Mantenimiento y puesta a punto del perdicero en época de veda

Al llegar el deseado primer día de caza, nos damos cuenta, que no es lo esperado durante los meses de veda. Ni el físico nos responde, ni psicológicamente estamos a tope después de pasar varias horas sin ver caza. Además, nuestro perro da síntomas también de cansancio y lo que era una prometedora e ilusionante jornada se convierte un año más en una decepción.

Luis Dávila | 24/08/2011

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Aunque durante estos meses hemos entrenado algo la puntería en canchas de tiro, no logramos ponerlo en práctica, al no sacar las perdices en buena distancia, y esto viene precedido por una escasa o nula preparación, para la exigencia que la caza de la patirroja de campo nos propone, incluso en los primeros días, entonces nos acordamos de Santa Bárbara...

Por ello, vamos a repasar unos aspectos sobre la preparación del perdicero en época de veda, con el fin de llegar a esas primeras jornadas de caza en unas condiciones óptimas. Nos centraremos en analizar nuestra forma física, psicológica, técnica, táctica, y por supuesto y de vital importancia la preparación de nuestro perro, para que llegue a un buen nivel el primer día.

Aspecto físico

Normalmente, en tertulias entre cazadores suele ser un tema polémico y que genera controversia, pero si bien es cierto que no pretendemos ser atletas de élite, tampoco podemos salir tras perdices silvestres sin un buen tono físico y querer tener éxito. Siempre se ha dicho, que la mejor forma se consigue cazando y es cierto, pero si no hemos entrenado antes, en las primeras salidas estaremos muy limitados, pudiendo convertirse la caza en un calvario. Dolores, calambres musculares, rozaduras, etc. son el pan de cada desveda.

Tras analizar nuestra edad y nivel físico, sacaremos algo de tiempo para entrenar cada uno a su ritmo, para algunos bastara con caminar, para otros correr o trotar, etc. con el fin de conseguir un cierto fondo. No hay que machacarse, hay que realizar la actividad de entrenamiento y que esta nos reporte satisfacción. Si es posible practicando en un entorno campestre, esto nos irá mucho mejor para animarnos si somos algo perezosos. La carga física se irá intensificando, a medida que se acerca la desveda, para ya en el último mes, realizar (cada uno en su nivel) un entrenamiento algo más intensivo. No está de más, siendo muy aconsejable intercalar el entrenamiento aeróbico con otro de fuerza, con el fin de tonificar también la parte superior.

Aspecto psicológico

Durante el tiempo de veda, podemos tener algo de ansiedad, debido a la inactividad. Un buen método, que ha ido bien siempre, es seguir saliendo al campo. Ya sea a pasear, entrenar, a espárragos o pescar etc. Nos ayudará a mantener la mente limpia. Ya en los últimos meses entrenaremos más centrándonos en la caza. Ya que las jornadas serán duras y por unas circunstancias u otras obligarnos a una pronta retirada.

Hay que ser conscientes que vamos detrás de una pieza difícil de conseguir, y que nos costará mucho meterlas dentro del radio de nuestra escopeta, tiraremos poco o muy poco, propiciando el temido desánimo y la distracción, amen que en muchas ocasiones nos cotará mucho levantar caza y nuestro esfuerzo puede no verse recompensado en capturas. Pero tal y como está hoy la caza, somos privilegiados por poder pisar viñas y olivares, o jaras y carrascas tras las difíciles patirrojas

Aspectos técnicos

Los aspectos técnicos vamos a centrarlos en el mundo del tiro, escopeta, munición y choke. Tenemos la creencia que simplemente tirando al plato, obtendremos el entrenamiento necesario para luego saber tira a la perdiz, y esto no es del todo cierto. Si bien, todo lo que sea tirar, nos mantendrá a punto en el contacto con el arma, sería muy recomendable, que las tiradas las realizáramos con la observación de algún tirador experimentado, y que este nos dé su opinión sobre el porqué de aciertos o fallos. Intentaremos simular las trayectorias que nos resultan más complicadas tirando perdices. Hay que olvidarse de romper por romper, o de realizar buenos números, y centrar el entrenamiento en ganar en calidad y mejorar donde nos hace más falta.

Aunque el tema del arma, munición y choke es muy particular, y supeditado a nuestro cazadero habitual, a la distancia que caza nuestro perro y a nuestra forma de cazar y tirar, etc. No estará de más compartir opiniones, sobre qué es lo más adecuado para las jornadas perdiceras y luego tomar la decisión más correcta.

Aspectos tácticos

Los vamos a resumir en el conocimiento del terreno y en la estrategia que incluso el primer día de caza debemos realizar. Normalmente cuando cazamos en mano, algún veterano se encarga de esto, pero cuando salimos en solitario, pensamos que simplemente con andar mucho o peor aún, corriendo de cerro en cerro, tiraremos perdices seguro, y luego frustrados y cansados volvemos sin haber puesto una patirroja a tiro. Por ello, repasaremos el coto y estos meses SIN MOLESTAR veremos las evoluciones de pares, puestas y polladas y de cómo llegan estas a octubre, para luego realizar la mejor estrategia de cara a cazar siempre a nuestro favor.

El perro

El tema del perro lo he dejado para el final, aunque sea quizás el más importante. Aquí, hay muchas opiniones sobre las razas de perros más adecuadas para cazar perdices. Sin entrar a valorar cuales son las mejores, nos centraremos en perfeccionar en época de veda, aquellos puntos en los cuales, nuestro perro flojea. Observando el comportamiento de nuestro perro en la última campaña, podremos valorar su forma física, obediencia, cobro, etc.

Dentro del estilo definido de cada raza, la obediencia es la base, y no hay que descuidarla, incidiendo mucho en su mejora. La forma física en las primeras salidas será crucial, si queremos que el perro responda, y nos centraremos en salir a pasear o incluso correr con él, y si disponemos de zonas de campeo será excelente, de igual manera que si disponemos de una media veda codornicera (solo algunos privilegiados).

El cobro de patirrojas alicortas, es algo de lo que pocos perros pueden presumir y que reporta gran satisfacción a su dueño, y si nuestro fiel acompañante falla cobrando, nos costará más de un disgusto. Por lo tanto, entrenar y mejorar su cobro será vital con las perdices.

A pesar de que todos estos aspectos parezcan algo lógico, ocurre mucho el olvido del perro hasta que llega la desveda como si de una escopeta o morral se tratase, y el animal de caza si tiene que ser lo más cercano a un atleta, y no un animal de compañía.

Para terminar, recordad que si queremos cazar perdices de la buenas, y no buscar excusas durante la temporada a nuestros errores, lo principal es que dediquemos algo de tiempo a mejorar en todos aquellos detalles que a la postre nos premiarán con bonitas y gratificantes jornadas.

Buena caza.

Luis Dávila

 

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