Francia, el Olimpo del Perro de Rastro

Pardal

 

Ante la magna dimensión que la caza con perros de rastro tiene en Francia, resulta difícil sintetizar a la hora de exponer, aunque sea mínimamente, la extraordinaria riqueza de razas de este país, por lo que aprovecharé la visita que realicé recientemente, junto con dos compañeros de foro, mis amigos Fermí y Garsen, a una excelente muestra de perro de rastro celebrada en el sur de Francia.

El evento se celebró a primeros de Junio en Saint Gèly du Fesc, pequeño pueblo cercano a Montpellier que fue convertido momentáneamente en una especie de La Meca del Perro de Rastro.

Para empezar, nos encontramos con parte de un équipage de Anglo-Français Tricolor de Grand Venerie, compuesto por 32 ejemplares, así como de 4 formidables caballos de caza, correspondientes al Maître de Venerie y a sus Piqueurs. El Anglo Français de Grand Venerie es un perro de aspecto tremendo, con algo más de 70 centímetros a la cruz, largo de miembros, con unos aplomos rectos, musculados y potentísimos, los cuales le permiten, amén de seguir el ritmo de los caballos, perseguir incansablemente al ciervo y al jabalí, llegando a desfondar a la pieza de caza, alcanzándola por agotamiento, y darle muerte de forma segura y fulminante.

El grado de obediencia y control sobre este équipage fue demostrado in situ, manteniéndose "la meute" (jauría) apiñada como si de un solo perro se tratara, siempre por detrás del caballo del Maître de Venerie y flanqueada por los caballos de los Piqueurs y cómo no…de sus látigos, obediencia debida hasta el inicio de la caza, dado el terreno que hay que cubrir desde la partida hasta los lugares de caza y la existencia de ganados domésticos en el trayecto.

La presentación de los miembros de este équipage, perros de trabajo por excelencia, impresionante. Todos ellos marcados en el costillar con la divisa del équipage y la mayoría presentando las cicatrices propias del oficio, podían perfectamente participar en concursos de morfología sin desmerecer en absoluto, destacando sin duda la perfecta homogeneidad del lote.

Proseguimos el recorrido a continuación por los tres representantes suizos: Sabueso de Berna, Sabueso de Lucerna y Sabueso Suizo. La vieja polémica relativa a la nacionalidad del cuarto representante suizo, el Bruno de Jura, entiendo que ha perdido su interés y actualidad, por cuanto como se dirá, Francia ha absorbido de forma absoluta la titularidad de dicha raza. Estas razas, a diferencia de las francesas, se distinguen por un detalle importante: en su creación no ha intervenido sangre inglesa. Básicamente destinadas a caza menor, especialmente liebre, estaban representadas por una jauría por cada raza. El Bernois es un sabueso ligero, de un manto de un característico color azul pizarra, muy moteado y muy parecido al color del Bleu, de menos alzada incluso que el Petit Bleu y con menos caja torácica. El Lucernois es, asimismo, un sabueso ligero con un manto en colores blanco y negro, pero distribuido en manchas irregulares pero nítidas, sin el moteado clásico. Ambas razas presentan grandes orejas, de inserción baja y que sobrepasan en longitud holgadamente la altura de la trufa, descendiendo en el clásico tirabuzón. Finalmente, se presentaba una jauría de seis sabuesos suizos, el más pequeño de la representación helvética. Este es un sabueso pequeño, tamaño beagle aproximadamente, de color blanc et orange, muy bien proporcionado, de gran voz en función de su tamaño y grandes orejas colgantes del mismo tipo que sus compatriotas. Su piel es muy fina, por lo que quizá no sea lo más apropiado para la dureza del monte mediterráneo, pero como siempre, no es correcto generalizar y habría que trabajar con alguno de ellos para descartar a la raza de antemano. Personalmente, me gustaron mucho por su armónica construcción y, según nos contaron, una excelente rapidez de acoso de la que se dice supera incluso la velocidad del beagle y llevada con buena potencia de voz. Finalmente, remarcar que siendo Suiza el país de las prohibiciones en cuanto a lo cinegético, las mejores líneas de sabuesos suizos hay que buscarlas, cómo no, en Francia.

A continuación, se presentaban los Griffones Vendeanos, en tres de sus tamaños: Grand Griffon, Briquet Griffon y Petit Basset Griffon. No había representación del cuarto miembro de la familia, el Grand Basset Griffon Vendéen. El origen de esta raza es antiquísimo. Partiendo del extinto Grand Vendéen (proveniente de los Greffiers, Chiens Blancs du Roy y Fauve de Bretagne) se le añadió sangre de Chien Gris de Saint Louis y del extinto Griffon de Bresse, padre este último de todos los griffones. Los Grand Griffon presentes en la muestra, habían sido víctimas de un sacrilegio y habían sido afeitados completamente, excepto la cabeza, sin duda con la buena intención de aliviarles los calores del verano, actuación que, en mi opinión, está totalmente desaconsejada. Los griffones disponen de un subpelo que les protege admirablemente, tanto del calor, como del frío, y estos afeitados al "cero" no hacen sino contribuir a que el sol perjudique seriamente la piel. Dado este afeitado no presentaban un aspecto demasiado brillante. En cambio, la jauría de Briquetts Vendéens era preciosa, bien presentada y muy homogénea, así como la nutrida representación de jaurías de Petit Basset Griffon, raza que, juntamente con el Basset Fauve de Bretagne, es la más utilizada en Francia para la caza del conejo.

Se presentaron también dos jaurías de Porcelana, raza proveniente de los míticos Perros del Franco Condado, descendientes directos de los Chiens Blancs du Roy cruzados con Saint Hubert. Personalmente no me gustaron, por la falta de homogeneidad y un acusado y, en mi opinión, excesivo dimorfismo sexual: machos tremendos y hembras para mi gusto excesivamente ligeras.

Los Brunos de Jura también estuvieron presentes, representados por tres jaurías, una de ellas integrada por Brunos que pretendían recrear el quasi extinto tipo Saint Hubert. Esta última, en mi opinión y para mi gusto, excesivamente "tocada en Saint Hubert", cráneos masivos, papadas exageradas y un aspecto pesado y lento en sus ejemplares. Mucho más acordes con lo que en mi opinión debe ser esta raza, eran las otras dos jaurías, con perros mucho más ligeros, con cabezas y hocicos afilados y de aspecto ágil y resistente, en definitiva, el auténtico tipo Bruno en su más depurado concepto de "chien courant".

También se presentó una pequeña jauría de Saint Hubert, pretencioso título para lo que actualmente no es más que el Bloodhound. El antiguo Saint Hubert es al perro de rastro, como el caballo árabe a los caballos. Ha intervenido en la creación y mejora de casi todas las demás razas de perros de rastro. Cuestión distinta es que el antiguo Saint Hubert se haya "momificado", reconvirtiéndose al Blood y presentando unos ejemplares con un físico nada adecuado para las exigencias atléticas que la caza requiere, macizos y pesados en exceso.

A continuación, entramos en lo que los franceses denominan, los perros del Midi, o lo que viene a ser lo mismo, perros del sur del país, zona más seca donde hay que ir a buscar a las primeras espadas mundiales en cuanto a finura de olfato: la familia de los Bleu, la familia de Saintongeois y el Ariègeois.

En cuanto a los Azules de Gascuña, descendiente directo del Saint Hubert con cruces de chiens courants del sudoeste francés, la presencia en la muestra era bastante numerosa, teniendo en cuenta que se presentaban varias jaurías de Grand Bleu y otras tantas de Petit Bleu y Basset Bleu, todas ellas mostrando ejemplares de gran belleza y mucha homogeneidad, tanto en talla, como en todo el aspecto morfológico. Entre las jaurías de Petit Bleu, se hallaba presente la última ganadora de la Copa de Italia sobre jabalí, destacando esta jauría por estar en el límite de altura del standard del Petit Bleu. Merece especial atención la gran ligereza y agilidad que presentaban los Bassets Bleu, huyendo de lo que a veces se ve por estos mundos, que de Bleu sólo tienen el color, y en cambio, presentan unos corpachones más próximos al actual Basset Hound, experimento americano al que se les olvidó dotar de extremidades suficientes para mover airosamente tantos kilos. Antes de que los yankies de Hollywood metieran sus zarpas, el Basset Hound era otra cosa. Descendiente del antiguo Basset d'Artois, el Hound fue un producto de la sabia incorporación de sangre Saint Hubert, hasta que en busca de las actuales e inútiles moles, a los americanos se les fue la mano tocando y retocando con Bloodhound, que no es sino la recreación británica del remoto Saint Hubert.

En cuanto a los Saintongeois, se presentaron dos jaurías de Grand Gascon y otras dos de Petit Gascon. Esta raza, mucho más moderna (siglo XIX), es el resultado de sabios cruces efectuados con el ya extinto Perro de Saintonge y el Azul. El responsable de esta maravilla de creación fue el Compte J. De Carayon-Latour, quien a mediados del siglo XIX y en su castillo de Virelade, cruzó los últimos Perros de Saintonge (descendientes directos de una de las cuatro razas reales, el Saint Hubert Blanc) con los Bleus del Barón de Ruble. El Grand Gascon es un perro impresionante, con una alzada que alcanza los 72 centímetros a la cruz, con un aspecto de una potencia infinita, dotado al igual que sus compañeros del Midi, de un olfato capaz de desenredar los rastros más fríos que se le ofrezcan. Aunque la raza resiste, diría que no corren buenos tiempos para el Grand Gascón, el cual está siendo actualmente sustituído por otras razas en la caza mayor.

El Petit Gascon es el resultado del cruce de una selección de los ejemplares más pequeños de Grand Gascon, obteniendo un tamaño más reducido y mucho más ligero, conservando el extraordinario olfato característico de la raza, siendo dedicado habitualmente a la caza de la liebre. Finalmente, tres jaurías de Ariégois impecablemente presentadas, integradas por ejemplares de imposible distinción entre ellos. Esta raza no fue reconocida hasta el año 1.912 y mientras unas teorías le atribuyen su origen al Chien d'Artois, mejorado, como casi siempre, con sangre de Bleu, otra teoría se pronuncia por la presencia de sangre gascona en sus venas. En definitiva, sea cual sea la verdad de su origen, resulta claro que estamos ante un producto autóctono del Midi. Si hubiera que nombrar una raza para la caza de la liebre con perros de rastro, creo que sin duda sería el Ariégois quien ocuparía este primer lugar del podium. Si me llamó la atención la ligereza de los miembros de estas jaurías, y su talla, sin duda en el límite bajo de su standard (entre 52 y 58 cm), siendo incluso de una construcción bastante más ligera que el Petit Gascon. Como el resto de Chiens du Midi, olfato sobresaliente y resistencia física y potencia de voz a toda prueba.

A continuación, se presentaron las dos razas numéricamente más representadas en la muestra: los Grifones del Nièvre y los Griffones Azules de Gascuña.

Por lo que respecta a los Niverneses, decir que son los más directos descendientes de los extintos y míticos Perros Grises de San Luís, una de las denominadas "Cuatro Razas Reales" (Chien Gris de Saint Louis, Saint Hubert, Saint Hubert Blanc y Leonado de Bretaña) materia prima a partir de la cual el savoir faire de nuestros vecinos ha convertido a Francia en el Olimpo del perro de rastro.

Ocho jaurías de Griffon Nivernés de una uniformidad absoluta fueron presentadas, con perros de un aspecto arrollador, potente y agresivo, con tallas importantes y cuerpos atléticos. Desde luego, si el carácter acompañaba al físico, fácil es imaginar la brevedad de los agarres y el fulgurante tránsito de la vida a la muerte del que deben gozar las piezas de caza mayor perseguidas hasta la extenuación.

Posteriormente, seis jaurías de Griffon Azul hicieron su aparición. En esta raza vale la pena detenerse un poco más, puesto que por lo visto y comentado con cazadores franceses, el Griffon Azul está llamado al éxito. Esta raza, la cual hace tan sólo veinte años tenía la consideración de experimental, ha conquistado al cazador francés de mayor, incrementándose de forma notoria el número de jaurías.

Decir que el Griffon Azul es el resultado de inteligentes cruces entre tres razas contrastadas: el Bleu, el Griffon Nivernés y el Griffon Vendeano. Al parecer, es opinión difundida en Francia que, en general, los griffones destacan en facetas como un gran carácter y una valentía y agresividad probada, adoleciendo si acaso de limitaciones en el aspecto olfativo, limitaciones que obviamente se ponen de manifiesto cuando la jauría debe trabajar los rastros fríos. Por otra parte y como se ha citado anteriormente, hablando de potencia olfativa, los cazadores y criadores franceses tienen clara una cuestión: les Chiens du Midi y entre ellos, como raza mejoradora de las demás, el Bleu, raza que por otra parte, no destaca especialmente por su valentía y agresividad cuando llegan a pieza.

Ante dicha circunstancia, mediante la introducción de sangre de Bleu, se trató de obtener una raza que aunara las virtudes de las demás y evitara los defectos de todas ellas, aunando por una parte la potencia olfativa y, por otra, la agresividad y valentía, surgiendo el Griffon Azul de Gascuña como resultado, raza que, como apunto, goza de gran predicamento en Francia y cuyo porvenir entiendo que está más que asegurado.

Entramos a continuación en la familia de la Bretaña: el Basset Fauve de Bretagne y el Griffon Fauve de Bretagne. En cuanto a los primeros, estaba presente una buena representación de la raza, al menos cuatro jaurías. Esta raza es muy apreciada en Francia y se la destina habitualmente a la caza menor, destacando fundamentalmente en la caza del conejo. Tremendamente rápido en la persecución y de una resistencia física proverbial, no hay zarzal que se le resista, por duro y grande que sea, destacando asimismo en el acoso de la pieza perseguida, en el que llega a ser violento.

En cuanto al Griffon Fauve, su presencia fue testimonial, contando sólo con la presencia de una sola jauría, debido a que en la misma fecha se celebraba la monográfica de esta raza en otra población, en la que nos comentaron se daban cita más de quinientos ejemplares, lo que da idea del extraordinario aprecio que esta raza merece para el cazador de mayor francés. De este griffon, una de las razas más antiguas que existen (la primera reseña bibliográfica de la raza lo situa sobre el año 1.350) comentar que posiblemente sea el perro de rastro más veloz que existe y absolutamente desconocedor de lo que es el miedo, caracterizándose en los agarres por una valentía y coraje que muchas veces roza la temeridad. En el siglo XIX fue utilizado básicamente para la caza del lobo en Bretaña, siendo las jaurías de griffones de fauve, las famosas "meutes de chiens jaunes", capaces de tomar por la fuerza al más resistente de los cánidos, el lobo, con persecuciones en Grand Venerie que llegaban a durar dos y tres días, deteniendo la caza al caer la noche y retomando el rastro a la mañana siguiente. Perro rústico de una alzada que oscila entre los 48 y los 56 centímetros a la cruz y una potencia y resistencia fuera de lo común.

Para acabar con las razas francesas presentadas, un pequeño apunte para el Anglo Français de Petite Venerie, el Basset Artesiano Normando y, finalmente, para una reedición de una reliquia del pasado: el Chien d'Artois.

El Anglo Français de Petite Venerie no es más que el "utilitario" de su hermano mayor, el de Grand Venerie. Aquí puede hablarse de un auténtico cocktail de razas, tanto francesas como inglesas, que han intervenido en mayor o menor medida en su creación, razas que son en primer lugar, los actuales restos del mítico Poitevin (Perro del Alto Poitou, creado por el Marqués F. De Layrie a finales del siglo XVII mediante el cruce de descendientes de los célebres Chiens Blancs du Roy, especialistas en la caza del lobo), el Harrier, el Porcelana y el Beagle Harrier.

Con una alzada máxima de 56 centímetros, puede hablarse de una raza moderna, cuyo standard no fue fijado hasta la segunda mitad del siglo XX. Puede presentarse en tres capas distintas: tricolor, blanc et noir y blanc et orange y su destino, como su nombre indica, es la caza a pie sobre piezas de menor, no descartándose tampoco para alguna incursión en caza mayor, dada su gran resistencia física y una velocidad de acoso envidiable.

Por lo que respecta al Basset Artesiano Normando, estaba representado en la muestra por dos jaurías, en las que destacaba un cuidado aspecto morfológico de sus miembros, todos ellos de una presencia impecable. El origen de esta raza hay que buscarlo en un antiguo y pesado basset normando, el Basset de Lane. Sobre esta base se incorporó sangre de Basset d'Artois y de Basset Hound Británico, lo cual contribuyó decididamente a aligerar notablemente a su predecesor normando, dando lugar a uno de los bassets, en mi opinión, más ágiles y mejor construidos. Con una talla máxima que alcanza los 36 centímetros, destaca lógicamente en su aplicación a caza menor, caracterizándose por una baja velocidad de acoso, aunque de una seguridad absoluta. En su contra, citar alguna fragilidad de discos vertebrales, dolencia por otra parte más frecuente en las razas de largo tronco.

Finalmente, un breve comentario para una raza que ha intervenido a lo largo de la historia en la creación de bastantes de las razas modernas: el Chien d'Artois, actualmente extinto, pero en relación al cual a partir de 1.970 se inició su reconstrucción. La antigua raza tuvo su esplendor durante los reinados de Enrique IV y Luis XIII y, en pleno siglo XIX, ya fue elogiado por el gran maestro Le Couteulx de Canteleu. En la muestra se presentaron dos ejemplares de esta nueva reedición. Se trata de un perro rústico, de pelo fino, con capa tricolor en la que predomina el blanco, dotado de una voz maravillosa y que se caracteriza por una gran finura de olfato y una velocidad de acoso media, pero sostenida. Veremos como transcurre el devenir de su reconstrucción.

También estuvieron representadas en la muestra dos razas inglesas, el beagle y el beagle harrier, razas que a pesar de su origen, gozan de buen predicamento en Francia, país donde nuevamente hay que ir a buscar las mejores líneas de trabajo.

En resumen, no cabe sino constatar que, en mi modesta opinión, Francia es sin duda el ejemplo a seguir en relación a la afición, el trabajo, los estrictos criterios de selección, la constancia y la desatada pasión por el perro de rastro. Los criterios de selección seguidos lo han sido siempre desde la óptica de las líneas de trabajo, no descuidando la belleza sin lugar a dudas, pero siempre bajo un axioma sagrado: "Perros de caza que cacen".

A la vuelta, tan sólo cruzar la frontera, me vino a la mente nuestra única raza de perro de rastro, el sabueso español. Tras lo visto en Saint Gèly du Fesc, no pude evitar una mueca de tristeza. Cuánto trabajo hay por hacer… años luz nos separan.

 

Pardal

 

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Asombro tras asombro
alberto.planas
20/12/2010 23:09:26
¡Que barbaridad" Esto si que es dominio de la cosa del perro, que barbaridad, sin no hay raza francesa que no te conozcas al dedillo, es impresionante, que sabiduría, que conocimiento del tema, que dominio del rastro, puro puro puro bien hacer. ¿Tu tienes perros?

 

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