¿Cortar la culata de nuestra escopeta?

El título que encabeza nuestro artículo es una pregunta que se hacen muchísimos cazadores de nuestro país sin tener una respuesta clara al respecto. Vamos a tratar a lo largo de este articulo una serie de pautas claras y concretas para saber cuándo y en base a qué debemos cortar o no nuestra culata, ya que antes de hacerlo hay que estar muy seguros de ello, siempre es más fácil cortar una culata que alargarla.

Gonzalo Gómez Escudero | 23/04/2012

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Es muy común el ver cantidad de alumnos que cuando se acercan a nuestra escuela y nos muestran orgullosos su nueva escopeta mientras la desenfundan, nos hacen el mismo comentario, qué le parece a usted, creo que está bien de medidas porque ya me la han cortado", algo así como que el cortar una culata fuera condición indispensable para nos quede bien de medida en todos los casos. Ni que decir tiene que esta teoría está totalmente apartada de la realidad, muchas veces con cortar una culata lo único que estamos haciendo es desgraciar una bonita madera que trae de fábrica.

Yo soy y he sido defensor de que una escopeta debe quedar perfectamente adaptada a nosotros con respecto a sus medidas y a la repartición de su peso, pero esta adaptación deberá realizarse teniendo en cuenta unos parámetros técnicos correctos, valorando una serie de puntos que no sólo se limiten a poner apoyada una escopeta en nuestro antebrazo y ver a donde nos llega el dedo al gatillo. En este artículo hemos seleccionado una serie de puntos a tener en cuenta, mediante los cuales podremos valorar si es necesario cortar o no la culata de nuestra escopeta.

Vamos a comentar uno a uno cada punto, acompañados, como viene siendo habitual en este espacio, una serie de fotografías que nos ayuden a ilustrar y entender con más claridad las razones técnicas de cada uno de ellos. En general os recomiendo que antes de tomar la decisión personal de cortar una culata os pongáis en contacto con profesionales de la escopeta, para que con una labor en equipo entre el propio tirador, un profesor de tiro y un buen maestro armero se logre obtener la escopeta idónea para cada persona.

Para qué tipo de modalidad de tiro vamos a utilizar el arma

Ésta es la primera pregunta que nos tenemos que hacer antes de pensar en la longitud de nuestra culata, ya que dependiendo de ello la culata deberá tener una ligera variación de medida.

Para las modalidades de tiro en las que los tiradores piden la salida del plato o del pichón con la culata ya colocada en el pómulo y hombro, la medida de la culata será ligeramente más larga que en las modalidades en las que se hace con la escopeta en posición de guardia baja. En el caso de la caza las medidas de la culata serán similares a la de las modalidades de tiro con guardia baja. Una medida estándar y muy común para el tiro de caza es de 36 a 37 cm desde el gatillo a la zona central de apoyo de la cantonera. Para la caza es fundamental que la escopeta tenga unas medidas de culata que nos permitan hacer un encare rápido y preciso, sin que por ello la culata quede situada en nuestro hombro con una presión demasiado pequeña.

Realizar un correcto encare

Antes de pensar en qué medida damos a la culata hay que observar si el encare que realizamos sobre la culata es correcto. Hay que tener en cuenta que un buen encare es aquel que reúne varios puntos técnicos como son:

1º Que la culata vaya a la cara y no la cara a la culata.

2º Que el lomo de la culata quede firmemente fijado ejerciendo una cierta presión sobre el hueso malar de nuestra mejilla.

3º Que nuestros ojos queden de tal forma que si trazáramos una línea imaginaria que pasara por la niña ésta fuera paralela al suelo.

4º Que nuestra cabeza esté inclinada hacia adelante.

5º Que nuestra cara esté vertical con respecto al suelo.

Una vez que realicemos un encare teniendo en cuenta estos aspectos pasaremos a comprobar las medidas de la culata.

Utilizar métodos de medición técnicos y reales

Es muy importante que cuando intentemos decidir cuáles serán las medidas de nuestra culata lo hagamos tomando las medidas importantes y que realmente determinan la longitud de ésta.

En el mundo de la caza y del tiro muchas veces seguimos utilizando métodos o costumbres poco técnicas y con muy poca base científica, como es por ejemplo la práctica tan arraigada que consiste en apoyar la culata en nuestro antebrazo y ver dónde nos llega el dedo al gatillo, para que en base a esto cortemos o alarguemos la culata. Esta medida poco o nada puede orientarnos sobre cuál debe ser la medida de la culata, ya que puede ser que la persona tenga un brazo de una longitud normal, incluso larga, y por el contrario su cuello sea muy corto o viceversa. Hoy en día ya son muchos los armeros que como buenos profesionales utilizan otros métodos de medición, pero todavía en algunos casos se sigue empleando este sistema de medición tan obsoleto y poco práctico y técnico.

Dónde se debe apoyar el pómulo

El hecho de que ciertos tiradores, algunos de ellos tiradores de primera línea, tengan arraigadas determinadas costumbres, vicios o manías sobre el punto de apoyo de su pómulo, no significa que como ellos lo hagan sea la forma correcta de realizarlo, independientemente de los resultados que obtengan con su sistema personal.

Cierto es que para gustos los colores, pero siempre debemos optar por medidas que sean lo más normales y naturales posibles y a poder ser comunes a la mayoría de los cazadores o tiradores. El punto más natural y cómodo de apoyar el hueso malar de nuestro pómulo es el situado si dividiéramos desde la cantonera o talón de la culata hasta la cresta en tres partes aquella que estuviera situada en la unión del primer y segundo tercio contando desde la cresta hacia atrás como indica la fotografía.

Ángulo del brazo y antebrazo

Otra medida que debemos tener en cuenta es la del ángulo que forma el brazo y el antebrazo una vez que realizamos el encare.

Este ángulo debe ser ligerísimamente menor de 90° para las culatas de caza y de modalidades de tiro de guardia baja, y de 90° exactos para las modalidades de tiro deportivo en las que se tira ya encarado. Un correcto ángulo del brazo contribuye a dos puntos clave del tiro como son: un buen control de la acción del dedo sobre el gatillo, además de facilitar la acción de subir la culata a la cara en el momento de realizar el encare.

Medida de nuestro cuello

Una medida muy importante y de la cual variará la medida de nuestra culata es la que determina la distancia que existe desde el hueso del pómulo hasta la clavícula del hombro de apoyo. La medida más habitual de un adulto es de unos 20 cm, en cuyo caso la longitud de la culata será de 37 cm en una culata de caza. Para tomar esta medida utilizaremos un lápiz de maquillaje y marcaremos una línea en la ubicación de la clavícula y otra en la zona del pómulo de la cara para posteriormente proceder a comprobar la distancia existente con un simple metro.

Posición de la mano del guardamano

La zona del guardamano donde coloquemos la mano izquierda en el caso de un tirador diestro tendrá una gran importancia a la hora de determinar la longitud de la culata, ya que fácilmente podremos comprobar como si adelantamos esta mano hacia adelante nos da la sensación de que la culata es muy larga, mientras que si la retrasamos hasta llegar a la báscula la sensación será la contraria.

Por ello es muy importante determinar el punto donde queremos situarla, dependiendo de la modalidad de tiro que practiquemos, y el tipo de swing que realicemos y no moverla en absoluto, para que de esta forma podamos determinar la longitud de culata que nos permita realizar un encare rápido y cómodo. Para ello es recomendable poner una marca en la zona del guardamano donde apoyamos la yema del dedo índice, de forma que identifiquemos mediante el tacto con facilidad este lugar.

La longitud de la culata y la banda que vemos

Normalmente, y sobre todo las culatas de caza, suelen tener una caída de la culata hacia abajo, si medimos la distancia de la rasante de la solista sobre la cresta o sobre el talón de la culata.

Esto hace que dependiendo el punto de apoyo del pómulo sobre la culata veamos más o menos solista dependiendo que corramos el apoyo hacia adelante o hacia detrás; lógicamente cuanto más adelante apoyemos la cara más solista veremos. Es por ello que si decidimos cortar o alargar una culata deberemos tenerlo en cuenta para también modificar la curvatura de ésta.

Ropa y cantonera

El tipo de ropa que utilicemos debe ser un factor a tener en cuenta también para determinar la longitud de la culata, lógicamente no podemos utilizar la misma ropa para verano que para invierno, y no por ello vamos a tener una culata para cada temporada del año, pero sí resulta muy eficaz para variar una pequeña medida de 1 ó 2 centímetros el poder cambiar la cantonera dependiendo del tipo de ropa que usemos, y de esa forma tener la sensación de que nuestra culata nos sube a la cara igual con mucha que con poca ropa.

Lo que es muy importante es que las cantoneras tanto la de verano como la de invierno tengan una adherencia mínima sobre la ropa, de forma que al realizar el encare la culata resbale con facilidad sobre el tejido, facilitándonos de esa forma el poder realizar un encare correcto y cómodo.

Gonzalo Gómez Escudero

1 comentarios
12 feb 10:58
luchana
Que suerte hoy, con tanto tecnicismos. Cuando empece all por los 68, no se conocan.
Empece con una paralela de pletina corta y como pobre, barata, en mi caso alargue la culata porque
terminaba con el hombro dolorido y aveces con moraduras, en principio no por medidas (ignorancia)
y ademas, poner la cantonera y empezar a matar caza fue todo lo mismo.
Hoy salgo con una superpuesta, alargada cuatro centmetros y a mi estilo, sigo haciendo perchas.

 

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