Jabalí, torcaz y bellota

Durante el otoño y el invierno, la caza busca las bellotas del monte; en especial los jabalíes y la paloma torcaz ¿Qué hacer para tener una mejor y más segura producción de bellotas, para atraer y aquerenciar a los animales en nuestro coto?

José Miguel Montoya Oliver | 29/11/2012

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Las normas básicas en la producción de bellotas

1ª. Medio ecológico adecuado

Para cada especie arbórea bellotera, las condiciones de clima y suelo del lugar deben ser adecuadas para el logro de una buena fructificación. En condiciones extremas, las fructificaciones se hacen más escasas e infrecuentes (“veceras”).

Clima. Para cada especie la vecería se incrementa hacia sus límites geográficos más fríos. Esto desaconseja intentar la producción de frutos en lugares demasiados fríos para una especie forestal. En las situaciones contrarias (las más cálidas) suelen ser demasiado frecuentes las plagas del arbolado. Las situaciones intermedias, ni demasiado frías ni demasiado calientes para una especie, suelen ser las mejores. Por esto la montanera del alcornoque y él mismo como especie triunfan frente a la encina en las zonas más térmicas. Lo contrario sucede con el quejigo común y el roble rebollo, que están adaptados a medios más fríos que los de la encina.

Suelo. Además de un clima adecuado, una buena producción de frutos exige un cierto “fondo” y “volumen útil” en el suelo. Suele ser raro encontrar buenas cosechas en arbolados asentados sobre suelos demasiados pobres y escasos.

2ª. Intensa selección individual

Selección. De todos los árboles del bosque sólo unos pocos son buenos pies belloteros. De los numerosos árboles presentes en un bosque natural, tan sólo 50-70, rara vez 100 por hectárea, son genéticamente buenos o “castizos”: productores constantes de abundantes bellotas de calidad. Lo primero por tanto es seleccionarlos.

Diversidad. Porque para retener la caza es importante lograr un amplio periodo de montanera, y los distintos árboles de una misma especie tienen tendencia a florecer y fructificar, antes o después dentro de su temporada, es recomendable mantener árboles con cosechas diferenciadas (tempranas, medianas y tardías). Las bellotas más tempranas y las más tardías suelen ser las más buscadas por los animales. También y por igual razón, si es posible y sobre todo si el medio está diversificado, que suele estarlo, es recomendable que convivan varias especies de Quercus distintas: quejigos, encina, alcornoque, roble rebollo, otros robles... La diversidad del arbolado es fundamental, pues así se aprovecha mejor el medio que siempre es heterogéneo de forma natural y, además, así se prolonga y asegura la montanera que también es heterogénea según años, especies e individuos.

3ª Pies adultos y de buena dimensión

Dimensión. En condiciones favorables, la encina, como el resto de nuestros Quercus, comienza a fructificar tímidamente a los 12-15 años, aunque algunos individuos singulares, y sobre todo los brotes de cepa y raíz, lo hacen bastante antes; pero en general debe alcanzar los 20 cm. de diámetro medido a 1,30 del suelo, para comenzar a producir fructificaciones frecuentes e importantes.

Origen. En la práctica, los pies de encina procedentes de bellota no están en plena producción hasta que alcanzan unos 25-30 centímetros de diámetro. Estas dimensiones y longevidades rara vez son alcanzadas por los pies procedentes de cepa o raíz, sin presentar antes procesos de decaimiento y seca bastante generalizados, por lo que, salvo excepciones, tan sólo los pies procedentes de semillas, deben considerarse como verdaderamente útiles para la producción bellotera a largo plazo. Cierto: si no hay otra cosa en el monte que brotes, lo sensato será aprovecharlos, al menos mientras duren; pero si hay verdaderos “pies francos” deben priorizarse frente a los brotes de cepa o de raíz.

4ª Gestión de espesuras abiertas

Emplazamiento. Para que los árboles castizos mantengan una alta vitalidad y longevidad, y para aumentar y sostener su fructificación, deben mantenerse siempre libres de la competencia de los de su alrededor, En masas forestales densas, como suelen serlo las cinegéticas, basta con liberar suficientemente los pies elegidos. El resto del arbolado puede seguir en su densidad natural, pues también el refugio y el ramoneo son importantes para los animales. Unos cuantos buenos pies dispersos, bien elegidos y liberados, pueden bastar en no pocas zonas serranas. Basta con “emplazar” los mejores árboles, dejando centrado su tronco en un “albero” igual a 2,5 veces el radio de su copa. Por ejemplo: una encina con 4 metros de radio debe disponer de una “plazuela” con 10 metros de radio libres de cualquier otra copa. Eliminar los peores en torno al mejor es barato, sobre todo si se pueden aprovechar las leñas, o para quemar o para hacer majanos.

5ª Aplicación de técnicas de fomento: podas, rozas, laboreos y abonados

Podas. Las buenas podas son capitales en la producción de frutos. Probablemente, junto con la selección y liberación de las copas de los pies castizos, son la intervención principal. Sólo se deben podar los pies castizos, por tanto muy pocos, y bastará con repetir la poda cada 10-15 años.

Rozas. Las rozas parece ser que mejoran algo la fructificación, pero sobre todo facilitan la recogida del fruto por los animales. Rozar sólo bajo la proyección vertical de las copas (hacer los “ruedos” o “suelos”) es suficiente, y no afecta ni al ramoneo de los animales ni a sus oportunidades de refugio. Es barato, apenas si es preciso rozar el 5-10 % del monte, y basta con repetirlo cada 4-6 años.

Laboreo. Un laboreo suave (un puro "binado" muy superficial) en suelos aptos para ello, y evitando siempre el dañar las raíces superficiales de los Quercus, especialmente bajo las copas y en sus proximidades (por acción de la reja o por el peso de la máquina), resulta también favorable. No todos los suelos admiten el laboreo, que en general no es recomendable, excepto en terrenos que se vayan a sembrar.

Abonado. El abonado, tiene efectos dudosos y además su rentabilidad económica es cuestionable en los bosques naturales, por lo que no es aconsejable.

Agentes dañinos

Plagas. Los ataques de insectos defoliadores y pulgones (meleras) perjudican considerablemente la producción de bellotas. El control de las plagas puede ser en ocasiones la intervención más recomendable en la producción de frutos forestales. Se han constatado producciones incluso triples que las iniciales tras un buen tratamiento. No obstante estos tratamientos, peligrosos y poco económicos, no son aconsejables en el caso de la caza.

Heladas tardías. Las heladas tardías matan la flor. Las especies de floración temprana, como el quejigo y la encina, suelen verse más perjudicadas por ellas que el tardío alcornoque. Una razón más para asegurar las montaneras conservando la diversidad de especies.

Sequías. Las primaveras secas, producen la caída de flores y frutos en formación.

Meteorología. Son frecuentes los daños meteorológicos, en especial por las ventoleras y más aún por los fuertes vientos solanos o terrales. También causan daños las lluvias continuadas y los granizos de verano.

Podas. Las podas abusivas reducen la producción, porque durante un cierto tiempo hacen pasar los brotes florales a brotes chupones, reduciendo además el volumen productivo de la copa; aunque la escasez de podas también reduce la producción.

Descorche. En el caso del alcornocal el descorche destruye la montanera del año, como consecuencia de la brusca pérdida de agua a través de la casca, puesta al descubierto tras el descorche.

Fauna. Los enemigos más destacables de la bellota, ya producida, son los gorgojos de la bellota, los roedores y los córvidos. Según se mire, también la torcaz.

Falta de jabalíes y cerdos. Los dañinos roedores, y en especial los de pequeño tamaño (ratones y lirones), viven asociados a las rocas y cercas de piedra principalmente, y suelen ser muy perseguidos por cerdos y jabalíes. Ambos ayudan a controlar también la pululación de los gorgojos de la bellota, pues estos se encuentran aún dentro de la bellota cuando se la comen: puro control biológico.

Conclusiones

Podemos mejorar rápidamente y con escasos costes la producción de bellotas y otros frutos forestales en nuestros cotos. Los animales, torcaces y jabalíes en especial, acudirán a “lo nuestro” y se establecerán allí: habrá caza. Las pautas a seguir son sencillas:

Ecología. Elegir bien los sitios ¡No hay que actuar en todo! En climas poco favorables para la montanera, siempre habrá o una solanita en lugares fríos o una umbría en los cálidos, en donde el ambiente sea más favorable; así como un sopié, un fondito de valle o unos bancales abandonados, en donde el suelo sea mejor y más abundante.

Selección. Trabajar la diversidad de especies e individuos, para asegurar en todo lo posible la presencia anual, temprana y prolongada de bellotas. Elegir los pies más diversos y castizos de las especies “que toquen” en cada rodal. No hay que tratar muchos árboles, sino tan sólo los que compensa tratar; es una cuestión de oportunidad, sensatez y sana sabiduría campera.

Origen. Si es posible deben seleccionarse “pies francos” procedentes de bellota, y no “chirpiales” procedentes de brotes de raíz o, peor aún, de cepa. Son mejores siempre los mayores de 20-25 de diámetro (medido a 1,30 metros del cuello de la raíz).

Liberación y poda. “Emplazar” los mejores pies, liberándolos de la competencia de sus vecinos en un radio igual a 2,5 veces el de su copa. Podarlos cuidadosamente. Las podas de los pies emplazados, bien realizadas, son la herramienta central a utilizar en la producción de bellotas. Emplazar y podar son las intervenciones más eficaces y de más rápidos efectos.

Ruedos. Rozar sólo el sotobosque situado debajo de la copa, para facilitar el mejor aprovechamiento de la bellota.

Tantas cosas puede llegar a aportar la “Selvicultura” a la “Cinegética”, que incluso cabría hablar de una “Silvo-cinegética”. Más que hablar, habría que hacer algo, pero… ¿Alguien le pone el cascabel al gato?

José Miguel Montoya Oliver

2 comentarios

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03 dic. 2012 19:39
+4
Delibesino
Delibesino
¿Que opina de introducir o fomentar en las zonas climatológicamente adecuadas especies como el lentisco, acebuche o agracejo? Son productoras de frutos interesantes para la caza menor y mayor (acebuche principalmente), y yo diría que ampliarían aun mas la horquilla temporal de alimento para palomas y zorzales. ¿Sería mejor hacerlo en rodales monoespecíficos o mezclar pies salteados con los Quercus?
Gracias por compartir esta síntesis tan interesante.

Un saludo!
04 dic. 2012 08:59
+4
jmmontoyao@terra.es  
Amigo Delibesino:
Gracias por tu interés. Pienso como tú que todos los árboles y arbustos de nuestro medio natural son capitales para la caza, tanto por sus ranajes como por sus frutos. Los principales a efectos de frutos son los que están en el gran cajón de sastre de las especies ornitócoras (tú mismo citas ejemplos claves). Tal vez no sea rentable su repoblación artificial, pero sí su difusión a través de las aves (permitirles establecer dormideros en los lugares de interés, y respetar las fuentes de semillas), y sobre todo defenderles de un exceso de carga pastante, doméstica o silvestre. Tienes razón en plantear la cuestión, muchas veces no contemplamos el monte de una forma integral, tal vez porque no confiamos en la fuerza de los afectos dentro del medio natural: abrir los ojos y disfrutar de él.
Si Club de caza me lo permite, querría hacer unas notas sobre estas cuestiones un poco más adelante.
Un afectuoso saludo. Miguel Montoya

 

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