¿Es compatible la caza de conejos y becadas?

En una temporada mala para perdices, hemos de realizar un nuevo enfoque para que los perros trabajen y podamos aprovechar las oportunidades. En terrenos que tienen conejo, alguna liebre, y que en determinados enclaves suelen atraer a becadas, la pregunta es ¿podemos hacer compatible la caza de conejos y becadas? Creo que sí.

Miguel F. Soler | 14/01/2014

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Olvidemos los collares electrónicos de sonidos de alerta para localizar a los perros; tampoco recurramos a sacar nuestra recova conejera. Cazar, o al menos intentarlo, becadas y conejos en los montes que tienen ambas piezas exige un equilibrio muy acusado tanto en el equipo de perros empleados como en la disposición del cazador. Estamos ante una de las opciones temporales de caza menor más trepidantes de nuestros campos, más en estas temporadas en las que a la perdiz casi no va nadie por su baja densidad.

Pero maticemos, no pretendemos abatir becadas como sea, sino aprovechar nuestras excursiones conejeras para dar un salto cualitativo en nuestra dinámica y abordar la caza de rabicortos y chochas en el mismo escenario. La becada da mucho juego al cazador que va a ella libremente y sin mayor pretensión que llegara a ponerla a tiro sólo en las mejores condiciones y gracias al trabajo de sus perros. De norte a sur, las becadas las encontraremos en los manchones de roble en el centro peninsular, en montes de almendros, manchas de monte bajo, en terrenos de coscoja, lentisco y otros arbustos habituales en el sur peninsular, a la par que en las laderas y sierras, hay años en que levantamos algunas en parajes realmente incomprensibles, siendo una de las ocasiones más extrañas la de haber levantado becadas en plena viña, sin duda fruto de una parada ocasional en sus desplazamientos.

 

POCOS PERROS

No intentemos cazar becadas y conejos recurriendo a sacar muchos perros al campo, al contrario, debemos llevar los más adaptados a un estilo puro de levante de la caza a tiro, o los mostradores con andadura más dada a servir a la escopeta. Del mismo modo, el cazador ha de adaptarse y colocarse en los lugares donde “algo” le diga que de ahí pueden sacar los perros una becada. Olvidemos las referencias de vídeos y artículos en revistas cuando se trata de la caza norteña de la becada; ahora se trata de adaptamos en nuestro terreno a las particularidades del mismo y abordar los enclaves más propensos a albergar becadas, sin perder de vista que de cualquier rodal nuestros perros pueden sacar igualmente un conejo.

 

¿UNA MISMA DINÁMICA?

La respuesta puede ser afirmativa o totalmente negativa en función del cazadero y de la zona, hasta aquí entra lo que casi todos tenemos en mente, pero añado que también influye, y de forma determinante, según los perros con que cacemos y nuestra disposición a ser efectivos adaptándonos a las circunstancias. En principio, un monte afable a tener becadas de entrada o paso, si tiene además algunos rodales con conejos, permite perfectamente la caza de ambos siempre y cuando adaptemos nuestra búsqueda becadera a una asemejada a la habitual conejera, aunque con un poco más de afán por recorrer más cazadero en la jornada.

No intentemos cazar becadas y conejos sacando muchos perros al campo, debemos llevar los más adaptados a un estilo puro de levante de la caza a tiro

Es un descalabro anunciado pretender ir a becadas como lo hacen los especialistas si nosotros no lo somos ni nuestros perros tampoco, si somos conejeros o cazadores al salto de conejos y perdices de forma habitual, debemos optar por trabajar en aquellos lugares donde sepamos puede haber alguna becada, sin olvidar que nuestro objetivo fundamental es el conejo, sólo así podremos redondear perchas, por ejemplo, de dos o tres conejos y una becada, como medalla a nuestro empeño. Si solemos cazar en postura, abarcando muy poco terreno cuando cazamos conejos de forma exclusiva, tendremos que realizar una caza algo más dinámica por dos motivos: el primero es porque si no tocamos ciertos lugares adecuados va a ser complicado tirar una chocha; y segundo, este pájaro no es quedón como muchos piensan, que aguanta quieto pase lo que pase, y más cuando aún no están aquerenciadas. Una becada que sienta venir el trasteo de nuestros perros levantadores, acostumbrados a cazar conejos, posiblemente apeone mucho, incluso opte por dar alguna volada para distanciarse, y si no vamos abarcando algo más de terreno y entrando con intención donde pensamos pueda estar escondida o, simplemente, amagada esperando acontecimientos, sólo de mera casualidad llegaremos a tirar alguna.

 

TRABAJAR A LA CONTRA

Si cazas conejos habitualmente con perros de muestra puedes intentar trabajar a la contra, comienza tu jornada a becadas, recorre el cazadero, busca en los recodos de las laderas, en los rodales de roble o mata de monte, al amparo de un corte del terreno con buena cobertura en sus inmediaciones, en los arroyos y zonas frescas y resguardadas al viento, y allí donde calcules que alguna becada puede tener comida y cobijo cerca, y trabaja a fondo. Y luego, mediada la mañana, comienza a repasar las zonas conejeras, podrás tirar a perro puesto algún conejote encamado ante un claro en la solana, o en aquellas zonas que sabes toman con agrado para recibir el sol o huir de la humedad de las matas.

 

NO CAZAR DE CUALQUIER FORMA

Para intentar colgar alguna becada hay que comenzar sabiendo que en los terrenos donde recalan unas semanas y luego se marchan, estas aves optan siempre por buscar un escape rápido ante el acoso de perros y cazadores; podremos sorprender alguna, por supuesto, en un arroyo, en una asomada en zona propicia de monte, incluso en los bordes del terreno de labor, sencillamente porque podemos llevar alguna delante cuando vamos avanzando y arranca cuando se le acaba el monte.

Estrategia y ponernos en su lugar, esto es fundamental para ir a becadas y lograr conseguir alguna junto a algún que otro conejete, y para eso podemos enfocar nuestra cacería de distintas maneras, según nuestros gustos y el aprovechamiento que podamos obtener del trabajo de nuestros perros.

Nunca hay que cazar de cualquier manera, pues es lo más improductivo que podemos programar.

Es un descalabro anunciado pretender ir a becadas como lo hacen los especialistas si nosotros no lo somos ni nuestros perros tampoco

Hay cazadores que van recorriendo el cazadero y simplemente tiran a la pieza que sale según es levantada por sus perros, da igual que sea conejo que becada, ya lo hemos comentado; esta forma de cazar es casi la más recomendable pues es la que menos castiga a la becada de paso en terrenos no becaderos y, en realidad, es la que recomiendo pues aunque tenemos realmente pocas opciones de tirar alguna, siempre vamos con la idea y la ilusión de que en cualquier momento se puede arrancar. A esta ventaja, que lo es, añadimos que así nuestros perros no se “descabalan“,pues van a lo que siempre van y como más o menos siempre lo hacen, si pretendemos que sean perros becaderos por unos días, sin saber los perros qué queremos ni muy bien qué es eso de la becada, cazaremos mal y sin efectividad.

Sí debemos acudir a las zonas donde estimemos vamos a poder encontrar alguna, pero cazando como si fuésemos a conejos aunque con algo más de movimiento, con posturas algo más cortas, estando muy pendientes de los perros y sobre todo de cubrir las zonas que nos llamen la atención porque pudiera haber allí alguna becada amagada y al alcance de nuestros perros. Si optas por la forma de trabajar que comentamos antes, si es que cazas con perros de muestra, te valen igualmente estos comentarios, un perro acostumbrado a perdiz y conejos sale a ellos y entrará a otras piezas si es que se cruza o detecta una emanación llamativa y que le seduzca para seguirla, pues la mayoría de nuestros perros no poseen registros olfativos de la del pico largo; entrarán a investigar “aquello” que huele a pieza de caza y si llegan a acotar la emanación y parar la pieza, tal vez podamos tirar en medianamente buenas condiciones, pero insisto, debes estar muy atento.

 

PERROS DE MUESTRA

Con perros de muestra tampoco puedes cazar de cualquier manera, mucho menos insistir en que entren en lo espeso continuamente porque crees que allí es donde está, o puede estarlo, la becada. He tirado chochas en corrales viejos, en pequeñas majadas en un páramo apenas cubierto de matas, en algunas cárcavas que eran plena pedriza y sin árboles, y en las crestas de algunos cerros, justo arriba, y como si de perdices se tratase. Deja libertad a tus perros y que cacen como están acostumbrados; que persigan lo que suelen perseguir, y si se cruzan con el rastro de la del pico largo, atento, suelen reaccionar de forma un tanto diferente, como sorprendidos e intrigados, y en esos síntomas (rabeo inusual, lenguaje corporal diferente, amago de muestra una y otra vez, rodea matas sin saber por qué cara entrar, etc.) es donde vamos a notar que puede estar nuestra oportunidad.

 

EQUILIBRAR LOS PERROS

Apostando por salir unas cuantas veces a conejos y becadas, lo mejor es equilibrar nuestro equipo, y en ello entran tanto el equipo “técnico” como nuestros perros; pensemos que si somos conejeros, no todos van a adaptarse bien a un par de jornadas con la intención de localizar y sacar a tiro alguna chocha. Por ello, con los perros que cazan fuerte y algo largo, y sobre todo con aquellos que castigan el rastro, debemos optar por darles esas jornadas de descanso, ya que lo único que podemos conseguir es ver volar la becada a cien metros, porque estos perros no pueden conseguir con ellas lo que hacen a veces con los conejos, volverlos a la postura que ocupamos.

El mejor equilibrio lo obtienen quienes cazan habitualmente con pocos perros levantadores pero muy metidos a la escopeta, en este papel el podenco andaluz tiene un protagonismo muy especial pues si logramos hermanar dos perros, a veces tres, con ese afán de barrer el cazadero según lo recorren y sacar caza a tiro de escopeta, entonces disfrutaremos cada temporada muchísimo de estas semanas propicias para dar con alguna chocha, los lances, escasos, serán muy gratificantes y con piezas casi siempre saliendo a tiro. Igualmente ocurre con los perros de muestra; si eres perdicero y te gusta que tu perro recorra mucho campo en la búsqueda, te aviso que no es lo mismo cazar becadas que perdices, pensamos que se amagan mejor, que aguantan más, pero no suele ser así, no es lo mismo cazar perdices a las dos de la tarde, con el campo ya calmo y con la caza aplastada, que becadas desde que comenzamos la jornada, posiblemente nuestro perro contacte con alguna, pero insisto, estas becadas de paso se mueven y vuelan en cuanto las cosan un poco.

¿Mi consejo?, si tienes un perro que cace metido a tiro, que Iacee bien y que trote más que “vuele”, ese es el que mejor te va a poner una o dos becadas ahora; así, con un perro diligente y corralero que siente apego por la escopeta, vas a poder decidir cómo y dónde entrar ahora y luego, y apostar por situarte en el lugar adecuado para tirar la chocha si es que tu perro la localiza y la saca a guía o muestra, también vale a levante pues como sabemos, no todas aguantan ahora una muestra.

Miguel F. Soler
Fotos: Mikel Torné

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Escopeta y cartuchos para estas jornadas

En cuanto a la escopeta y cartuchos, pensemos que no vamos a ir exclusivamente a becadas, por lo que bastará adaptar un poco nuestra munición, y a lo sumo los chokes montados, para que los disparos puedan ser efectivos tanto con conejos como con las becados que lleguemos a tener a tiro. Esto suena bien pero es complicado; si optamos por cartuchos dispersantes nos podemos encontrar con que la becada no sale tan cerca como esperábamos, y a la par, puede servimos para lances conejeros cortos, pero a media distancia la cosa es más complicada.

Una buena opción es cazar con ****, como mucho ***, en zonas de tiradero medio y monte más bien tapado y cargar cartuchos de perdigón de 8 o 7, con 32 gramos de carga. Parece poca carga y perdigón grueso si atendemos a lo puro y duro del becadero, y perdigón fino para muchos conejeros, pero es un equilibrio que suele dar buen resultado. Tan sólo en escenarios más despejados y con el tiradero medio e incluso largo (cañadas, bordes del monte con la labor, laderas, etc.) hay que montar sistemáticamente *** y perdigón de séptima, con 32 o 34 gramos según preferencias. Para estas cacerías mixtas de conejo y becada suelo decantarme por cartuchos cargados con taco de fieltro o de plástico pero sin copa, dan muy buen resultado con ambas piezas y se adaptan casi literalmente a lo que manda el choke de la escopeta, por lo que podemos obtener las mejores prestaciones según los entornos.

La becada cae con octava sin problema alguno, aún a media distancia, pero a veces el conejo exige perdigón de séptima para poder pararlo entre las matas con efectividad. Y una recomendación final: no tiremos a la becada de cualquier forma, si no lo hacemos bien no caerá tan fácilmente y corremos el riesgo de herirla sin llegar a cobrarla. Tiremos solamente cuando salga en buenas condiciones y apuremos la distancia, si ya va larga, mejor fijémonos hacia dónde se dirige y más tarde entraremos de nuevo a intentar sacarla.