El impacto de la recolección del cereal y la paja en la fauna

Uno de los mayores problemas que afectan a la caza menor en Navarra viene derivado por la forma en la que se realiza la recolección del cereal y de la paja en nuestros campos, unas actividades que, de acuerdo con los estudios en curso, inciden mucho más negativamente de lo que imaginábamos sobre la fauna salvaje, bien provocando la destrucción de nidos, la succión de ejemplares y sus crías por la maquinaria, así como la desaparición de la cobertura vegetal tan necesaria para su defensa.

Adecana

Adecana
Asociación de Cazadores Navarros

09/07/2015

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Navarra tiene muy escasa normativa que lo regule. Su excepción es la Declaración de Impacto Ambiental de la Planta de Biomasa en Rocaforte, la cual establece en su apartado de IMPACTOS DERIVADOS DE LA GESTIÓN DE LA PAJA, establece para que la recogida de la paja que utilice como combustible en dicha planta no tenga un impacto significativo sobre la fauna debe garantizar que dicha recogida se efectúe siguiendo las siguientes practicas:
-RESPETAR UN PERIODO NO INFERIOR A 10 DÍAS ENTRE LA COSECHA Y LA RECOGIDA DE LA PAJA.
-INSTALAR EN LAS COSECHADORAS DISPOSITIVOS ESPANTA FAUNA.
-RECOGER LA PAJA DEL CENTRO AL EXTERIOR DE LA PARCELA.
-NO RECOGER LA PAJA DURANTE LA NOCHE.

Desde ADECANA opinamos que si bien algunos agricultores amantes de la naturaleza aplican algunas de ellas, la mayoría las incumplen. Es la Ley de la economía frente a la conservación, lo cual lo comprendemos por que es el sustento de un importante colectivo. Por ello entendemos que estas practicas al ser beneficiosas para la fauna deberían ser subvencionadas, y sobre todo aplicarse a todo el territorio, no solo a la paja que se destina a la planta de Sangüesa.

Los estudios realizados han corroborado que son ciertas las afecciones

En el año 2005, el Departamento encargó a Viveros y repoblaciones un estudio acerca de ello, y como se suponía se ha corroborado que sus resultados son preocupantes destacando del mismo lo siguiente:

Analizando los resultados obtenidos en el presente trabajo podemos extraer una serie de ideas que responden al menos en parte las preguntas que nos habíamos planteado al inicio del mismo. No obstante hay que hacer hincapié en que no todas las conclusiones son extrapolables al resto del territorio, ya que las distintas características climáticas, de usos agrícolas, de gestión cinegética o de la calidad del hábitat podrían dar lugar a resultados diferentes.

a) ¿Hay presencia de especies cinegéticas en las parcelas de cereal durante la cosecha y el empacado?

El hecho de haber detectado perdices o codornices en más de la mitad de las parcelas de cereal seguidas (65,31 %) supone sin duda una prueba muy consistente que confirma el gran uso que las galliformes cinegéticas hacen de este tipo de cultivos.

La codorniz es desde luego la que más a menudo se localiza en los cereales, sobre todo en el trigo (65,38 %). Esta mayor presencia en el trigo podría deberse no obstante, no sólo a una distribución natural sino a un posible desplazamiento del uso del hábitat motivado por la pérdida de la cobertura en los campos de cebada. Así pues se podría dar cierto grado de “concentración” tras la cosecha de la cebada, de manera que todas las codornices, que antes estaban repartidas entre cebadas y trigos, se verían obligadas a refugiarse en las zonas que todavía conservan una adecuada cobertura vegetal, es decir, en los trigales que son los de cosecha más tardía.

La perdiz por el contrario parece ocupar en menor grado los campos de cereal, si bien esta diferencia puede deberse a desfase existente en la fenología reproductiva de una y otra especie. Las puestas de codorniz se inician alrededor de la segunda quincena de Mayo y tras 16 días de incubación y 20 de desarrollo alcanzan la capacidad de vuelo, prácticamente un mes antes que la perdiz que se encuentra todavía incubando en el apogeo de la cosecha, sobretodo durante la primera parte de ésta cuando se recoge la cebada.

Este hecho y la metodología empleada, que se basa en la observación directa de pollos o adultos que saltan al paso de la maquinaria, podrían dar lugar a una infravaloración del uso de los cereales por la perdiz durante la cosecha. Además de esta diferencia en la fenología reproductiva, la respuesta de huida de una y otra especie son también diferentes, levantando antes el vuelo las codornices, frente a la tendencia a “apeonar” seguida por la perdiz, hecho que también dificultaría la detección de las perdices.

Si bien es cierto que la fenología de la cosecha varía en función de la climatología y la latitud, datos aportados por el ITG permiten diseñar el siguiente calendario para las diferentes zonas de Navarra:

Cebada
- 1ª semana de junio como el comienzo de cosecha en la Ribera.
- 2ª-3ª semana de junio en Tierra Estella y Navarra Media.
- 3ª-4ª semana de junio en la Cuenca.
- 4ª semana de junio – 1ª de Julio en Prepirineo.
Trigo
- 2ª semana de junio en la Ribera.
- 3ª-4ª semana de junio en Tierra Estella y Navarra Media.
- 4ª semana de junio – 1ª de Julio en la Cuenca.
- 1ª -2ª de Julio en Prepirineo.

b) ¿Hasta qué punto son detectables por parte del cosechador?

Es frecuente escuchar en los círculos de agricultores que desde las cosechadoras se ve todo, que apenas hay perdices en los campos y que cuando ven alguna la esquivan. Esta afirmación es “casi” del todo cierta, ya que desde la cosechadora da la impresión de verse todo con mucha claridad y sin duda cualquier agricultor trataría de esquivar a los animales que se crucen ante su cosechadora. A pesar de esta impresión, la realidad, tal y como se ha podido detectar en el presente trabajo, es otra bien diferente, ya que se han encontrado aves muertas y nidos naturales rotos tras el paso de la cosechadora. Además, ninguno de los 20 nidos artificiales con huevos o pollos colocados fue detectado por el cosechador, que prestaba además mayor interés del habitual para la búsqueda de los nidos.

A esta baja (o nula) detección de las aves o sus nidos trabajando correctamente, hay que añadir que en un porcentaje muy alto, la cosecha se prolonga hasta la caída del sol (en ocasiones hasta las 2:00 de la mañana), situación en las que se hace sin ninguna duda imposible detectar ningún animal.

c) ¿Cómo se cosecha y empaca? ¿Se podría modificar la metodología para reducir su efecto en la fauna?

En lo concerniente al sentido de trabajo hay que hacer un especial hincapié en la imposibilidad técnica de trabajar del centro hacia fuera tal y como a menudo se propone. Si bien, resultaría mucho menos nocivo y perfectamente factible cosechar barriendo de un lateral hacia el otro tras haber abierto dos calles iniciales que permitiesen maniobrar. De todas formas, cualquier modificación que se quiera proponer en el trabajo de las empacadoras debe ser realizado previamente por las cosechadoras, ya que como se menciona a lo largo del presente trabajo, la
empacadora sólo puede seguir el trazado realizado anteriormente por la cosechadora.

Mención aparte merece la incidencia del trabajo nocturno, ya que en este caso los animales quedan cegados y desorientados por los faros, lo que los hace mucho más vulnerables.

d) ¿Se podría recurrir al uso de perros de rastro para evaluar el porcentaje de nidos fracasados tras la cosecha?

Puesto que a fin de cuentas el dato más interesante para valorar el efecto de la cosecha sobre las poblaciones de especies cinegéticas sería el porcentaje de nidadas que se pierden por este factor, se creyó útil testar la capacidad de perros de rastro para encontrar nidos rotos o pollos muertos tras el paso de la cosechadora. En el caso de que con éste procedimiento se pudiesen detectar un porcentaje elevado de los nidos, se podría intentar relacionar el número de nidos perdidos durante la cosecha con el número de parejas censadas en primavera y valorar así el efecto real de esta práctica agrícola. Con los resultados obtenidos parece que esta práctica podría tal vez usarse para la detección de polladas cosechadas, pero no para encontrar los nidos con huevos. Como la mayoría de las nidadas se encuentran en fase de huevo en esas fechas, la utilidad práctica de los perros sería muy baja. No obstante, hay que tener en cuenta que los nidos colocados artificialmente no cuentan con el rastro dejado por la madre, que probablemente los haría más fácilmente detectables.

e) ¿Cómo quedan los nidos tras la cosecha? ¿Son viables?

Es común que los agricultores comenten que las codornices “saltan” a menudo después del paso de la cosechadora porque el corte de la cosechadora va lo suficientemente alto como para no pillarlas. Basándose también en esta “altura” de corte, se llega a afirmar que los nidos quedarían intactos tras la cosecha. A lo largo del seguimiento llevado a cabo este año se ha podido confirmar en varias ocasiones que alguna codorniz saltaba efectivamente después del paso de la máquina, con lo cual la afirmación de los agricultores no es del todo falsa. Con el tema de los nidos por el contrario, se cae en un grave error al pensar que sería viable tras la cosecha. Bien sea directamente por quedar bajo el montón de paja, aplastado por la rueda o debido a la predación posterior por quedar en las calles limpias, los nidos colocados fracasarían en un alto porcentaje de los casos.

f) ¿Hasta qué punto escapan las especies cinegéticas de la empacadora?

Los agricultores insisten, como hemos comentado en el punto anterior, en que las perdices y las codornices “saltan” y que es muy raro que se las arrolle.

El propio personal de GAVRN ha podido comprobar en el campo la muerte de aves silvestres tras el paso de la cosechadora, pero quedaba la duda acerca de lo frecuentes o anecdóticas que pudieran ser estas bajas y sobre la incidencia directa del empacado, por eso se recurrió a los individuos de granja para llevar a cabo una experiencia similar en condiciones controladas.

El hecho de que fueran aves de granja hace que se deba tener precaución a la hora de sacar conclusiones, pero dicho experimento supone sin duda una “copia” bastante aproximada de lo que pueda suceder en el campo.

Los resultados de tal experimento sacan a la luz una incidencia importante de esta labor agrícola en las poblaciones de codorniz, ya que menos de la mitad de las aves que se encuentran en el campo escapan a la empacadora, y las que lo hacen pueden ser empacadas tras el agotamiento del segundo vuelo, como se pudo comprobar en dos casos.

g) ¿Se pueden detectar los individuos muertos y empacados mediante el examen de pacas de paja?

Tanto en el círculo de agricultores como en el de gente vinculada a la caza (cazadores, guardas, técnicos…) se habla a menudo de los animales que se encuentran al deshacer las pacas de paja para el ganado y demás. Culebras, “pelletas” de liebre, pollos de perdiz….son algunas de las especies que se suelen comentar como vulnerables al empacado. Viendo los resultados obtenidos en nuestro estudio, se puede afirmar con bastante rigor científico que
tan sólo los animales de más de 150 gr. son detectables tras el empacado, y nunca con un 100 % de efectividad. Si tenemos en cuenta que los individuos más vulnerables a las labores agrícolas son los pollos de perdiz, podemos afirmar que la revisión de pacas de paja no tiene validez como metodología de trabajo para testar el impacto de estas labores agrícolas.

El estudio formula las siguientes recomendaciones:

-Potenciación de cultivos alternativos, rotaciones, uso de cereales de cosecha tardía, barbechos y retirada. Son medidas indispensables para disminuir el grado de utilización del cereal por parte de la fauna y los efectos directos de las labores agrícolas, impulsadas mediante el Plan de Desarrollo Rural (PDRN), sobre todo en terrenos comunales.

-Se aconseja realizar dos pases periféricos que permitan maniobrar correctamente al cosechador y continuar “barriendo” el campo desde un lateral hacia el otro, de manera que la fauna es desplazada hacia un extremo donde sólo debería atravesar una calle de aproximadamente 8 metros. Prohibición del trabajo nocturno, con horario máximo hasta las 23.00 horas.

-Limitación del uso del rastrillo, dada la velocidad de trabajo y la amplitud de la banda de barrido, ésta es la maquinaria más peligrosa.

-Mantenimiento de bandas y lindes sin cosechar. Esta es una de las medidas más eficaces.

-Mantenimiento de paja en el campo. Se ha comprobado que existe un porcentaje de paja que permanece en las pajeras sin usarse de un año para otro.

Desde Adecana promovemos lo siguiente:

-Subvenciones a los agricultores por acogerse a medidas de ecocondicionalidad, y promover la agricultura integrada.

-No permitir cosechar ni recoger la paja de noche, limitando la velocidad máxima en este tipo de trabajos y la anchura de los rastrillos empleados.

-Implantar la instalación en las maquinarias de dispositivos espanta fauna, realizando estos trabajos desde el centro de las piezas hacia fuera, para facilitar en lo posible la huida de la fauna que se cobija en ellas.

-Dejar en el campo los tallos sin recortar hasta una altura de unos 25 centímetros para permitir una suficiente cobertura vegetal, promoviendo bandas sin cosechar, subvencionando el dejar la paja en el campo. (lo ideal sería hasta el 1 de septiembre)

-Y por ultimo que se elaboren estudios con diversos cultivos de fauna asociada para adecuar los periodos de cría de las especies con la recolección de los cultivos.

Asociación de Cazadores Navarros (ADECANA)

 

 

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