Cálculo de los censos de ordenación de la perdiz

¿Podemos establecer el censo de ordenación de la perdiz, utilizando los datos promedio de las capturas anuales, y sin gastar un céntimo en trabajos de censado? El asunto no es fácil, pero es posible.

José Miguel Montoya Oliver | 14/05/2012

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Objetivos

Garantizar la sostenibilidad de la perdiz, nos exige establecer su censo de ordenación, en una fecha y condiciones referenciales concretas, porque a esas fechas y condiciones se refieren siempre las tasas utilizables. En el caso de la perdiz, este censo es el número de las que habría en la fecha de apertura de la próxima temporada general… ¡Si el año resultara típico en lo que a supervivencia y reproducción de la patirroja se refiere!

Toma de datos

Factor censal

En la caza propia de la temporada general (salto, mano, ojeo) cada perdiz cobrada es una baja a contabilizar respecto al censo de ordenación; porque a este censo y esta temporada se refieren las tasas utilizables.

En el caso particular de la caza con reclamo, porque se practica después de la temporada general, las piezas que se cobran son las supervivientes a las bajas no cinegéticas habidas durante la temporada general y, por tanto, el impacto real sobre el censo de ordenación, es mayor que el que se deduciría del puro número de perdices cobradas. Cobrar una perdiz en la prórroga de reclamo, no es cobrar una perdiz en la temporada general, porque a lo largo del invierno habrán actuado sobre la población diversas causas de mortalidad, naturales y antrópicas, ajenas ambas a la caza. Para poder cazar una perdiz en reclamo, habrá que reservar por tanto más de una de las presentes en la apertura: descontar más de una en el balance de capturas. Nos impone este hecho el establecimiento y aplicación de un nuevo concepto al que denominamos factor censal.

El concepto y el cálculo del factor censal son complejos, al depender de diversas variables. Aunque debería calcularse para cada coto, en una primera aproximación suele ser en este caso del orden de 0,8. Implica esto que si hemos cazado 100 perdices con reclamo, deberemos estimar que es como cazar (100/0,8 = 125) unas 125 perdices en mano.

Capturas reales y capturas referenciales

En cada coto solemos conocer suficientemente bien las perdices cobradas de media durante los últimos años (idealmente 5) según modalidades: ojeo, salto, mano, reclamo. Pero el asunto que ahora nos ocupa, es establecer el impacto real de las perdices cobradas respecto al censo de ordenación. El impacto de cada modalidad es igual al número de perdices cobradas con ella, partido por el factor censal que le corresponde.

Si en un coto hemos cazado 200 perdices en mano y 100 con reclamo (300 en total), el impacto total de la caza es de 325 perdices (200/1 + 100/0,8 = 200 + 125 = 325) ¿Y dónde están las otras 25? ¡Nos las "cazó" el invierno!

Por tanto, cuando existe la caza con reclamo, las capturas referenciales son distintas y mayores que el número total de perdices cobradas. En el ejemplo, las capturas referenciales a contabilizar son 325, y las perdices cobradas son sólo 300.

Población referencial utilizada

La población referencial utilizada se establece a partir de las capturas referenciales y de la tasa utilizable actual.

Población referencial utilizada = Capturas referenciales / Tasa utilizable actual

Si en el ejemplo anterior la tasa utilizable actual de la perdiz en ese coto fuera del 30 %, resultaría:

Población referencial utilizada = 325/(30/100) = 325/ 0,3 = 1083 perdices

La población referencial utilizada actual viene a reflejar cuánto debería medir una población perdicera, para que las extracciones actuales fueran correctas.

Presión de caza actual

La población referencial utilizada, podría ser en apariencia un censo claro, fácil y fiable, sobre el que establecer la ordenación; pues se diseñarían las capturas futuras a partir de las actuales. En principio, podemos pensar que si se caza más, es porque hay más; pues las capturas logradas son proporcionales a los censos presentes. Pero, como la presión de caza actual (PR = cociente entre las jornadas de cazador efectivamente aplicadas y las que deberían aplicarse en condiciones de estabilidad poblacional), puede estar siendo correcta (PR = 1), escasa (PR < 1) o abusiva (PR > 1), podría haber en la realidad del espacio que se ordena:

• Esa misma población, si la presión de caza es correcta. Sólo con una presión de caza correcta (PR = 1), la población referencial utilizada coincidiría con el censo de ordenación.

Presión de caza = 1

Población referencial utilizada = Censo de ordenación

• Una población mayor, si la presión de caza es escasa. Con una presión de caza reducida (PR < 1), la población referencial utilizada indicaría una población menor que el censo de ordenación. En el límite, si no se cazara, sólo porque las capturas serían cero, se diría que el censo de ordenación es cero, que la perdiz no existe en el coto, error que sería fácil de detectar sobre el terreno… ¡Viéndolas!

Presión de caza < 1

Población referencial utilizada < Censo de ordenación

• Una población menor, si la presión de caza es abusiva. Con una presión de caza abusiva (PR > 1), la población referencial utilizada sería mayor; pero siempre a costa del censo residual debido (del capital biológico) . Si esto no fuera tenido en cuenta, se produciría el absurdo de que, al comenzar a explotar abusivamente una población, concluiríamos diciendo que hay un censo mayor, simplemente porque se estarían cobrando más perdices; cuando obviamente a cada vez quedarán menos.

Presión actual de caza > 1

Población referencial utilizada > Censo de ordenación

Por tanto, usar la población referencial utilizable como censo de ordenación carece de buen sentido, si no se le contrasta con la presión de caza.

Censo de ordenación

Análisis

El censo de ordenación parecería que fuera igual a la población referencial utilizada, partida por la presión de caza. Sin embargo, las perchas a finales de la temporada de caza son menores que las iniciales, como consecuencia del incremento de la difidencia, y de las censales habidas previamente por causas cinegéticas y extra-cinegéticas (naturales y antrópicas). De esta manera una presión de caza 2 (doble de la estable) no implica el logro de unas capturas totales dobles, sino apenas un poco mayores; porque buena parte de las jornadas de cazador sobrantes, ejecutadas ya a finales de temporada, en realidad cazarán relativamente poco (censos pobres y extremadamente difidentes o "avispados"). Igualmente, una presión de caza de 0,5 basta para cazar bastante más de la mitad de lo que conduciría a la estabilidad de los censos actuales, porque las primeras jornadas de cazador actúan sobre censos elevados y difidencias reducidas. Todos los cazadores de perdiz saben que la mayor parte de las perdices se cazan en los primeros días de la temporada.

Capturas corregidas

Utilizamos para la determinación de éstas, el número de perdices referenciales, partido por la raíz cuadrada de la presión de caza.

• Si se han contabilizado esas 325 perdices referenciales de las que venimos hablando (tan sólo 300 reales, físicas, tangibles o contables), pero la presión de caza que hemos aplicado, se calcula que es de 1,5 veces la que haría a la población estable, las capturas corregidas con la presión de caza, serán:

Capturas corregidas = Capturas referenciales / Raíz cuadrada de la Presión de caza

Capturas corregidas = 325/(1,51/2) =265 perdices

Hemos cobrado 300 perdices y contabilizado 325 perdices; pero, si hubiéramos cazado a presión correcta, habríamos contabilizado tan sólo 265. ¿Y de dónde habrán salido esas perdices "de más"? O bien estamos destruyendo nuestro capital (cazando la "madre"), o bien estamos "succionando" perdices de los vecinos.

• Si la presión de caza que hemos calculado es de 0,5 veces la que haría a la población estable, las capturas corregidas serán:

Capturas corregidas = 325/(0,51/2) = 457 perdices

Hemos cobrado 300 perdices (reales), hemos contabilizado 325 perdices (referenciales); pero, si hubiéramos cazado a presión correcta, habríamos contabilizado 457 (corregidas). ¿Y qué pasará con las que no hemos cazado, debiendo haberlo hecho? O bien se acumularán en el campo con serio riesgo de perturbación, o bien se expandirán hacia los cotos vecinos.

Determinación del censo de ordenación

Se calcula, dividiendo las capturas corregidas, por la tasa utilizable actual.

• En el coto del primer ejemplo (PR = 1,5):

Censo de ordenación = Capturas corregidas / Tasa utilizable actual

Censo de ordenación = 265/0,3 = 883 perdices

• En el coto del segundo ejemplo (PR = 0,5):

Censo de ordenación = 457/0,3 = 1523 perdices

• En un coto en el que la presión de caza hubiera sido correcta (PR = 1)

Capturas corregidas = 325/(11/2)= 325 perdices

Censo de ordenación = 325/0,3 = 1083 perdices = Población referencial utilizada

Ejemplo de aplicación a un coto cualquiera

Si en un coto en el que la tasa utilizable actual es del 45 %, se han cobrado 75 perdices en mano y 25 en reclamo, con una presión real de caza de 1,2 el censo de ordenación será:

• Perdices cobradas: 75 (en mano) + 25 (con reclamo) = 100

• Perdices referenciales: (75/1) + (25/0,8) = 75 + 31 = 106

• Perdices corregidas = 106/(1,21/2) = 97

• Censo de ordenación = 97/(45/100) = 97/0,45 = 216 perdices

Acabamos de cumplir el objetivo de este artículo: hemos establecido para nuestro coto un censo de ordenación fiable, y además lo hemos hecho "gratis". ¿Podría competir con esta metodología, cualquier otra de cuantas se vienen manejando?

Excepciones

El censo de ordenación así calculado, es el dato a usar siempre, excepto:

• Cuando no existen resultados fiables, por fallos de control u otras causas; por ejemplo: cotos de nueva creación.

• Cuando existen cambios bruscos en la gestión que nos impiden considerar como más o menos estable el modelo de caza aplicado. Por ejemplo: cuando haya podido procederse en los últimos años a procesos de arrasamiento de la población (cambios de adjudicatarios de caza, por finalización de los arrendamientos) o, por el contrario, al abandono de cacerías por causas diversas (conflictos jurídicos de propiedad o de titularidad).

En estas ocasiones, pero sólo por excepción, podría llegar a ser más fiable un censo de gestión.

Conclusiones

• Puede establecerse un censo de ordenación para la perdiz, normalizado, preciso e indiscutible, si se siguen los criterios y pautas propios del "Cálculo de estructuras biológicas", aplicado ahora a las peculiaridades biológicas y cinegéticas de la reina de la caza española.

• Pueden acortarse los plazos de redacción, y abaratarse significativamente los costes de los planes y proyectos de ordenación cinegética, si se sigue esta nueva vía. Dado que los datos de capturas promedio por modalidades suelen ser suficientemente bien conocidos por los cazadores de cada coto, el censo de ordenación resulta prácticamente gratis; a condición de establecer correctamente la tasa utilizable actual y la presión de caza aplicada hasta la fecha: dos cuestiones fácil normalización y resolución ténica. La primera ya la desarrollamos anteriormente, la segunda la desarrollaremos más adelante, contando siempre con el impagable apoyo de nuestro Club de Caza.

José Miguel Montoya Oliver

Comentarios (3)
14 may. 2012 13:32
+7
Fuente Andrino  
Ya no recuerdo que sabio de la antigüedad decía que un texto era bueno si lo entendía hasta su porquero. Miren ustedes, el texto del señor Montoya Oliver, lo entiendo yo y siendo así, creo que lo entiende cualquiera. El señor Montoya es doctor ingeniero de montes con sobradas distinciones hasta ser el mayor y mejor especialista de España y creo que de Europa.

No se asusten de las fórmulas y léanlas por favor. Cojan una calculadora y síganlas. Y si se vician a este tipo de lecturas, verán que el resto son “pájaros y flores”. Es un esfuerzo tremendo para un artículo de esta naturaleza el que tiene que hacer el señor Montoya para explicarlo de forma que lo podamos entender todos, pues sin ánimo de ofender, eso mismo lo puede explicar con complejas operaciones algebraicas de forma que el lector no pase de la primera línea, pero no lo ha hecho y eso es digno de agradecérselo.

No entiendo como esto mismo no se explica en la Escuela Española de Caza donde yo sería el primer alumno. Claro, el señor Montoya no tendrá ningún pariente en el sanedrín federativo ni amiguetes en el conglomerado de sociedades federativas. Ya. El señor Montoya es un científico que ha invertido su tiempo en trabajar y estudiar. Y para colmo, es honrado. Con un curriculum así, es difícil hacer carrera en este País.

Si no da estos cursos la Escuela Española de Caza, alguien tendrá que impartirlos por e-learning. De todas las maneras, se lo diré en persona a Patxi Andion jauna, que es el presidente de la Escuela Española de Caza y además es profesor universitario que sabrá de lo que le hablo. Porque he visto cada cerrojo en las más altas cúspides, que al mentarles yo mismo me sonrojo. Miren ustedes, los cazadores no somos unos ignorantes a quienes se les puede acojonar con cuatro frases hechas. NO. Lo que pasa es que nos callamos porque no queremos líos. Pero pintan bastos y tenemos que hacer un frente común con cuestiones racionales. Qué aquí no hacen falta cráneos privilegiados capaces de sobrepasar a la Nasa o a las multinacionales del medicamento. Hacen falta: cordura, racionalidad, honradez, amor a la naturaleza y poco más. Claro, antes de observar esas virtudes fundamentales, hay que erradicar a quines sistemáticamente las vienen conculcando desde hace decenios dando trabajos sin un concurso previo y transparente cuyo recorrido pueda ser analizado por cualquiera de los interesados. Y … cada vez es más necesario hacer una auditoria externa por dos firmas diferentes elegidas por unos federados elegidos democráticamente donde cada cazador sea un voto. Son necesarias las auditorias tanto técnicas como económicas. Tenemos un mal de raíz que únicamente se puede curar a través de la cultura venatoria transparente sin trampa ni cartón. Cultura que impartirían personas de reconocido prestigio como el señor Montoya, sí señores.

ENHORABUENA Y MUCHAS GRACIAS, DON JOSÉ MIGUEL MONTOYA OLIVER
14 may. 2012 13:34
Fuente Andrino  
Les ruego perdonen mi intromisión, pero guarden o listen los artículos de este gran autor que todavía tenemos en esta web. Guárdenlos bien, que merecen todos y cada uno la pena.

Les ruego perdón por mi intromisión.
16 may. 2012 09:01
jmmontoyao@terra.es  
Como siempre muchas gracias por todo y en especial por tu cordialidad y cordura. Miguel

Comentarios cerrados

 

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