Quiero organizar una montería cochinera: ¿cómo lo hago?

Preparar, organizar, coordinar y dirigir una montería no es un asunto fácil y hay que hacer gala de ciertas aptitudes para que al final los hechos discurran como se desea. Es por ello que vamos a indicar, de forma resumida y basándonos en el pormenorizado trabajo que sobre esta temática ya realizamos, algunos factores a tener en cuenta para llevar a cabo un evento de este tipo y los pasos a realizar.

Santiago Segovia | 08/02/2013

7343 lecturas

La imposibilidad de prever cómo los cochinos actúan y el darse este tipo de monterías normalmente en fincas abiertas, hacen que muchos capitanes que carecen de los conocimientos mínimos y que no dedican los esfuerzos que esta actividad precisa, además de no poseer las dotes personales necesarias. imputen a la mencionada incapacidad de controlar debidamente las condiciones naturales, así como al comportamiento errático de estos animales, la carga de sus fracasos, cuando el asunto simplemente reviste tintes de irresponsabilidad que pagan los ilusionados monteros que acuden a sus celebraciones.

MEDIO NATURAL. Cuanto más variado sea el medio, menos fluctuación poblacional estacional tendremos. La intercalación apropiada de los diferentes tipos de vegetación permite que los jabalíes hagan un uso más completo de los mismos. La existencia de cultivos en los aledaños y el tipo de los mismos nos indicarán su presencia.

AUMENTACIÓN Y CULTIVOS APRECIADOS. Es un animal de tendencias generalistas y muy oportunista. Se alimenta de pocos elementos pero que sean muy abundantes, digeribles y nutritivos. Por ello su alimentación viene marcada fundamentalmente por su disponibilidad. En primavera recurre a las partes de las plantas en crecimiento. En otoño e invierno recurre a frutos diversos, y en periodos de escasez llega a aprovechar partes subterráneas de las plantas. Los frutos secos (bellotas, hayucos y Castañas) y los carnosos son parte importante de su alimentación, sobre todo como acopio de energía para afrontar el invierno. Los cultivos más apetecidos son maíz, trigo, cebada, girasol, viñas (a finales de verano proveen de uva, rica en agua y azúcares), patatas, praderas. almendras, frutales y alfalfa. La disponibilidad de estos alimentos naturales o de origen agrícola, así como su dispersión en el espacio y en el tiempo, nos marcarán la presencia de jabalíes y sus desplazamientos.

DISPONIBILIDAD DE AGUA. Es imprescindible tanto en abrevaderos naturales o artificiales es imprescindible, así como su distribución en el espacio y en el tiempo. En verano resulta fundamental. En terrenos con ausencia de agua en verano no se puede esperar la presencia de los jabalíes hasta bien entradas las primeras lluvias otoñales. La distancia entre dos puntos de agua no debe ser excesiva, de forma que no se concentren los animales en un solo punto, haciendo inútil la disponibilidad de alimento del resto del hábitat. Para la especie jabalí una distancia al punto de agua más cercano superior a 800 metros hace inviable el hábitat.

ASPECTOS CLIMATOLÓGICOS. Animal muy afectado por las temperaturas extremadas, sobre todo por los fríos intensos. El calor le afecta menos a condición de disponer de variedad de bañas, Usa las solanas en invierno y las umbrías en verano. Los vientos les afectan reduciendo sus movimientos. Busca las zonas al socaire y los barrancos.

ALTERACIONES. El jabalí es capaz de encamarse en lugares totalmente inadecuados a condición de que sean tranquilos. La tranquilidad es fundamental.

• Perturbaciones naturales: Sólo el lobo como único predador del jabalí adulto es capaz de perturbar su territorio. Cuanto más lejana en el tiempo sea su presencia habitual, más impacto hace su reaparición.

• Perturbaciones humanas: Una mancha para montería de cochinos debe estar exenta de cualquier otra modalidad de caza. También se deben erradicar las esperas por inmorales. Las actividades ganaderas deben evitarse al menos durante los dos meses previos a la montería. Se deben suprimir las recolecciones de todo tipo de frutos silvestres: setas, espárragos, etc. Las labores forestales y el tráfico rodado por las pistas también. Organizar sólo una montería por temporada.

CEBADEROS. Disponerlos en lugares centrales del monte, en las inmediaciones de sus encames; uno por cada 300 hectáreas, con una distancia entre ellos de 800-1000 metros; cerca de un camino para facilitar su acceso y atenciones; no dejar rodadas delatoras; comenzar su acopio dos meses antes de la montería. El primer mes atenderlo cada dos días y el último mes a diario; dispensar maíz o bellotas, si se desea mezclados con sal; atender los cebaderos por las mañanas; atrayentes como gasoil o aceite están prohibidos por contaminantes. Existen resinas naturales; la principal utilidad -211 de los cebaderos es poder evaluar a diario el número de ejemplares que acuden, cómo evoluciona su cantidad, la composición de los grupos familiares, edad o tamaño aproximado, sexo, etc. para poder definir con exactitud el momento de la celebración de la montería. Con los cebaderos adecuamos la mancha para las fechas previstas y evitamos fluctuaciones en las poblaciones. Otra utilidad es evitar que causen daños a los cultivos manteniéndolos lejos de ellos, sirviendo como aporte alimenticio suplementario en inviernos escasos del mismo.

ARMADAS. De cierre y traviesas. De cierre: de la cuerda, del sopié, de la frontera o tope y la de recula o suelta. Se delimitan en los límites exteriores de la mancha a batir. Tener en cuenta los vientos dominantes. La de frontera se ha de situar en el lado opuesto al sentido del aire, es decir, se habrán de soltar los perros en una zona que se llama recula o suelta, que es por donde entra el aire en la mancha, recorrerán la zona a batir con el aire en la espalda y rematarán en la armada de frontera. Prever colocación en lugares con buenos accesos y recorrido a pie limitado.

NÚMERO DE PUESTOS EN LA MANCHA. Colocar tantos puestos como marquen las querencias naturales de las reses y las posibilidades reales que los monteros tengan en ellos. El criterio no se ha de definir en función de los resultados económicos, sino con aspectos cinegéticos y nada más. Una cobertura superior a ocho o diez puestos por cada cien hectáreas es quizás representativa de una excesiva avidez financiera del organizador, y por otro lado, una cobertura inferior a cuatro o cinco monteros por cada cien hectáreas quizás nos refleje la celebración de un gancho entre amigos o un terreno muy afable sin complicaciones orográficas, pero en cualquier caso con escasa presión venatoria.

MANIOBRAS DE COLOCACIÓN Y RECOGIDA. Estudiar la estrategia a llevar a cabo para coordinar y organizar la colocación de los puestos y su posterior recogida, incluyendo en este caso la retirada de las reses cobradas. Simular el recorrido desde el lugar del sorteo hasta la colocación del último puesto de cada una de las armadas con un reloj en la mano, de manera que el tiempo invertido en esta operación quede definido con exactitud, incluyendo una tolerancia razonable de desviación para asumir irregularidades. Una vez realizada esta operación con todas las armadas y traviesas, sabremos cuál es el margen de tiempo necesario para que las rehalas sean soltadas. La colocación no nos ha de llevar más de 45 minutos y la recogida más de una hora y media. El postor ha de ocupar el último de la sucesión de puestos que le toque colocar y sólo ése.

LOS POSTORES O CAPITANES DE ARMADA. En ausencia del capitán de montería, ellos son su legación en los ámbitos asignados. Su autoridad está por encima de cualquier miramiento y sus decisiones han de ser acatadas sin titubeos. Les corresponde explicar a cada montero los pormenores de su portillo, las querencias de las reses, la sistemática operativa de la montería desde la perspectiva de su puesto, avisar de sus posibles circunstancias y asegurarse de que los monteros colindantes conocen su posición. Se encargarán del marcaje y la coordinación de la recogida de las reses que se hayan podido abatir en sus armadas y de los monteros que las componen. Lo han de hacer puntualmente, de forma organizada y sistemática.

CÓMO ECHAR LA MANCHA. Si la mancha es muy larga podemos optar por darla al tope, de manera que el recorrido de las rehalas se reduce a la mitad. En casi todos los casos se puede establecér la echada a la mancha por el sistema más común, que es darla a una mano o en un sentido, pero también existe la posibilidad de que la mancha se eche de ida y vuelta. Si los guarros poseen un determinado paraje donde tengan tendencia a acantonarse rehuyendo el abandonarlo, es bueno dar la montería al cruce, de manera que el movimiento de las reses sea máximo. Cuando la orografía es compleja o la mancha está basada fundamentalmente en un promontorio, es bueno recurrir al sistema de darla al cerco o dándole la vuelta.

FORMA DE TRABAJO DE LAS REHALAS. Cazar en mano en las posiciones asignadas, respetando la mano de los demás; seguir sólo los rastros frescos; cazar dispersos, abiertos por todos lados. El perrero ha de dejarlos batir el terreno, tomándose su tiempo; al arrancarse una ladra el perrero ha de esperar la vuelta de los perros para continuar andando.

LOS GUÍAS DE LAS REFINAS. Las rehalas siempre han de ser guiadas por alguna persona de nuestra confianza, que no sólo orientará a los perreros en sus acciones, sino que evaluará de cerca su trabajo, contribuyendo a una mejor ejecución y juicio posterior de su labor.

LA LABOR DEL CAPITÁN DURANTE LA MONTERÍA. Ocupar un lugar con máxima visibilidad; dirigir y coordinar las rehalas con la emisora; contar los disparos. En jabalíes se suele alcanzar que un 30% de los disparos efectuados coincida con el número de capturas; controlar los lances. En jabalíes se suele alcanzar que un 20-25 % de los animales avistados son abatidos; porcentajes inferiores hay que analizarlos.

EL COBRO DE RESES HERIDAS. Acto de imprescindible ejecución ya que seria inmoral no tratar de dar fin a sus sufrimientos. El montero no ha de iniciar el pisteo hasta que el postor no acuda a recogerlo, porque antes se podría provocar una situación de peligro.

LA CITA DE RECOGIDA. Según vayan llegando las reses se van disponiendo de forma ordenada, para una vez terminada su colocación hacer la foto de familia, en la que han de aparecer todos los integrantes de la montería y las reses obtenidas.

Santiago Segovia Pérez

Inicia sesión o Regístrate para comentar.

 

Leer más
Top 5 artículos más leídos

10 calibres para la nueva temporada
R. González Villarroel (197383 lecturas)

Los otros calibres que no son del 12
Pedro A. Suárez (154410 lecturas)

Diez razas de perros para disfrutar de la temporada
E. B. y J. A. C. (149337 lecturas)

Antes de salir de caza: ¿su escopeta le queda bien?
Gonzalo Gómez Escudero (112091 lecturas)

Rifles para caza mayor, pero... ¿Cuánta precisión se necesita?
Pedro A. Suárez (104280 lecturas)

En el número de noviembre:

  • ¿Qué pasará con la llegada de las aves migratorias?
  • Harris frente a azores para la caza de conejos
  • A los zorzales… sin olvidarnos de las perdices
  • Montear con tanto calor, un peligro para las rehalas

 

 

Los puestos

Conocidos también como portillos, posturas y pasos. Es recomendable ejecutar pequeños ganchos entre amigos antes de una montería, para experimentar y conocer mejor las querencias de las reses. Colocarlos en lugares que: presenten querencia natural para el escape de los guarros; el puesto tenga una justificación práctica o efectividad; esté garantizada la seguridad de todos los participantes. Evitar su marcado temporal. Marcarlos de forma permanente. Si el terreno lo permite, no debemos separar los puestos más de unos 150 metros. Por debajo de 80 metros la proximidad estaría comprometiendo la seguridad, además de suponer un estorbo mutuo.

La suelta de los perros

La suelta de los perros se ha de efectuar a la hora establecida en punto, y esa hora ha de ser conocida por todos los participantes en la montería. Los perreros y batidores no han de portar armas bajo ningún concepto aunque alguna legislación lo permita. Los guías de las rehalas se han de ocupar de la correcta evolución de las rehalas por el monte, su ritmo y su posición en la mano.

Normas de seguridad y otras

• No despachar los agarres con el rifle.
• Si se acude al agarre, avisar a los vecinos.
• No tirar a reses acosadas de cerca por los perros.
• No pegar a los perros que trajeron la res.
• Dejarlos morder y luego echarlos suavemente.
• Si por accidente matamos un perro, avisar a su perrero y pagar su valor.
• No tirar a hembras seguidas de rastras.
• No tirar a las guías de los grupos familiares.
• No tirar al viso, siempre enterrando la bala.
• No desenfundar ni cargar el arma hasta llegar al puesto.
• No doblar puesto: Se invade la jurisdicción de los vecinos, se tiene doble capacidad de fuego y se pone en peligro al compañero de puesto.
• No mejorarse en el puesto
• Respetar las distancias con los vecinos.
• No disparar en línea con ellos
• Prevenir rebotes.
• Dejar cumplir las reses.
• No cortar las carreras y menos las de los vecinos.
• En cortaderos cambiar de posición al paso de las recovas.
• En cortaderos no tirar reses que entran a contramano, o tan sólo hasta la mitad del cortadero.
• No disparar al tarameo.
• Asegurarse bien antes sobre la naturaleza del blanco.
• No tirar al blanco al finalizar la montería.
• No moverse del puesto, ni abandonarlo, hasta que el postor nos recoja.
• Marcar las reses para su mejor localización.
• No cortar los trofeos en el monte, ni aun siendo una montería a matacuelga.
• No abandonar en el monte los cartuchos disparados ni ningún otro tipo de basuras.

La recogida

Ha de efectuarse con cierta diligencia y a la hora señalada.Tomar nota en el listado correspondiente de los animales que han cortado por el mismo, los disparos efectuados y las reses cobradas. Se marcarán con la etiqueta correspondiente, para identificar a su propietario, y en función del sistema de recogida de las reses establecido, se actuará. Ha de tratar de evitarse el traslado de los animales en los techos de los vehículos, en las defensas o en lugares similares. De presentarse un conflicto sobre la adjudicación de una res, es en este momento cuando hay que dirimirlo, no en la junta de carnes.