Los malditos cupos

Bécassier

 

El cupo o PMA (Prélèvement Maximal Autorisé), como dicen los franceses, es la cuestión que más diferencias despierta entre los cazadores de menor de este país. Tema complicado de por sí, difícil de aceptar por muchos, mal entendido por otros, inútil en muchos casos y muy útil en otras ocasiones.

I.- QUE ES EL CUPO

Actualmente y hablando exclusivamente de este país, el cupo de capturas es puramente una medida de cara a la galería salvo honrosas excepciones. Concretando: la mayoría de cupos de capturas son medidas promovidas por la administración o las federaciones para que el profano en materia de caza pueda pensar: “que buenos son los cazadores: cazan solo X piezas y luego paran, perdonando a las demás”.

En otros casos, el cupo de capturas es una medida voluntariosa pero ineficaz. Pongamos por ejemplo el cupo de capturas de perdiz roja. En mi opinión, solo deberían tener cupo, y bien controlado, las zonas con perdiz roja autóctona. En las zonas con perdiz de siembra, el cupo es solo una forma de repartir las capturas entre el máximo número de cazadores posibles. Me explico: en una de los cotos donde cazo apenas hay perdiz salvaje, es casi toda de suelta y, encima, se suelta pocos días antes de la apertura. Esa perdiz, teniendo en cuenta “su bravura”, con los depredadores y el número de escopetas que soporta el coto durará apenas un par de semanas, sin embargo tenemos un cupo de dos perdices por cazador y día más que aceptado por los socios desde hace años (no entraré en si es respetado). ¿De que sirve ese cupo? ¿Alguien cree que con esta medida se va a salvar una sola perdiz? Negativo. La medida solo puede servir para repartir las capturas entre un mayor número de escopetas. Resultado final sin cupo: todas las perdices muertas. Resultado final con cupo: todas las perdices muertas pero repartidas en más zurrones. ¿Hay que respetar ese cupo? Desde hace unos años lo respeto, aún siendo inútil, por gentileza con el resto de socios. Antes, hacía unos cuantos viajes al coche durante la mañana.

En tercer lugar: la relación cupo-días de caza. Pongamos por ejemplo la becada en Navarra. Este será el segundo año que tienen un cupo diario de capturas de 3 becadas cazador/dia, pero a la vez se puede cazar cada día desde el 12 de Octubre hasta el 25 de Enero. Un cazador navarro puede cazar legalmente 318 becadas en una temporada. ¿Esta cantidad de capturas reduce la presión de caza, que es la finalidad por la que se impone un cupo? Vayamos a Asturias: un cazador astur tiene un cupo también de tres becadas por cazador y día, con la salvedad de que su temporada se reduce a jueves, domingos y festivos desde el 19 de octubre al 31 de enero. Por lo tanto, día más día menos, un cazador asturiano puede cazar legalmente 102 becadas. Pero lo que es peor, Cataluña, por ejemplo, no tiene cupo de capturas, por lo cual un cazador catalán con suerte puede cazar legalmente toda la población europea de becadas en una temporada. ¿La becada astur, navarra o catalana, es la misma? Oui monsieurs, c´est la mêmme. Entonces, en un área de invernada tan relativamente pequeño como es el norte peninsular, ¿por qué estas diferencias?

 

II.-¿QUÉ DEBERÍA SER EL CUPO?

El cupo debería ser, indiscutiblemente, una medida para reducir la presión REAL de caza sobre la especie a la que se le impone. Como hemos visto en los ejemplos anteriores (aunque fueran sobre becada, son de aplicación para todas las especies migratorias) un mismo cupo en distintas comunidades varía ostensiblemente el número de capturas legal en función de las jornadas de caza de que disponga cada comunidad. Por lo tanto, para equiparar el cupo entre las distintas CCAA, y para que este tuviera un efecto de preservación y de reducción eficaz sobre las especies debería ir acompañado inexcusablemente de un cupo de capturas anual y de otras medidas complementarias.

a) Intersección cupo/escopetas soportadas por un área de caza. Hemos conseguido que un cazador tenga, pongamos por ejemplo, un cupo de tres piezas por día de caza y treinta por temporada (estos números variarían en función de la especie.) Parece que hemos logrado rebajar la presión de caza sobre la zona. Falso. Si el área de caza soporta un elevado número de escopetas, el resultado final de capturas será invariablemente el mismo que si no tomamos ninguna medida. Las que deje el primero en pasar las cazará el segundo, y así sucesivamente hasta quedar la zona con la misma densidad de becadas, por ejemplo, que los Monegros. ¿Qué posible solución tiene esta intersección? Evidentemente, la más fácil sería eliminar escopetas del área de caza, pero como no es nuestra intención impedir a nadie salir a cazar becadas, una solución que se me ocurre es la implantación, en cada área de caza, de una zona de reserva donde no se pueda cazar esta especie. Así, al menos, lograríamos que los individuos que se refugiaran en esta zona no fueran cazados.

b) Intersección cupo/no especialistas. El cupo servirá para rebajar la presión de caza que someten los especialistas a la especie. Pero ¿qué pasa con el cazador generalista que caza algún pájaro puntualmente? Volvamos a las becadas: un estudio hecho en Francia por el profesor Charles Fadat demuestra que la cantidad de becadas cazadas por los generalistas, que jamás llegan a alcanzar el cupo, es superior al de becadas cazadas por especialistas por la simple regla de tres de que el cazador generalista es mucho más abundante que el especialista. ¿Qué solución podemos tomar en este caso? Pues, aunque sea muy complejo e impopular, la solución pasa por la especialización del cazador. El cazador que sale de su casa con la escopeta al hombro y no sabe a que va al monte (ahora tiro un zorzal, ahora una paloma, ahora me bota una liebre...) debe tender a desaparecer a favor de ese cazador que sale concienciado a cazar una especie, conoce su presa, sabe su comportamiento, sus densidades, y está preparado tanto en complementos como en conocimientos para darle caza. Ejemplo claro es la caza mayor: el que sale a recechar un sarrio, solo lleva en la cabeza recechar un sarrio, y por ello ha pagado. Las demás especies que le cruzan en su camino serán indultadas, no solo por que la ley así lo imponga, sino porque la ética de ese cazador así se lo demanda. En la caza menor no tendría porque ser de otra forma.

 

III.- ¿SOBRE QUE DATOS SE DEBE IMPONER EL CUPO?

a) Especies migratorias

En la mayoría de casos el cupo de capturas sobre una especie se decide a boleo o, como máximo, partiendo de unos datos de dudosa fiabilidad. Vamos a seguir con las becadas, aunque ya he dicho que es de aplicación para todas las migratorias. Pongamos por ejemplo que una temporada ha sido excepcional. La temporada siguiente, nadie querrá saber nada de limitaciones, todo va viento en popa y la especie está en expansión. Pero quizá esa misma excelente temporada, en otros corredores migratorios (Italia, Grecia, Turquía, etc..) no han visto una becada. Todos sabemos que las condiciones climatológicas en la época de migración influyen muchísimo a la hora de elegir la zona de invernada por parte de las migratorias. Quizá la temporada que suponemos excepcional sea fruto de que la mayoría de las becadas han emigrado a la península, pero la población global de estas no se corresponda, en abundancia, a lo que suponemos. Otro ejemplo al revés, para que no me acusen de reduccionista: el ganso común (anser anser) está en franca expansión en toda Europa, llegándose a considerar plaga en algunos países norteños. Pues en Cataluña es especie protegida y no se puede cazar por el simple hecho de que la población invernante es prácticamente testimonial. Si una especie está en expansión global, ¿porque no se puede cazar en un área de invernada que, por las condiciones biotópicas de dicha área, favorezca menos su presencia?

Llegamos a la conclusión, por lo tanto, que el cupo para una especie migratoria debería imponerse a partir de los conteos realizados en toda su área de cría. Sólo sabiendo el total aproximado de individuos de una especie podremos saber los que podemos cazar para no mermar la capacidad de regeneración de dicha especie. El profesor Yves Ferrand, presidente de la ONCFS (Office National de la Chasse et de la Faune Sauvage) francesa, se desplaza cada mes de septiembre a Rusia para hacer un conteo estimativo, junto a biólogos locales, de las becadas que soporta un área de distribución antes del periodo migratorio. Esa sería la fórmula correcta a seguir para decidir el número de individuos a cazar. En función de la densidad de cada temporada, marcar unos cupos dinámicos que se pudieran reducir o ampliar en caso de merma o expansión de la especie. Y estos cupos deberían ser iguales para toda el área de distribución de dicha especie.

b) Especies sedentarias

En el caso de las especies sedentarias el número de capturas a permitir durante la temporada se simplifica mucho. El responsable del área de caza o la guardería deben saber, mediante conteos antes de empezar la temporada, el número de efectivos que dispone cada especie y en función de estos, decidir la cantidad de capturas para, como he dicho anteriormente, no mermar la capacidad de regeneración de la especie. El número de capturas, al ser una especie sedentaria, se podrá realizar de la manera que más convenga, sea con cupo diario, anual, en solo unos pocos días de caza... ya que estaremos incidiendo sobre una población más o menos fija y el resultado final no variará. Estamos hablando, evidentemente, de un área de caza donde la población de especies es autóctona, autoregenerable y así se quiera mantener. En las zonas donde se realicen reintroducciones o sueltas de animales procedentes de granja, los cupos dejarán de tener importancia alguna que no sea el de amortizar el dinero invertido en el máximo de escopetas posibles.

 

IV.-MEDIDAS DE CONTROL DE LOS CUPOS

¿Cómo controlar el cumplimiento del límite de capturas? Difícil y caro si la mayoría de cazadores no creen en la medida ni haciéndosela pasar con jarabe de fresno.

El principal método es la concienciación. Cuando los cazadores de este país nos concienciemos de que una especie necesita unos mínimos supervivientes anuales para seguir regenerándose, y que no puede cazarse todo lo que se nos ponga a tiro, no harán falta más medidas ni sanciones. Mientras tanto, las medidas de control menos ineficaces podrían ser:

  • Aumento de guardería: creo recordar que hace unos tres años que cazando no me encuentro ni a forestales ni al guarda del coto. Y ando bastante. Si el cazador se da cuenta de que nadie lo controla y no es capaz de autocontrolarse, cazará tantos individuos como le venga en gana, hayan o no hayan cupos.
  • Precintos: al igual que en algunas modalidades de caza mayor, la obligación de precintar la especie capturada ayudará al cumplimiento del cupo de capturas. Este precinto deberá quedar fijo y no se podrá quitar una vez puesto si no es mutilando la pieza. Pieza sin precinto significará sanción en caso de ser sorprendido.
  • Carné de Capturas: cedido por la administración, servirá para anotar las piezas capturadas y su fecha, con la obligatoriedad de devolverlo relleno una vez terminada la temporada. Si no se devuelve, se denegará la licencia para la próxima campaña. El carné de capturas, siempre que sea con datos reales, será de gran utilidad para saber el número de individuos capturados durante una temporada y tomar datos para optimizar las capturas a permitir en los años posteriores.

 

CONCLUSIÓN

El mejor cupo que existe es el que nos dicta nuestra conciencia. Una medida restrictiva como es un máximo de capturas autorizadas nunca será bienvenido ni respetado mientras los cazadores no tengamos conciencia de que debemos procurar que una especie pueda regenerarse ella misma para tener unas densidades óptimas y, por lo tanto, la podamos seguir cazando. Todo lo demás, imposición de cupos, áreas de reserva, días de caza permitidos, precintos, etc... serán medidas que, juntas, impedirán que algunos individuos de cada especie se libren de ser cazados, pero no son medidas óptimas, son las medidas menos malas y, como hemos visto, individualmente no sirven de nada.

Bécassier

 

Comentarios (2)

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caza en mano
lloufe
25/11/2005 22:39:40
Estoy de acuerdo, pero nada de esto servirá mientras no se legisle el número máximo de escopetas que pueden cazar en mano, pues aunque haya estipulado un cupo¿de qué sirve si a la salida de un bando recibe por ejemplo 10 disparos de media(4 escopetas)? El resultado es que ese bando, el que tanto tiempo y esfuerzo ha costado formar, desaparece en un plis plas. Lo he visto varias veces y lo cierto es que duele ver cosas como esta. Ya se que es una práctica muy ancestral pero los tiempos que corren no eran los de antaño y se debería limitar esta práctica a 2 escopetas como máximo(los perros también los limitaría a 2 por escopeta).Por otra parte se debería restringir a 2 disparos las escopetas semiautomáticas. Para colmo las poquísimas perdices que sobreviven son rematadas por el reclamo, al que habría que limitar exclusivamente a cotos comerciales o cotos con densidades altas contrastadas de perdiz(la perdiz que se refugia en la zona de reserva es fusilada por los puestos, que se colocan a pocos metros de distancia de estas zonas).
Por cierto cazo solo porque así me lo dicta mi conciencia, aunque por ello posiblemente caze menos piezas al año.
LOS MALDITOS CUPOS
arceero
22/03/2007 13:02:19
Becassier.

He entrado a formar parte de vuestro club ahora mismo, así que recibe un cordial saludo tú y todos los demás componentes.

Estoy muy de acuerdo con todo tu artículo sobre los cupos, pero quisiera hacer alguna observación.
Solo me voy a referir a la Becada. Como muy bien has dicho las soluciones pasarían por un mayor control de los Cupos por la Guardería y un gran control mediante el Carné de capturas anuales, o como lo queramos llamar, pero eso si, un control férreo y con unos castigos ejemplares, para quien cojan sacando los pies del cesto.
Como también dices, no ves mas solución que la conciencia de cada cual, yo comparto esa idea y llamo a la buena fe y ética de los Sorderos: Deberíamos todos, cazar con la escopeta colgada y en bandolera ( es decir cruzada para que sea mas difícil de descolgar) por supuesto con el seguro puesto, y solo descolgarla, a la demanda de nuestro perro y postura del mismo, ¿DE QUE NOS SACA MATAR DOS SORDAS MAS DE ESAS QUE NO NOS HA PUESTO NI TRABAJADO EL PERRO? Pero ya he dicho, esto es pura ETICA, yo cazo así hace mucho tiempo y cuando alguno pruebe, vera la satisfacción que se siente y la seguridad que nos da el llevar las dos manos libres para andar por esos andurriales por los que a veces nos tenemos que meter.
Un fuerte abrazo para todos.

 

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