Crea un vínculo correcto con tu perro
Imagina un perro que se desvive por complacerte, siempre con admiración hacia ti en sus ojos, con iniciativa pero también obediente, que conecta perfectamente con tu forma de cazar y que derrocha lealtad y confianza. Pues es hora de dejar de imaginar y ponerse a trabajar, porque ese perro es posible.
Antonio López Espada

Antonio López Espada

06/04/2018 | 12643 lecturas

La próxima temporada nos llena de ilusión, más aún si la vamos a afrontar con un nuevo compañero canino de caza. Su elección, su educación y su adiestramiento se convierten en retos que debemos ir afrontando paso a paso para obtener los resultados que todos los cazadores con perro tenemos en mente. Pero hoy no vamos a entrar en estos temas. Nos disponemos a tratar uno de los primeros escollos y posiblemente el más relevante de todos los que podemos imaginar en este largo y complicado camino.

Construir el vínculo

Lo podemos llamar de muchas maneras. Unos lo denominan confianza, otros, liderazgo, también puede que lo oigas como conexión. Y ninguna de estas palabras es errada, al contrario, tomando un sentido de cada una de ellas podemos llegar a una definición muy acercada. Lo podemos resumir en el proceso que lleva a nuestro can a aceptar nuestro liderazgo a través de diferentes procesos por los cuales conseguimos establecer un lazo de unión con el perro. Esta unión debe cimentarse sobre una férrea confianza.

Los perros entienden mejor nuestra expresión no verbal

Pero, ¿por qué es tan importante este vínculo emocional? La jerarquía es un concepto muy recurrido en etología canina. Han sido muy diversas las maneras en las que los profesionales de la educación y el adiestramiento canino han dibujado las vías para que nos convirtamos en el líder jerárquico, desde el sometimiento, las restricciones, castigos físicos… Personalmente siempre me ha funcionado muy bien posicionarme como el que manda de una manera más emocional. Me guío por la premisa de que la verdadera confianza se adquiere, no a través del temor y del castigo, sino de factores como la seguridad, la coherencia o ser resolutivo.

Seguridad. Un perro no confiará en una persona que muestra inseguridades. Estudia cómo el lenguaje postural contribuirá para que tu perro te vea como un líder. Ellos entienden mejor nuestra expresión no verbal, razón por la cual debemos apoyar en mayor medida nuestra comunicación en este tipo de lenguaje. Es tan simple como que una posición firme, con los hombros rectos, el pecho hacia adelante y la cabeza erguida puede suponer la diferencia entre que el perro obedezca lo que pedimos o simplemente nos ignore.

Otro ejemplo muy claro del lenguaje corporal es cuando nos movemos hacia el perro con decisión. Este gesto lo interpretará como algo amenazante y agresivo. Pensemos cuántas veces hemos asustado de manera no intencionada a nuestro compañero. Si te interesa el tema del lenguaje corporal, te recomiendo echar un vistazo al Método Laban. Rudolf von Laban (1879-1958) destacó como artista, bailarín, coreógrafo y científico. Su obra recoge la observación y categorización de todos los tipos de movimientos que los seres humanos realizan a diario y en actividades como la danza o diferentes deportes.

Coherencia. No cambies las reglas que ya hayas establecido, el perro no entenderá esas alteraciones en los criterios que ya ha aceptado. Hay que ser claro en las normas desde el principio, pero también en la manera de establecer esas normas. Para esto resulta de gran importancia que sepamos hacerle llegar nuestro mensaje de manera que lo entienda. Muchas veces erramos porque no conocemos la forma de hacernos entender. El primer paso y el más importante es estudiar cómo los perros se comunican entre ellos con sus cuerpos. En este sentido te recomiendo las siguientes lecturas:

-El lenguaje de los perros: Las señales de calma, de Turid Rugaas, un exquisito manual sobre las formas de comunicación que utilizan los perros que nos ayudará a entenderlos y a utilizar todo esto para optimizar nuestro mutuo entendimiento.

-Saber escuchar al perro (The dog listener), de Jan Fennell, una guía a través de la cual la autora narra cómo ha solucionado algunas conductas indeseables con perros que ha tenido a su cargo a través de la jerarquía. Su método de trabajo se denomina Amichien Bonding y se basa en reconocer los gestos corporales que los perros efectúan en su lucha por el liderazgo en su estado natural (la manada) para usarlas en su nueva vida social junto al hombre.

Ser resolutivo. Debemos convertirnos en el guía al que siga, en su referencia, en aquel a quien llevar la pieza recuperada, por poner un solo ejemplo del trabajo en el campo. Para ello tenemos que ser capaces de distinguir entre liderazgo y dominancia, ya que se trata de dos términos muy diferentes. La dominancia se alcanza a través del miedo, el liderazgo, a través del respeto. Un perro con miedo se apaga, llega a un estado de auto anulación. Un perro que nos respete trabajará para nosotros, buscará la cooperación, focalizará su atención en nosotros. Porque esto es algo natural en el perro, como pudo confirmar el antropólogo Brian Hare tras varias investigaciones. En sus experimentos, Hare, lanzaba pelotas de tenis a un lado y otro, pero sin que el perro las viese. Cuando soltaba al perro, señalaba a la zona en la que estaba la pelota para documentar que éste era capaz de utilizar cierta capacidad de inteligencia para percibir e interpretar señales y gestos.

El perro observa al hombre en busca de ayuda, mientras que otros animales no actúan de esta manera

Continuó con otra prueba. Colocaba frente al perro dos tazas y sólo un premio en forma de golosina bajo una de ellas. El perro aprende pronto que esa escena le depara un premio, pero no sabe bajo qué taza estará. Cuando el investigador señala la taza derecha o bien la tocaba o la miraba fijamente, e perro se dirigía a la taza derecha en la mayoría de ocasiones. Sin embargo, cuando Hare realizó el mismo experimento con chimpancés, éstos no reaccionaban de la misma manera. Este profesor de la Universidad de Duke y fundador del Centro de Cognición Canina de esta Universidad concluyó que el perro observa al hombre en busca de ayuda, mientras que otros animales, como el chimpancé, no actúan de esta manera. Si brindas a tu perro esta ayuda de manera diligente y eficaz, estrecharás el vínculo que os une.

Vamos a trabajar el vínculo

Estamos hablando de algo que no se crea de la nada, sino que se va construyendo poco a poco, pero que cuanto más trabajemos, más crecerá. Prueba esto:

-Atiende sus necesidades básicas de manera activa para él. Por ejemplo, sacarlo a pasear puede convertirse en algo mucho más participativo, incluso proactivo, una palabra muy de moda. Enséñale que tras un comando (yo utilizo la palabra “calle” por ser muy sonora y distinguible) debe ir al lugar donde colgamos la correa y esperarnos allí. Incluso, si la dejamos en un sitio accesible para él, podemos enseñarle a cogerla y traérnosla.

-Crea rutinas. A tu perro le resultará muy satisfactorio saber lo que va a suceder y cómo debe actuar en cada situación. Las rutinas que formemos a la hora del paseo, de la educación, el adiestramiento, la comida o el juego eliminarán ansiedad e incertidumbre, mejorando su equilibrio comportamental.

-Juega con él. El juego es un instinto que el perro tiene muy interiorizado. Le hace muy feliz, disfruta jugando y esa situación debes aprovecharla para ir ganando en confianza.

-La hora del adiestramiento es eso, una hora. No le atosigues ni le des órdenes a cada momento, sólo cuando necesites que obedezca o para reforzar una conducta.

-Enséñale con paciencia y coherencia. Si no entiende lo que le pides, esto creará una barrera que llegará incluso a bloquearle. Eres el único responsable de que el perro te entienda o no. Cuando entienda lo que le pides se relajará.

Ventajas en la caza

  • Vínculo significa que cuando lo llames para que acuda, lo hará motivado.
  • Vínculo significa que, en el cobro, el perro se acerca orgulloso y nos entrega la pieza sabiendo que está cumpliendo correctamente con el trabajo que le encomendamos.
  • Vínculo en la búsqueda significa que el perro, sin perder la iniciativa, mantiene el contacto con su dueño, porque confía en él.

Toca debatir

Me gustaría abrir un pequeño debate sobre el tema que nos ocupa comentando una conducta que desarrolló una perra con la que disfruté de la caza muchos años. Un buen día me sorprendió cuando, mostrando lo que resultó ser un conejo, volvió la cabeza para ver dónde me encontraba. Poco después volvió a dejarme helado cuando me di cuenta de que, en determinadas muestras, cuando yo me acercaba a desalojar a la pieza, aquella pachona levantaba lentamente la cabeza. Eso me bastaba para saber que lo que teníamos delante era una perdiz.

Vosotros qué creéis, ¿son ejemplos de un fuerte vínculo o simples conductas de un perro de muestra?

Antonio López Espada
Redactor Jefe de Club de Caza

 

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