Ocho acciones para una caza menor sostenible

Estoy recogiendo en estos días las primeras encuestas sobre la respuesta cinegética de las principales especies de caza menor, en esta temporada que finaliza. Por lo que he ido leyendo, ha pintado peor de lo que habíamos previsto allá por octubre, cuando tras un buen año de cría nos las prometíamos muy felices. No ha sido así y el mes próximo lo diremos con datos y haremos un informe completo por autonomías. Ahora corre más prisa empezar a trabajar en el coto para poner remedio al declive histórico de la caza menor, que para algunas especies silvestres emblemáticas parece que es muy evidente.

José Luis Garrido

José Luis Garrido

02/02/2015

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Voy a proponer, una vez más, algunas acciones necesarias para que la próxima temporada sea más fructífera y al final de ella quede caza suficiente en el coto para que ese bien natural renovable que cada año nos da su cosecha en especies, lo tengamos más garantizado. Tomar una serie de medidas a favor de la multiplicación de especies tampoco nos permite jurar que las cosas van a ser de esa manera. Para que haya proliferación de especies tienen que concatenarse muchas variables que están sujetas al avatar de la vida natural, cambiante cada temporada.

 

Acciones para un aprovechamiento sostenible

 

Las especies para multiplicarse requieren cada año de algo tan obvio como es disponer de progenitores suficientes, condiciones agrícolas, medioambientales y meteorológicas favorables y disponer de protección y control de una predación razonable durante la crianza y crecimiento, que es la etapa más sensible de la procreación. Una vez la población cinegética esté resuelta en la etapa previa a la caza el gestor debe contabilizar lo que dispone el coto al inicio. Además, debe conocer la evolución de la población durante el periodo hábil, que siempre produce bajas, además de las propias de la caza. También debe conocer la partida adicional que representa el capital migratorio que llega y con todos estos datos acomodar la extracción por caza para que en la primavera siguiente haya en el coto madre suficiente para el ciclo posterior. Esta gestión requiere algunas de estas acciones:

1.- Conocer la abundancia cinegética (Censos de reproductores)

Esto significa cuantificar con la precisión que dispone cada método de censo (todos tienen margen de error), cuántas perdices, conejos, liebres, palomas, zorros y otras especies hay en el coto al inicio de la primavera, susceptibles de procrear.

Este paquete hay que complementarlo con el migratorio, considerando las especies (palomas bravías, torcaces, tórtolas, codornices, anátidas, becadas, zorzales y otras) que por término medio acuden cada temporada a criar o invernar en el coto y se mantienen hasta la media veda o el final del periodo hábil, además de las que hemos citado que se reproducen y existen en el coto. Estos datos permiten manejar el capital cinegético posible y más tarde los aprovechamientos.

El censo de un coto se hace por varios métodos, aunque los más generalizados son la batida y el itinerario. Conviene que los primeros censos en el coto, sean dirigidos por técnicos que saben hacer los cálculos ponderados correctamente y nos aseguran más grado de confianza. Una vez hayan aprendido los propios cazadores a hacerlos se pueden resolver por el propio coto. No obstante, cada cierto tiempo hay que recurrir al experto para reconducir el procedimiento si fuera necesario.

En la batida un grupo de observadores, separados entre sí una distancia fija – que es mayor si se censa perdiz y menor si es liebre o conejo– que hacen un recorrido sobre una superficie representativa del coto en la que entran terrenos de diferente índole: ladera, prado, parcela de labor, etc. Deben repetirse varias veces. La batida de censo sólo es recomendable en superficies sin cubierta vegetal o con ésta menor de 20 cm, también vale después de la siega y hasta finales de invierno, pero no durante la primavera. Con cubierta vegetal los batidores deben ir separados de 10 a 15 m y es conveniente que lleven perros.

El itinerario es un procedimiento de censo que permite detectar especies a las dos bandas paralelas a la trayectoria hasta cierta distancia. Conociendo la probabilidad de detección a cada distancia se pueden hacer censos para calcular las densidades de especies. Son los más utilizados para censar parejas a finales del invierno. Estos recorridos hechos por la noche con proyector luminoso permiten ver perfectamente zorros, liebres y conejos.

2.- Controlar predadores

En España hay más de sesenta y cuatro predadores y sólo se permite la captura de cuatro que son especies de caza. Los cazadores debemos controlar las poblaciones de predadores, principalmente las especies cinegéticas jabalí, zorro y córvidos, que se habrán venido controlando durante el periodo hábil y que deben incrementarse en estos primeros meses. También sobre perros y gatos asilvestrados, tan nefastos para la fauna, que deben ser controlados con autorización en el momento en que se advierta su presencia.

El celo en el zorro llega en los meses de diciembre a febrero, dependiendo del lugar, y se producen los apareamientos. No son monógamos como creíamos, pues las hembras dominantes también se aparean con diferentes machos de la familia y de grupos vecinos. La época de mayor eficacia para controlar la población de zorros es hacerlo durante los meses de enero a marzo, ya que la eliminación de cualquier hembra en esa etapa no será sustituida por otra reproductora nueva. La caza con perros de madriguera sólo debe hacerse hasta la época previa a los partos, siendo durante el celo uno de los periodos con más posibilidad de encontrar madrigueras con hembras que huyen del acoso de los machos, incluso acompañadas de alguno de estos. No debe cazarse nunca con perros de madriguera durante el periodo de cría. La caza con chillo o chilla, es una modalidad bastante eficaz y muy recomendable durante todo el periodo reproductor, pues la baja de algún adulto no suele ser determinante en este periodo más sensible ya que otros miembros familiares se encargarían de la ceba de los cachorros, si los hubiera

Los córvidos se deben controlar durante los meses de abril o mayo, cornejas y urracas respectivamente, para prevenir daños a la fauna.

3.- Mejoras del hábitat y control de fitosanitarios

En aquellos cotos que tienen un aprovechamiento integral de cereal, y disponen de parcelas continuas sin linderas, ni perdidos, ni espacios verdes, es necesario hacer alguna labor de protección para las especies, especialmente la perdiz roja. Hay que establecer convenios compensatorios con los agricultores para dejar márgenes sin cultivar. La instalación de refugios y la plantación de arbustos apropiados en ciertas islas del terreno permite un mosaico apropiado y el camuflaje de los reproductores protegiendo nidos y parideras y más tarde pollos, gazapos o lebratos.

Algunos fitosanitarios utilizados aún en siembras de otoño, como el Imidacloprid y el Tiram, incluso el Fipronilo (prohibido) provocan la muerte y debilidad acumulada de las perdices y efectos negativos sobre la reproducción de pollos. Es muy recomendable analizar las simientes para ver si hay rasgos de alguno de esos productos, comunicárselo al agricultor y acordar otras semillas con blindajes menos agresivos. La administración debe compensar y propiciar el cambio de estos productos y los cazadores debemos provocar que así sea. Los rodenticidas (clorofacinona o bromadiolona) están prohibidos excepto en aplicaciones muy puntuales. No deben permitirse en ningún coto. Son venenos acumulativos, muy nefastos para liebres y conejos.

4.- Colocación de bebederos y áreas de estancia de pollos

Es muy importante preparar áreas de refugio formadas por sarmientos atados colocados en cabaña, pallets con ramaje encima, etc. con espacios cercanos para baños de arena y con bebederos. Los bebederos deben colocarse un mes antes del nacimiento de los pollos y ser controlados cada diez días aproximadamente. Las pilas de beber y su entorno inmediato deben estar limpias de excrementos de córvidos, que son los primeros que las ocupan, y de las propias especies. El agua debe clorarse con productos adecuados. En el caso de que no se asegure la limpieza y cambio de agua cada diez a quince días máximo, es preferible no poner ningún bebedero, porque acaban siendo trampas mortales.

5.- Censo del éxito reproductor

Durante el inicio de la reproducción es necesario censar el número de pollos y adultos que conforman cada pollada. Este censo hay que repetirlo todos los meses hasta el inicio del periodo hábil donde se mide ya la productividad aprovechable. Lo mismo se debe hacer una vez segado para liebres y conejos con los métodos que recomendamos en el punto primero. Los conejos nuevos se cuentan bien a principios de primavera por los daños en el inicio del cereal observando el cerco de cada conejo durante la noche. También en los cagarruteros. Las liebres se censan mejor de noche una vez segado o por itinerarios nocturnos idénticos. La población que llegue al inicio de la caza y el complemento de especies migratorias son el capital del que debemos tomar los intereses, que será el plan de capturas para esa temporada, con los cupos que se acuerden y que conviene acordar en asamblea y ser de obligado cumplimiento.

6.- Control de aprovechamiento cinegético anual

La tasa de aprovechamiento cinegético para una especie es el número de individuos a cazar. Depende de las variables que hemos venido analizando y que nos dan el tamaño precaza de la población.

a)- Tamaño de la población de reproductores

b)- Índice de crecimiento que es diferente para cada especie. En perdiz en las mejores circunstancias está entre 3 y 4. En conejo se multiplica por unos índices parecidos a pesar de que una hembra puede parir 18 a 20 gazapos cada año, pero las pérdidas en los primeros meses de vida son del 60%. No obstante hay que tener en cuenta que conejos y liebres nacidos a finales del invierno se reproducen esa misma temporada.

Según citan los técnicos de cien parejas de perdices (200 perdices) podemos aprovechar un año normal alrededor de 200 a través de la caza. De cien parejas de conejos (200 conejos) podemos aprovechar unos 450.

c)- Mortalidad no cinegética. La conforman las pérdidas producidas por predación, enfermedades, por muerte natural, por meteorología adversa y por otras circunstancias. Los estudios hablan de porcentajes para cada especie que son bastante variables de una temporada para otra.

El manejo de estos datos nos permite calcular los cupos convenientes con cierta aproximación para cada temporada. No obstante, a medida que avanza la temporada nos debemos de ir ajustando a la situación real.

7.- Seguimiento de poblaciones durante la caza

Iniciada la caza es necesario conocer la estructura de la población a través de las capturas, identificando la relación jóvenes/adultos. Tanto en perdices, como conejos y liebres son fáciles de identificar los juveniles y adultos. Hay unos porcentajes de aprovechamientos a respetar para que la caza sea sostenible. En perdices, si la ratio J/A es igual o superior a tres, se puede cazar hasta el 40% de la población; si la ratio J/A es igual a dos se puede cazar entre el 20% y el 35% y si la relación J/A es del uno y medio por ciento se puede cazar hasta un 20% de la población, dejando de cazar cuando la ratio baje del 1’5 %. En conejos y liebres los porcentajes de aprovechamiento son mayores, porque así es el factor de multiplicación según hemos citado, pero conviene que los cálculos concretos los haga un técnico competente.

8.- Actuar de manera responsable a favor de la sostenibilidad

La mayoría de los cazadores responsables consideramos que la caza es una actividad donde se maneja un patrimonio natural que es propiedad de la colectividad y un bien escaso, y por tanto, legal y moralmente debemos actuar cazando con mesura, utilizando procedimientos que garanticen el aprovechamiento sostenible para que sea posible su disfrute por las generaciones venideras. Esto, que debería ser un objetivo prioritario para todo el mundo venatorio, se queda siempre en la intención de unos pocos. Cada año, a finales de temporada, los cotos quedan para especies como la perdiz roja un poco más escasos que la temporada anterior.

José Luis Garrido>

4 comentarios
02 feb. 18:48
chemamuri
chemamuri
Sr. Garrido, como siempre, sus artículos son una fuente de conocimiento de gran valor. Con su permiso y sin la intención de robarle mucho tiempo me gustaría hacerle una pregunta.

Donde yo cazo dejamos una zona dentro del coto que denominamos reserva de caza. Esta zona será aproximadamente un 10% del coto (no estoy seguro) y todo su perímetro marcado con tablillas amarillas. Esta zona se cambia cada dos o tres años y en ella no se caza con escopeta. Esto en mi coto es un seguro de vida, sobre todo para las perdices. Bueno, explicado esto paso a las preguntas.

¿Qué opina de esta medida?, ¿Ha hecho algún estudio sobre esta medida?

Gracias y un saludo
05 feb. 12:13
JLGarrido  
Gracias Chemamuri. Cuando uno escribe es porque desea transmitir a sus posibles lectores algo en lo que cree. Si alguien da respuesta positiva preguntando, para mí es un halago.

Las reservas en los cotos son una medida de gestión, que de entrada es muy positiva; pero conviene observar ciertos matices. Dar una respuesta sin conocer el coto es muy expuesto. En cinegética no hay recetas a la carta; hay que conocer el coto y lo debe manejar un técnico y después puede hacerlo perfectamente un experto cazador. Una receta generalista es muy complicada, para un caso concreto sí puede darse una receta más ajustada. Pero vamos a ello, a ver si te doy una explicación adecuada para actuaciones generales.

La gestión correcta de un coto requiere zonificarlo. Distribuirlo en un mosaico de cuarteles que representen zonas homogéneas en cuanto a abundancia de una especie, -no puede serlo de todas a la vez-, p.e. pongamos el caso de un cuartel de perdiz roja como predominante. Valdría igual de liebre o conejo. Al final cada cuartel tendrá un rango dentro del coto en cada temporada (distribución, abundancia, productividad) respecto de perdiz, de liebre o de conejo, etc. que son las más representativas. Un cuartel que se caza es “sumidero” de caza y cuando se veda se convierte en ”fuente”, porque produce especies para el propio cuartel y los aledaños. Pero no siempre es así. Cuando la calidad del hábitat es escasa, la agricultura agresiva y la predación notable; si no se hace otra gestión sobre él y sólo se quita de cazar, ese cuartel puede estar en el llamado “pozo de la predación” para cualquier especie y aunque allí no se haga un solo disparo, las especies declinan y van a menos.

Supongamos que hacemos buena gestión, es buena temporada y nos da muchas perdices, liebres o conejos. Y está vedado.

Debemos conocer que en primavera más de un 70 % de las perdices hembras jóvenes, se desplazarán unos 5 Km, pues en el espacio donde nacieron se quedan las hembras veteranas. Alrededor de un 25 % de los machos hace lo mismo, buscar territorio hasta unos 5 Km. En todos los casos estas perdices “flotantes” se quedarán donde encuentren el hábitat de mayor calidad que no esté ocupado. Con las liebres pasa algo parecido y a partir de los dos meses se dispersan unos 5 Km también.

Este punto anterior te indica que lo recomendable es disponer de los cuarteles de veda en el centro del coto para que la dispersión deje a los individuos desplazados dentro de nuestro coto y no estemos rellenando el de los demás. Lo ideal es acordar con los cotos vecinos estas acciones de veda en cuarteles del coto que pueden juntarse con otros limítrofes. Si un grupo de cotos hacen gestiones paralelas, las bondades de cada una se multiplican en el conjunto.

Yo no conozco muchos estudios. Pero se toca este tema en la mayoría de los textos que tratan sobre “ordenación cinegética”. Yo sigo un libro que hicimos, en mis tiempos de director en la Escuela Española de Caza, de la serie, “APORTACIONES A LA GESTIÓN SOSTENIBLE DE LA CAZA” TOMO I, que editó FEDENCA-EEC-RFEC, 2002. 312 pp. Eds. Lucio A.J. y Sáenz de Buruaga M.

Espero al menos haberte dicho algo provechoso.

Un saludo.
05 feb. 13:39
chemamuri
chemamuri
Muchísimas gracias Sr. Garrido.
En nuestro coto llevamos muchos años gestionándolo con la ayuda de un biólogo y haciendo lo mejor que podemos y sabemos para la buena densidad de nuestras especies, cinegéticas o no.

Por su respuesta me doy cuenta que la colocación de la reserva no la colocamos adecuadamente durante años. Esto también no lo dijo la experiencia y el biólogo. Creo, y por lo que me dice que vamos por el buen camino. Aun así comenta puntos muy interesantes que expondré a la junta.

Muchas gracias de nuevo y reciba un cordial saludo.
20 feb. 10:34
keretaro
keretaro «Caza Sostenible y Espacios Naturales»
Enhorabuena una vez más por sus palabras José Luís.

Puntualizar y recalcar a las mismas la importancia de la implicación del cazador y el guarderío en todas las medidas indicadas a ejecutar en el coto, y sobre todo la relevancia de la escala temporal en este tipo de acciones: la permanencia en el tiempo de estas buenas prácticas debe ser contínua y de larga duración (cuantos más años mejor) para que los resultados en el ecosistema sean estables.

Dice Fungesma en su libro "Buenas prácticas cinegéticas" del año 2001: "en las adjudicaciones de los cotos la Administración Pública debiera primar la actitud de conservación y el haber trabajado previamente la correcta gestión del acotado. En muchas ocasiones la frustración a recoger el fruto continuado de una gestión apropiada (prudencia en los cupos de captura y realización de mejoras sobre el hábitat) se refleja en el arrasamiento en la última temporada de la caza existente al tener los cazadores la seguridad del cambio obligado de manos en el aprovechamiento".

Por eso, si la gestión de una finca es óptima, cuanto más tiempo pase en las mismas manos, más y mejor caza.

 

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