¿Están sensiblizados los agricultores con el medio y la caza?

Cuando un agricultor, que a su vez sea amante de la caza, lea esto exclamará: ¡Ya está este profesor metiéndose con nosotros!

José Lafuente | 30/04/2012

4579 lecturas

Puedo asegurar que no ha habido nadie en este país que durante cuarenta años haya estado denunciando año tras año las problemáticas y abusos a los que se ha visto sometido este sector, pero a su vez, mi sensibilización antes las cuestiones ambientales me permiten mi rechazo a una serie de determinadas acciones agrícolas, que durante décadas han ido deteriorando los ecosistemas sin que nadie ponga los medios adecuados. Dejemos que sean los lectores que hayan leído de una manera parcial o total mis artículos los que nos den la respuesta al titular.

A continuación paso a citar las informaciones recibidas por tres cazadores de lo visto en el campo. Un cazador de Huéscar, en la provincia de Granada, me comunicó indignado lo que a continuación paso a citar. Estando paseando por el campo a primeras horas de la mañana, pudo comprobar que en un campo de cebada en el cual se había recogido la paja, vio con asombro cómo por una de las pacas lentamente iban asomando dos pollos de codorniz que se habían visto atrapados por la empacadora. Como dicho cazador está suscrito a la revista Federcaza, me pide que dé a conocer este suceso y si hay alguna forma de cara al futuro de evitarlo.

Mi respuesta es la siguiente: el hecho anteriormente citado es uno más de los cientos de casos que a lo largo del año ocurren en la geografia española y que demuestran la falta de un conjunto de normativas encaminadas a proteger nuestra fauna y flora silvestre de tal manera que no se permita que en muchos casos algunos actúen a su libre albedrío. En la época de la recolección de cereales, las máquinas cosechadoras, si la paja está a bajo precio y no interesa su recogida, cortan la mies hasta unos quince o veinte centímetros del suelo, almacenando el grano y esparciendo la paja. ¡Hasta aquí todo correcto!

La problemática surge cuando tanto las cosechadoras cómo las empacadoras actúan de noche, ya que por un lado la oscuridad unido al deslumbramiento que ocasionan los focos ocasionan que tanto los mamíferos como las aves estacionadas en la zona se vean deslumbradas y no puedan evadirse en la inmensa mayoría de los casos y sean presas indefensas, Como no existe, al menos que yo conozca, ninguna normativa que prohiba que esta actividad agrícola se realice de noche, una vez más los intereses económicos estarán por encima de las cuestiones ambientales. En cuanto al caso que me menciona mi interlocutor, le puedo decir que si un día tiene la curiosidad de examinar una paca de paja, que en muchos casos pesa varios centenares de kilos, y examina lo compacta que está, se dará cuenta de que pocas veces ocurrirá que los perdigones salgan de la misma, ya que lo normal es que se vean atrapados y mueran en pocos segundos.

Un remedio mortal contra las aves

Un cazador del Campo de Cartagena, a través de uno de mis colaboradores en la zona, me pasa la siguiente información. A principios del mes de agosto, estando trabajando en el tramo de la autovía que comunica Fuente Álamo con Alhama de Murcia, al tener que realizar unas necesidades fisiológicas se salió de la autovía y se adentro en unos parrales de uva de mesa cercanos a la misma. Al acercarse a uno, pudo comprobar que en el suelo había varias aves muertas por lo que decidió examinar la zona, comprobando que el suceso se repetía.

Extrañado por lo que estaba viendo, decidió examinar con más atención el terreno, comprobando que en el perímetro del parral se encontraba en el suelo esparcido un granulado de color morado, con lo cual pensó que esa era la causa de las aves que se encontraban muertas. Al ver a un agricultor por la zona, le preguntó si le podía decir el nombre del granulado alegando que su suegro tenía una viña y los tordos y otras aves se comían las uvas. La respuesta de este agricultor fue corta y sencilla. ¡Es un remedio casero que hacemos nosotros!

Como este informador desea que le aclare si es posible el comentado suceso que se ha encontrado en el campo, habría que aclararle que en los parrales de uva de mesa, en la actualidad, una gran parte de los mismos están cubiertos por una malla mosquitera para protegerlos de los efectos del granizo y a su vez es corriente que pongan en el techo un plástico para crear un microclima en el recinto y de esta manera se pueda adelantar la producción de la uva. Para evitar el calor excesivo que puede originarse dentro del recinto, se levanta la malla protectora desde el suelo hasta una altura aproximada de 50 cm para su refrigeración.

La explicación al suceso anteriormente citado por nuestro informador es que al ser levantada la malla, permite que determinadas aves y mamíferos cercanos puedan penetrar dentro del recinto y ocasionar en mayor o menor grado daños en la producción y presentación de los racimos de uva y, por consiguiente, se acude al método fácil y expeditivo que es el de matar y no poner, como ocurre en otras instalaciones, medios auditivos para evitar daños a las cosechas. Por las características de granulado y color morado que nuestro informador nos describió y por los efectos tan rápidos al causar en un corto periodo de tiempo la muerte de las aves detectadas, pienso que con un margen de error reducido existe la posibilidad de que el producto empleado sea el Metiocarb.

En cuanto a la zona afectada, quedó seriamente contaminado por sustancias tóxicas y metales pesados que tardarán muchos años en desaparecer. La problemática de este producto, es que es muy tóxico para las aves y si a esto le añadimos que la gran mayoría de los agricultores lo aplican en forma granulada en vez de en polvo. las aves confunden este titosanitario con semillas, lo que provoca anualmente la muerte de una gran variedad de especies.

Aves migratorias

Desde hace más de dos décadas estoy investigando las disminuciones de determinadas especies migratorias y la influencia que la expansión agrícola ha experimentado en el norte de África y su incidencia en los movimientos migratorios. Durante este periodo de tiempo. he venido recibiendo periódicamente una serie de datos de colaboradores ingenieros agrícolas que alternan sus trabajos tanto en la Península como en las zonas africanas. Por otra parte. mis contactos con la Federación de Caza de Ceuta. con su presidente y otros cazadores, me han permitido año tras año conocer la situación de parte de sus poblaciones. El área de estudio en donde deseamos tener la información adecuada ha sido seleccionada bajo los siguientes parámetros:

• Zonas donde se practique una agricultura intensiva.

• Zonas donde existan una gran variedad de cultivos.

• Zonas de abundante y variada vegetación y, por consiguiente, agua en donde las aves puedan beber en cualquier lugar.

Intentamos saber el estado de determinadas aves migratorias. como la tórtola, la codorniz y las fringílidas, especialmente el jilguero. La zona que presenta los condicionantes anteriormente citados es la Noroeste (NO) y en este caso nuestro informador es un cazador con muchos años de experiencia y amplios conocimientos de la zona, el presidente de la Federación de Ceuta. Manuel Báez, que nos pasa la siguiente información:

Hasta el borde de una gran parte de la Cordillera del Atlas, hay ingentes llanuras en donde se cultivan cereales, enormes extensiones de cítricos y una gran variedad de plantas hortícolas. En cuanto a las cacerías que tanto él como otros compañeros han realizado en la zona, en unas jornadas realizadas en agosto del pasado año en Marruecos en los campos de Binimilan al pie del Atlas y a unos 180 Km de Marrakech, en una zona que le recuerda a Castilla-La Mancha, todas estas tierras están dedicadas a una gran variedad de cultivos, tanto cereales como cítricos, frutales, olivares y huertas. Para que se hagan una idea de las poblaciones de tórtolas residentes en la zona, desde el amanecer hasta las once de la mañana y a partir de las seis de la tarde hasta el ocaso, durante cuatro días cinco escopetas realizaron unas cacerías con perchas que prácticamente sería imposible realizar ahora en la Península.

En el mes de agosto del año anterior, le sorprendió en una de sus jornadas de caza una tormenta seca. y durante la misma. presenció el espectáculo más grande que él ha presenciado en su vida, al comprobar cómo volaba un bando de miles y miles de aves de todo tipo con, una extensión aproximada de cuatro campos de fútbol, entre las que se encontraban gorriones, fringílidos como el verderón y el jilguero y, por supuesto, las tórtolas, recordándole los reportajes que había visto en televisión. Ese mismo día, desde las seis de la tarde hasta las nueve, una sola escopeta bajó una gran cantidad de tórtolas.

En la temporada de caza del presente año, el número de tórtolas avistadas y cazadas ha sido inferior al del anterior, ya que se han encontrado con una climatología fuera de lugar, con días de lluvia, temperaturas inferiores a las de años anteriores y con fuertes vientos, que en momentos determinados alteraron o desviaron los movimientos migratorios, pero no obstante los resultados de las cacerías eran considerables. poniéndome el siguiente ejemplo. cuatro escopetas, de las cuales dos eran personas mayores con problemas de cataratas. en cuatro días abatieron varios centenares de tórtolas.

Otra de las aves migratorias de la cual deseaba conocer sus densidades poblacionales en Marruecos en la época nupcial es la codorniz. En las zonas en donde ellos realizan año tras año sus cacerías, tanto al amanecer como a la caída de la tarde, como le ha ocurrido el pasado mes de agosto. es corriente escuchar el canto de alrededor de cuarenta a cincuenta machos en los campos cercanos. Salvo casos aislados, durante la época veraniega no suelen dedicarse a la caza de la codorniz. ya que van a la tórtola, dejando la codorniz para la época otoñal, en donde esta ave se refugia tanto en las rastrojeras como en los campos de arroz cuando han sido recolectados. Las cacerías en dicha época otoñal, son tan numerosas que el obtener alrededor de cincuenta piezas es algo corriente.

En cuanto a las poblaciones de fringílidos, sabiendo mi interés por estas aves, el señor Báez, aparte de sus observaciones en campo ha realizado una serie de investigaciones con aficionados a las capturas de estas aves: en alguna zonas de Marruecos existe una gran afición a esta modalidad tradicional. destacando Casablanca y Rabat, en donde se concentran los mayores núcleos de aficionados al canto de esta especie. Tanto las observaciones realizadas por mi colaborador como las recopiladas en campo indican que en las zonas donde se practica una agricultura extensiva y sobre todo de regadío, las poblaciones de fringílidos en la época nupcial son muy numerosas.

El «cambio» también llega a la zona

Lo que refleja el señor Báez en sus viajes por la zona NO de Marruecos para realizar sus jornadas de caza y su asombro ante la contemplación de inmensas extensiones de terreno dedicadas a la agricultura son totalmente ciertas, ya que desde hace menos de una década, una parte de las compañías productoras y exportadoras se han trasladado a Marruecos y a otros países del norte de África, en donde la mano de obra es más barata y los controles menos rigurosos, ya que si realizamos una serie de valores estimativos podremos comprobar lo siguiente:

• El sueldo de un jornal por día en Egipto es de 4 euros para el hombre y de 1,5 euros para la mujer. En el resto, de los países incluido Marruecos, sus valores oscilan entre 5 y 7 euros. En nuestro país, lo que tiene que pagar cada productor en el mismo periodo de tiempo oscila entre 60 y 70 euros.

• En cuanto al empleo de materias activas para combatir las plagas en estas zonas agrícolas no poseemos las pruebas suficientes y, por consiguiente, no podemos demostrar nada al respecto, pero los informes que recibo de personas que periódicamente trabajan por esos lugares no son precisamente beneficiosos para las poblaciones de aves.

• Por los informes recibidos tanto por el señor Báez como por otra serie de colaboradores, he llegado a la conclusión, no sé si acertada o errónea, de que una gran parte de aves migratorias como tórtola. codorniz y fringílidas. pasarán su época nupcial en el NO de África, al tener los hábitats, comida y agua adecuados, y por consiguiente su flujo migratorio estará en función inversa a la cantidad de cultivos que se realicen en la zona (mayor cantidad de cultivos, menores poblaciones a la hora de emigrar).

José Lafuente

 

Leer más
Otros artículos de José Lafuente

¿Quién se atreve a cortar la melena al león?
(08/05/2012)

Top 5 artículos más leídos

10 calibres para la nueva temporada
R. González Villarroel (194048 lecturas)

Los otros calibres que no son del 12
Pedro A. Suárez (148515 lecturas)

Diez razas de perros para disfrutar de la temporada
E. B. y J. A. C. (145998 lecturas)

Antes de salir de caza: ¿su escopeta le queda bien?
Gonzalo Gómez Escudero (109498 lecturas)

Rifles para caza mayor, pero... ¿Cuánta precisión se necesita?
Pedro A. Suárez (103453 lecturas)

En el número de octubre:

  • Buenas perspectivas para conejos y liebres
  • A codornices, urracas y patos azulones
  • Las perdices han criado muy bien este año
  • Nueva campaña y buenas prácticas monteras