Directrices para la gestión sostenible de la caza en Europa

A continuación les presentamos las directrices para la gestión sostenible de la caza en Europa, publicadas por un grupo de trabajo perteneciente a la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (IUCN).

CRCP | 21/11/2011

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El objetivo del documento es proporcionar un conjunto de directrices para la caza y manejo sostenible de especies de aves y mamíferos silvestres clasificadas como cinegéticas por la legislación Europea.

El documento analiza la sostenibilidad teniendo en cuenta la interacción entre los factores ecológicos tanto de la especie objeto de aprovechamiento como de la flora y la fauna de los ecosistemas donde se enclavan y los factores económicos y socio-culturales asociados a la actividad cinegética.

La escala de aplicación de las directrices de gestión va desde el ámbito territorial más amplio hasta la unidad de gestión particular, el coto en nuestro caso particular. Por lo tanto tales directrices pueden ser adoptadas tanto por entidades públicas, ministerios o consejerías de medio ambiente, así como por titulares de cotos que de forma particular quieran asegurarse la sostenibilidad de sus explotaciones.

Las directrices deben ser vistas como un instrumento para facilitar la identificación de aquellos aspectos de la gestión de la caza y las prácticas actuales que se pueden mejorar y de esta manera contribuir a detener el declive o incluso ayudar a favorecer la conservación de la biodiversidad en los ecosistemas cinegéticos.

El ESUS

(Grupo Europeo de Especialistas en Uso Sostenible) perteneciente a la UICN, redactó un documento que contiene las directrices para la gestión cinegética y el ejercicio de la caza basados en principios de conservación de la naturaleza para la consecución de unos objetivos compatibles con el desarrollo económico sostenible, tanto de los aprovechamientos cinegéticos como de las áreas donde se desarrolla la actividad.

Lo miembros del ESUSG partieron de un trabajo publicado en Austria por Friedrich Reimoser en 2001 «Criteria and Indicators for Sustainable Hunting» donde se propone un sistema de valoración de la sostenibilidad para explotaciones cinegéticas austriacas. Los miembros del grupo de trabajo del ESUSG decidieron que sería conveniente aprovechar la experiencia de Austria con el fin de elaborar un documento más corto y más general, centrado en pautas aplicables en toda Europa. Después de años de trabajo y varias reuniones conjuntas se publica un documento de siete páginas: Directrices para la caza sostenible en Europa.

Según las Directrices para la gestión sostenible de la caza en Europa, la evaluación de la gestión de la caza y las prácticas actuales tiene que llevarse a cazo teniendo en cuenta las posibles interacciones entre la caza y otras actividades humanas

Para el desarrollo del trabajo se tomó como marco conceptual la definición de sostenibilidad consensuada en el segundo congreso mundial para la conservación de la UICN celebrado en Amman, Jordania en el año 2000: «Un uso es sostenible sí puede satisfacer las necesidades humanas de manera permanente, al tiempo que contribuye a la conservación de la diversidad biológica». El uso sostenible de los recursos silvestres vivos es una importante herramienta de conservación, porque tanto los factores sociales como los beneficios económicos derivados de dicho uso incentivan a su vez a la conservación por parte de los mismos usuarios. La necesidad de establecer criterios para analizar la sostenibilidad de los aprovechamientos es un requisito indispensable en este contexto y eso es lo que pretenden las directrices.

La evaluación de la gestión de la caza y las prácticas actuales tiene que llevarse a cabo teniendo en cuenta las posibles interacciones entre la caza por un lado y otras actividades humanas (agricultura, turismo, tráfico, etc.) por otro. Se realiza un análisis del sistema de gestión desde el punto de vista socioeconómico y desde el punto de vista ecológico teniendo en cuenta la interacción entre las especies fruto del aprovechamiento y las comunidades biológicas donde se enclavan.

En caso de conflicto de intereses entre estos tres aspectos, la resolución del conflicto debe basarse en decisiones científicas y en la experiencia de la gestión profesional. Sin embargo, desde un principio, en el documento se deja muy claro que se primará el aspecto ecológico frente a los demás aspectos. Es decir, si la caza es insostenible en términos ecológicos no podrá ser compensado por factores económicos ni socioculturales, ya que esto supondría el aprovechamiento no sostenible del recurso.

Principios

Son la base donde se sustentan las directrices cle gestión y por lo tanto son de carácter eminentemente ecológico. Los dos grandes principios ecológicos propuestos son los siguientes:

A. La caza no debe afectar negativamente el estado de conservación a largo plazo de las especies objeto de caza a través de su área de distribución natural.

B. La caza no debe afectar negativamente el estado de conservación a largo plazo de la comunidad biológica (la fauna y flora silvestres) a la que pertenece la especie cazada.

Para garantizar el respeto de estos principios, la caza y gestión de las especies silvestres objeto del aprovechamiento debe centrarse en alcanzar algunos objetivos.

Objetivos

En lo que al manejo de las especies objeto del aprovechamiento se debe:

1) mantener la abundancia, distribución, estructura y comportamiento de la población compatible con su conservación.

2) mantener la diversidad genética compatible con su conservación, por ejemplo, mediante el fomento de mantenimiento de subpoblaciones.

3) en el caso de que la especie / población se encuentre en un estado desfavorable de conservación, se deberá contribuir a la mejora de su estado.

En cuanto a la comunidad biológica a la que pertenece la especie cazada se tiene que:

a) mantener o mejorar la diversidad de especies.

b) mantener o mejorar la diversidad del hábitat.

Directrices

Una vez definidos los principios rectores y los objetivos finales, el grupo de expertos propone las directrices para la gestión propiamente dichas. Las directrices se organizan en tres bloques; el primero directrices de gestión de las especies cinegéticas objeto del aprovechamiento (bloque A); el segundo bloque de directrices para la gestión de los hábitats y ecosistemas donde se enclavan los aprovechamientos (bloque B) y el tercer bloque de directrices dirigidas a la mejora del contexto social y económico que depende de la caza y las demás actividades relacionadas (bloque C).

Bloque A. Especies

En cuanto al estado ecológico de las especies cinegéticas objeto del aprovechamiento, la gestión cinegética debe:

A.1. Tener plenamente en cuenta, y mitigar en lo posible, los efectos negativos consecuencia de otras actividades humanas en la supervivencia de las especies silvestres o en su comportamiento natural.

A.2. Evitar centrarse exclusivamente en características fenotípicas externas o de comportamiento como criterios para la selección, a fin de conservar la diversidad genética presente en la población.

A.3. Para las especies de las cuales el rango anual de actividad de cada animal excede la escala del área de gestión, fomentar la coordinación con las zonas vecinas de gestión, si es necesario, incluso a nivel internacional.

A.4. Tener en cuenta las fluctuaciones estacionales en la disponibilidad de hábitat (elementos tales como cobertura, alimentación, etc) y en las condiciones climáticas, así como la reproducción, alimentación y descanso de las especies cinegéticas gestionadas.

A.5. Tomar plenamente en cuenta, y cuando sea posible mitigar, las consecuencias negativas sobre el hábitat como la degradación, fragmentación y pérdida del mismo debido a otras actividades humanas.

A.6. Aceptar la recolonización natural y el establecimiento de especies, siempre que sean especies silvestres autóctonas.

A.7. Reintroducir solo especies de caza autóctonas definidas en la lista de especies autóctonas según las directrices de la UICN para la reintroducción de especies.

A.8. No introducir ni fomentar las especies alóctonas.

A.9. Establecer una base documental para la planificación del manejo (incluyendo al menos objetivos y medidas de gestión para cada especie).

A.10. Fomentar la recogida de datos (cuando sea útil subdivididos en sexos y clases de edad, y demás requisitos relevantes posibles) con el objetivo de comprender mejor la dinámica de la población y facilitar el seguimiento, evaluación y revisión de la planificación de la gestión.

Bloque B. Hábitats

En lo que al estado ecológico de la comunidad biológica a la que pertenecen las especies objeto del aprovechamiento, la caza y el manejo no deberían en general tener un impacto negativo significativo en la comunidad biológica que las acoge y en particular:

B.1. Tomar en cuenta el estado de conservación a nivel internacional, nacional y regional de la fauna y flora, incluyendo la presencia de especies raras o en peligro de extinción.

B.2. Realizar tanto las restauraciones del hábitats como las forestaciones con material vegetal autóctono de procedencia local si existiese material certificado como tal.

B.3. Regular los predadores sin afectar a la comunidad biológica a la que pertenecen, ni a las interacciones entre especies predadoras y otras especies.

B.4. Procurar que los objetivos de la abundancia, distribución y comportamiento de las especies de caza sean compatibles con el mantenimiento de la comunidad biológica a la que pertenecen.

Bloque C. Gestión socioeconómica

En cuanto a lo que se refiere al contexto social y económico, la caza y la gestión debe tender a:

C.1. Mantener o regular las especies cazadas a fin de que su abundancia, distribución y/o comportamientos sean compatibles con los intereses de otros sectores socio-económicos, incluyendo la agricultura, la silvicultura, la pesca, el tráfico, salud pública, etc.

C.2. Hacer uso de empleo y servicios locales.

C.3. Retribuir (en especie o en efectivo) a todos los participantes en las acciones de caza, ya sean los propietarios de los aprovechamiento como los usuarios del mismo y la comunidad en la que se localiza.

C.4. Incluir la participación de los cazadores locales.

C.5. Tener en cuenta el acceso y uso de la tierra por otros usuarios (incluidos los usuarios de recreo).

C.6. Optimizar los aprovechamientos de la carne y otros productos derivados del manejo.

C.7. Informar al público sobre la caza (valores, organización, métodos, etc) y la gestión cinegética (objetivos, la planificación de la caza, etc), entre otras cosas, con el fin de demostrar la contribución de la caza sostenible con la conservación de la biocliversiciad y al desarrollo rural.

C.8. Tener en cuenta las opiniones y los sentimientos del público y en particular la de la población local.

C.9. Preservar los valores culturales, históricos y artísticos relacionados con la caza y la vida silvestre.

C.10. Contar con servicios apropiados para el seguimiento y la recuperación de ejemplares moribundos y heridos para en general tomar todas las precauciones razonables para eliminar todo sufrimiento evitable de los animales salvajes.

Olmo Linares, Jerónimo Torres y Juan Carranza
Cátedra de Recursos Cinegéticos y Piscícolas. Universidad de Córdoba - Junta de Andalucía

1 comentarios
22 nov. 2011 21:00
Quijote-caza
Quijote-caza «Por los Derechos de la Caza»
Que razón tiene la Cátedra, si señor. Eso es lo ideal para fomentar el empleo y preservar nuestra biodiversidad. Pero hay un problema:

En Andalucía la Caza la tienen como un Deporte, y si no se lo creen pregunten a la Federación Andaluza de Caza y a su presidente, o al Director del Instituto Andaluz de la Caza, o a la Autoridad Competente, por lo menos eso es lo que afirman o legislan o representa la caza en Andalucia, la Federación deportiva.

En otro orden de cosas le doy la enhorabuena a la Cátedra y al autor del artículo, es como debería ser la Caza y su mundo, en base a las Directrices Europeas, que hablan de caza recreativa y no deportiva.

 

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