La Caza de ayer y de hoy

Rayón

 

Antes de nada quiero dejar muy claro que nunca he sido de los del tópico de que todos los tiempos pasados fueron mejores, ni mucho menos, pues tengo muy claro que hubo y hay de todo, que algunas cosas fueron mejores pero que otras fueron peores de lo que lo son ahora. Pero claro, al ser un cazador tradicional y de vieja escuela y haber vivido la caza de antaño y la actual, no tengo más remedio que decir lo que realmente pienso, que la caza de antaño era mejor y, sobre todo, mucho más tranquila y menos artificial que la de ahora.

De todas formas también habrá muchos cazadores que piensen lo contrario, pero yo sigo diciendo que la caza de antaño fue mejor basándome en que por entonces además de ser mucho más barato cazar, había mucha mas caza menor salvaje que ahora, que en realidad es a la única que yo creo que podemos llamar caza, pues a los animales de granja yo jamás les llamaré piezas de caza por muchos que vea esparcidos por el campo.

Por otro lado, pienso que la excesiva comercialización que ha sufrido la caza en los últimos tiempos ha acabado haciendo que haya tantos "cazadores" como cazadores, pues esa brutal comercialización y esos dinerales que a veces se llegan a pagar por cazar han acabado con la ética cacera de muchos cazadores, pues muchos de los que ahora cazan a base de fuertes golpes de talonario han empezado a preferir lo mucho a la bello, ya que lo único que persiguen para amortizar lo pagado son las grandes perchas aunque para conseguirlas tengan que matar "gallinas ponedoras" o animales de los que el tiro les hace vomitar el pienso compuesto comido el día anterior en la granja de la que llegaron.

También antaño había algo muy bonito en la caza que se ha perdido o se va perdiendo debido al cambio de mentalidad de muchos cazadores, bien porque tengan menos tiempo o porque el progreso los ha llenado de comodidad. Ahora muchos cazadores quieren llegar rápido al cazadero, pegar muchos tiros, abatir muchas piezas y salir rápidamente corriendo en su "toterreno" hacia casa. El cazador de antaño yo creo que vivía la caza de un modo muy diferente, con más intensidad que el de ahora, pues era capaz de prolongar una jornada de caza y vivirla durante tres días. El anterior al que cazaba la vivía preparando con los compañeros de cuadrilla la jornada de caza, hablando del cazadero, de cómo lo iban a cazar y especulando sobre lo que en él iban a encontrar. O sea, que la noche anterior ya vivían la caza del día siguiente, algo que para muchos resultaba tan emocionante como la misma jornada de caza. Y luego estaba el siguiente al de la jornada de caza, en el que muchas cuadrillas se juntaban a comentar y revivir los lances del día anterior mientras degustaban algunas piezas de las cazadas regadas con algún vinillo que otro.

Antaño yo pienso que la caza se vivía así, sin prisas y de una forma que al cazador le permitía saborearla más y prolongar el disfrute de ella durante más tiempo.

Otra cosa que creo, es que el cazador además de vivir la caza de otra forma también la sentía de manera diferente, posiblemente porque había caza salvaje en abundancia. Yo estoy seguro que si a un cazador de los de antaño le hubiesen propuesto participar en una tirada de perdices de granja, incluso se hubiese molestado, es más, seguro que contestaría diciendo que para matar animales de granja ya estaban los matarifes y carniceros de los mataderos, que él solo cazaba, es decir, que solo mataba a tiros animales salvajes, no "domésticos".

Sin embargo, ahora la caza al parecer camina por las sendas de lo artificial, tanto pienso que es así, que estoy seguro que dentro de muy poco tiempo muchos cazadores de los que no han vivido la caza de verdad, la auténtica, la de animales libres y salvajes, acabarán preparando su jornada de caza llamando a un señor por teléfono y diciéndole que les prepare cien perdices para el día siguiente que van a matarlas con unos amigos, o llamando a otro señor al que le dirán que les prepare a primera hora del domingo los venados 3XP y 5XR de su catálogo para ir a matarlos con un amigo.

Muchos pensarán igual que yo y otros lo contrario, pero sigo diciendo que es una verdadera pena, pues muchos cazadores por desgracia ya están tomando esos caminos, los de la "caza" fácil, los de la de bote o desnaturalizada. Es más, ya hay algunos que se "comen" los catálogos de artículos de y para caza esperando encontrar en alguno de ellos una escopeta que tire plomadas capaces de seguir por si solas el vuelo de las perdices aunque sean acrobáticos hasta acabar con ellas, o algún rifle que tire balas teledirigidas que sigan las carreras de las reses entre las jaras hasta darles muerte, pues cada vez buscan más en las nuevas tecnologías aparatos que maten más y mejor con el mínimo esfuerzo para ellos. Pero no piensen que esto lo estoy diciendo ahora por primera vez, que ya llevo años diciéndolo y, como prueba, les voy a transcribir a continuación de forma integra una columna que escribí en Junio de 1.999 en la revista Trofeo.

La columna la titulaba "Don dinero en la caza" y en ella decía lo siguiente:

Entre los muchos cambios que "don dinero" a provocado en el mundo de la caza he podido observar el de preferencias en cuanto a lugares donde practicarla, pues algunos cazadores de los que cazan a base de fuetes golpes de talonario han empezado a preferir los cercones cinegéticos y las "granjas de campo" para practicarla, pues así tienen un montón de reses y especies cinegéticas menores aseguradas de antemano, aunque también es lógico pensar que lo hacen para no dejar en manos del azar esas fuertes cantidades de dinero que pagan.

Estos cazadores que cazan incluso con mínimos o cupos asegurados han prescindido entre otras cosas de algo que para otros ha sido siempre uno de los mayores alicientes de la caza, la incertidumbre, que es la que hace vivirla de manera intensísima el día y la noche anterior a la jornada de caza, imaginando bellos lances y pensando qué suerte les deparará el cazadero o el puesto que les toque en el sorteo de la montería del día siguiente. Un puesto que durante la jornada le hará sentir esas palpitaciones y fuertes emociones que se suelen sentir ante la proximidad de un lance que no se tiene asegurado de antemano.

Otra cosa que han dejado un tanto de lado estos cazadores de cercón y "granjas" ha sido la calidad, belleza y pureza del lance, pues como antes decía, prefieren tener un montón de reses en el tapete o una gran cantidad de perdices colgadas de la percha.

No parece importarles que las reses casi les hayan pedido por favor que les peguen el tiro cuanto antes para acabar de sufrir a consecuencia de su desesperación por no poder huir, o que las perdices hayan vomitado el pienso compuesto comido el día anterior en la granja de la que llegaron.

No quiero ni pensar que estos cambios que comentaba al principio que ha sufrido la caza en los últimos tiempos, lleguen a degenerarla hasta el punto de ver a algunos "cazadores" disfrutando matando gallinas a "escopetazos" al salir de los ponederos en un gallinero o cabras en una majada a "magnumbalazos", pues eso haría que el que se siente cazador de verdad y sigue practicando y predicando la ética cacera, sienta vergüenza al decir que pertenece a este colectivo por si alguien lo confunde con alguno de estos "cazadores".

Eso fue lo que dije hace más de tres años.

Y de la caza mayor (aunque ya la he mezclado anteriormente con la menor) que quieren que les diga, pues más o menos igual, que está llegando a limites de vergüenza, pues aunque por suerte cada vez hay más reses, (todo lo contrario a lo que ocurre con la menor) es una verdadera pena, pues ya la mayoría de las fincas de mayor están cercadas formando verdaderos "corralones de caza", donde a los venados ya solo les falta el crotal en la oreja para demostrar aún mejor su manipulación y mansedumbre, algo que puede estar provocado además de por los intereses de algunos propietarios de fincas también por los gustos y demandas de muchos cazadores para amortizar los dinerales que pagan.

De todas formas, pienso que mejor que decirles yo mis pensamientos sobre el tema, es mejor que les diga lo que me contestó un viejo gestor de caza mayor de Sierra Morena cuando un día le pregunté qué cambios había notado él a lo largo de su dilatada vida montera en la montería y que con cual se quedaría, si con la de antaño o con la de ahora.

El viejo sabio de la montería en Sierra Morena me contestó lo siguiente:

Me quedaría con la de antaño, no porque piense que la montería de ahora sea peor, ni mucho menos. El quedarme con la de antaño es simplemente porque se vivía con menos prisas que la de ahora y daba más tiempo a saborearla, no por otra cosa. Yo recuerdo que antes incluso llegaban los monteros a las fincas el día anterior a la montería, dándoles tiempo así esa tarde y noche a disfrutar de animadas tertulias monteras al calor de la chimenea, contándose unos a otros sus mejores lances y vivencias serranas. Creo que había algunos que disfrutaban tanto de esas tertulias como de la montería. Pero ya ves, ahora todo son eso, prisas y más prisas.

La montería de ahora aunque hay muchos que dicen que es peor que la de antaño yo creo que no es así, lo único que veo es que es distinta, que ha cambiado como todo, lo que le ha exigido el progreso, ¿o no ha cambiado todo? pues la montería igual. Lo que realmente pienso que es peor que los cambios que haya podido sufrir la montería con el paso del tiempo son los que han sufrido algunos monteros en su forma de pensar sobre ella. Antaño recuerdo que la mayoría le daban tanta o más importancia a la calidad y belleza del lance que a la del trofeo, pero ahora no es así, la cosa ha cambiado mucho, hasta el punto de estar llegando a una demanda demasiado exagerada de muchos y grandes trofeos, a algo que muchos llaman ya "trofeitis", sin importar demasiado la forma o formas de conseguirlos.

Hay veces que se puede ver a más de un montero al final de la montería con dos o tres venados abatidos ante él y cara de pocos amigos porque ninguno de ellos es medalla. Y esto creo que no debe ser así, pues es lo que realmente pienso que puede deteriorar en gran medida la montería, ya que un bonito y buen lance no puede ser despreciado porque en él no se haya conseguido un gran trofeo.

Estos gustos y preferencias de algunos monteros son los que pueden deteriorar en gran mediada la actual montería, pues muchos dueños de fincas debido a ese síndrome de la "trofeitis" y a que ante todo hay que satisfacer la demanda del que paga, van a tener que criar los venados de forma artificial como si fuesen pollos de granja, aglutinándolos en las fincas y dándoles de comer a todo meter pienso compuesto para que crezcan como la espuma y desarrollen grandes cuernas.

Lo que al parecer no deben haber pensado estos monteros que piden tanta cantidad y calidad sin saber de donde pueden salir ambas cosas, es que por esto podemos llegar a pagar un alto precio. Un precio que algún día tendremos que lamentar al ver en algunas monterías muchos y grandes venados, tan grandes como toros de lidia, pero con menos bravura que la que puede presentar una vaca lechera saliendo por la puerta de chiqueros a una plaza de toros.

Esto fue lo que me contestó este buen hombre cuando le hice la pregunta.

Pero es que por otro lado, esa misma pregunta se la hice también a uno de los guardas de caza mayor más carismáticos de Sierra Morena, en concreto a Juan Sequera de El Gorgogil, y este hombre me contestó lo siguiente:

En la caza he podido observar algunos cambios, pero posiblemente el mayor ha sido el crecimiento de su comercialización y los intereses económicos que ha despertado en los últimos tiempos. Antes el que tenía una finca de caza generalmente la tenía más para cazar él y algunos invitados o amigos que por intereses económicos, pero ahora la cosa ha cambiado de forma total, ya que el que tiene una buena finca de caza sabe que puede sacarle un buen dinero al que difícilmente renuncia.

Y de la montería te puedo decir igual que del resto de la caza, que ha cambiado también mucho, pues antes un puesto valía mucho menos que ahora, de ahí que la gente exigiera también mucho menos, pero en la actualidad al que paga hay que darle lo que demanda, que en la mayoría de las ocasiones es mucha cantidad, motivo por el que la mayoría de las fincas han acabado cerradas, para así poder controlar las reses y dar ciertas garantías al que paga una fuerte cantidad de dinero por un puesto, incluso en algunas se vende hasta con una cantidad de reses estipulada de antemano.

Otra cosa que también creo que ha cambiado mucho es la forma de vivir la montería. Antes la mayoría se daban en fincas abiertas, por lo que el montero llegaba a ellas con la emoción que da la incertidumbre, ya que en una finca abierta es difícil saber lo que va a ocurrir en una mancha hasta que no se montea, pero ahora se dan muchas monterías en fincas cerradas donde el montero casi sabe de antemano el resultado final, incluso y como antes te decía, en algunas hasta sabe el número de reses que va a abatir por tener un cupo de ellas asegurado de antemano, motivo por el que yo pienso que ha bajado mucho la emoción de la montería comparándola con la que se vivía en las de antaño.

Así que ustedes mismos juzguen como era la caza antaño y como es la de ahora, pues yo tengo ya mi juicio más que hecho, del que por cierto no ha salido una muy buena sentencia que digamos.

Aunque eso sí, todavía tengo claro que hay muchos cazadores que siguen sintiendo la caza verdadera, la autentica, la de animales libres y salvajes, y que además la practican dentro de la mayor de las éticas. Lo que no tengo claro es lo que va a pasar en un futuro, si los que ahora se inician en la caza van a tomar el camino acertado cogiendo el testigo de la caza autentica o por el contrario acabarán subiéndose al carro de la caza fácil y artificial como ya han hecho muchos "pegatiros", de los que en vez de salir al campo a cazar quieren hacerlo para tirar al blanco sobre pobres e indefensos animales.

 

Comentarios (4)

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Sin Título
isidro gonzalez
16/03/2006 22:02:14
Sin lugar a dudas apoyo la idea de que la monteria de antaño "era otro mundo", ni mejor ni peor, bueno me engañaria al decir esto, pero era mejor, aunque solo tirara con escopeta, aunque tuviera que subir a las cuerda mas altas de Fuencaliente , aunque tuviese que ir a los cierres mas alejados de las sierras de Cardeña, no me importaba, era joven, "sin muchos recursos", pero con toda la ilusión, esa ilusión de las fincas abiertas (con su incertidumbre) las que te tenian la noche anterior de la monteria sin dormir, pensando en si me entraría el famoso dieciocho puntas del que tanto se hablaba y que siempre se escapaba por el callejón de la cuerda o por el puntal del rio o ese guarraco que habia visto el pastor unos dias antes cruzandose los rasos de la casa. Eso era otra cosa, por supuesto sin tocar el tema de la monteria en sí misma como organización, que eso se lleva otro capitulo.
En fin cualquier tiempo pasado fue mejor....
envidia y tristeza
vandy
17/04/2006 1:52:17
eso es lo que siento cuando oigo a mi padre y sus amigos comentar lances y jornadas de caza que yo solo puedo imaginar.Es triste pensar que todas esas anecdotas no se repetiran y que yo por haber nacido 20 años "tarde" tampoco voy a vivirlas.Ahora solo me queda la ilusion que dan mis 17 años pero temo que algun dia quiza la pierda.
viejos tiempos
oscar j sirit r
17/04/2006 17:49:34
tengo 31 años voy a contarles directamente al grano q los mismos factores y problemas parecen ser los mismos a nivel global tengo un amigo q vive usa me cuenta igual yo q estoy mucho mas lejos d ustedes aqui la realidad se torna iguial los sugientes factores . los cambios en las leyes gubernamentales la falta consiencia tambiem d algunos cazadores q no respetan el medio natural. y aqui otro factor q no se si por alla existe q es la expolcion demogarfica y aqui todavia hay grandes presas de caza q andan sueltas como venados y tapires (dantas) en criollo y los famosos chiguires q ubundan en las sabanas yo creci en la finca de mis padres mi papa fue buen cazador de joven en sus tiempos solo salia en su caballo y solo contaba con una escopeta parela 2 cañones winchester cal 16 y linterna si era caso de noche en cualquir ladera o campo era facil encontar un buen cierbo macho de buen tamaño . ahora la realidad es otaro cuando empeze a salir de caza fue como alos 16 años con una cal 16 d un tiro muy bieja pero presisa y solo tenia no mas d 5 cartuchos 3 postas finas 2 postas gruesas (tres en boca) en criollo eran suficientes para conejos en caso no encontrar un venado pero gratificante para mi camirar y solo encontrar huellas frescas de osos venados tan grandes en los caminos y lagunas (lugares muy buenos para esperarlos al atardecer buenas presas podias darte lujo de escojerlos ) ahora todo es mas dificil los cazodes de la nueva generacion no solo lo hacen por hovi o diversion sino por negocio y en cuestion la gente de la ciudad por lo general ba con barios amigos con escopetas de repetion o rifles y le dan a todo lo que encuentran hasta se a dado el caso que en caza nocturna le han disparado reses o caballos pastando comfundienlos con venados .hay gente q solo piensa en disparar a los animales yo en un principio fue asi pero reflexione rapido ahora que tengo mas edad me remito a lo tradicional aunque hay gente q a hecho de esto una especie negocio sin respetar nada e incluso el mismo medio q probee todo por eso ya las presas ya abundan como antes y las q hay an tenido ya malos recuerdos (los q sobrebiben a un loco de esos ).pero en fin los pro y contras de este arte y deporte son muchos aunque a mi parecer las cosas con scrifio son las q perduran e uncluso los buenos recuerdos .
importante
fauna
15/01/2008 16:27:29
me podria decir alguien ¿que postas son legales? es decir, cuantos gramos por bola o nº de bolas es legal.

 

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