¿Se extingue la perdiz?

Cada vez somos más los cazadores convencidos de que la perdiz roja está entrando en claros procesos de colapso y extinción en la mayoría de los cotos. Tal vez haya llegado el momento de tomar medidas drásticas en la mayor parte de España para su conservación y restauración.

José Miguel Montoya Oliver | 19/12/2012

11564 lecturas

Se extinguen

¡Por Dios!… ¿Es que va a haber que buscar un verdadero CAZADOR con lupa? Si hubiera habido bastantes cazadores de verdad, esto no habría llegado nunca. Seguiría la perdiz viviendo y criando como siempre, y podríamos seguir cazándola con normalidad. ¿Se puede seguir siendo CAZADOR en estas circunstancias?

Y se extinguen, porque siempre dejamos muchas menos de las debidas

Todo ecosistema tiene una capacidad máxima de carga en lo que a una especie se refiere; pero también una capacidad de descarga, a la que nadie parece querer referirse: el punto de no-retorno.

Toda especie está adaptada y ha evolucionado en equilibrio con su medio ecológico local, y en el marco de unas condiciones promedio de densidad poblacional muy concretas. Toda desviación extrema de lo natural para ella implica un serio riesgo para su conservación. ¡Pues eso!

Esa densidad natural o biológicamente normal provoca en la perdiz la aparición de mecanismos de defensa colectivos. Vuela un águila, caza un zorro… y los mensajes de alerta se escuchan por todo el campo. Unas perdices avisan a otras: peligro arriba, peligro abajo… Si la perdiz está sola con sus pollos, ¿quién le avisará? No harán falta demasiados depredadores para que acabe perdiéndolos a todos, si no pierde incluso hasta su vida. ¿O no es eso? ¿Acaso hoy cuando se sale a cazar, no se va a la búsqueda del bandito del Cerrón, tratando de sorprenderlo? Pues así hacen los depredadores naturales, repasarlo cada mañana, hasta que no quedan ni una madre ni un perdigón.

¿Qué intensidad de celo puede haber sin competencia con machos y hembras aledaños? ¿Qué clase de selección de los mejores progenitores? Una hembra tuerta y un macho cojo también valdrán. ¿Acaso los jauleros no vienen quejándose de la escasez de celo? Un celo normal exige también una densidad poblacional normal: el poder del reto.

¿Qué clase de competitividad habrá entre familias, entre futuros bandos vecinos, para estimular el instinto natural de protección de los padres hacia los pollos? ¿Para generar la voluntad constante de reunión, concentración y vigilancia de los propios pollos, e incluso el prohijamiento de los ajenos, perdidos o directamente robados? Recuerdo bien una gran finca mallorquina. Las perdices —estas sí que absolutamente naturales— estaban tan densas que la crianza era una continua lucha entre padres, para defender sus pollitos y hasta para robar los de los vecinos. Cierto que se trataba de una densidad supra-normal, pero nos señala la verdad de fondo: un buen instinto maternal exige una densidad poblacional adecuada. Densidades escasas, pollos dispersos, madres desatentas que se alejan… ¿Qué se puede esperar?

Y se extinguen, porque estamos degradando su genética natural

A densidades normales, los bandos se agrupan al llegar los grandes fríos del invierno y, con la mezcla resultante de genéticas familiares diferenciadas, al desagregarse esos grandes bandos invernales tras la picadilla entre sus miembros —cada perdiz con su perdigón—, las posibilidades de cruces incestuosos, demasiados consanguíneos, serán muy reducidas. ¿Qué otra cosa que una madre y un hijo, un hermano y su hermana, han venido quedando en más de 100 hectáreas alrededor? ¿Quién ha visto últimamente esos grandes bandos defensivos en lo más crudo del invierno con 50 y más individuos juntos y revueltos? ¡Claro, los que las sueltan a manadas!

¿Y cómo olvidar la adaptación diferencial a medios, casi micro-medios, que las especies sedentarias como la perdiz presentan típicamente? Repoblaciones, sueltas… han roto de forma irreversible una diversificación en ecotipos que era riqueza genética adaptativa, biodiversidad de la de verdad, herencia de siglos, de milenios incluso. ¡La perdiz roja española no es jamás sólo autóctona, es sobre todo local, puramente local! Hábleme pues usted de orígenes o de procedencias. Estoy hablando realmente de ecotipos, algo tan sólo deducible por la vía del análisis conceptual, y tan sólo demostrable tras ensayos de campo de ejecución técnicamente imposible. De esta imposibilidad científica se aprovechan algunos; pero si en el resto de las unidades biológicas con medios de dispersión limitados existen —y sí son viables estos ensayos en el universo vegetal—… ¿En la perdiz roja, no? ¡Ya me parecía a mí que éste era un animal extraordinario, aunque nunca pensé que fuera incluso extraterrestre! Durante muchos años sembrábamos trébol subterráneo de cultivares australianos: el gran logro de las técnicas agronómicas. Luego descubrimos que estos grandes logros no conseguían criar, resembrarse, en España —¿les suena a algo ahora?—. Mucho más tarde vimos que los orígenes españoles, los humildes y baratitos ecotipos locales del mismo trébol, no sólo se resembraban por sí solos estupendamente, sino que además producían mucho más pasto para los animales —¿les suena a algo ahora?—. El problema es dejar la investigación sobre no importa qué, en manos de no importa quién.

Adaptación de los ecotipos locales… ¿A qué? A unas nidadas con un número de huevos acorde con las posibilidades de sacarlos adelante en las condiciones del lugar, a unas fechas correctas de nacimiento de los pollitos bien entabladas en la fenología del medio local, a unos parásitos y a unas enfermedades concretas, a una etología —¿O son iguales las castellano-manchegas, que las gallegas o las castellano-leonesas—… Hay cosas propias de cada lugar y por eso también propia de cada sitio es su perdiz.

No queda ya un ni solo lugar donde no haya habido sueltas, en el mismo lugar o demasiado cercanas. Si lo hubiera, las escasas existencias residuales que hemos venido dejando a final de cada temporada, son ya de por sí garantía bastante de una degradación genética suficiente. Si en una cocorocha de los montes se dejó en paz a las perdices y tampoco se soltó, abandonemos toda esperanza: son perdices de allí y no sirven para otra parte ¡No empecemos otra vez con las presuntas repoblaciones con orígenes puros! No hay orígenes puros para un lugar impuro. No hay perdiz autóctona, no hay perdiz española, tan sólo hay perdiz local.

Y se extinguen, porque estamos degradando su medio natural

Porque la calidad estacional se reduce aceleradamente en casi todos los cotos, a causa de la desaparición de los linderos, pérdida de aguaderos y fuentes, los cambios en los cultivos, las técnicas agrícolas actuales —abuso de biocidas en particular, semillas tratadas, alzados intempestivos, cosechadoras…—, el generalizado abandono rural… ¿Acaso alguna fauna no depende del hombre de campo?

Si la calidad estacional baja y las densidades residuales también, las tasas de utilización posibles se reducen hasta hacerse prácticamente nulas. Sin embargo, y sólo porque sospechamos que las causas de esta degradación nos son ajenas, culpamos a éstas —y es verdad—; pero, en vez de quedarnos a resultas, pretendemos seguir cazando igual: como si no existieran. Las mortalidades causadas por los múltiples enemigos que hoy tiene la perdiz son mayores que los crecimientos poblacionales entre dos temporadas, lo que inevitablemente conduce a la progresiva desaparición de la especie. Recuperar la densidad primero, recuperar la calidad después.

Ni sabemos regular la presión de caza, ni tan siquiera los planes técnicos de caza la llegan a contemplar ¿Dónde está la casilla correspondiente? Sin embargo urge adecuar esta presión a la triste realidad ecológica actual de los cotos: falta de calidad estacional e insuficiente densidad poblacional. Para esto están los planes técnicos, no sólo para cumplir un expediente formal con falsos rigorismos técnicos.

Nos negamos a reconocer la contribución que como cazadores —por cazar demasiado y mal— añadimos a esta degradación de la calidad estacional externa (ambiental). Las perdices hoy apenas si sobreviven en las lindes, a caballo de dos o tres cotos, o saltando los grandes ríos, embalses y autopistas cuando se las persigue, o acercándose a poblados y vías de circulación, o acantonándose en cresterías y barrancos imposibles ¿O no? En esos lugares unos pobres animales estresados hasta el límite, cuando no severamente plomeados en la temporada previa, tienen que criar ¿Acaso son esas las condiciones ideales para el éxito reproductor? En la mayor parte de los casos no. Ese mismo exceso de presión de caza es el que las arrincona en esos lugares imposibles, precisamente allí donde la calidad estacional suele ser todavía menor que la general de los ya muy degradados cotos. Los lugares donde queda algo de madre para criar, no suelen ser los mejores para hacerlo.

Y se extinguen, porque ni sabemos de caza ni sabemos cazar

Harto estoy de repetir que no es lo mismo saber cazar que saber de caza —tampoco se puede saber de caza sin saber cazar…—; aparte de que hoy creen saber cazar, algunos que apenas si conocen la caza de su pueblo. Desde que la caza dejó de ser libre y se hizo comercial, el cazador perdió su libertad y con ella su capacidad para observar lo que sucede en medios diferentes y con perdices distintas. Así ni se puede aprender de caza, ni se puede saber cazar.

Basta ver que sigue habiendo gente que se opone a atrasar o a acortar las temporadas perdiceras.

  • En climas fríos es preciso retrasar las primeras cacerías, incluso aunque se haya abierto ya la temporada legal, para que las perdices nuevas completen su crecimiento y refuercen su fortaleza (“verdeo” y heladas). Cazando demasiado temprano, en muy poco tiempo morirán los sacrificados machos de los bandos que se quedarán sin sus guías, y se abatirán rápido y fácil las perdices nuevas.
  • Incluso hay cotos que siguen cazando hasta finales de temporada, cuando las primeras picadillas afectan ya a las perdices, y en particular a las hembritas que se pueden llegar a cazar a muestra de perro sin dificultad. Pero seguimos cazando y mirando hacia otro lado —hablo ahora de los climas propios de la mitad sur de España—.

Basta ver la metralla que se desprende tras ellas cuando vuelan. Repetidoras, cartuchos potentísimos de plomos groseros, tiro sistemático a todo lo que vuela. La presunción… ¡La maté a más de 100 metros! ¿Y cuántas dejaste heridas? Los tiros largos deberían ser erradicados de nuestra cultura, una perdiz a más 30-35 metros, es un crimen y cae esencialmente por casualidad; pero se le hiere casi seguro, porque el tiro se abre. ¿Lo harías si el coto fuera pequeño y tuyo, y en él sólo cazaras tú? Algunos cuentan las abatidas, ni tan siquiera las cobradas ¿Y cuántas morirán en la noche siguiente? A cada vez matamos bastantes más que las que cobramos. Algunos ni perros quieren cercanos, porque con ellos abaten menos ¡Va tocadaaa, va tocadaaa!

Por si todo ello fuera poco, los indicadores de alerta siguen sin incorporarse a nuestra cultura de caza: el problema es dejar de cazar cuando se debe, no cumplir las siempre falaces cuotas de caza.

Y se extinguen, porque no aplicamos las mínimas normas de la ética cinegética

Azar, difidencia, escasez, sacrifico y respeto. Anulamos el azar asegurándonos la caza con sueltas. Abatimos perdices de baja difidencia y adaptación al coto. Nos garantizamos capturas importantes mediante repoblaciones abusivas. Al acabar la jornada, buscamos la caza fácil y cómoda de los mataderos sencillos. No las cazamos, tiramos, cobramos, cuidamos, cocinamos y disfrutamos con el respeto debido. Por si todo esto fuera poco, tampoco respetamos los condicionantes mínimos de sostenibilidad. ¿CAZADORES, así con mayúsculas? ¿Dónde?

Y se extinguen prácticamente por todas partes

Por fuego a discreción, o por sueltas como solución.

  • Ni un solo terreno, ni libre ni acotado, en el que haya cazado a lo largo de mis ya casi 45 años como cazador de escopeta y perro (y han sido muchos terrenos), presenta hoy un estado cinegético razonable —no digo ni normal, ni ideal, sólo razonable—.
  • No sólo lo he vivido la debacle en vivo y en directo como cazador de escopeta y perro. He hecho como profesional cientos de proyectos y planes técnicos de caza (Península, Baleares, Canarias, Portugal), abarcando cientos de miles de hectáreas. Sólo hay una constante en todos ellos: todos los cálculos señalan una sobrepresión de caza abusiva y dañina que casi nunca ha sido posible reconducir en la práctica.

Tan sólo alguna rara finca de ojeo de calidad se escapa a esta situación. Gente muy rica que quiere cazar mucho —quiero decir matar— con muy escaso esfuerzo. También peligroso para la especie (por exceso de densidad), y siempre insostenible en lo social y tal vez hasta en lo económico.

¿Pero, dónde están los CAZADORES de verdad? ¿Será que ya hemos enterrado el último? Debe de ser muy peligroso hoy día ser un verdadero cazador, porque parece ser que los venimos enterrando a todos…

El español es listo, pero recuerda tarde. ¿Crisis, qué crisis?

No tiene solución. Ya sé la salida del fariseo patoso y su rasgada de vestiduras. La del cazandangas de turno con lo de la ejemplar gestión del coto de su pueblo. También todas esas patatas de las mejoras —¿o peoras?—, los bebederos, las siembras, los comederos, que si el control de predadores, que si los ribazos… ¡Que todo eso es verdad, claro está, sólo faltaría dudarlo! Pero, aunque los cazadores no seamos ni la principal ni la única causa, debemos preguntarnos… ¿Tuvimos algo que ver en todo esto? ¿Hicimos siempre lo debido? ¿Hemos colgado la escopeta cuando era preciso? ¿Qué parte de la culpa nos cabe a los cazadores en la extinción de la perdiz?

Si les parece a algunos cazandangas, ahora me insultan un poquito —un poquito más, quiero decir—, siguen haciendo lo mismo, cargados de razón y airados de corazón, y luego, que si galgos que si podencos… ¡Es que el año ha venido malo, como no ha llovido bien…! ¡Qué harto estoy de los cazandangas, creo que mucho más todavía que de los ecojetas, y anda y que tampoco me cargan!

¿Soluciones? Ninguna

Ninguna, sí. Estoy diciendo exactamente que esto no tiene solución; porque soluciones que nunca se aplicarán, no son soluciones. En realidad serían tan sólo afirmaciones ¡Hágalas pues cada uno!

Adiós perdiz, gracias por haber existido en cada pueblo de esta dolorida España nuestra.

José Miguel Montoya Oliver

28 comentarios

Inicia sesión o Regístrate para comentar.

19 dic. 2012 11:28
+6
Luisito
Luisito   «La caza sin esfuerzo y sacrificio... nunca será caza.»
Y no estando en más acuerdo con lo que en él se expone, aunque tengo mis discrepancias, pues aunque enumera todos los factores de su posible desaparición (estemos tranquilos que esto no ocurrirá nunca, todavía hay territorios que o bien por ausencia y prohibición de su caza o bien por ser sierras sin a penas laboreo del campo, hay las que tiene que haber ni más ni menos), discrepo en varios asuntos.
El primero es que sobre la perdiz está muy claro que los cazadores incidimos y mucho en sus poblaciones, de hecho las eliminamos y en muchos lugares (la mayoria) sin ningún tipo de estudio o gestión.
Además de el problema de la granja etc.
Pero yo iría más allá, preguntándome si realmente el ecosistema es adecuado o no para la multiplicación de la perdiz, y si no fuera a gracias que es una gallina y todas estás tienen un alto poder de adaptación a diferentes medios, a demás de un alto poder de multiplicación, no le hubiese pasado hace tiempo como a alcaravanes, sisones o gangas... (sin citar pequeñas aves granívoras), pues a estas que yo sepa, aun no se han puesto a fabricar de plástico (no quiero hablar muy alto) y son del todo especies protegidas, no dudo que alguna se mate con escopeta, pero nada que ver como estaremos de acuerdo con la patirroja.
Si bien, el problema con la perdiz se agudiza al ser los cazadores parte FUNDAMENTAL de su declive (estoy muy deacuerdo) porque todo este tipo de aves no sube sus densidades de forma exponencial o cuanto menos normal, y sin ir más lejos el declive es todavía más pronunciado que el de la perdiz...
Me parece muy interesante el rapapolvo que nos da a los cazadores, ya que me parece del todo merecido incluso mucho más. Pero permitaseme que siga pensando que el problema, el gordo y el que tiene en jaque tanto a perdices como a cazadores como debería tener a los no cazadores creo que sea otro....
Sin más un fuerte saludo y gracias por decir las cosas tan claras.
19 dic. 2012 12:45
+4
Delibesino
Delibesino
Suscribo sus palabras Don Miguel. Su análisis de la realidad del campo es impecable. Y desgraciadamente, aun mas lo es el del colectivo de cazadores. Cuantas veces habremos oído: "...eso siempre se ha hecho así..." Donde no hay mata no hay patata. Triste, pero cierto.

Gracias por dar cobertura con sus palabras a los que nos sumamos a esas mismas inquietudes y razonamientos.
19 dic. 2012 20:33
+3
ttris
ttris
A mi entender la causa raíz está en que los cazadores no priorizamos nuestros objetivos, no distinguimos lo urgente de lo importante, es decir para nosotros lo urgente debe de ser conservar las especies pues lo que nos importa es cazar.
Si no lo entendemos así nuestra actividad no tiene futuro y solo lo conseguiremos con unión,respeto y afán de conservación.
Gracias por dejarme expresar mis ideas que son las de un abuelo que no sabe si podrá explicar a su nieto que hicimos para impedirlo.
19 dic. 2012 22:28
montemonte
...se exponen en este artículo, esta claro que primero se ha dado una sobreexploltación del recurso y luego todo lo demás que impide una regeneración de las poblaciones.
Solo hay un tema, que tal vez por mi ignorancia, no acabo de compartir, ¿acaso los localismos impedirian una correcta reimplantación de la perdiz a un hábitat relativamente cercano? donde yo cazo, hace años que no se caza la perdiz, es casi testimonial y procedente de sueltas de cotos vecinos y puedo afirmar que pese a ser un coto donde antaño criaban y muy bien, las pocas que hay ahora, seguramente de granja, no crian ni mucho ni poco, frente a esto que se puede hacer...
20 dic. 2012 19:06
+6
bala2
bala2
Que somos parte importante de su declive, no lo niego. Al fin y al cabo nosotros las cazamos, tiramos o matamos, sin que los términos sean ejemplo de caza, pero a parte de la degradación del medio y la agresiva agricultura moderna, para mí que en las regiones donde se ha implantado de manera abusiva la perdiz de granja, ha sido su puntilla. Dice que no hay coto que se libre y que razón tiene, ya sea por suelta directa o por colateral. Pregúntele al empedernido defensor Paco Basarán como se las tiene con los vecinos y de qué le servirá. Pues para que no pueda arrendar su finca mientras los de alrededor si, o venden días de ¿caza?, ganan dinero y terminan perjudicándoles. Pero voy a contar algo que me contado -valga la redundancia- un conocido que tiene una finca, esta misma tarde. Me dice que el más dañino ha sido el rey porque fue el primero en apuntarse a esta moda -puede que hasta Franco lo hiciera, no lo sé- y que él ha estado aguantando todo lo que ha podido, pero llevaba 3 años sin arrendar la finca porque los ¿cazadores? le decían: o sueltas o nos interesa porque no hay -supongo que se referirían a que no hay a cientos y sin esfuerzos para su caza-. Al final ha tenido que soltar. Conclusión, ésta es mía, la finca se irá al garete aunque él gane ahora dinero. Por tanto: entre todos la mataron y ella sola se murió.
21 dic. 2012 13:08
+3
ant-jesus
ant-jesus
Si todos los cazadores viésemos las cosas así, la perdiz autóctona no estaría en vias de extinción(ó en extinción en muchas zonas de la geografía española) .....
Un saludo.
22 dic. 2012 09:07
+4
Mos.
Mos. «¿Tienes ideas que desees compartir?»
El refranero popular rara vez se equivoca y hay uno que reza:

"Cuando las barbas de tu vecino veas pelar
pon las tuyas a remojar".

Así pues prepárense. En Galicia hace tiempo que la perdiz debió ser catalogada especie en peligro. Quizás no se hizo porque al ser un ave que se produce industrialmente algún "ingeniero" de la Xunta piensa que se puede "reponer" al gusto de cada coto.
Pena que no se vede su caza en los pocos tecores en los que quedan residuos de población autóctona. Y digo pocos porque se cuentan con los dedos de una mano.
Así pues prepárense vecinos castellanos, que ya saben que pintan bastos.
26 dic. 2012 19:09
+3
bala2
bala2
Ayer, sin ir más lejos coincidí con motivo de la comida de navidad con un familiar, en el pueblo donde estuve cazando muchos años. Cuando estaba libre y cuando se hizo coto. Allí me hice perdicero pues allí cobré mi primera perdiz. hace ya unos cuantos años que dejé de cazar en él y le pregunté que que tal llevaban. Me respondió que mal porque había muy pocas perdices, y yo le dije que cómo es que todavía las seguían cazando, que yo en los dos cotos que tengo ya hace domingos que dejamos de hacerlo, y tienen bastante más caza que la que hay allí. De paso le pregunté, por curiosidad -aunque ya sabía yo más o menos lo que me iba a decir- que cuanto pagaban, por si el asunto económico fuera vital para seguir cazando, y me dijo que 100 euros. Si ¡100 euros! y cuando yo le dije lo que pagábamos nosotros, me respondió que si fuera más caro ni cazaban. ¡Díganme ustedes! con gente así que pagando 100 euros no son capaces de dejar de cazar la perdiz, sabiendo que van a su liquidación total, ¡Cómo narices pretendemos que subsista! por supuesto cuando cazaba y ahora tienen cupo, Ya se pueden imaginar lo que lo respetan. Pero bueno, ahora no creo que lo hagan. El pueblo está en la provincia de Ciudad Real, y para mí lo tenía todo para que la perdiz se multiplicara, ahora lo tiene en contra.
27 dic. 2012 10:56
+1
cazadoresquel
Sin tener la experiencia que parece tiene Sr. Montoya autor de este artículo quiero decir que estoy totalmente de acuerdo con él en como presenta el problema que tenemos con la perdiz pero no en la forma de simplificarlo y sobre todo en la sensación de que no aporta soluciones.
Partiendo de su argumentación solo puedo hablar de mi experiencia ya que como bien dice no es lo mismo ni las condiciones de la perdiz que tenemos en nuestro coto con la del vecino y ya mucho menos con otra provincia, por cierto soy de La Rioja.
Por supuesto que tomamos medidas como las que parece no valorar, pero peor es quedarnos de brazos cruzados luchando contra la administración, como es tener puntos de agua permanente, sembrados, control de alimañas,….. en La Rioja ya estamos pasando por la situación de NO CAZAR la perdiz, recuerdo que se cazaba mañana y tarde, pasamos a solo por la mañanas, se redujo el horario de caza, pasamos de cazar un máximo de 10-12 días a 2 ó 3 días, incluso ningún día en algún coto y el resultado igual de bueno o malo es decir no ha habido resultado.
Nuestra experiencia y lo que pedimos:
Control de la agricultura, es raro el día que no ves cuando sales al campo botes de herbicidas y otros.
Hemos orientado al cazador a zonas que no se cazaban con el objetivo de realizar un pequeño descaste de machos viejos, es curioso que es la zona en que los bandos son mayores y hay más población de liebre.
¿Qué pedimos muchos cazadores? y sobre todo con argumentos tan buenos como el que plantea el Sr. Montoya, un marco general que regule o controle a los cazadores pero que permita la autogestión de nuestros Cotos. ¿por qué no puedo hacer nada contra la superpoblación que tenemos de corzo y jabalí, pero no medidas de “chichinabo”? Cuando era un crío ver un animal de estos en el coto era una quimera ahora hay más que perdiz, el jabalí creo que no hace falta explicar que hace con la perdiz.
Desde la administración se ha procurado cuidar o recuperar las rapaces con repoblaciones exageradas y con una estrategia a veces no muy acertada, ¿por qué no han contado con nosotros o por lo menos preguntar?
Podría escribir más cosas pero quizás en otro capítulo.
27 dic. 2012 18:43
-1
Asperillas
Suscribo todo lo dicho, pero no como parte única y fundamental del declive de la perdiz. Se dice mucho de los cazadores, que tenemos parte de la culpa, y eso es obvio, pero la agricultura moderna hace el mismo o incluso más daño que el propio cazador.
Mi caso es claro, llevamos realizando control de depredadores desde hace más de 6 años, tenemos en una finca de 400 hectaras más de 25 bebederos y comederos, cazamos la perdiz dos meses al año, salvo en casos como el actual que apenas se ha cazado, tan sólo dos días, etc... y pese a todos los esfuerzos realizados, la perdiz sigue en franca regresión, que más podemos hacer nosotros?????
Ya no hay linderos, se usan semillas blindadas, los plaguicidas matan a todo insecto (base alimenticia de los pollos), se empaca de noche y nada más recoger, se cosecha a ras del suelo, etc....
Soy de la opinión que todos tenemos que ayudar, y el Ministerio de Medio Ambiente tenía que poner medidas ante esto, pero señores, que poderoso es Don Dinero
28 dic. 2012 12:07
+4
RAMOSGRACIA
...¿SENTIDO "NADA" COMUN?, cualquier cazador que hoy en día definda que hay que cazar de lo anteriormente citado tiene poco, salvo, que su acotado séa un corral es decir, las suficientes perdices como para seguir cazando, pero escuchado lo escuhado y visto lo visto dudo de todo, una anecdota, comentario de una persona que caza en Caspe (Aragón) lugar y cazadero habitual, por cierto, del delegado de caza de la federación aragonesa de caza, "el domingo resacando al jabalí me salio un bando de doce perdices, en este año cazando a la perdiz, en todos los días, tan solo vi volar una y aquí me salen 12, mi comentario, pues ya sabes donde ir el proximo día, contestación, ¡no! esque esto esta de reserva y no podemos cazar. Entonces que ocurre ¿se debe o no matar más perdices? que dirá al respecto el delegado de la FAC, ¿será culpa de muchos factores, siembras, siegas, herbicidas, etc. pero cazar cuando no queda ni astro, me parece una SALVAJADA, ¿seremos los culpables de este desaguisado? en mi modesta opinión ¡si!. Para exigir a los demás que hagan los deberes ¿deberíamos hacer los nuestros?. En fin, PARA LLORAR.Saludos a todos y Feliz 2013.
28 dic. 2012 19:16
+1
BARBAS
BARBAS  
Para que vamos a darle mas vueltas. Estoy totalmente de acuerdo con su artículo.
No seré yo quien reparta culpas porque hay demasiados culpables, dentro y fuera de nuestro colectivo, pero, dejandonos de monsergas, excusas y golpes de pecho, la unica verdad es que, si la perdiz esta desapareciendo, nosotros, siendo los máximos responsables de su conservación, precisamente por ser los principales beneficiados de su existencia, tenemos que ver con ello, por activa, por pasiva o por ambas.
Cordialmente,
17 ene. 2013 12:29
jmmontoyao@terra.es  
Amigo "Luisito":
Perdona el retraso en contestar, debido a pequeños problemas personales de internet.
Gracias por tu opinión y por tu participación. Veo que en lo principal estamos de acuerdo, aunque tal vez tú no aceptas tanto como yo el hecho de que la cría en el medio natural depende ¡y mucho! de la densidad poblacional, y el echo de que la perdiz está compuesta por ecotipos muy diversos. Me gusta decir que el campo no es un corral sin tapias, por tanto tampoco la perdiz es una gallina. Es un animal silvestre que vive en el medio natural ¿Natural? Bueno, a cualquier cosa le llamamos hoy en día natural.
Un afectuso saludo. Miguel Montoya
17 ene. 2013 12:31
jmmontoyao@terra.es  
Amigo Delibesino:
Gracias y un abrazo (sé que estoy en deuda contigo, en cuanto pueda desarrollo lo que te prometí).
Miguel Montoya
17 ene. 2013 12:36
jmmontoyao@terra.es  
Amigo ttris:
Perdona el retraso.
Veo que eres abuelo ¿y los jóvenes dónde están?
Nos mojamos más los "extracortables" (pocas perdices nos quedan en el cupo que Dios nos asignó) que los jóvenes (que me temo que han nacido con un cupo muy corto, mala herencia les hemos dejado).
La caza tiene un problema generacional, pero esta generación nueva tiene uno de falta de combatividad y de mansa asunción de lo que otros dictan o hacen.
Expliquemos, luchemos, pero que se mojen, aprendan, trabajen y luchen.
Bueno, pensamientos de abueletes cebolletas.
Un abrazo. Miguel Montoya
17 ene. 2013 12:44
jmmontoyao@terra.es  
Amigo monte monte:
Ese es el problema ¿Qué podemos hacer?
Ya ves que ni dejando de cazar la perdiz se recupera (o lo hace demasiado despacio, o el dejar de cazar es sólo formal y no real...).
No me atrevo a proponer soluciones. Creo que éstas deberían nacer de un cierto número dee personas, conocedoras de la materia, interesadas en la caza y aficionadas a la perdiz; no sólo desde profesionales. Hay gente trabajando. Habrá que seguirles y apoyarles.
Proponer soluciones milagrosas o simples es en lo que no creo. Como tampoco creo en los culpables únicos. Esto requiere mucha sensatez y mucho sentido común.
Un saludo. Miguel Montoya
17 ene. 2013 12:59
jmmontoyao@terra.es  
Amigo bala2
Tienes razón. Los asuntos económicos son claves en el conflicto de la perdiz.
Está faltando racionalidad económica, al menos tanta como racionalidad ecológica y social. Tenemos un problema grave de sostenibilidad en la perdiz. El problema es que el marco global que tenemos es el que es y no es fácil actuar en él: cada coto es un mundo.
El otro día, en el Congreso Nacional de Medio Ambiente (CONAMA), planteé la urgencia de considerar a la caza, desde la perspectiva ambiental, como un recurso natural renovable más y la necesidad de abordar sus sostenibilidad mediante mecanismos comunes a todos ellos (bosques, pastos, caza, pesca, especies protegidas...). Supongo que no conseguí gran cosa, pero al menos sí me comprometí públicamente en mis ideas y actitudes. Nada cambia en el manejo del medio natural al ritmo debido, porque no cambian los hombres, sólo cambian las generaciones.
Un saludo, gracias, y hasta siempre. Miguel Montoya
17 ene. 2013 13:04
jmmontoyao@terra.es  
Amigo ant-jesus
Muchas gracias y un afectuoso saludo. Cada día vamos siendo más los que pensamos de formas cercanas y amistosas. Tal vez podamos ya iniciar un diálogo constructivo entre todos. Yo temo mucho el diálogo y el trabajo en equipo con cazadores, porque siempre he afirmado que "el peor enemigo de un cazador es otro cazador". Parece que empiezo a estar equivocado, gracias a Dios.
Un saludo. Miguel Montoya
17 ene. 2013 13:09
jmmontoyao@terra.es  
Amigo Mos.
Veo que estamos de acuerdo en lo esencial. Tal vez no pensamos lo mismo de los ingenieros (de todo hay entre ellos, entre nosotros, como entre todos). Es cierto que la administración no suele hacerlo demasiado bien (¡Si lo sabré yo que he sido responsable del asunto en la materia, y me hartado de equivocarme!), pero no es problema principal y debe formar parte de las soluciones. Muchas veces hay que comenzar identificando el enemigo y los posibles aliados. No son el enemigo a abatir y podrían ser un socio natural (aunque reconozco que tampoco es fácil).
Gracias por tus comentarios y un afectuoso saludo. Miguel Montoya
17 ene. 2013 13:19
jmmontoyao@terra.es  
Amigo cazadoresquel
Bueno, también te podría contar cómo hacía de perro a mi padre en Fuenmayor y en Navarrete en los 60 (ahora con sus 96 al lomo ya no caza, pero sí que sabía cazar, y lo que era la caza), porque también soy riojano; pero te contaré que he cazado también en Villatobas cuando era libre, en Jódar y en algunos otros sitios con el Pepito Gómez Amo, responsable ahora de caza en Logroño, compañero mío de profesión y de promoción. Seguro que profesionalmente lo hace mejor que la mayoría. Seguro que se uniría a los cazadores en las cuestiones de fondo. Busquemos socios naturales que todos los cazadores lo son y él lo es. Otra cosa es que haya tantas formas de ver la caza como cazadores somos.
Gracias por participar, un saludo paisano. Miguel Montoya
17 ene. 2013 13:28
jmmontoyao@terra.es  
Amigo asperillas:
Seguro que en tu coto es como dices. Pero coge tu plan de caza, y mira dónde se calcula la presión cinegética real. Completa lo que veas con lo que piensas. Verás: me juego "algo" a que no hay nada sobre "presión de caza". No somos conscientes de ésta y, aunque todo lo que dices es centralmente cierto y verdadero, debemos ir hacia un diagnóstico global de la situación. No se trata de mirar trozos del enfermo, sino de evaluarlo en su globalidad, como hacían los añorados médicos de pueblo. El enfermo tiene mala cara, por eso habrá que mirarlo en detalle y todo. Insisto: seguro que tienes buena parte de la razón, nunca he cuestionado esos argumentos, y mucho menos me atrevería a hacerlo en un coto que desconozco.
Un afectuoso saludo. Miguel Montoya
17 ene. 2013 13:30
jmmontoyao@terra.es  
Amigo RAMOSGRACIA
No sólo estaban allí, donde no se caza, es que las que quedarán al acabar el año, estarán en una zona apta para jabalí y por tanto no tanto para la perdiz. Ponemos las reservas en lo que no nos sirve ni a nostros ni a ellas.
Un saludo. Miguel Montoya
17 ene. 2013 13:33
jmmontoyao@terra.es  
Amigo barbas:
Muy bueno lo que dices. Somos nosotros, los cazadores, los responsables de buscar las soluciones; porque somos parte del problema y los verdaderos interesados en encontrarlas. Es bueno llamarnos a no eludir nuestras responsabilidades, sólo porque otros también las tengan (y tal vez mayores).
Gracias. Miguel Montoya
13 feb. 2013 19:45
CHISCO
Fran:
"El campo ya no es lo que era"
Antes, cuando el campo era campo,cuando se te caia un trozo de tortilla al suelo en mitad del campo, habia cientos de hormigas que formaban un gran ejercito que al momento se la llevaban, ahora busca hormigas que como no sea en el monte,porque en una viña es imposible,el campo esta envenenado,los Jilgueros y Petirrojos han desaparecido,antes eran casi plaga.Las perdices solo crian en cuatro perdidos o liegos que hay en los cotos,la moda de la viña con alambres o en espaldera ha sido letal,aunque lo nieguen por las gomas no solo sale agua,en una viña en vaso siempre sale hierba cuando llueve,en las de goteo o espaldera,no.
En las zonas de ceral es el lindano o semilla con veneno,se las comen las perdices y mueren.
Si, es posible que los cazadores tengamos que ver,pero yo he cazado en un coto privado de Requena(Valencia),donde le daban el pase del coto a todo el que lo pedia,y aún así había perdices,sabián escapar de las escopetas,igual se tiraban un mes sin aparecer,despues del primer dia de abierta de veda,pero luego aparecian y en años que la primavera acompañaba te podias colgar unas cuantas perdices,icluso habia algún dia de contar 50 o 60 vistas,el dia que iba poca gente;a tiro muy pocas,eran muy salvajes y mas sin hojas en la viña.Llego una primavera sin llover,las viñas con alambre y las gomas tambien y cada vez hubo menos ,hasta casi desaparecer,dejamos de ir a ese coto,porque encima metierón a mas cazadores aún.
Esta claro que hay muchos problemas,pero yo opino que las sequias y la perdida de calidad de habitat es fundamental,en ese momento,la caza puede ser muy perjudicial para las especies.
16 feb. 2013 23:51
uanjmanuel
Lo que más me gusta del artículo es lo de la perdiz local (entiendo salvaje) por encima de parafernalias genéticas.
La genética,un pedigrí, no me sirve Un pedigrí de perdices de granja no me sirve para recuperar un coto.
La perdiz local salvaje tiene algo: es resultado de selección no sólo genética, si no que ha sido seleccionada adquiriendo comportamientos ventajosos para su supervivencia y para un lugar determinado. Me maravilla ver volar perdices con niebla en una isla. Me maravilla ver que en el sesteo de media mañana una perdiz escoja una posición de "oteadora" (subida en una encina,..... en cada sitio su otero).
Si las perdices de granja fueran buenas, soltadas en un coto (todas del año) han de dar rendimiento no sólo el primer año, sino también el segundo. Esto significa que si, por ejemplo, el primer año se matan 50 jovenes de granja y 50 jovenes de campo y 35 viejas, a la siguiente temporada algo menos de la mitad de las viejas que se cazasen deberían ser de granja (digamos un 40%). Lo que se mate el segundo año de viejas debería guardar cierta proporción (viejas de campo/ viejas de granja) con lo matado el primero año (jovenes de campo/ jonenes de granja) ¿alguien ha hecho esta prueba "del algodón"?.
Lo que nos venden es que UNA perdiz de granja anillada ha sido cazado después de dos años (verdad) y que vuelan de cine y dan el pego (verdad),pero esos datso sueltos distan mucho de "la prueba del algodón"
"si las soluciones no se aplican no son solución" Cuanta verdad.
Juan Th.
18 feb. 2013 11:50
jmmontoyao@terra.es  
Amigos Chisco y uanjmanuel:
Pos esa manía mía de olvidarme de mi edad y de que en invierno no pican los peces, la he cogido manca y he estado fuera de circulación, por eso no os he contestado con el aprecio que os merecéis.
Como vosotros, yo también estoy asustado, y a cada vez más, de cómo unos nos tratamos a los otros en el universo de la caza. Tanto, que empiezo a pensar que debería ser el corazón, más que el conocimiento o los intereses, lo que debería venir en nuestro socorro.
Señaláis una cosa central, el amor la Naturaleza y a sus animales (la perdiz ahora). Ese creo con vosotros que es el camino. Cuando se vé con qué poco respeto y consideración nos tratamos, no sólo entre nosotros, sino también con otros interesados en la caza (en particular a la Administración, hacia la que a veces soy tan crítico, y a los funcionarios de caza en concreto), me digo qué esperamos de estas guerras con enemigo equivocado y aliados rechazados.
¿Firmar un "armisticio" de todos con todos durante los próximos dos años, y buscar lo que nos une y no lo que nos separa, y también lo que debemos de hacer, no para ganar batallas sino la verdadera guerra de la Conservación, no sería cuando menos relajante? Bueno, debe de ser efecto de los medicamentos. Miguel Montoya
28 feb. 2013 14:07
DeXinla
DeXinla
Totalmente de acuerdo con José Miguel Montoya Oliver. Triste, muy triste, pero es la cruda realidad.
Lo peor: que NO hay solución porque tampoco hay voluntad de solucionarlo...; y porque son infinitos los factores que influyen en la desaparición -cada vez más real- de nuestra alectoris rufa, tan infinitos como grandes son los problemas a los que se enfrenta este país en todos los órdenes (agrícola, ganadero, económico, social..., etc., etc., etc.).

Hace ya algunos años, en Galicia, propusiera algunos cambios que presumía podrían frenar lo que ya tenemos en nuestra comunidad autónoma gallega: la extinción de la perdiz roja "salvaje". Y la Administración gallega parece que todavía no se percató de este pequeño detalle -porque todavía está autorizada su caza en todo el territorio (pero claro, en el 98% de los cotos se "caza" exclusivamente perdiz de granja, la "otra" NO HAY)-, entiendo que por cuestiones de tipo "político-social". (Pero que conste que no digo que la Administración sea la única culpable, lo que digo es que es la RESPONSABLE en la materia y su deber es tomar medidas al respecto, cosa que en absoluto hizo). En fin, dejémoslo, aquellas propuestas de antaño eran:

- Urgente cambio de la actual política forestal (sumamente lesiva para la ecología de este país).
- Revisión y modificación de la actual Ley de caza de Galicia.
- Urgente regulalización de las plantaciones de eucaliptos. (Sería preciso prohibir su plantación en determinadas zonas de nuestra geografía bosques, riberas de ríos, zonas de monte autóctono, etc. , y en cualquier caso limitarla al máximo. Asimismo, hace falta hacer un estudio de las zonas afectadas por este tipo de plantaciones para la posterior recuperación de este suelo y reutilización con especies autóctonas.).
- Urgente regulalización del uso de herbicidas, insecticidas y pesticidas, concienciando a los agricultores y ganaderos de la manera de utilizarlos. ES necesario quitar del mercado ciertos productos que son auténticos venenos; o, en cualquiera de los casos, regular su uso.
- Regular los vertidos de purins en los campos, construyendo fosas sépticas en cada parroquia subvencionadas, como por ejemplo, polo ayuntamiento correspondiente.
- Hacer más desbrozes, quemas controladas y siembras de cereales subvencionando a los agricultores (fomento de la agricultura), además de concienciarlos en el uso racional de herbicidas y pestanexadas, haciéndoles ver previamente la caza como un recurso más, plenamente integrado en la agricultura y favorecedor del desarrollo económico de la zona. Por otra parte, y ya muy concretamente, sería interesante, como ejemplo, fomenta lo ganado ovino y caprino en las zonas que desapareció; de este modo se consigue, entre otras cosas, te lo monte siempre limpio.
- Dirigir la vigilancia de los agentes del MAN a los problemas reales de nuestros montes: plantaciones incontroladas de eucaliptos, vertidos de basuras en ríos y montes, tránsito incontrolado por pistas forestales de vehículos 4x4 y tractores (resulta que llevan la escopeta en el tractor...), control de los perros y gatos asilvestrados, control de los córvidos, sueltas sin control de especies híbridas y no saneadas, comercio ilegal, furtivismo profesional (lo más peligroso), investigación-prevención de los incendios forestales, etc. etc. etc. Además, es necesario que este personal sea cualificado.
- Estudio de la posibilidad de incrementar las cuotas en las licencias de caza y pesca, pues es cierto que precisan de un presupuesto mucho más elevado. (El que quiera caza, el que quiera pesca, que pague). Eso sí, garantizar un compromiso para y por el futuro de la caza y pesca autóctonas.
- Asesoramiento gratuito a los TECOR polos técnicos de la Junta. Establecer unas normas generales de desarrollo para los TECORES, (haciéndoles ver que muchas de las medidas adoptadas actualmente por los TECORES son contrarias y lesivas para sus propios intereses).
- Control sobre las repoblaciones: Realizar las repoblaciones de perdices y conejos solamente con la autorización y supervisión, en todos los casos, por los técnicos, biólogos y veterinarios oficiales de la Junta; (también la manera de hacer las repoblaciones).
- Subvencionar las repoblaciones de especies arbóreas autóctonas (castaños, robles, ameneiros, etc.), y limitar las plantaciones masivas de eucaliptos y pinos y, si es el caso, prohibirlas. Subvencionar, asimismo, el cultivo de cereales (trigo, centeno ...).
- Como consecuencia de la característica dispersión de los núcleos de población en todo nuestro territorio, es necesario por ejemplo fomentar los cotos intensivos de caza sembrada, ya que resulta evidente que los pocos espacios naturales que quedan son insuficientes para la cantidad de escopetas existentes en nuestra Comunidad Autónoma ...
- Etc., etc., etc...

Otro que se despide de nuestra añorada perdiz -aunque todavía me resisto a creérmelo-,
DeXinla.
01 mar. 2013 12:55
+1
jmmontoyao@terra.es  
Amigo DeXinla
¿Qué te puedo decir, mas que que me duele como a tí, y como a todos, lo que está pasando con la caza, en especial la menor, en toda España y en Galicia en particular?
Galicia TECOR (Terreno cinegéticamente Ordenado) ¿De verdad ordenado? ¿De verdad gestionado después conforme a esa ordenación, y de acuerdo con la racionalidad técnica y de terreno?
El campo aguanta mucho, pero está claro que tanto no.
Un afectuoso saludo y gracias por tu participación.
Miguel Montoya

 

Leer más
Top 5 artículos más leídos

10 calibres para la nueva temporada
R. González Villarroel (197466 lecturas)

Los otros calibres que no son del 12
Pedro A. Suárez (154539 lecturas)

Diez razas de perros para disfrutar de la temporada
E. B. y J. A. C. (149429 lecturas)

Antes de salir de caza: ¿su escopeta le queda bien?
Gonzalo Gómez Escudero (112147 lecturas)

Rifles para caza mayor, pero... ¿Cuánta precisión se necesita?
Pedro A. Suárez (104293 lecturas)