Se nos fue uno de los Grandes de la Caza: Joaquín España

Escribir unas palabras sobre una persona que ha fallecido siempre me resultó fácil, simplemente recordar de él los buenos momentos y seguir el dictado de tu corazón han sido la guía del pensamiento que he trasmitido al escribir mis recordatorios. Pero ahora me enfrento a algo realmente difícil, porque no encuentro la forma de loar a una persona que, además de ser mi padre, fue alguien que dio todo por la caza y la pesca de este país, con una callada labor y una honradez ejemplar.

Joaquín España Aguado | 12/12/2012

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Hace un momento, mi amigo Ramón Estalella me enviaba un mensaje en el que acertadamente decía: «siempre pensé que junto a Eduardo Trigo y Alfonso Urquijo, fueron el triunvirato de una época gloriosa de la caza en España» y me ha emocionado realmente. Y a esto añadiría personalmente a otro de los grandes que sigue en activo, Tony Sanchez-Ariño, con quien profesaba una gran y sincera amistad.

Joaquín España Payá nació el 1920, en Madrid, en el seno de una familia de tradición militar de generaciones, así que pasó su infancia y niñez deambulando por España. Pero siempre recordó con gran cariño sus días de juventud en Segovia.

Sufrió el castigo de la guerra de manera especial al quedar separado de su padre y él haber quedado con el resto de la familia en Madrid. Fue uno de los pocos varones de la familia que escapo a los frecuentes paseíllos que en aquellas fechas acababan con la vida de tantos que, por sus ideas o por ser familia, perdieron la vida injustamente.

Acabada la guerra civil y en pleno proceso de reactivación de la vida civil, su padre recibe el encargo de organizar la Federación Española de Caza, cosa que realiza con inmediatez y en el 1943 queda oficialmente fundada y presidida por él mismo. También funda la revista Caza y Pesca, con su peculio particular. Y mi padre, que acaba su carrera de Ciencia Naturales, sigue sus pasos y participa en aquel mundo que está renaciendo.

Para no extenderme más, participa de las actividades de la Federación de Caza y de la revista de muchas formas y dedica tiempo para el dibujo y para la escritura, preparando una serie de libros que luego vieron la luz con el paso de los años, algunos clásicos en la literatura cinegética como el famoso Caza de alimañas.

Muchos no lo saben, o se habrán olvidado, pero mi padre, junto con Ochotorena y Huerta y Ramírez, fueron los que prepararon y se trabajaron el que hoy es conocido como Campeonato de España de Caza Menor con Perro. Yo tuve la fortuna de asistir a aquellos primeros campeonatos y conocer desde niño al mítico Rodolfo y otros muchos. También, para refrescar la memoria, participó muy activamente con el que era presidente de la federación entonces, Jaime de Foxá, en la elaboración de la Ley de Caza del 1970, una ley revolucionaria que propagó la caza y su aprovechamiento de una forma espectacular y sobre la que hoy se basa la mayoría de legislación existente. Y así seguiría escribiendo durante horas.

Pero quizá su defecto mayor, si es que lo es, es que nunca quiso ser protagonista de nada, y prefirió el trabajo duro y constante a la sombra. Prefería ver su obra en marcha y apartarse de las fotos, porque decía que el hombre debe saber en su interior la labor que hace y, que si quiere ser honesto, ha de apartarse de la luz de los flases que solo iluminan momentáneamente a los que quieren estar delante de la foto, que por lo general son los que menos hacen y más necesitan que les reconozcan por su pobreza de espíritu y mediocridad.

Tal vez sea por eso que, a lo largo de su dilatada vida dedicada a la defensa y promoción de la caza y la pesca, solo recibiera un merecido premio, por parte del Ministerio de Agricultura, que le concedió ser Comendador de la Orden del Mérito Agrícola, y otro, también merecido, que le organizaron sus amigos, capitaneados por Eduardo Trigo que se lo dieron por… eso, por ser un gran amigo. Después de eso, nadie se acordó más de él, a pesar de que siguió al frente de la defensa de lo nuestro durante muchos más años.

Cuando hubo de cerrar la revista, su revista, todos intentamos que continuara y escribiera. Tenía tanto que enseñar, tanto que transmitir, tanto que decir, que andábamos como locos por que con el tiempo que le sobraba, rellenara esos huecos de historia y esa sabiduría profunda que tenía. Pero una y otra vez se negó, no quiso saber nada más y dedicó su tiempo a cazar calladamente en su querida Sierra de Madrid, su adorada Rascafría y pescar en su querido Lozoya, hasta que las fuerzas y la edad le fueron minando y recluyendo a los paseos diarios sin más acompañamiento que sus pensamientos. En verdad se sentía dolido por que después de toda una vida de lucha en pos de la caza y la pesca, hubiera entrado en el olvido profundo por la desgracia de haber perdido lo que más quería, su revista, aunque nunca me lo dijera ni saliera por su boca ni una sola palabra en contra de aquel mundo al que había dedicado su vida por entero.

Fíjense como era, porque era una buena persona, que en una ocasión apareció una revista con un nombre parecido y después de hablar con la empresa, no cedieron en variar el nombre. Entró en litigio y el juez dio la razón a mi padre y a Caza y Pesca. Entonces se presentó en nuestras oficinas el director de la publicación para que le dijéramos qué es lo que debería hacer y que, si cambiaba el nombre, hacerlo de forma que no tuviera que ir a un nuevo proceso. Mi padre le dijo que solo quería que se reconociese su derecho y razón, que no pretendía perjudicar a aquella publicación o sacarla del mercado, que siguiera con aquel nombre pero que cambiara el diseño de la cabecera para que no se pareciera tanto a Caza y Pesca. Con eso creo que queda dicho mucho de la gran persona que era.

No voy a continuar, aunque me faltarían páginas y palabras. Termino diciendo que era un gran padre, un abuelo increíble para sus nietos y biznieto, y como persona alguien que por su rectitud y honestidad podría dar ejemplo a la mayor parte de nuestra sociedad.

Desde aquí quiero agradecer a todo el mundo la desbordante muestra de afecto y cariño que estamos recibiendo por parte de amigos, conocidos y desconocidos hasta ahora, es abrumador y nos es imposible hacerlo personalmente con cada uno, aunque lo intentaremos, y especialmente a una persona de la Federación de Caza, que sabemos que quería y respetaba a mi padre y por ello no voy a nombrarla, ya que gracias a ella ese organismo envió una preciosa corona de flores al velatorio, porque nadie de dicho estamento, al que mi familia le dio tanto, tuvo un momento de su precioso tiempo para acercarse a presentar sus respetos en nombre de la institución.

Te quiero papá.

Joaquín España Aguado

5 comentarios

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12 dic. 2012 21:19
+3
Francisco Chan  
Mis más sinceras condolencias. La justicia y el reconocimiento debido, en este país cainíta, se reserva a los grandes como tu padre para después de su fallecimiento. Los mediocres, que mendigan migajas de reconocimiento de las mesas de los que se dejan adular, suelen recibir condecoraciones que no merecen aunque lo hagan en vida. Tu padre, uno de los grandes en la defensa de la caza, jamás fue de esos, ni tampoco nunca creo que lo necesitase. Los grandes están por encima de todas esas mezquindades. Ahora nos toca a los demás reconocer su valía, y a ti como hijo llorarlo. En eso te acompañamos, en el sentimiento. Espero que tú y los tuyos tengáis la firme convicción de que, "no es el final del camino, y que él ya ha visto la luz"
13 dic. 2012 08:56
jmmontoyao@terra.es  
Mi querido amigo Joaquín:
Te puedes imaginar la sorpresa y el disgusto que, como a todos los cazadores y pescadores de España, me ha causado la noticia. Sólo queda la conformidad y la fé de saber que los hombres buenos al morir descansan; descansan del esfuerzo que significa siempre la bondad y, sobre todo en el caso de tu padre, de la tristeza de ver esta España de los Españas en este estado tan lamentable.
Recuerdo los tiempos en que te presentaba como "mi Director" y la risa que te daba, nuestra lucha por la licencia única y fácil (siguen sin salir del hoyo), por tantas cosas, ahora recuerdo en tí a tantos amigos que poco a poco hemos ido quedando a cada vez más lejos, amigos que al parecer sólo reaparecen en tristezas así. Será la vida.
Un fortísimo abrazo. Rezaré porque a tu padre le toque el mejor coto en los eternos cazaderos de Dios, y porque ante él siga rogando por todos los que aquí quedamos. Miguel
13 dic. 2012 13:38
Luisito
Luisito   «La caza sin esfuerzo y sacrificio... nunca será caza.»
mucha fuerza para seguir, y mantener siempre en el recuerdo a los seres queridos con esa fuerza y plenitud que ellos nos demostraban. Mi más sentido pesame.
13 dic. 2012 15:48
bala2
bala2
Reciba un afectuoso abrazo y mi recuerdo hacia la persona con quién empecé la lectura de libros de caza y revista -digo revista, porque es lo que considero que fue sobre todas- y los conocimientos que luego uno pone en práctica y va descubriendo día a día, pues en la caza siempre se aprende algo. Un abrazo, y lamentar la falta de sensibilidad de quién está demostrando no merecer el lugar que ocupa.
13 dic. 2012 18:03
JC  
Creo que nuestro amigo Ramón Estalella tiene razón, los tres marcaron un epoca en "nuestra" caza, de Eduardo fui amigo y admirador, de Alfonso muy amigo y muy admirador, a tu padre me lo presentaron y charle con él tan solo en un par de ocasiones pero ... por sus obras los conocereis y "Caza y Pesca" fue con gran diferencia la mejor revista sobre ambos temas, muy lejos del resto, a través de ella cacé y aprendí desde que supe leer hasta que desapareció la revista.

Ser agradecido es de ser bien nacido, yo tengo mucho que agradecer a tu padre, muchos ratos buenos, muchas enseñanzas y muchos sueños ... desde aqui mis condolencias para todos vosotros, su familia, y una oración por él de uno que como reza poco cuando lo hace suele llamar la atención del receptor.

Un abrazo de un desconocido agradecido, JC

 

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