Meteorología y caza

Las altas temperaturas en toda Europa y un verano tan seco no ayudan al éxito de cría en España, ni invitan a las migratorias a viajes post-nupciales hacia zonas más cálidas, aunque la buena cobertura en el campo ha protegido este verano a pollos y gazapos.

José Luis Garrido

José Luis Garrido

11/11/2016

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Dimos en los meses anteriores las perspectivas para las tres especies más características de la caza menor: perdiz, conejo y liebre. Decíamos al final del artículo que la caza era segura cuando estuviera en la cazuela. Comienzan las temporadas de caza en estos días que escribo (Día del Pilar) y parece que la caza menor se ha defendido en las comunidades donde se esperaba y que el éxito está asegurado. Además hoy, por fin, llueve en toda España tras unos meses calurosos y secos. Un buen detalle con el campo de La Pilarica.

El éxito de cualquier temporada de caza, aparte de las virtudes del cazador, depende de la generosidad del campo con cada una de las especies

El éxito de cualquier temporada de caza, aparte de las virtudes del cazador, depende de la generosidad del campo con cada una de las especies, tanto las autóctonas como las migratorias. Con las autóctonas que se crían en España intervenimos (cuando queremos y además podemos) dando calidad al hábitat, que no es otra cosa que proporcionarles una vivienda confortable, para que los animales que intentan multiplicarse lo hagan más fácilmente y con éxito; también controlando a los predadores que los acosan y, asimismo, regulando las capturas. Con las migratorias, que crían en otras latitudes, lo único que podemos y debemos hacer es cazarlas con racionalidad, que consiste en cazar con medida o cupo aceptado, más que impuesto. La caza controlada o sostenible requiere la solidaridad del cazador con esa ave que huye de la climatología de su patria y se ha esforzado volando miles de kilómetros para llegar hasta España y deleitarnos.

Verano caliente y seco

Hemos tenido un mes de junio con una temperatura media de 21’8º, que ha sido 0’7º superior a la media (Referencia 1981-2010) aunque no supone ninguna novedad reciente, pues ocupa el noveno lugar de los meses más cálidos de junio en lo que va de siglo XXI. Pero que junio sea caliente no es malo, al contrario, para los pollos que como todas las gallináceas son muy sensibles al frío. También ha sido muy seco y esto ya es más grave en las zonas de páramos áridos que cada vez son mayores en España, donde los perdigones necesitan agua en este mes. Ha llovido en junio una media de 16 mm o litros/m2, que supone el 52% de la media esperada que es de 31mm/m2.

Julio.- Fue también cálido y seco. Con 25’5 º, que es 1’5º más de la media y con 12 litros/m2 que es un 60% por debajo de la media de este mes, 30 litros/m2, para aquella referencia. Ha sido el cuarto mes más cálido en 55 años, pero el record de julio se batió el año pasado con un grado de temperatura media más que éste.

Agosto.- Con una temperatura media de 25’2º, que es 1’3º superior a la media del mes en los años de referencia, ha sido un mes más caluroso de lo habitual pero sólo en la parte oeste de España porque en la costa valenciana ha sido más frío de lo habitual. La lluvia ha sido de 8 litros/m2, que es un 65% menos de la lluvia media de este mes 23 litros/m2.

Septiembre.- Empezó este mes con una ola de calor en 38 provincias donde se han dado las mayores temperaturas de todo el verano, entre 34º y 43º.

Algunos científicos dicen que el CO2 emitido por consumo de carburantes (que ya no es absorbido por el mar) es el culpable de que nuestro cambio de clima, conocido siempre como mediterráneo y que va ya camino de convertirse en un clima africano. Hubo pocas lluvias y torrenciales que no abastecen a los acuíferos.

Así beben las perdices

Con este título hay un resumen en el texto Cazando Ciencia. Caza menor 2016, editado por Ciencia y Caza.- Zamora, en el que nos aleccionan para la colocación de bebederos. El estudio se firmó por Sanchez-García que controló diez bebederos activos de junio a octubre a los que se le colocaron cámaras. «La rutina diaria de bebida era de las 8 a las 11 horas de la mañana, en cuyo espacio se activaron el 54’8 % de las fotos. En la mayoría de las fotos aparecían adultos y sólo en el 26’5% igualones y perdigones. Las perdices utilizan mejor los bebederos con cobertura vegetal. Cuanto mayor es el bando, menor es el número de perdices vigilando en los bebederos con cobertura, por lo que es posible que la selección de las perdices se haga por los bebederos en función de la seguridad ofrecida», dicen en ese texto (1).

El agua es imprescindible para las tres primeras semanas de vida de los pollos de perdiz. El perdigón necesita proteína para sobrevivir y «por cada gramo de proteína que el perdigón ‘fija’ en su anatomía necesita cuatro gramos de agua». El perdigón come leguminosas, crucíferas, gramíneas, en ese orden, y sobre todo proteínas que le suministran estos insectos: chinches, pulgones, cochinilla, mosquitos, escarabajos, arañas, saltamontes y hormigas que va comiendo empezando por los insectos más pequeños y termina ingiriendo todos a medida que pasan las tres primeras semanas en que necesitan fijar proteínas.

Según he comprobado yo personalmente las perdices utilizan más los bebederos de junio a agosto, pues en setiembre ya se desplazan las perdiganas, juveniles o igualones, con los adultos de guía hasta los arroyos y otros puntos más abundantes de agua, donde los tengan a mano (300 a 400 m. máximo) y siempre a los mismos lugares.

Perdiz

Me comentan todos a los que pregunto que ya no se ven tantas. Por supuesto. La perdiz se reproduce con normalidad antes del año de edad. La mortalidad es muy alta en los primeros meses de vida, la supervivencia estival se estima para los adultos en el 80 % y para los pollos alrededor del 60 %, resultando una productividad real, antes de la caza, de 4-6 pollos por pareja, alcanzando los 7-9 en años especiales. Pero eso ya lo hemos comentado en diferentes escritos: en los tres meses de verano desaparecen de media el 44% de los pollos. Desde marzo a octubre también mueren el 39% de los adultos, en ambos casos por predación, prácticas agrícolas y a mucha distancia por muerte natural. Esos porcentajes medios tienen distinta dimensión de unos años a otros, especialmente porque disminuye la predación en los buenos y propicios.

Un año como este de abundante cobertura, gracias a una primavera lluviosa y exuberante, tiene menor incidencia mortal sobre las perdices pues nacen en linderos y perdidos entre una trama de plantas protectoras que, aunque se sequen en julio, mantienen su vástago leñoso y una red tupida sobre el suelo que permite desplazarse a los pollos por los pasos que hacen los adultos para moverse hasta el agua o al comedero o a tomar baños de arena en los caminos al atardecer, protegiéndolos esa cobertura leñosa de los predadores que andan siempre al acecho.

Donde veíamos este año doce o catorce y hasta veinte perdigones por postura doble, muy patentes este año, y un par de adultos guiando a la prole, contábamos a primeros de setiembre tres o cinco pollos menos, que representan un porcentaje de muertes menor que ese citado en el punto primero y más bajo aún que en los años de primavera menos propicia. A mediados de octubre las polladas del mismo bando invernal del año anterior se juntan y ya son más difíciles de controlar. Los bandos que se ven ahora a últimos de setiembre y primeros de octubre ya se conforman con varios adultos y pollos igualones y menores (juveniles) y solo cuentas ya el número de individuos porque los jóvenes y los adultos de un bando por estas fechas son muy difíciles de discriminar. Hasta que no tienes ya la perdiz en la mano, durante la caza y la observas las rémiges, espolones, etc. no puedes conocer si es joven de la temporada o del año anterior, que se conoce solo hasta mediados de noviembre, cuando cambia las dos plumas extremas (9ª y 10ª)

Conejo

Ya había llegado la mixomatosis a algunos lugares de la España mediterránea y últimamente a otros puntos de España aunque no haya llovido más que cuatro gotas en agosto y setiembre. La mixomatosis viene casi siempre asociada a las lluvias, pero hay años que aparece en algunas comarcas sin caer una gota de agua. Depende del tipo de pulgas, según parece, que hagan de reservorio en los bardos o madrigueras. Claro está que la temperatura y humedad ponen en marcha la eclosión de insectos de todo tipo que hacen de transmisores. Si los conejos tienen anticuerpos, porque pasaron la enfermedad, es muy posible que queden vivos gran parte de los viejos tras la mixomatosis.

Este campo de esta temporada ha ofrecido también buena cobertura a los gazapos que usan esas veredas por las que corre el conejo camuflado desde la despensa al bardo y a los lebratos que deja la madre escondidos entre la maraña de plantas adventicias, tomillos, romeros y escobas de los espacios perdidos, que cada vez son menos, desde que la PAC paga, o se esperaba que pagara, por superficie de labor.

He preguntado donde han iniciado ya los periodos hábiles y, quitando Extremadura, que andan muy flojos de perdiz y peor de conejo, tal y como nos anunciaron en agosto, (FEDERCAZA, setiembre y octubre) en todos los que tienen zonas generosas de conejos los mantienen, mientras que en las madrigueras históricas apenas si aparecen. De conejos va a haber capturas excelentes en general. Lo malo es lo mal repartido, en la cornisa cantábrica y en algunas provincias del interior hay pocos conejos, pero en la mayoría de los territorios son un problema.

Liebre

La liebre se encuentra muy recuperada en Castilla y León. Esperemos que se combata a los topillos que amenazan con procedimientos que no envenenen el campo con bromadiolona ya que ese producto con aplicación en soporte de cebada es letal para la liebre, el conejo y todos los pájaros y aves granívoras. El problema por el que envenenaron a tantos animales en 2007 con soporte de cebada, que se echó con sembradora y en algún lugar a voleo, fue por no haber repartido el cebo envenenado con soporte cautivo de parafina porque sale a mayor precio, pero evita envenenamientos masivos. En 2007 valía el Kg de cebada emponzoñada a 2’15 € y el de parafina 4 €/Kg y por ahorrar unos euros se produjo un desastre faunístico.

Han empezado muy bien las carreras de liebres en las comunidades que han cazado ya en la primera quincena de octubre, aunque el suelo reseco no acompaña bien al galgo. Las lluvias de mediados van a dejar el campo más a tono para que los galgos no se aspeen. Es una buena temporada de liebre.

Migratorias

Las migratorias llegan a España huyendo del frio y buscando lugares donde comer, las anátidas en aguas practicables, las becadas en un lugar donde puedan clavar el pico y extraer los gusanos y larvas y los zorzales que comen las uvas que quedan de la vendimia en otoño, las bayas en los acebales, sabinares y enebrales o las alfalfas en invierno.

Becada.- Hay una pequeña población residente en el N de España, desde Cataluña a Galicia y las montañas de Castilla y León, pero la inmensa mayoría viene de Francia, países escandinavos y NE de Europa e Inglaterra para invernar en toda España y Baleares, incluso N de África. Su distribución Paleártica es amplísima pues va desde las Islas Británicas, N de España, Francia, Países Bajos, Dinamarca y resto de Europa Central, Escandinavia toda la Europa del N, pasa los Urales hasta Siberia y llega al este de Asia a Mongolia y Japón.

La becada nos visita cada temporada si hay ola de frío en sus asentamientos de cría o invernación más septentrionales. Cuando pueden allí hundir el pico en el invierno de sus asentamientos, no tienen por qué desplazarse a España buscando la bendición de nuestra climatología. Los años que nuestras tierras se llenan de nieve la becada se cobija más al sur o en las costas pues la cercanía del mar ofrece una temperatura es más benigna. Esos días de nevadas son “de fortuna” y deberían serlo de veda como apuntaron siempre nuestras leyes de caza incluso en las costas. Como cita el Club de Cazadores de Becadas (CCB), que es el grupo de cazadores más experto y responsable con la especie, en la temporada anterior (2015-16) la tibieza del invierno podría estar detrás de una menor llegada de becadas a nuestras latitudes, circunstancia confirmada por una presencia poco habitual de aves asentadas en el interior del continente europeo durante dicha estación. A tenor de los datos estudiados en los últimos 17 años, la densidad de becadas invernantes en España permanece estable, aunque en la última década se observa una ligera tendencia a la baja. Esta es una de las conclusiones obtenidas a partir del análisis de casi 16.500 horas de caza distribuidas en 3.700 jornadas, con los datos aportados esta temporada pasada por los colaboradores del Proyecto Becada que sigue en marcha y en el que la RFEC y FEDENCA colaboramos durante muchos años.

Hay varias becadas a las que se ha colocado un arnés con un radio emisor PTT para su seguimiento por RTVS. Dos de ellas son seguidas por el CCB y parece que una se ha movido ya más de 1200 Km desde su lugar de asentamiento nupcial y la otra sigue de veraneo en la zona de crianza.

Ahora en esta segunda quincena de octubre especialistas y lectores de alas del CCB como David Rubio y el doctor José A. Pérez Garrido, responsable de la Comisión Científica del CCB, van a censar becadas durante unos días en la isla báltica de Vormsi (Estonia), donde solo se hace caza mayor y por eso permiten la detección de becadas con perros. Lleva David desde la segunda semana de octubre y se incorpora José Antonio en la última década del mes; David ya ha comprobado movimientos de las becadas pues tras las primeras jornadas donde controlaba menos de media docena pasó a los pocos días a controlar alrededor de un par de docenas, que es prueba evidente de que a la especie en la zona la ha llegado ese impulso, desconocido, que la invita a moverse e iniciar su migración.

La caza de las migratorias requiere unificación de criterios

La caza de las migratorias requiere unificación de criterios. Como apuntó Pérez Garrido en la feria de Almazán (Soria), «en la gestión cinegética de la becada en nuestro país es destacable que no hay dos Comunidades Autónomas que coincidan en su ordenación cinegética ni en fechas de apertura/cierre de la temporada, ni en número de días hábiles por temporada, ni en jornadas semanales de caza, ni en cupos, incluso ni en la prohibición de la caza al paso o la comercialización, algo difícilmente explicable y comprensible si tenemos en cuenta que se trata de la misma especie y que como buena migratoria que es, no entiende de fronteras».

Zorzales.- De los cuatro tipos de zorzales, dos son residentes y dos migratorios casi totales. Por el peso y en orden de mayor a menor nos visitan cuatro zorzales: charlo, real, común y alirrojo. Son muy prolíficos y sacan tres o cuatro polladas de 4 a 6 pollos. A los residentes, zorzal charlo y zorzal común, se unen las poblaciones que vienen a invernar a España desde el Norte de Europa. Los otros dos zorzales real y alirrojo, dependiendo de las bondades climatológicas de sus lugares de cría nos visitan en mayor o menor medida a partir de octubre y se juntan con los demás residentes que bajan de la montaña en ese mes para comer las uvas sobrantes de la vendimia, después aprovechan las bayas de los espinos, acebales, sabinares y enebros y más tarde comen larvas en las alfalfas incluso en las tierras de cereal sembradas. La provincia de Soria es una de las que acoge a estas aves que requieren, como la becada, un determinado control para cazar con medida.

Todas las especies cinegéticas tienen modalidades y métodos de caza que son en su mayoría idénticos y otros específicos. Los más generalistas son al salto, a rabo, en mano, al paso, a la espera, en ojeo, con modalidades de hurón y con galgos. Pero en total hay veintiocho modalidades de caza, sin contar las nueve deportivas, y unos setenta y cinco métodos diferentes de caza. Pues que ustedes los cacen bien.

José Luis Garrido

José Luis Garrido: Modalidades y Métodos de Caza (2ª Ed. Junio-2015) Edita: Federación de Caza de Castilla y León
(www.fedecazacyl.es, correo electrónico autonomica@fedecazacyl.es)

 

Referencias bibliográficas:

(1). Cazando Ciencia. Caza menor. 2016.
Sánchez-García, C. y Diez, C. 60 pp. Ed. Ciencia y caza (Zamora. España)

 

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