Buscando soluciones

Bajo la apariencia de un control específico y planificado por parte de la Inspección de Trabajo y Seguridad, con base en el Plan de lucha contra el empleo irregular y el fraude a la Seguridad Social, lo que para algunos verdaderamente se esconde es un ataque a la caza en general y a las rehalas en particular.

Gabriel Marco Tejedor | 18/09/2014

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Si la caza es pasión, la caza con rehala es adrenalina en estado puro. De no ser porque los perros tienen la mala costumbre de que comen y defecan todos los días, si fuera como el rifle que tras la montería se limpia y se guarda en el armero, estoy convencido de que la inmensa mayoría de los monteros querrían que se sorteara igualmente quien entraba con los perros.

La rehala, a pesar de ser el alma de la montería, se ha convertido en el patito feo de la caza como parte más débil y donde van a parar todos los ataques de los últimos años, y más especialmente el último con la Seguridad Social.

Si la caza es una actividad totalmente regulada, leyes, reglamentos, ordenes de veda; las rehalas todavía mucho más, ya que no solo le afectan las normativas como cazadores, sino que además tiene que someterse a las diferentes normas de bienestar animal, Núcleos zoológicos, animales potencialmente peligrosos, autorización y desinfección de medios de transportes, identificación de los perros, vacunaciones antirrábicas, etc.

El inmenso coste que las rehalas soportan es compensado en cierta medida por la propina que perciben por su colaboración en las monterías y que ni de lejos llegan a cubrir los costos de ese día, pero para la gran mayoría de las rehalas, donde el dueño o dueños de la rehala y el perrero o perreros son los mismos, y que lo hacen sin ánimo de lucro, tan solo bajo la pasión por los perros y por la caza se puede entender el coste y la dedicación que soportan.

Nadie está en contra de que si el perrero o cualquier otro participante es un asalariado deba estar dado de alta, y de hecho se hace; tampoco que si hay un pequeño porcentaje de rehalas que realmente obtienen beneficios deban tributar por ello, pero la inmensa mayoría de las rehalas hacen su trabajo por amor al arte y lo peor es que la administración lo sabe y lo conoce. La rehala no es ningún medio de vida, sino una afición.

La inseguridad que la administración ha generado en el mundo de las rehalas y de la montería puede provocar la desaparición de las rehalas y, por ende, el fin de la montería española.

Ante estos mimbres las soluciones al problema podrían pasar porque la administración excluyera las rehalas del campo de aplicación de la Seguridad Social cuando no suponga su medio de vida, tarea ardua y difícil cuando los pronunciamientos que ha hecho hasta la fecha van en otra línea, y no solo genera el problema que nos ocupa, sino que abre uno nuevo con Hacienda al considerar la rehala como actividad lucrativa.

Hace ya muchos años que la actividad empresarial, ante la responsabilidad que se derivaba en el desarrollo de la misma, se encaminó hacia sociedades anónimas o limitadas donde la responsabilidad del empresario se limitaba al capital social que tenía aportado.

Llegados a este punto, creo que merece la pena hacer una reflexión y ver no solo la pasión que nos mueve por la caza con rehala, sino las responsabilidades que estamos asumiendo teniendo a nombre particular las mismas.

Ninguna rehala está libre de que uno de sus perros cause un accidente, cierto es que cada vez más los seguros de RC cubren mayores capitales, y que la responsabilidad de ese accidente sea superior a las coberturas que tenemos. Si esto se produce, tenemos muchos ejemplos de accidentes cinegéticos, responderíamos personalmente por el diferencial entre la indemnización y la cobertura del seguro, lo que podría acarrearnos nuestra propia ruina.

Constituirse las rehalas en un Club o Asociación deportiva a todas luces nos da un marco legal muy importante y limita la responsabilidad.

Pero no en cualquier club o Asociación, debemos hacerlo en uno básico (realizado ante notario), ya que de hacer uno elemental la responsabilidad seguiría siendo de los socios, mientras que en uno básico la responsabilidad es de la propia Asociación.

  • La Asociación deportiva en su propia definición y estatutos es una entidad sin ánimo de lucro.
  • Permite que el perrero, los acompañantes, etc. sean socios.
  • La propina que la rehala percibe no la perciben ninguno de los socios, sino la propia asociación, por lo que la relación laboral no existe.
  • Nos permite emitir el recibo oportuno por la colaboración en la montería.
  • La actividad deportiva se encuadra dentro de la exención de la aplicación del IVA.

Constituir una Asociación deportiva Básica es un trámite bastante sencillo:

  • Cinco socios que ocuparán los cargos de presidente, secretario, tesorero y vocales.
  • Unos estatutos lo más adaptados posible a la realidad de la rehala. Diferentes Federaciones de caza (F8) ya disponen de este modelo bastante avanzado, y al que sin duda se deberán ir incorporando diferentes realidades que nos irán surgiendo.
  • La firma en el notario y la presentación primero en el Registro de Asociaciones deportivas de su comunidad y una vez registrado su presentación en Hacienda para la obtención del C.I.F.

Tras la constitución de la Asociación debemos realizar los cambios, tanto de nuestros perros como del Núcleo zoológico:

  • Solicitud al ayuntamiento de la autorización para el cambio de nombre del Núcleo Zoológico a favor de la Asociación.
  • Solicitud al departamento de Agricultura o ganadería del cambio del N.Z., así como del centro de desinfección, autorizaciones Sandach o cualquier otra autorización que dispongamos a título personal realizar el cambio a favor de la Asociación.
  • Y por último hacer el cambio de las cartillas de los perros a nombre de la Asociación.

Si en la situación de inseguridad y de responsabilidad que a las rehalas nos toca vivir tenemos un problema, no es lo mismo que la responsabilidad recaiga sobre una persona física que sobre una entidad jurídica.

Por ello a grandes problemas, grandes soluciones.

Gabriel Marco Tejedor
Tesorero de la Federación Aragonesa de Caza
Y rehalero

3 comentarios
22 sep. 2014 03:03
Igor24
Igor24  
Mejor que constituir club deportivo es constituir una Asociación regida por la ley de asociaciones Ley 1/2002. Las ventajas son muchas y se acerca más a la realidad pues las rehalas no compiten y por lo tanto no deben ser entidades deportivas. Para más información y ayuda pueden escribir a: inkesta@hotmail.com
24 sep. 2014 20:21
joseli
¡No hombre no !, es mejor haber pertenecido o pertenecer a un clan de los Guerra, Eres, Gürtel, Pujol, Caja Castilla la Mancha, Bankia, CCOO, UGT, aeropuerto de Castellon, aeropuerto de Ciudad Real, la Pantoja, Julian Muñoz y Cia, Caja España, Banca Catalana.............,......., corrupción y riqueza ilícita
Ahí no hay "riñones" a meterles mano........ pero ¿ cuanto se creen estos indeseables que ganan los dueños de las realas ?
Quizás es que no sepan que una reala está compuesta de perros vivos, que comen a diario, que tienen el cuidado necesario (vacunas y curas ) por un veterinario y el/los realero (casi siempre aficionado o amante de los perros), que tienen que disponer de vehículos adaptados a la normativas de los despachos, que se averían estos vehículos y dan de comer a talleres mecánicos, que el montear es una actividad deportiva, sin lucro ......
Por favor, basta ya, dirigir las miradas a quien de verdad está defraudando.
27 sep. 2014 12:41
Igor24
Igor24  
Joseli, totalmente de acuerdo. Sin embargo, puntualizar que una actividad deportiva no tiene porque ser sin ánimo de lucro, es claro el ejemplo del fútbol de primera división. Otro cosa es que uno se declare como sin ánimo de lucro a través de una asociación. También decir que hasta ahora no he visto ninguna competición de rehalas, así que las rehalas no realizan actividad deportiva alguna.

 

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