El setter inglés y las becadas

El perro, importante en la caza menor en todo tipo de cazaderos, aún lo es más en el monte, donde nuestro compañero alcanza el grado de imprescindible. Aquí se extreman las dificultades cinegéticas, las posibilidades de escape de las piezas se multiplican, también las de mimetizarse con un entorno rico en colores, luces y sombras, como hace la becada, y la dificultad de movimiento de perros y cazadores es notoria, exigiendo de ambos una verdadera buena forma física.

Eduardo de Benito | 21/02/2012

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La rica y variada geografía española nos ofrece notables diferencias medioambientales, debido tanto a un conjunto de factores naturales, como las temperaturas medias o la pluviometría, como a la relación que los habitantes de esa región han mantenido con la naturaleza a lo largo de los siglos (ganadería intensiva, reducción de la superficie forestal para pastos, etc.). Por ello los ecosistemas y paisajes naturales españoles presentan una increíble variedad y hablar de caza en el monte tiene una lectura diferente en función de región española donde se cace. ya sean las sierras extremeñas de encinas y monte bajo o los bosques caducifolios de robles y hayedos del País Vasco.

Distinta temperatura, distinta humedad, distinta vegetación, distinta composición del suelo imponen distintas especies cinegéticas y en consecuencia toda generalización está condenada al fracaso, pero hay un elemento común, unificador, en todos los casos, el cazador y el perro deben conocer y dominar el terreno sobre el que se mueven y las querencias y comportamiento de las piezas cinegéticas que se han adaptado a vivir en ese ecosistema. Las piezas que allí habitan presentan particulares pautas de conducta y responderá mejor el perro con las que las cacemos si presenta una buena adaptación a ese hábitat. De aquí la importancia de seleccionar la raza que mejor se adapte a la caza de la región y la modalidad cinegética practicada. siempre relacionada con el terreno en que nos desenvolvemos.

Universalidad

Es cierto que hay un grupo de perros de muestra con carácter realmente cosmopolita, que se han difundido a lo largo y ancho del mundo dando buenos resultados cazando desde la Patagonia argentina o los laderones pelados del norte de Burgos, hasta la verde campiña británica, como son el pointer, el braco alemán o el setter inglés. Pero esta virtud es el resultado, desde el origen de dichas razas, de la estrecha relación que han mantenido con el hombre, que les ha proporcionado alimentación y habitación adecuadas. Al no tenerse que desenvolver en un entorno natural y adaptarse a él, las influencias de terreno y clima aparentan ser imperceptibles para una amplia diversidad de razas. Pero no podemos negar la existencia de una relación entre cazaderos y razas caninas que tiene su origen en características esenciales de las mismas, como son la resistencia psicológica al estrés o la conformación física tan determinante en los esfuerzos físicos (musculatura, longitud de extremidades, tipo de capa, etc.). Unas razas se desenvuelven mejor sobre unos cazaderos y piezas que sobre otros y ese es el caso del setter inglés y las becadas. Cada raza nació ligada una comarca concreta, un tipo de hábitat y los animales que lo pueblan y esta característica acompañará a esa raza a lo largo de su historia evolutiva.

En Francia cazar becadas con setter inglés es orgullo y pasión nacional, se trata sin duda el país donde más y mejores setter becaderos podemos encontrar. "No hay más que una manera legítima de cazar, es con pasión. No hay más que una manera honorable de cazar, es con la razón" es la máxima que anima al cazador galo de becadas. Le faltó añadir: "y llevarlo a cabo con un buen setter inglés de compañero". Ese perro en el que encontramos cinco virtudes. tres innatas: nariz, valor y pasión por la caza, y dos adquiridas: adiestramiento y forma física. Las cinco mejoran con el tiempo, con la maduración del perro cazando.

La becada, reina del sotobosque, puede cazarse con cualquier perro de muestra que pare y cobre bien, pero la mayoría de los aficionados españoles se decanta también por el hermoso setter inglés, auténtico titán para esta pieza. Los factores para este preferencia son de sobra conocidos: un manto claro, casi blanco en su totalidad, que se percibe con facilidad en el monte, unas extremidades robustas y cortas comparadas con otros perros de muestra, que actúan como verdaderas orugas de locomoción en terrenos de dificil orografia y una templanza psicológica envidiable, que le permite aguantar la salida del ave el tiempo que sea preciso. Las restantes virtudes necesarias (vientos finos, alto instinto cinegético, etc.), se le suponen como en la mili, ya que son comunes a todas las ramas de muestra.

El setter inglés becadero evidentemente ha de tener más que raza. aunque la raza nos va a garantizar una selección dirigida a ejercer con soltura la caza de este ave y que comprende entre otras picardía y astucia que no es otra cosa que habilidad para evitar el engaño de la sorda, una especialista en ponerle las cosas difíciles al cazador. La segunda es un perfecto equilibrio entre el ímpetu cinegético y la templanza para seguir los rastros y aguantar la parada. Y la tercera una forma física equiparable a la de un plusmarquista. Otra de sus virtudes es el patrón natural, tan necesario cuando se caza con más de un perro.

¿De verdad es importante la selección?

La trivialización que el mundo de las exposiciones caninas ha impuesto en el perro nos ha llevado a un pobre interpretación del término selección, reduciéndole a la idea de que se trata del modo de obtener perros de raza pura con una buena apariencia física de acuerdo con un estándar que define sus características exterioristas (altura, peso, color, angulaciones, mordida, etc.). Nada más falso, la selección es la herramienta más útil de la zootecnia. una rama de la veterinaria que estudia el mejor aprovechamiento de los animales domésticos, su fin es la obtención del máximo rendimiento, en este caso del perro, en las tareas que se le encomienden. La función zootécnica es el trabajo que realiza una raza, sea como perro de pastoreo, montero o de muestra. La función zootécnica, a la que apenas dedican los patrones raciales unas pocas líneas es, sin embargo, el aspecto más importante para el usuario de la raza.

Sólo se pueden seleccionar características preexistentes en la raza, por tanto la función zootécnica ha de estar en el perro antes de la selección efectuada por los criadores, cuya labor consiste en depurar y potenciar esa característica que tiene un valor especial. Pero se trata de una herramienta tan poderosa que es capaz de provocar impresionantes cambios en los animales sobre los que se aplica. Un ejemplo, un charolais, ganado de carne. alcanza un peso adulto de 1.200 kg.: una frisona produce hasta 12.000 litros de leche, pesos y producción muy superiores al del vacuno no seleccionado. Lo mismo ocurre con los perros, aunque la producción en ellos se mide en rendimiento de trabajo, ningún perro mestizo es equiparable en rendimiento a lo que garantiza una raza pura en una línea cuya selección haya sido la correcta.

Recientemente una investigación científica ha venido a descubrirnos lo profundas e importantes que pueden ser las modificaciones logradas mediante la selección de caracteres raciales. Unos investigadores de la Universidad de Sidney, en Australia, utilizaron imágenes de resonancia magnética para observar el cerebro de un centenar de razas caninas encontrando diferencias significativas, el cerebro de algunas razas había rotado hasta 15 grados hacia adelante. en tanto que la región cerebral que controla el olfato se ha reubicado en un nuevo emplazamiento, como consecuencia de la selección artificial ejercida por el hombre.

Hasta ahora teníamos constancia de que se podía cambiar el aspecto externo del animal mediante selección, pero cambiar la colocación del cerebro dentro del cráneo es algo impresionante. Los científicos aún no están seguros si estas alteraciones cerebrales han dado lugar a cambios profundos en el comportamiento instintivo del perro, pero en opinión de Taryn Robets, principal responsable del estudio, posiblemente se puedan potenciar en los animales características de nuestro agrado, como un superolfato o, lo que es lo mismo, seleccionar perros supercazadores con un cerebro modificado para rendir mejor en esta actividad. El proyecto todavía raya la ciencia ficción, pero biólogos y neurólogos están trabajando sobre ese tema.

Aquel que tenga interés por hacer de la caza de becadas con setter inglés su principal actividad cinegética hará bien en buscar su perro en lineas de sangre que tengan bien probada su eficacia en la caza de estas aves. Es una modalidad cinegética que lleva más de un siglo asentada en toda Europa, lo que ha permitido crear estirpes caninas verdaderamente eficaces en tal labor. Desdeñar los aportes positivos de la selección sobre las razas no es más que un signo de torpeza.

Ejemplares abnegados

Los grandes setters becaderos son animales que nos dejan una profunda huella en el recuerdo. puesto que nos brindan horas de felicidad como eficaces compañeros de caza. Sobre pocas piezas es tan imprescindible la colaboración del perro como en la de la becada y cuando el perro tiene esa calidad que hace de cada jornada de caza un puro deleite, resulta normal evocar con agrado los lances vividos. Subir al monte sin un buen perro becadero, es la mejor garantía de regresar a casa sin haber visto una sola becada en todo el día.

Cuenta Rafel Puget en su libro "Becadas en Corriol" la historia de un perro que rompía la muestra firme para retroceder corriendo a buscar al cazador y le conducía hasta donde estaba la becada, cayendo de nuevo en muestra. En cada página del libro Rafael Puget rememora el placer que ha vivido cazando becadas con la compañía siempre fiel del perro. Así escribe: "Pero, sobre todo, los bosques y umbrías de Collsaoabra. llenos de poesía y místico encanto, guardan los mejores recuerdos más queridos para mi, por haberlos batido con ellos, años y años, persiguiendo. llenos de ilusión, a las fascinadoras becadas. Cuando ahora, solo, los recorro, en cada rincón y hondonada asaltan mi mente recuerdos de horas felices que no han de volver". Así es la impronta y el recuerdo que un buen setter y una buena jornada becadera dejan en la memoria. Corriol era la casa solariega de la familia Puget, situada en la Collsacabra catalana, tierra de interminables bosques de abedules y robles. Rafael Puget, además de cazador era un apasionado cinófilo. que profesaba un profundo amor al mundo de los perros. lo que le llevó a la fundación de la Real Sociedad Canina de Cataluña en 1917 y tras la Guerra Civil a ser su presidente durante varios años.

Eduardo de Benito

 

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El tamaño justo

En Europa continental ha sido con seguridad el profesor Fabio Cajelli el cinólogo que más ha profundizado en el estudio del setter inglés. Sobre las características generales de la raza escribió: "Su aspecto general debe denotar la predisposición al trabajo, gran facilidad de movimientos, músculos largos, buena osamenta, pero no demasiado fuerte, diámetros transversales no muy pronunciados. Nunca se recomendará bastante el descartar aquel setter inglés mastodóntico, con abundante piel, linfático, con cabeza grande". Ese setter mastodóntico fue del gusto inglés, lo que ha motivado que la Federación Cinológica Internacional dÉ en el estándar unas medidas de altura que en nada se corresponden con las de un perro funcional, un auténtico setter inglés de trabajo. Aunque actualmente todos los clubes vinculados a la F.C.I. han tenido que adoptar obligatoriamente el estándar racial que Inglaterra propuso a la F.C.I. en 1987 En su reunión de 10 de enero de 2000 Comité del Club de Setter Inglés, a propuesta de su Presidente, ha decidido adoptar el estándar de Setter Inglés ante la Federación Canina Internacional en 1987 por el país de origen de la raza, que establece tallas gigantescas de hasta 68 cm. para los machos y 65 para las hembras, lo cierto es que un macho para ser funcional no debe medir más de 62 cm o incluso algo menos y las hembras 60 o menos. Un buen perro de caza es más que un estándar, tantas veces creado siguiendo intereses que nada tienen que ver con la función del perro.