La becada, cada año más acosada en España

La disminución, cuando no la ausencia, de caza menor en nuestro país, está propiciando que un importante contingente de cazadores vuelva sus escopetas hacia la becada.

Miguel Ángel Romero

Miguel Ángel Romero

04/03/2013

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Muchos la vuelven espoleados por la mitificación de su caza, así como por otros factores, tales como el relumbrón y los resultados de unos campeonatos que nada tienen que ver con la realidad del cazador de a pie. Luego hay demasiados estudios sesgados que incitan sibilinamente a su caza bajo aparentes formas éticas. Todavía subsiste un comercio de carne de becada sustentado por un furtivismo que no termina de erradicarse. No me olvido de ciertas importaciones a efectos culinarios. Y, para colmo de males, en unos lugares se puede cazar todos los días de la semana y en otros no. La descoordinación es tal en España que ni siquiera nos ponemos de acuerdo en las fechas de apertura y cierre.

El furtivismo

No solamente es furtivo quien caza becadas con malas artes, nocturnidad y alevosía. No. Furtivo es el sujeto que conoce los lugares de pasa al atardecer o al anochecer y las espera para matarlas. Los aficionados rurales o entroncados por familiaridad, amistad o lo que fuere a un determinado coto, conocen los lugares de paso a la perfección y dispararlas así es como hacerlo a un mochuelo. Pero hacen percha. La becada, para su desgracia, es muy predecible en lo que se refiere a sus lugares de pitanza. Lugares que suelen estar ubicados en praderas, prados y pastizales o en humedales cultivables o no.

Hay especies, como por ejemplo las liebres y las codornices, que dependiendo de la meteorología son totalmente predecibles. Con la becada ocurre lo mismo, pero de forma más acentuada. Pues a determinadas condiciones, tienen un lugar de querencia que luego no suelen variar bajo ningún concepto. Y si se abate una, a los dos días tienes a otra ocupando el nicho vacío. Esto, como es más simple que el mecanismo de un chupete, se lo saben los socios de los cotos que llevan muchos años y los furtivos mejor que nadie. Las becadas, cuando entran, suelen venir en grupos donde sus componentes no están tan juntos como los "pasos" de codornices, pongo por caso. Pero sí lo suficiente como para que yendo de una a otra se puedan levantar contingentes separados superiores a la docena.

Y en este país hay sempiternos lugares de paso donde descansan las becadas un día antes de seguir adelante o de dispersarse definitivamente. En los cotos donde se caza todos los días, no tienen salvación posible ni sus cazadores se romperán la cabeza con los cambios meteorológicos. Si se respetara el cupo, sería una forma de suerte que alegraría al colectivo, pero muchos no respetan los cupos. Es más, algunos se ciegan como posesos en capturar becadas delgadas por el consumo de grasa del camino.

De los cazadores en días de fortuna ya he escrito en otras ocasiones. Es cierto que hace muchos años había gente que sólo sacaba la licencia para coger carne de becada o de lo que fuera en los temporales. También había pastores en la trashumancia que llevaban la escopeta para el lobo y no eran cazadores. Pero una cosa es la tradición cultural y otra la coyuntural, que era parte de una forma de subsistencia hoy superada.

En Euskadi, Navarra, La Rioja y cada vez en más lugares, tales como el noreste de Castilla y León, se venden puestos de pasa para abatir torcaces y zorzales. Antes era normal ver a mucha gente antes de amanecer en lugares concretos donde abatían unas becadas que no les pertenecían, pues ellos pagaban por torcaces y zorzales. De un tiempo a esta parte, no se oyen tan a menudo esos tiros antes del amanecer como consecuencia de que se ha dado más de un palo a quienes así procedían. Mitificar al furtivo tiene el mismo delito que esa literatura que humaniza a los animales a través de memos autores que en su día la historia les pondrá en su justo lugar. Me refiero a sujetos tales como Walt Disney y similares. Pues hace falta ser vil, canalla y cobarde para enmendar la naturaleza con engaño y alevosía, disfrazados ambos de mendaces sensiblerías.

Y así va la actual temporada becadera

No está siendo mala, pero los primeros contingentes becaderos se han encontrado con una tierra que ha estado mucho tiempo seca y se han acomodado en cotas bajas y como ya viene siendo habitual en estos casos, a las orillas de los ríos que les ofrecen grandes marañas de zarzales y demás vegetación en sus orillas. En los zarzales caminan por debajo de ellos y no salen. Prueben a tirar piedras. Puedo dar fe de que en Castilla y León se han vuelto a quedar a orillas del río Carrión, del Valdivia y me cuentan que en los maizales de la vega de Saldaña (Palencia), donde todavía el maíz no está cosechado. En los citados maizales hay unos contingentes jabalineros de asustar. Dicen que cuando los baten con los perros se levantan becadas de entre los maizales. Maizales que estarán en pie hasta después de Semana Santa. Son maizales de dos metros de altura con un marco de plantación muy pequeño dado lo fértil del terreno. Pero hay una humedad tal que las cosechadoras no pueden entrar y donde, supongo, hay pitanza para las becadas, si bien es cierto que por la noche prefieren los prados y pastizales.

Luego, como recordarán, la pasa de la torcaz de este año fue la de mayor número de contingentes desde 1.999. Este año lo recordarán por ser el año que más altas y tardías pasaron las torcaces. Todas, absolutamente todas las aves de paso, están adscritas a una orquesta que interpreta su obra bajo la misma partitura. Lo que ocurre es que esa partitura se puede empezar a tocar antes o después dependiendo de la climatología imperante en toda su área migratoria. Las torcaces llegaron tarde, pero sin embargo empezaron muy pronto a entrar de forma testimonial. Lo mismo que las becadas. Los tres golpes fuertes de pasa de la torcaz registrados fueron los días 23 y 29 de octubre y el 7 de noviembre. Luego se produjo un empujón que no está registrado el día 13 de noviembre. Pues bien. Entre el día 7 y 14 de noviembre se produjeron las primeras entradas considerables, que en algunos casos se quedaron en bandos dispersos más de lo deseable.

Por eso unos decían que había muchas y otros que no habían entrado todavía. A finales de noviembre y primeros de diciembre se ha producido una entrada no muy importante, pero sí suficiente a sabiendas de que la noticia es coincidente con el tardío paso de los zorzales alirrojos. O sea, que todavía a fecha 10 de diciembre en que envío este articulo a Federcaza no habían entrado todas las becadas. Por lo que seguirán entrando. Les adjunto un cuadro de conteo de las becadas delgadas y gordas capturadas en Guipúzcoa hace unos años. Las delgadas son las que terminan de llegar y las gordas son las que ya llevan tiempo. La partitura no ha variado en lo fundamental. La segunda semana de diciembre, en la de los puentes, se ha producido una invasión de cazadores en el monte donde becada que se levantaba, becada que pasaba a ser difunta o llevaba casi todos los boletos para llegar a serlo.

No me lo tomen a mal. Se lo ruego. Pero en mi modesta opinión la becada está sujeta a demasiada presión cinegética para unas capturas "orientativas" que, según Fedenca, no pasan de las 110.000 unidades.

Si me permiten una reflexión al respecto, les propongo ser lo suficientemente cazadores como para que en vez de ir a por percha, vayan a disfrutar. Y si tienen compromisos con algún amigo en lo que se refiere a la elegancia social del regalo, pásense por la pastelería o la joyería, pero que sus deudas no las pague el campo. Les ruego, una vez más, que me perdonen, pero soy de la opinión de que nadie nos tenía que poner cupo a los cazadores, que el cupo nos lo debemos de poner nosotros y en eso reconozco también la labor del CCB.

He estado y seguiré estando en la web de El coto de caza siguiendo la temporada becadera. Web donde tengo el honor de contar con buenos y sinceros bloggers. Cazadores de a pie como un servidor. Cazadores que cuentan sus devenires sin pelos en la lengua ni miedo. O sea: son cazadores.

Miguel Ángel Romero

3 comentarios

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04 mar. 2013 19:53
+1
Jon Esesumaga
Totalmente de acuerdo. Has resumido la cuestión de forma magistral. Solamente he de añadir que este año al cerrar pronto la perdiz en muchos acotados de tierras palentinas, muchos nos hemos dedicado a la becada y lógicamente eso se tiene que notar.

Sin embargo y con todo, nuestras capturas son irrisorias comparadas con las del país vecino, donde seguro que tendrás datos fiables del gran número que se cazan allí.

Y no nos olvidemos de Letonia, Estonia, Lituania, Rusia ..., donde muchos van a entrenar a sus perros con las becadas que luego no van a llegar ni a Francia ni a nosotros. Y una vez de ir hasta allí seguro que no se conforman con un cupo de 3 sorditas/día.

Afortunadamente no comen semillas envenenadas ni beben cualquier bebedizo de las cunetas, y por mucho que sepamos, seguro que hay más que las que pensamos ya que se esconden y adentran donde nadie les ve, por lo que es difícil llevar un control poblacional, pero una cosa está clara, becada que se abate, ya no cria, y si abatimos más de las que debemos acabaremos teniendo que enseñar a nuestros perros con gallinas de colores.

El problema es ¿ donde está el límite ?. Obviamente en la satisfacción personal, que no consiste en cazar más, sino mejor.

El que no lo entiende así mal va, en la vida y en lo demás

Saludos y un abrazo
06 mar. 2013 08:11
Patum
El SENTIDO COMÚN.

Como siempre y como en todo en la vida, lo que hace falta es usar el sentido común..., en todos los apartados que inciden en la caza de la becada.
Los primeros que lo deben usar son nuestros dirigentes políticos y que de una vez arreglen este galimatías de cupos, horarios, días de caza que hay en cada comunidad.
Soy de la opinión que cazar todos los días o no tener cupo de capturas es casi una autentica salvajada y esto la especie no lo puede soportar y es mejor que nosotros le pongamos remedio, porque si no al final nos vendrá impuesto.
Luego viene el sentido común de los cazadores, el furtivismo de la caza a la espera tiene que ser erradicado ya...
La comercialización de la becada, su muerte por el mero hecho de venderlas, el respeto escrupuloso de los cupos de captura y la implantación de estos en las comunidades donde no existen, también son de una urgencia que no se puede dilatar.
Hay más variables que inciden en nuestra dama, pero esto que apunto, en mi modesta opinión son absolutamente asumibles por la Administración y por todos nosotros, los cazadores.
Así pues... usemos el SENTIDO COMÚN, señores.

Lluís Ferrer.

13 mar. 2013 14:33
Mos.
Mos. «¿Tienes ideas que desees compartir?»

Pues ahora resulta que un grupo de "iluminati" en Galicia quiere cazar la arcea más días, que los que hay les parecen pocos...

 

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