La perdiz roja, en coma profundo

Decía el mes pasado que la perdiz se ha encontrado en estos años con lo peor de cada familia. El fracaso reproductivo perdicero y por tanto el declive de la perdiz roja ha sido cantado en los últimos años por algunos cazadores y también por las voces autorizadas de muchos científicos, cazadores o no, así como las de estos amigos «predicadores» Eduardo Coca y Miguel Angel Romero (por poner unos ejemplos) y unos pocos más, que hemos estado voceándolo en este desierto de sordos interesados, que nos oyen, pero no nos escuchan.

José Luis Garrido

José Luis Garrido

14/11/2014

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Entre todos nosotros, especialmente los citados, hemos dado varias claves del desastre zoológico perdicero y la posible reparación, pero no ha cuajado porque hay muchas conciencias que prefieren ignorar nuestros mensajes y seguir manteniendo la situación de caída al precipicio, antes que complicarse la vida en el arreglo. Me refiero a los administradores del medio ambiente.

No hace tanto en el Congreso de los Diputados se expuso la mala situación para la perdiz roja en España, pero se dijo que no se tenían datos concretos en los ministerios de las razones de precariedad. Aquellos comentarios de los padres de la patria me incitaron a hacer ese trabajo tan amplio El Declive de la Perdiz Roja I-II-III que habréis leído ya, pues se publicó por partes en la revista FEDERCAZA en la primavera del año anterior y en muchas páginas web y portales, entre ellos Club de Caza, que los sigue reponiendo y son decenas de miles las personas que lo han leído.

Los responsables del desastre

Los problemas denunciados son notorios y conocidos por todos los ‘interesados’, expresión que entrecomillo para no decir desinteresados irracionales, porque por los resultados está claro que quienes lo tenemos que arreglar, nos hemos olvidado por completo. Me refiero a los cazadores también; pero más a los responsables de la administración de la caza; a los negociantes de perdices: granjeros, explotadores de intensivos y otros sectores comerciales beneficiados por el negocio de la perdiz roja; y a los agricultores y ganaderos muy intensamente. No me quiero olvidar de una estirpe radical muy activa para salvar animales, animalistas y algunos conservacionistas prudentes que se lanzan a muerte por la vida de un gato cimarrón, pero ni se inmutan ante la situación de gravedad por la que pasan ciertas aves; solamente por apellidarse cinegéticas.

Mario Sáenz de Buruaga: Como conservacionista me preocupa mucho más el estado de la perdiz roja, que la del lobo

Les caerá mal lo que oí decir a mi amigo Mario Sáenz de Buruaga en el reciente Comité del Lobo de Castilla y León: «como conservacionista me preocupa mucho más el estado de la perdiz roja, que la del lobo». Resulta que según el recuento que ha dirigido Mario, el lobo progresa imparable en Castilla y León y comunidades de influencia. Pero le insultarán «los interesados en mantener el discurso de la extinción del lobo» que se matan por salvar especies cimarronas «mascotas abandonadas» y sueltan miles de visones invasores al campo para liberarlos de las verjas de una granja. Estos sedicentes, salvaguarda de la naturaleza, conocen sobradamente las causas, pero se mantienen impasibles ante el desastre de la perdiz roja.

Lo que me indigna es que todos sabemos a la velocidad que va la perdiz por la pendiente del precipicio y nadie hace nada

Sepan todos los ecologistas, que parece lo ignoran, que cuando le va mal a la perdiz roja, peor les va a las esteparias, aunque esto lo conocen de sobra. En el Libro Rojo de las Aves de España (2004) ya denunciaban los más sosegados de la ecología esto: «Desde que SEO/BirdLIfe puso en marcha el programa SACRE con el objeto de conocer las tendencias de las especies, con carácter general, las de medios agrícolas (perdiz roja) han caído aproximadamente un 6 %, las esteparias un 4 % lo que supone una situación más grave de amenaza para éstas, dada su situación de mayor precariedad». En estos diez años posteriores la situación ha empeorado. Y lo que me indigna es que todos sabemos a la velocidad que va la perdiz por la pendiente del precipicio y nadie hace nada. Y me enfada más que no podamos contar con todos estos que se autoproclaman amigos de los animales y custodios de la naturaleza, además de enconados contra la caza. ¿Será por esto?

El negocio de la perdiz

Hay muchos administradores que no ayudan a la salvación de la perdiz roja silvestre. Ven resuelto el problema con las de granja “Tienen ustedes perdices a millones en las granjas y ese es el futuro” he interpretado que decía en más de una ocasión algún gobernante. La perdiz roja es la especie cinegética que más dinero genera entre los dieciocho subsectores que inducen la riqueza de la caza. La estimación global es que genera alrededor de mil millones de euros, algo menos de un tercio del que generan entre las 52 especies de caza en España. Para el gremio granjero y propulsor de este asunto de perdices de reposición y suelta hay intereses económicos importantes. En España se capturan unos dos millones de perdices silvestres, que sigue dando el campo en un año digno como el que estamos y tres y medio de perdices, de los seis que aporta la granja (el 60 % superviviente).

Esos seis millones de perdices de granja representan unos ingresos de unos 40 a 50 millones de euros para esos núcleos zoológicos de cría de aves de corral y unos 100 millones para los gestores de cotos intensivos y de suelta, por cazar las que echan ese día y las que sobreviven en campo. Una perdiz de granja cuesta cazarla en coto una media de 30 euros de media y cazar una silvestre en los cotos al norte de Madrid nos cuesta a los socios alrededor de 200 euros. En dinero no hay competencia con la granja.

Hay perdiz ‘gran reserva’ y ‘perdiz de garrafón’

Creo que todos los granjeros intentan mejorar sus perdices y de suyo lo han conseguido pues no se puede comparar las que venden ahora, con las que soltaban antes. Pero son las excepciones. En todas las granjas, sobre todo en las más dimensionadas, pasa lo que en las bodegas, hay perdiz gran reserva y perdiz de garrafón, siendo esta última la única que crían muchas granjas. De todo este recorrido perdicero del mercadillo a la boutique, mucha culpa la tenemos los cazadores ya que con tal de dar tiros a algunos no les interesa la calidad de la diana.

Los administradores

La perdiz silvestre se esfuma y a la vez todas las esteparias y lo dicen en las Cortes, lo saben en todas las Consejerías de Medio Ambiente y de Agricultura, lo conocen los políticos —más pendientes de las tarjetas, como los carteros en Navidad— y no hacen ningún esfuerzo por redimirlo. Tenemos muchos problemas de trabajo, nos cuentan en las Consejerías y la caza es una de las secciones que más nos entretiene y crea cismas, dicen los responsables. No les falta razón, pero tampoco les importa mucho la situación de la fauna, en otro caso controlarían más la predación y la agresión agrícola.

Predación

Hay 82 predadores de especies en España, y entre ellos 56 sobre la perdiz roja. Pues bien, el cuentagotas administrativo solamente permite controlar cinco o seis que son cinegéticas: tres córvidos y tres mamíferos (contando el lobo) y con autorización, otras dos especies cimarronas invasoras: gatos y perros asilvestrados; ambos nefastos para la fauna. Los últimos aparatos y trampas para controlar predadores: lazos y jaulas trampas, totalmente selectivos, requieren la puesta en marcha del procedimiento aprobado por la Conferencia Sectorial de Medio Ambiente del MAGRAMA de fecha 13/07/201, que estableció las Directrices técnicas para la captura de especies cinegéticas predadoras: homologación de métodos de capturas y acreditación de usuarios.

Pues hay solamente dos comunidades: Castilla la Mancha y Cataluña que han puesto en marcha el procedimiento. Es un ejemplo de inoperancia, lo de las quince comunidades autónomas que con todo a su favor, aún no han dado un paso para potenciar la figura del especialista en control de predadores, del trampero..

La perdiz roja está sufriendo un descenso poblacional claro y continuo, con descenso de hasta el 78% en los últimos diez años

Caso especial me parece el de Andalucía, donde se celebró el I Foro Andaluz de la Caza hace unos meses y se llego a varias conclusiones; entre ellas: «Es necesario comenzar a aplicar el Control de Predadores en Andalucía con los métodos homologados por el Ministerio de Medio Ambiente, en cuyo estudio participó activamente nuestra comunidad autónoma». Y esta otra, más afín sobre la especie: «La perdiz roja está sufriendo un descenso poblacional claro y continuo, con descenso de hasta el 78% en los últimos diez años, (según los recuentos de la propia administración) provocado por hasta diez razones, aunque hay tres que son claramente las más importantes: Agricultura tremendamente agresiva, Repoblaciones de ejemplares sin pureza genética ni garantías sanitarias, Excesivo número de depredadores».

Lo que dijimos allí y sigo diciendo. ¿Cómo puede ser que a raíz de ese foro no se haya iniciado en Andalucía un proyecto de salvación de la perdiz roja para frenar esa terrible caída?; y ¿cómo no se ha puesto de inmediato el control de predadores cinegéticos con las nuevas trampas, cuando todo el mundo sabe que Andalucía por su situación geográfica de paso de todas las rapaces predadoras, es la comunidad con mayor incidencia de predación? Pues hay comunidades en peor situación porque no saben siquiera cómo van sus poblaciones, porque no las censan.

La agricultura

La agricultura sigue agrediendo a la fauna y medio ambiente con sus productos y si se lo dices a algún agricultor te contesta con destemple que “si él se va a ocupar de otra cosa que de rentabilizar su tierra”. Esto es admisible, si no les dan otros fitosanitarios alternativos o compensaciones por ello. Pero sí que se los dan y no es aceptable que quien cobre por la PAC para mantener ciertas formas suaves de cultivar, no cumpla esas buenas maneras que favorecerían a la fauna. Además, una gran parte del dinero que aporta la perdiz revierte en la propiedad del terreno, que es la que dispone de los derechos de la caza. Tampoco se nos olvida que en muchos términos hay un aprovechamiento social de la caza, por la aportación casi gratuita de las tierras al coto de los del pueblo. Pero eso no autoriza a nadie a agredir a la fauna sin piedad. Este es uno de los mayores azotes.

Siguen permitiendo productos como el célebre Imidacloprid, que aunque le pusieron en cuarentena porque mata las abejas, le siguen permitiendo en épocas que no sean de floración, por ejemplo en semillas de otoño para la siembra de cereal temprano, a pesar de que ya saben las autoridades medioambientales de todo el país, que además de a las abejas, es agresivo para las especies que beben en vuelo (aviones, golondrinas y vencejos), y sobre todo, para las esteparias (en peligro) y la perdiz, que fue por la especie que se analizó para conocer el efecto de esos fitosanitarios, y por la primera que se supo en Europa las maldades del producto de la Bayer.

Sepan que este producto es acumulativo y las dosis de cada año se van fijando en el hígado de las aves, según el estudio que encargamos los cazadores españoles al equipo del IREC de Rafael Mateo. También han concluido los investigadores que las especies se reproducen peor y los pollos tienen menor esperanza de vida. Esta agresión a las perdices y también a las gangas, ortegas y sisones, sépanlo los ecologistas.

A toda esta sociedad, a pesar de lo que se diga o escriba, la perdiz y otras aves no le preocupan

¿Por qué las autoridades no ponen freno a este tipo de agricultura agresiva y dan las compensaciones necesarias al agricultor y ganadero, controlando que se llevan a efecto las buenas prácticas agrícolas y ganaderas? ¿Por qué los cazadores no cambiamos algunas formas de cazar y además vamos todas las semanas a las Consejerías a denunciar que la perdiz roja desaparece? ¿Por qué los animalistas no acuden a montar el pollo por estas especies animales?

Porque a toda esta sociedad, a pesar de lo que se diga o escriba, la perdiz y otras aves no les preocupan.

Mientras no pongamos énfasis en defender a la perdiz roja silvestre, sobre la base de lo que tantos hemos denunciado estos años y reiteramos aquí con algún matiz nuevo en estos cuatro renglones, el terreno irá siendo colonizado por la perdiz de granja y dentro de pocos años la perdiz roja española será una nueva subespecie de ‘Alectoris rufa’, que se pasará la primaveras criando en granja, ajena al campo adonde llegará cada agosto como si fuera una migratoria más, sin calidad biológica y menos aún cinegética. Dicho queda una vez más.

José Luis Garrido
Publicado en FEDERCAZA, nº 347. Noviembre 2014

 

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