Ni linces ni conejos

El lince ibérico (Lynx pardinus), fue catalogado en 2002 por la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) como animal en peligro crítico de extinción. Era por aquellas fechas el felino más amenazado del planeta.

José Luis Garrido

José Luis Garrido

30/04/2015

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En 1980 se estimaba que la población de linces era de unos 1.500 ejemplares con una la distribución en España que se refleja en el mapa adjunto. Pocos años después, en 1988, había una población estimada de 1.100 ejemplares, de los que 350 eran hembras reproductoras. Quince años más tarde, tras el censo nacional del Ministerio de Medio Ambiente, se tocaba fondo en 2002 con 143 linces y solamente 27 hembras, repartidos en dos subpoblaciones, Doñana con 33 individuos y Sierra Morena (Andújar-Cardeña) con 110 ejemplares.


Distribución del Lince Ibérico en España 1980
(Atlas y libro rojo de los mamíferos terrestres en España)

El último censo de 2013 registraba una población algo más recuperada con unos 330 ejemplares en campo, principalmente en las dos poblaciones de Doñana y Sierra Morena citadas y en los nuevos núcleos de las zonas de suelta de Guadalmellato (Córdoba) y Guarrizas (Jaén), Campo de Calatrava (Ciudad Real), Valle de Matachel (Badajoz), Montes de Toledo y Valle del Guadiana (Portugal). Además hay actualmente otros 150 linces en los centros de cría en cautividad.

¿Por qué se ha llegado a esta situación extrema?

«Entre todos la mataron y ella sola se murió». Hay varios motivos; el más antiguo es el de haber sido tratado el lince como alimaña, un antecedente muy nefasto contra la especie. Pero hay que apuntar otras causas como la falta de conejos, el virus Fe LV que se llevó de calle a once linces en 2008, el exceso de vías de comunicación en su territorio y lo poco adaptadas para el paso de este felino, el sistema social de distribución despótica del lince que no admite un individuo nuevo del mismo sexo en ningún territorio ocupado. También se apunta como causa la de haber sido este felino una moneda de cambio y arma arrojadiza entre facciones y personas de rango, dentro del ámbito conservacionista.

Tratamiento como alimaña

Hasta mediados de los años sesenta funcionaron las Juntas Provinciales de Extinción de Animales Dañinos y Protección de la Caza (Decreto 11-08-1953) entre cuyos fines estaba la distribución de veneno, lazos y demás medios de extinción. Estas juntas fueron ya anuladas por la Ley de Caza de 1970 que dejó de considerar al lince alimaña y la incluyó como especie de caza mayor, con la protección y regulación propias de la ley. Poco después, el decreto 2573/1973, por el que se protegen determinadas especies de animales salvajes, prohibió definitivamente su caza, captura y comercio.

Entre la CEE, el Gobierno Español y la Comunidad Andaluza, han aportado unos ciento diez millones de euros en los últimos 20 años para la recuperación del lince.

Otros dos predadores, dianas del decreto alimañas, el lobo y el zorro, a pesar de seguirlos cazando y en el caso del zorro con mucha intensidad, han llegado saludablemente hasta la fecha con poblaciones cada vez más lustrosas para ambos cánidos, como todos los conservacionistas serios conocemos. Luego, a la consideración de dañino solamente no se le puede achacar todo el declive, aunque sí fue el inicio. Ese año de 1973, en el que ya no se cazaba aún quedaban algunos miles de linces en España, muchísimos más que lobos.

El lince ya no moría por la caza, aunque siguieron algunos sucesos aislados de tiros arteros y cabrones pero no de cazadores, de furtivos, que es otro gremio totalmente diferente, pero que parasita mimetizado entre los cazadores honestos.

El lince muere por falta de conejos

Además de ese antecedente nefasto de falta de protección que hemos citado, actualmente una de las claves de la difícil recuperación del lince es porque se muere de hambre. Una especie predadora tan especialista y dependiente del conejo (más del 90 % de su dieta) sufre los avatares de su presa. Y desde 1986 la historia del conejo ha sido nefasta. Ese año apareció la enfermedad hemorrágico-vírica (RHD) que se extendió por toda España, causó un nuevo desastre zoológico y se llevó al conejo por delante en un porcentaje superior al 80%. Pero no afectaba a gazapos menores de 50 días y en unos años se fue el conejo recuperando como ocurrió con la mixomatosis.

En los primeros años de este siglo ya se capturaban más de 4 millones de conejos. Los cazadores federados hemos venido haciendo convenios durante varios años con grupos conservacionistas y hemos dejado de cazar conejos en territorios de lince, pero hemos pagado a los propietarios de zonas propicias por el derecho a caza el conejo, que dejábamos sin tocar, para que el lince tuviera donde comer. Los expertos dicen que debe haber una densidad de 2 conejos/Ha para que el lince subsista. En 2011 ya dábamos por recuperado al conejo pues las capturas anuales, reflejo de la población existente, subían a 7 millones de conejos.

Cuando nos las prometíamos más felices aparecen unos casos atípicos de aquella enfermedad hemorrágica provocados por una cepa variante que producía, extrañamente, la muerte incluso de gazapos de 11 a 40 días. Esa cepa variante propagó en 2011 por todas las provincias españolas un nuevo tipo de virus, RHD-N11, de la enfermedad y produjo un golpe terrible a las poblaciones de conejos y de rebote al lince, que se muere de hambre pero a causa de los accidentes para buscar comida.

Muerte por atropello

La falta de conejos obliga al lince a campear excesivamente para llevarse algo a la boca. Esto requiere extender su territorio vital y atravesar carreteras que aún no disponen de los medios de protección suficiente para que la fauna no muera sobre la brea. Yo conozco las medidas que se han puesto para evitar atropellos contra la fauna, pero desconozco si serían eficaces para el lince, aunque creo que sí. Me refiero a señales de precaución con la imagen del animal, desbroce de la zona de cunetas y aledaños para que el lince vea bien al vehículo que se acerca, señales reflectantes que dan destellos hacia el monte y pasos subterráneos y aéreos.

Desconozco si se han probado pastores eléctricos para cierre de carretera, excepto en los pasos de fauna, u otros impedimentos que eviten la sangría actual. En 2014 han muerto por accidentes de carretera 21 linces y en estos cuatro meses de 2015 llevamos 5. Esta sangría de casi el 10% del censo no la resiste ni una población de las que definen los técnicos como estrategas de la r, como es el conejo y otras especies presa muy abundantes.

No todos los linces atraviesan la carretera buscando comida. En enero y febrero se mueven muchos kilómetros en busca de novia y como todos los animales durante el celo, bajan la guardia y sólo piensan en el sexo. Como es natural.

También hay un tercer motivo de muerte por los desplazamientos y los movimientos erráticos de linces criados en cautividad, sin experiencia territorial, que son soltados y tienen que huir de los adultos que encuentren en su odisea de libertad. Los dominantes no admiten intrusos del mismo sexo y matan a cualquiera que se acerque a su territorio, al ser la suya una distribución social despótica del espacio, como la tienen los lobos. Alguno de los recién introducidos ha muerto por esa causa y otros, que huyen despavoridos, posiblemente no reparen en las carreteras.

El dinero para el lince

El acondicionamiento de las carreteras para permeabilizarlas y acomodarlas al lince requieren inversiones pero, en ese aspecto, nadie puede decir que no lo hace, o ha hecho, por falta de presupuesto. De los cuatro proyectos generosos de dotación, iniciados para la salvación del lince ibérico, se han realizado tres y el último está en marcha.

1.- Proyecto LIFE-Lince “Actuaciones para la conservación del Lince ibérico (Lynx pardinus)” (1994-1999). Desconozco la dotación económica.

2.- Proyecto LIFE-Lince “Recuperación de las poblaciones de Lince ibérico (Lynx pardinus) en Andalucía” (2002-2006) dotado con 9’3 millones de euros.

3.- Proyecto LIFE-Lince “Conservación y reintroducción del lince ibérico (Lynx pardinus) en Andalucía (2006-2011)” dotado con 26 millones de euros.

4.- Proyecto LIFE-Iberlince: “Recuperación de la distribución histórica del lince ibérico (Lynx pardinus) en España y Portugal” (2011-2016) Este cuarto proyecto tiene un carácter transnacional y transautonómico con la participación de Portugal y de cuatro comunidades autónomas españolas (Castilla La Mancha, Extremadura, Región de Murcia y Andalucía), así como el Organismo Autónomo de Parques Nacionales. Está dotado con 34 millones de euros y tiene como principal objetivo conseguir aumentar las poblaciones de esta especie en un 66%, de 270 linces en 2010 llegar hasta los 450 individuos en 2016, lo que permitiría rebajar un peldaño el grado de amenaza de esta especie. Este horizonte parece muy posible, pues entre campo y criaderos estamos superando esa cantidad.

5.- Además, el Organismo Autónomo de Parques Nacionales (OAPN) en estos 15 años ha invertido 36 millones de euros para la conservación del lince. Este organismo lleva la gestión de dos centros de cría, El Acebuche en Doñana y el de Zarza de Granadilla en Cáceres.

Cría en cautividad y suelta de linces

La cría en cautividad de linces se inició en 2003 por un acuerdo de la Junta de Andalucía y el MAGRAMA. Se inició con 4 linces adultos nacidos en campo como progenitores. Hace 10 años, marzo 2005, se producía el primer parto de una lince en cautividad. El año 2014 nacieron en cautividad 44 linces. Se han utilizado como padres linces heridos en accidentes, tullidos o mutilados por lazos sin freno, cepos prohibidos, etc. Actualmente hay 36 adultos silvestres capturados en la naturaleza. La población de cría (ex situ) cuenta con 150 ejemplares, entre los que se encuentran esos 36 fundadores “silvestres” y 114 nacidos en cautividad. Para la cría e introducción de linces se han adaptado cuatro centros, uno en Portugal. El Acebuche en Doñana y el de Zarza de Granadilla en Cáceres, son dos de ellos.

En 2014 han muerto por accidentes de carretera veintiún linces y en 2015 otros cuatro de los cinco linces muertos

En febrero de 2011se liberaron en campo los dos primeros ejemplares de lince criados en cautividad. En 2013 se liberaron 36. En 2014 se soltaron 16 en los dos núcleos nuevos de Andalucía y se ha repoblado también con varios ejemplares el valle de Matachel (Extremadura), donde sobreviven 9. En estos cuatro años de repoblación se han soltado unos setenta linces criados en cautividad de los que han muerto casi un tercio por falta de adaptación al medio. Las Federaciones de Andalucía, Extremadura y Castilla la Mancha están colaborando en estos proyectos con programas de sensibilización en los ámbitos sociales de los cazadores de zonas linceras, que en todos los casos necesarios renuncian a la caza del conejo en beneficio del lince.

José Luis Garrido
Publicado en FEDERCAZA

 

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