¿Es la caza un recurso natural renovable?

Entendemos por recurso natural renovable, a todo ente vivo (animal o vegetal) capaz de generar, en el medio natural y con escasa intervención humana, un excedente continuo de biomasa susceptible de ser captada por el hombre con plena garantía de conservación y perpetuación del ecosistema, y que incluso podría llegar a deteriorarse o a generar desequilibrios ambientales, en ausencia de dichas captaciones.

José Miguel Montoya Oliver | 21/01/2013

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En los términos “captar” o “captación” incluimos las “capturas” típicas de la caza, la pesca y el manejo de los equilibrios biológicos, y las actividades de “recogida” o “cosecha” propias entre otros de los bosques y los pastos y otros productos diversos (hongos, espárragos, caracoles, plantas aromáticas y medicinales…).

Debemos tener en cuenta que:

  • Aunque normalmente en el concepto de captación va implícito un beneficio para el hombre, no siempre es necesaria esta condición. Determinados recursos deben ser sometidos a captaciones por razones de manejo de los equilibrios biológicos, e incluso aunque el balance económico o social de estas captaciones resulte negativo.
  • No todos los seres vivos son recursos, pues por causas diversas algunos no consiguen generar ese excedente de biomasa. Se trata en este caso de recursos no susceptibles de ser captados sin riesgo de extinción o daños sobre el ecosistema. Los ejemplos más claros son las especies amenazadas de extinción y los ecosistemas más maduros, sensibles ambos a la intervención humana.
  • No todos los recursos lo son con independencia del medio en el que habitan, especialmente cuando aparecen en áreas ecológicamente marginales para ellos; condiciones en las que tampoco consiguen generar excedentes significativos de biomasa.
  • Las captaciones humanas pueden ser innecesarias e incluso contraproducentes, en determinados ecosistemas prístinos capaces de auto-perpetuarse sin intervención humana (inexistentes en España).

Los principales recursos naturales renovables son:

  • Bosques. Con una prolongada tradición de manejo ordenado, orientado a la sostenibilidad de sus aprovechamientos, de los madereros en especial.  Cuando hablamos de bosques no debemos pensar sólo en los madereros. Los bosques productores de leñas, frutos, pastos, ramajes y otros productos (corchos, resinas, gomas, caucho, productos de recogida…), sometidos típicamente a usos múltiples muy diversos, son también relevantes.
  • Pastos y ganados. Todavía hoy, su manejo está más orientado al logro económico directo (ganadería extensiva) que a la sostenibilidad (pastoralismo). La sostenibilidad siempre añade al éxito económico, el éxito en lo social, y en la perpetuación de los valores y potencialidades del ecosistema.
  • Caza mayor y menor. La caza mayor puede considerarse como una variante del pastoralismo (nunca de la ganadería extensiva). La caza, mayor o menor, puede ser en ocasiones una fuente de alimentación, aunque predomina hoy el carácter recreativo de la actividad. Los cotos de caza en España están obligados a tener un Proyecto o Plan Técnico de Caza, cuyas limitaciones son hoy suficientemente conocidas; pero que cuando menos existen, algo que no sucede con la mayoría de los demás recursos naturales renovables.
  • Pesca marítima y continental. Ambas pueden tener un carácter extractivo o recreativo. Sus existencias o censos se encuentran hoy en situaciones límite en muchas ocasiones (atún rojo, bocarte, trucha común…). La necesidad de avanzar hacia su sostenibilidad, resulta pues una evidencia. Es llamativo que pesquerías marinas muy relevantes (merluza, bacalao…), no cuenten ni tan siquiera con las aproximaciones técnicas con las que cuenta hoy el simple coto de caza menor de cualquier pueblo español. Esto sí: se pasan el día en Bruselas.
  • Manejo de equilibrios biológicos. Determinadas especies, por razones de gestión global, deben ser sometidas a captaciones por parte del hombre, incluso aunque éstas no tengan interés directo económico o recreativo, y hasta cuando estas captaciones afecten a especies o espacios protegidos. Es el caso cuando por razones de salud pública, daños en cultivos agrícolas y forestales, riesgos de accidentes en vías de circulación, perjuicios en los ecosistemas o en especies y espacios especialmente protegidos, etc. deban realizarse intervenciones de control que impliquen captaciones, que deben ser adecuada y racionalmente programadas.

Características comunes a todos los recursos naturales renovables

Todos los recursos pueden y deben manejarse de forma similar, porque todos ellos comparten unas mismas características que les aúnan a estos efectos, derivadas unas de ellos mismos (intrínsecas) y otras de su misma marginalidad (extrínsecas). Las TABLAS siguientes resumen esta situación. En las mismas pueden realizarse lecturas distintas y paralelas desde la perspectiva concreta de cada recurso (y por supuesto desde la perspectiva de la caza mayor y menor), comprobándose así la unicidad conceptual existente entre todos ellos.

Características intrínsecas comunes a todos los recursos naturales renovables
1 Fuerte dependencia del medio natural que suele limitar sus potencialidades (silvestrismo)
2 Actuación sobre seres vivos en un marco natural poco conocido, complejo, limitante y variable
3 Dificultades para distinguir entre el capital biológico y su renta (Economía de los RNR)
4 Heterogeneidad "espacio-tiempo" en lo legal, social, ecológico, técnico y económico
5 Producción habitual de beneficios a largo plazo. A veces incluso a muy largo plazo ("K")
6 Externalidad productiva (Bienes y servicios)
7 Generación de fuertes valores añadidos posteriores en procesos industriales y otros
8 Valor residual para los subproductos comercializables (el producto es la sostenibilidad)
9 Variabilidad productiva inter- e intra-anual
10 Dificultad para determinar el momento óptimo de extracción, madurez o cosecha (turno)

 

Características extrínsecas comunes derivadas de la marginalidad de los espacios
1 Escaso capital circulante frente al fijo
2 Elevados costes de creación y mantenimiento de infraestructuras
3 Escaso potencial técnico y económico de mejora
4 La captación (de aprovechamiento o de gestión) es la herramienta fundamental de la mejora
5 Usos múltiples en el mismo espacio (integración de sinergias y control de efectos perversos)
6 Constante presencia de conflictos sociales entre los diferentes intereses afectados
7 Menor actuación de las leyes de mercado de oferta y demanda
8 Unidades de gestión extensas. Dificultades de control y riesgo de furtivismo
9 Propiedad poco reconocida. Usos y costumbres omnipresentes
10 Gestores pluriactivos. Necesidad de documentos-guía de gestión (Proyectos de Ordenación)

 

No merecen la pena mayores consideraciones. De forma incuestionable la caza, que es lo que ahora nos ocupa, es un recurso natural renovable más ¿Cómo manejarlo como si no lo fuera, o hacerlo de manera distinta, o al margen de los demás? Peor aún: ¿Cómo desde la discriminación y el prejuicio?

El principio de la unicidad

Todo está unido en la Naturaleza y todos los recursos responden a pautas de manejo similares, porque el ecosistema es esencialmente único. No estamos llamados a gestionar un “desguace de elementos” desde perspectivas sectoriales, sino a integrar desde una perspectiva global a todas las piezas de la Naturaleza en un modelo único, operativo y funcional.

Todos los recursos sin excepción alguna, cuando se contemplan ahora como piezas “idénticas” y simplemente desgajadas por el hombre del ecosistema global que comparten, pueden ser sometidos a pautas de diseño y cálculo de sostenibilidad muy similares, diríamos de nuevo “idénticas”, establecidas bajo una única teoría común, tanto en lo que concierne a lo conceptual, como en los procedimientos de cálculo a seguir. Más aún: pueden someterse a protocolos y formatos de “Proyecto de ordenación” similares.

Déficits tecnológicos

Si ciencia es “el conjunto de conocimientos obtenidos mediante la observación y el razonamiento, sistemáticamente estructurados y de los que se deducen principios y leyes generales”, y tecnología es “el conjunto de teorías y de técnicas que permiten el aprovechamiento práctico del conocimiento científico”; deberemos acordar que el vacío existente hoy entre ciencia y tecnología es muy elevado en el caso de las pesquerías marinas, y menor en el caso de los bosques madereros, porque gozan de una mayor tradición de manejo ordenado. La pesca continental, la caza y los pastos ocupan una situación intermedia, siguiendo igual orden descendente el déficit tecnológico existente. En el caso de las especies protegidas, su manejo efectivo apenas si se llega a plantear en nuestros días. Por tanto el déficit tecnológico, entendido como el “salto” actualmente existente entre la ciencia y la tecnología disponibles, sigue el siguiente orden:

Manejo de equilibrios biológicos > Pesca marina > Pesca continental > Caza > Pastos > Bosques

Estas diferencias nacen en buena parte de actitudes socio-culturales, y se asocian sobre todo a las dificultades de tipo “censal” existentes para la determinación de las biomasas, estructuras poblacionales (sexo y edad) y crecimientos en los diferentes tipos de poblaciones concernidos.

Un buen modelo de diseño y cálculo de sostenibilidad, común para todos los recursos, debe establecer procedimientos idénticos (o al menos similares) para todos ellos, al margen de que los procesos intermedios implicados, puedan tener una mayor o menor importancia, según el recurso del que se trate. Las aportaciones potenciales de cada recurso al modelo común son lógicamente de peso inverso al grado de desarrollo del manejo en cada uno.

Bosques > Pastos > Caza > Pesca continental > Pesca marina > Manejo de equilibrios biológicos

Mucho tiene pues que aportar la caza a otros recursos naturales renovables.

Objetivo de supervivencia

Cada recurso puede llegar a beneficiar a todos los demás, y beneficiarse a su vez de ellos, si se propone un modelo genérico que permita establecer el oportuno sistema de vasos comunicantes de la información y de los conocimientos científicos y tecnológicos existentes en cada uno. Mientras esta visión y el modelo global asociado no se desarrollen, cada recurso estará sometido a visiones sectoriales de escasa amplitud y mínimo gálibo, y se seguirá perdiendo un tiempo precioso de cara a la sostenibilidad global y al logro del objetivo supremo de la supervivencia de la humanidad.

  • El objetivo de supervivencia de la humanidad lo hemos enunciado como: “la constante y perpetua voluntad de mantener sobre el Planeta Tierra el mayor número posible de seres humanos, en condiciones adecuadas de calidad de vida y de sostenibilidad global”.

Ese número es variable en el tiempo, porque depende del estado de los conocimientos, y de los recursos genéticos y ambientales disponibles en cada momento.

Necesidad de un desarrollo técnico

Debemos partir de tres conceptos básicos:

  • Que todos los recursos se están manejando hoy, de hecho, a todo lo largo y ancho del Planeta.
  • Que no siempre este manejo es sostenible.
  • Que urge racionalizar dicho manejo, desde perspectivas de universalidad y siempre al servicio de la Humanidad.

La experiencia técnica acumulada en materia de manejo de recursos viene demostrando que:

  • Un manejo racional es posible. Existen buenos ejemplos en bosques, pastos, caza… y bastantes menos en el ámbito de las pesquerías y de los equilibrios biológicos.
  • Las herramientas técnicas actualmente disponibles, resultan en general demasiado pobres ante la magnitud del reto. Muchas veces apenas si se alcanza un mero simulacro de manejo racional. El rigorismo formal sustituye muchas veces a la ausencia de verdadero calado tecnológico.
  • Algunos recursos que se vienen manejando con cierta racionalidad, como puede ser el caso de algunos bosques madereros, suelen serlo de manera casual o en base a ingenierías sectoriales (aisladas), siendo preciso generalizar conceptos y trasmitir experiencias entre los diferentes recursos. Existe un exceso de incomunicación intersectorial y de corporativismo.
  • El uso múltiple de los espacios naturales, terrestres o acuáticos, exige el desarrollo de un modelo común a todos ellos, para poder alcanzar la verdadera integración entre todos los diferentes recursos a manejar en un mismo espacio.

¿No procedería entonces desarrollar una mejor comunicación entre todos estos recursos y sus diferentes especialistas? ¿No estará faltando diálogo? ¿El debate caza sí, caza no, no resulta particularmente estéril y retrógrado, imbécil incluso? Muchas de las necesidades asociadas al objetivo de supervivencia, pueden ser cubiertas a través de los avances existentes hoy en materia cinegética. También la cinegética puede beneficiarse de los avances habidos en otros recursos. En la Madre Naturaleza todo está unido, tan sólo nosotros, sus hijos, nos empeñamos en mantener los marcos mutuos de intolerancia e incomprensión ¡Qué coñazo, somos como críos!

  • ¿Que si la caza es un recurso natural renovable? Sólo un ignorante podría afirmar lo contrario.
  • ¿Que si la caza tiene mucho que aportar a la sostenibilidad en el medio natural? Por sí misma y para todos los demás recursos.
  • ¿Que si la imagen de la caza sólo podría mejorarse desde una perspectiva unitaria y sistémica? ¡Pues claro hombre, ni se le ocurra intentarlo por otras vías! ¿No ve cómo venimos fracasando?

José Miguel Montoya Oliver

1 comentarios

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24 ene. 2013 19:30
Fuente Andrino  
Querido amigo José Miguel Montoya Oliver, respetado profesor, admirado doctor. Yo no soy quién para calificar su magna obra, yo, pobre de mí, soy un cazador de a píe. Pero como informático de profesión, no sólo guardo lo escrito por usted ( me da no sé qué tratarte de tú) en mi base de datos de soporte magnético. No. Tus lecciones magistrales las listo, las leo una y otra vez, las archivo a la vieja usanza y si un día se me quemara la biblioteca, Dios no lo quiera, por inercia salvaría sus libros y la carpeta de sus lecciones magistrales.

Esto tuyo no es un post, ni un artículo. Qué va. Es una lección magistral. Jamás entenderé a esta España nuestra cuando trata como una madrastrona a sus mejores hijos. Sé que has ocupado cargos de relevancia Nacional. Sé que se te conoce a nivel internacional. Es verdad. Pero nosotros, los cazadores de a píe, te queremos para que nos ayudes sin arrogancia como lo hiciste siempre.

Muchas gracias por esta tu lección magistral y muchas gracias al CLUB DE CAZA por saberte retener.

UN ABRAZO MUY FUERTE, PROFESOR.

 

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