" suelen dejar muy marcadas sus pisadas en este tiempo en que el terreno está blando, si recorremos un arroyo o alambrada de ese tipo a primera hora de la mañana, nos será fácil encontrar el lugar por donde la noche anterior ha pasado alguno. Y cuando hemos encontrado esos rastros, que en alambradas serán muy claros por las zancajadas que suelen dejar con sus patas traseras al dar el "atestón" para cruzarlas, lo que debemos hacer es volver a la mañana siguiente para ver si ha vuelto a pasar por el mismo sitio, ya que si ha sido así, lo mejor será hacerle la espera esa misma noche allí, pues lo más seguro es que lo tiremos.

Como habrán podido comprobar, hay muchos y muy diferentes lugares para hacer las esperas nocturnas al jabalí según la época del año en que nos encontremos, y que no hay que hacerlas siempre de forma obligada en cebaderos artificiales o en improvisados rascaderos también artificiales de esos que se impregnan con ciertos "potingues". Y, sobre todo, se habrán dado cuenta de que no porque un determinado método de caza sea bueno en una determinada época del año lo tiene que ser por fuerza durante todo él, que esto es una gran equivocación o torpeza por nuestra parte en la que nunca debemos caer.

Lo que yo creo que los cazadores debemos de hacer, es estudiar más el campo y las especies cazables, ya que de ello se pueden sacar infinidad de conclusiones que siempre nos serán muy útiles a la hora de cazar.

 

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