Debemos de ser los mejores embajadores frente al consumo de carne de caza de España

Tras el comunicado realizado por la Agencia Española de Seguridad Alimentaria (AESAN), dependiente del Ministerio de Sanidad, referente al contenido de plomo en la carne de caza y la recomendación de su consumo limitado para personas adultas, embarazadas y niños, nos disponemos a estudiar el tema y ver los procesos sanitarios que la carne de caza sigue desde su lugar de sacrificio en España.

José Javier Chozas | 22/05/2012

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En primer lugar, detallar que AESAN define como incompleto el estudio realizado en las carnes de caza españolas; quizá hubiera sido mejor detallar qué carnes son las plenamente perjudiciales para no levantar tanta polémica en el mundo cinegético y en el consumo de este tipo de carnes.

Si realizáramos un cálculo al alza, en España se producen veinte millones de kilos de este tipo de carnes, por lo que a cada español le corresponderían una media de dos kilos de carne al año.

En cuanto a la carne de caza, excepto las granjas cinegéticas, los animales son totalmente alimentados de forma natural y viven salvajes, por lo que la carne es cien por cien ecológica. A esta cualidad, además, se suma otros factores como su sabor, color, aroma, aporte calórico mínimo y textura, características inigualables en otras carnes criadas en cautividad.

En el año 2008 se modificó la normativa cinegética respecto a la utilización de plomo en una serie de parajes naturales. Actualmente, si se variara el uso del plomo tendríamos que cambiar el 70% de las escopetas.

La Asociación Interprofesional de la Carne de Caza de España (ASICCAZA) define la carne de caza de nuestro país como una de las más seguras, desde el punto de vista sanitario.

De hecho, la carne de caza mayor pasa dos exhaustivos controles de calidad: uno en el campo y otro en la sala de despiece, sometidos a sistemas estrictos de higiene y sanidad. Actualmente, las salas de despiece constan de un sistema de detección de metales, por lo que se aseguran de la inexistencia de éstos en las canales.

Esta alarma social creada puede poner en peligro la actividad y el esfuerzo de muchas empresas y trabajadores dedicados al mundo cinegético.

En estos momentos, más que nunca, es necesario un apoyo por parte de las administraciones e instituciones pertinentes al mundo cinegético, ya que es uno de los motores del desarrollo rural de España.

José Javier Chozas
Profesor de Cocina y Servicios de la Escuela de Hostelería de Toledo

 

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