Capacidad de carga. ¿Cuántos animales en un coto?

La cantidad de animales que debe haber en un coto, su “capacidad de carga”, es objeto de continuos debates

José Miguel Montoya Oliver | 07/08/2012

4168 lecturas

Capacidad de carga. Criterios de racionalidad

La capacidad de carga de un coto es el número de animales que debería en él, para asegurar su sostenibilidad. ¿Qué criterios seguir para su determinación? En ausencia de limitaciones ambientales los más habituales son tres:

— La praticultura (prados de siega) propone criterios "biológicos". Digamos Holanda.

— La pascicultura (praderas de pastoreo) mantiene criterios derivados de los ensayos de carga o "máximo aprovechamiento". Digamos nuestra Cornisa cantábrica.

— La ganadería extensiva (pastizales) propone criterios "económicos". Digamos la mayor parte de España.

Pero en la mayor parte de los pastaderos españoles (herbáceos y leñosos) y en especial en los aprovechados a través de la caza aparecen importantes limitaciones ambientales, de aquí que desde el pastoralismo , propongamos criterios distintos de los ganaderos tradicionales: los que llamamos "criterios de compatibilidad".

Criterio biológico (Ensayos de corte). Praticultura

Con este criterio se determina la capacidad de carga por la producción vegetal presente, determinada mediante ensayos de corte.

En los prados de siega, lo segado (en fresco, heno o ensilado) es lo segado, y su valor bromatológico en el momento de su uso, será el que analíticamente resulte. Este criterio biológico es el usado en la praticultura tradicional, propia de los medios con mayores potencialidades productivas; pero, como veremos ahora, conduce a grandes errores en el ámbito de los pastos naturales extensivos, al sobre-valorar exageradamente la producción realmente utilizable por los animales.

Criterio de máximo aprovechamiento (Ensayos de carga). Pascicultura

El máximo aprovechamiento posible en condiciones de pastoreo real (crecimiento neto) es siempre bastante menor que el crecimiento biológico (crecimiento bruto).

— Cuando el aprovechamiento no es por siega sino "a diente", los ensayos de corte presentan severas limitaciones, en razón del comportamiento mismo de los animales durante su pastoreo. En especial: selección de especies botánicas, altura y momento del corte, y valor bromatológico de lo pastado en el preciso momento de su consumo.

— En condiciones normales de pastoreo muchas de las unidades forrajeras producidas no pueden ser aprovechadas, por los inevitables rechazos, deterioros, residuos, pérdidas, degradaciones, bajas y daños, que las hierbas, ramajes y frutos padecen durante el pastoreo de los animales.

Como consecuencia, la producción realmente consumible, el máximo que los animales podrían llegar a recoger en condiciones de pastoreo real, es siempre bastante menor que el crecimiento biológico bruto que se pudiera llegar a medir.

El crecimiento neto suele ser el dato obtenido en los ensayos de pastoreo con carga real. Estos ensayos de carga real dan resultados relativamente correctos en medios muy estables dentro del año y entre años, medios bastante alejados de los cinegéticos más comunes y máxime en el ámbito natural mediterráneo. En estos medios, por este procedimiento se llegan a proponer cargas incluso triples de las realmente posibles en condiciones económicas razonables.

Criterio económico (Ensayos económicos). Ganadería extensiva

Mediante este criterio, la carga se establece para lograr el mejor rendimiento económico. Es el criterio que siguen nuestros ganaderos: medir la producción de los pastizales por lo que queda en el "bolsillo".

Para aprovechar toda la producción potencialmente consumible (criterio de máximo aprovechamiento), sería preciso mantener una carga muy elevada. Como los pastos suelen tener una producción irregular entre años y estaciones, mantener esa carga durante los periodos de crisis (en los años o estaciones en los que no hay pasto bastante) resultaría demasiado costoso. Por eso la economía obliga a mantener en el campo cargas bastante menores que las de máximo aprovechamiento; como hemos dicho del orden de un tercio.

La distancia desde la carga económica (ensayos económicos) hasta la carga media teórica (ensayos de carga) se incrementa:

— Conforme nos acercamos a condiciones ecológicas limitantes para la producción de los pastos: frío, sequía, pobreza edáfica, plagas del pasto... En otras palabras: cuanto menor sea el potencial productivo.

— Con la inestabilidad natural del medio, ya sea ésta intra- o interanual. Algunos recursos "distintos" (rastrojeras, montanera...) o simplemente más estables (ramoneo, prados, regadíos...) pueden contribuir a reducir esta distancia; de aquí la mayor tendencia al uso múltiple en dichos medios naturales "erráticos".

— Conforme aumenta la relación entre el precio de la unidad forrajera de complementación y el valor residual logrado para la unidad forrajera pastoral.

Porque depende de todas esas variables, la carga económica ni es fija a lo largo del tiempo, ni depende sólo de la capacidad de producción media de un pastadero (irregularidad). Además varía con las condiciones del entorno (integración) y con el mercado (precios). Por esto la carga no es una característica propia o intrínseca de cada pastadero, como tan irreflexivamente se ha pretendido en tantas ocasiones "En este monte caben tantas reses". Por tanto: la libertad de carga, como la libertad de manejo, son siempre aconsejables en toda ordenación cinegética (lo contrario de lo que se ha hecho "clásico" en la materia), sin otros límites que:

— Los riesgos asociados a cargas excesivas respecto a la producción económica de los pastos. "La avaricia rompe el saco".

— Los riesgos para la sostenibilidad, por exceso o defecto de carga. Riesgos que como ahora veremos, acaban definiendo los diferentes criterios y cargas de compatibilidad.

Criterios de compatibilidad (Ensayos heurísticos ambientales). Pastoralismo

En la mayor parte de los pastaderos, y muy en especial en los más naturales y silvestres como suelen ser los cinegéticos, aparecen limitaciones ambientales que obligan a proponer cargas distintas de las anteriores. Muy en especial los criterios económicos propios de la ganadería extensiva, criterios a aplicar siempre que no existan limitaciones de compatibilidad, tienen que ceder ante las necesidades de la sostenibilidad. Cuando los criterios económicos deben ceder paso los ambientales, la ganadería extensiva tiene que hacerlo ante el pastoralismo. Esta es la diferencia entre la ganadería extensiva y el pastoralismo. Por esto la caza, y salvo excepciones, no es una ganadería extensiva practicada con especies cinegéticas, sino "otra cosa": una variante del pastoralismo. No podemos seguir confundiendo la caza con el ganado.

Carga de compatibilidad natural

La carga de compatibilidad natural es: "la carga ideal de compatibilidad con la conservación de los valores básicos del ecosistema del que se trate". En ocasiones aparecen problemas de compatibilidad de la carga pastante (doméstica y silvestre) con la conservación de los suelos (erosión) o de determinadas especies animales (ejemplo típico: la relación entre la sobrecarga de venado y la desaparición del corzo; otras veces con la conservación de especies vegetales (especialmente las leñosas más palatables), con el riesgo de incendios forestales, u otros.

Carga de compatibilidad con la conservación

A veces la colisión aparece con la conservación de ecosistemas singulares o de especies animales y vegetales amenazadas de extinción (por ejemplo: carga del vacuno y cervuno, respecto a la conservación de los arándanos y acebos que precisan el oso y el urogallo…).

Definimos la carga de conservación como: "La carga pastante doméstica o silvestre óptima en su composición, consumo y manejo, para conseguir la plena conservación de los ecosistemas singulares, así como de las especies animales o vegetales protegidas o amenazadas de extinción". Carece de buen sentido todo programa de conservación de ecosistemas y biodiversidad que no incluya las pertinentes medidas pastorales y cinegéticas.

Carga de compatibilidad socioeconómica

Carga máxima compatible con los intereses de otros usos o usuarios alternativos o simultáneos del territorio y su entorno. Existen en muchas zonas, y especialmente con la fauna cinegética, cargas de incompatibilidad con los cultivos del entorno, riesgos de accidentes en carreteras, competencia con otras especies (conflicto ganado-caza mayor), incompatibilidad con otros aprovechamientos (pastoreo y montería), etc. A veces la incompatibilidad es con otros valores sociales de naturaleza turística, cultural, etc.

Carga de compatibilidad específica, etológica y sanitaria

Es la compatible con un comportamiento natural de los animales (etología) y con una actuación limitada y razonable sobre ellos de los factores de debilidad o equilibrio bióticos y abióticos presentes en su ecosistema (sanidad).

— Riesgos para el ganado. A efectos de la posible actuación de los factores de perturbación los animales domésticos resultan siempre menos afectados que los silvestres, por efecto de sus mejores y más precisos:

• Control de carga.
• Saneamientos.
• Desparasitaciones y otras medidas y atenciones sanitarias.
• Eficacia en el desvieje.
• Constante selección individual y de reproductores.
• Obtención por selección ganadera de razas rústicas y adaptadas, etc.
• Gregarismo y amansamiento (reduce significativamente el cansancio y tensiones de los animales en cargas extremas).

— Riesgos para la fauna. Los animales silvestres no son tan fáciles de manejar con similar eficacia, por lo que su sensibilidad es mayor que la del ganado. Entre los animales silvestres, la cabra montés, el corzo, el jabalí, el arruí y el rebeco presentan típicamente unas cargas de compatibilidad etológicas y sanitarias bajas; sin embargo el ciervo, el muflón o el gamo, las presentan más altas.

Las posibles intervenciones sobre los animales silvestres suelen ser bastante más imprecisas que sobre el ganado doméstico, por lo que todos estos aspectos de predisposición deben vigilarse en ellos mucho más activamente, para poder tomar a tiempo las medidas preventivas adecuadas. Debemos recordar que las alternativas curativas de carácter veterinario, la mayor parte de las veces no existen o son ineficaces por falta de viabilidad técnica en su aplicación, o bien por el gran número de agentes ejecutores naturales existentes en estas situaciones extremas. Con las especies silvestres, las actuaciones deben concentrarse casi siempre en la reducción de los factores de predisposición, mediante medidas diversas, entre las que destacan las cinegéticas: control de densidad, selección individual, desvieje, adecuación al medio...

Cuando se producen alteraciones etológicas o grandes mortalidades en el medio natural, no cabe tanto atribuirlas a fatalidades imprevisibles, sino a la ausencia de un manejo cinegético suficientemente preventivo. Los indicadores en animales silvestres que deberían alertar a sus gestores son:

1º. Decadencia de trofeos y otros signos externos, como calidad y brillo del pelo, y estado promedio de la dentición a una edad dada.

2º. Pérdida del peso medio de los animales.

3º. Descenso de la tasa de reproducción útil.

4º. Incremento de daños sanitarios crónicos (garrapatas, barros…).

5º. Incremento de bajas naturales.

Conclusiones

1ª. La libertad de carga cinegética sin otras limitaciones que las de compatibilidad es la mejor norma de manejo a seguir.

2ª. Las limitaciones de compatibilidad pueden ser: naturales, de conservación, socioeconómicas, y especificas (etológicas y sanitarias).

3ª. Para la determinación de las cargas cinegéticas más aconsejables no pueden usarse las metodologías tradicionales procedentes de la praticultura, la pascicultura o la ganadería extensiva, sino las propias del pastoralismo.

4ª. Las metodologías propias del pastoralismo se fundamentan en modelos de "ensayo y error": se empieza con unas cargas razonables y se van corrigiendo a la vista de sus efectos. Cualquier otro camino conduce inexorablemente al necio imperio del "error ciego".

5ª. No hay posibilidad de alcanzar una sana gestión en los espacios protegidos o de las especies protegidas (animales y vegetales) sin una buena determinación previa de la carga aconsejable, seguida de unas buenas prácticas cinegéticas. El pastoralismo propone la primera, la cinegética la alcanza. No hay otra vía. El problema es que demasiada gente nunca estudió pastoralismo, pero siempre hablará desde el atrevimiento del ignorante.

José Miguel Montoya Oliver

 

Leer más
Otros artículos de José Miguel Montoya Oliver

Caza y pesca. Perspectiva básica
(20/04/2013)

Conflictos de riesgos y daños cinegéticos
(21/03/2013)

¿Es la caza un recurso natural renovable?
(21/01/2013)

¿Se extingue la perdiz?
(19/12/2012)

Jabalí, torcaz y bellota
(29/11/2012)

Más +
Top 5 artículos más leídos

10 calibres para la nueva temporada
R. González Villarroel (158272 lecturas)

Diez razas de perros para disfrutar de la temporada
E. B. y J. A. C. (118006 lecturas)

Los otros calibres que no son del 12
Pedro A. Suárez (102362 lecturas)

Rifles para caza mayor, pero... ¿Cuánta precisión se necesita?
Pedro A. Suárez (92598 lecturas)

Antes de salir de caza: ¿su escopeta le queda bien?
Gonzalo Gómez Escudero (88463 lecturas)