La meteorología condiciona la temporada de caza

Para las galliformes (codorniz y perdiz) la temperatura y la pluviometría de la primavera son determinantes porque en esa estación se producen las etapas más sensibles para su dinámica poblacional: puesta, incubación, nacimiento de pollos y superación del primer mes de vida de los pollos que es determinante para el éxito reproductor de la temporada. Hemos comentado en varias ocasiones que la meteorología condiciona la temporada de caza.
José Luis Garrido

José Luis Garrido

12/06/2017 | 13891 lecturas

Dijimos en un artículo anterior que había una corriente de opinión entre los cazadores que nos hacía asociar que una buena cosecha era prolegómeno de un buen año de codornices; pero según demostramos con las tablas de capturas y de cosechas de los quince primeros años de este siglo, la relación entre cosechas y capturas no son directamente proporcionales en los años buenos, aunque sí lo son en los peores años. Una excelente cosecha y la pluviometría adecuada de la primavera invitaban siempre a pensar y pronosticar que va a haber codornices proporcionalmente a la generosidad de la cosecha. Pero no es así. Vean las coincidencias entre los dos años de mejores cosechas el rango que tenían las capturas de perdiz y codorniz en España.

El mejor año de cosecha no coincide con los mejores años de capturas. El mejor de cosecha, 2013, coincide con uno de los peores (el penúltimo del periodo) en cuanto a caza de perdiz y con el décimo segundo de capturas de codorniz y el segundo de cosecha (2000) con el noveno de perdiz y octavo de codorniz, respectivamente.

El mejor año de capturas declaradas (1) de perdiz roja, 2006, fue décimo de cosecha y el mejor de codorniz, 2010, fue décimo primero de cosecha. El segundo mejor año de caza de perdiz coincide con 5º rango de cosecha y el segundo de codorniz con el séptimo rango de cosecha.

Lo que sí coinciden son las peores cosechas con los años más ruines de capturas de perdiz y codorniz. Esto nos invita a ser cautos cuando la cosecha es buena, pues indica que llovió bien en primavera y el campo creó cobertura, forjó buen hábitat que es muy importante para que se amaguen los pollitos y los predadores lo tengan más complicado, que es muy bueno, pero no quiere decir que una gran cosecha sea un excelente años de perdiz o codorniz. Desgraciadamente, cuando la cosecha es escasa y mala para el agricultor, también lo es por año seco para el cazador pues la temporada de perdiz y codorniz van a ser malas. Vean la tabla para las peores cosechas del periodo 2000-2014.

Como se puede comprobar, un mal año agrícola, que suele ser seco en primavera, perjudica más aún a la codorniz que a la perdiz. La codorniz casi coincide linealmente en los dos peores años de cosecha son los peores de codorniz. Es lógico, pues los años de cebadas y trigos ralos el campo no tiene cobertura para amparar a las nidadas y además, esas malas cosechas van asociadas a primaveras más secas, especialmente los meses de mayo y junio, que son determinantes para el progreso de los pollos, como veremos. Y otro inconveniente muy importante es que la cosecha se adelanta y una simple semana es vital para el desarrollo de la pollada.

No hablamos de los insecticidas y la necesidad de proteína de los pollos que en años de poca cobertura tienen que gastar diez veces más energía para desplazarse y buscar en campo la dosis necesaria de insectos que en años de mayor cobertura en cunetas donde aún no se ha fumigado. Esas tres condiciones, falta de cobertura en el cereal, primavera seca y cosechado más temprano son muy importantes en el éxito reproductor de la codorniz y la perdiz.

Primavera con malas noticias

En Castilla y León donde se suelen criar y reunir la mayoría de las codornices que se mueven en España, la primavera ha sido seca y cálida pero ha tenido unas semanas de frío con heladas de hasta -10º C en abril que se han cargado parte de la cosecha de uvas y la de todos los frutales en floración o con fruto incipiente y seguramente algunos nidos con huevos de perdiz. Para el resto de España la primavera es más apropiada. La crianza perdicera va adelante y las codornices ya cantan.

La relación entre las condiciones meteorológicas y la crianza ha sido documentada con datos precisos por diversos estudios faunísticos

El mes de marzo fue en el conjunto nacional un mes cálido, con una temperatura media que queda 0,9º C por encima de la media de este mes (periodo de referencia: 1981-2010). Marzo ha sido en su conjunto húmedo, con una precipitación media sobre España de 61 mm, valor que supera el valor medio, que es de 47 mm. En Castilla y León y Madrid fue normal y húmedo de Madrid hacia el Sur de España, excepto Málaga que fue normal. En Navarra Aragón, Cataluña, Comunidad Valenciana, Murcia y Huelva ha sido muy húmedo y con la precipitación acumulada alta. Pero en Asturias, Cantabria, Castilla y León, (especialmente Valladolid), Madrid, y norte de Castilla-La Mancha ha sido seco y con las precipitaciones acumuladas escasas.

El mes de abril ha tenido en conjunto un carácter muy cálido, con una temperatura media superior en 1,9º C de la media de este mes (período de referencia 1981-2010). En cuanto a las precipitaciones, el mes ha sido en su conjunto muy seco, con una precipitación media sobre España de 26 mm, lo que supone el 40% de la media de este mes, que es de 65 mm. Parece que este mes de abril ha sido el más seco en lo que llevamos del siglo XXI.

Ante este panorama aparecieron noticias alarmantes porque parte de la cosecha de cereal no se recuperaba si no llovía de manera inminente. El periódico El País publicaba el pasado 7 de mayo, que medio millón de hectáreas de cultivo están afectadas, según las aseguradoras. «La prolongada sequía durante el invierno y las bajas temperaturas de finales de abril han afectado seriamente a los campos de uva y cereal. El viñedo en las denominaciones de origen Ribera del Duero, Cigales, Rueda, Toro, Bierzo y Rioja, y las superficies cerealistas del centro, especialmente, de la zona del Duero, han sido los sectores más duramente afectados».

También decía el diario que «el Ministerio de Agricultura ha puesto en marcha la denominada mesa de la sequía para analizar el impacto de las malas condiciones meteorológicas. La sequía ha golpeado como no se conocía desde los años 90 al sector de los cereales de invierno, especialmente en la zona centro y Castilla y León, aunque también se han visto afectados la mitad sur y Aragón. De 5,7 millones de hectáreas dedicadas a cereales de invierno, la superficie asegurada por sequía o mala nacencia asciende a 1,98 millones de hectáreas. De ellas, 907.000 están en Castilla y León, la mayor zona productora de cebada y de trigo blando. Otras 375.000 están en Castilla-La Mancha, donde la provincia más afectada es Cuenca. En Castilla y León, los daños más importantes están en las provincias de Valladolid, Palencia, Zamora, Segovia y Soria».

Ese mismo día comenzó a llover en esta tierra y han caído en Valladolid entre 20 y 30 litros y muy parecido en toda la comunidad, en esa semana previa a San Isidro.

Ya he comentado que según certifican los científicos y conocemos los cazadores la meteorología condiciona la productividad y crianza de la perdiz roja. Algunas primaveras, cuando llueve sin estridencias en abril y mayo, y acompaña una temperatura agradable, las gentes del campo saben que el cereal se alivia y la perdiz puede dejar hasta docena y media de huevos con posibilidades de éxito. En este mes, muchas perdices ya vienen seguidas de su diminuta prole, satisfaciendo así al ojo del naturalista cazador. La relación entre las condiciones meteorológicas y la crianza ha sido documentada con datos precisos por diversos estudios faunísticos. La influencia del clima sobre el éxito reproductor, ha sido planteada de forma muy diversa por los diferentes investigadores.

El periodo crítico para el éxito reproductor de la mayoría de las galliformes sucede en los 20 primeros días de vida

En zonas de clima mediterráneo las lluvias primaverales y estivales tienen un efecto beneficioso en la producción de perdices, porque favorecen la permanencia de la vegetación herbácea, la permanencia de agua repartida por el campo y la existencia durante más tiempo de artrópodos y otros insectos vitales para el desarrollo de los pollos (Lucio 1990). En climas atlánticos ocurre lo contrario: las lluvias veraniegas provocan fracasos reproductores masivos.

En España, especialmente en la región más estudiada por Lucio: Castilla y León, donde tenemos territorios con distintos dominios climáticos, el efecto beneficioso y positivo para la cría de perdiz roja de las primaveras húmedas y veranos frescos, representan un inconveniente para otras galliformes como la perdiz pardilla o el urogallo. Este científico utilizó como indicadores de las variaciones climatológicas las precipitaciones y la temperatura mensuales, valorando también datos de la frecuencia en cuanto a días y cantidad de precipitación, días de nieve y temperaturas.

El periodo crítico para el éxito reproductor de la mayoría de las galliformes sucede en los 20 primeros días de vida, coincidente con la tasa máxima de crecimiento. Según dice Lucio, el número de pollos por bando en verano —relacionado con respecto a la meteorología— depende de la temperatura media del mes de mayo, de manera que temperaturas más altas en ese mes suponen menor producción, que temperaturas suaves. En opinión del biólogo, las temperaturas más altas en mayo —y en marzo posiblemente— provocan adelanto en el desarrollo de insectos que son vitales para el crecimiento de los pollos, que llegan más tarde cuando el recurso proteínico está agotándose. Las lluvias de finales de junio y de julio tienen efecto negativo sobre los pollos de perdiz porque suponen un descenso de temperatura y, por tanto, mayor gasto de energía para el mantenimiento térmico.

La media de nacimientos de perdiz roja en España, según el Mapa fenológico-Cronograma de natalidad de la perdiz roja. FEDENCA-RFEC. 2011-13. (Pérez-Garrido J.A.), afecta a los meses de junio y julio, principalmente: en las dos temporadas del proyecto (2011-12 y 2012-13) se midieron las rémiges de 541 alas de las que 339 se recogieron el año 2011 y otras 202 alas en 2012, que fueron recogidas en diferentes provincias.


Fechas de nacimiento de las perdices en que se pudo realizar ‘Medición Exacta’ para los dos años de estudio.

Para mejor interpretación de los resultados se han agrupado los nacimientos por décadas naturales entre estos dos periodos de tiempo. La siguiente gráfica, destaca que la mayor parte de los nacimientos se concentran en la tercera década de junio en las dos temporadas y también que en el periodo de tiempo comprendido entre el 11 de junio y el 10 de julio se produjeron casi el 83% de las eclosiones, resultado muy similar al obtenido el año anterior —casi el 80% de las eclosiones en este mismo periodo—.

Cada temporada viene de una manera pero, en todos los casos, la segunda quincena de junio es la de mayor número de nacimientos en España. El agua no es buena, en junio para nada —el agua por San Juan quita vino y no da pan— porque pollo de menos de 20 días que se moja es pollo muerto casi con seguridad. Las madres saben ponerlos a buen recaudo, pero alguno se despista y no hay solución. Además este primer mes de vida la desaparición de pollos por diferentes motivos es muy alta, alrededor del 30% y en los tres primeros meses se considera del 44%. Esperemos que la temporada se arregle también en Castilla y León.

José Luis Garrido
Presidente honorífico Federación de Caza Castilla y León
Director honorífico de la Escuela Española de Caza
Ex Director general de la fundación FEDENCA-RFEC

José Luis Garrido: Modalidades y Métodos de Caza (2ª Ed. Junio-2015) Edita: Federación de Caza de Castilla y León. (www.fedecazacyl.es, correo electrónico autonomica@fedecazacyl.es)

 

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